Archivo de la categoría: Investigación

Cofradías y redes personales en el Atlántico y el Mediterráneo

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Los dos mares de Tarifa por Inmaculada Martínez

Esta fotografía ilustra la confluencia del Mediterráneo (a la derecha) y el Atlántico (a la izquierda) en Tarifa.

La distribución entre dos mares es una característica de las costas andaluzas que se refleja en las prácticas de pesca y la organización de los puertos. En una investigación reciente hemos descrito y comparado el conjunto de puertos andaluces, mostrando las diferencias entre el Atlántico y el Mediterráeno, tanto en el plano institucional como en el de las relaciones informales:

  • Las cofradías del Mediterráneo son centrales en la organización de la vida del puerto. Sin embargo, son las cofradías del Atlántico las que tienen más influencia en el espacio político del sector pesquero, y las mejor conectadas a nivel regional [pdf].
  • En las redes personales de pescadores, patrones de barco y otros profesionales de los puertos pesqueros andaluces se observan diferencias también en función del área geográfica. Los puertos Atlánticos es más probable que estén vinculados con clústeres industriales de procesamiento y comercialización del pescado, y tienen redes personales más diversas y complejas en los puertos. Comparativamente, en los puertos mediterráneos el barco de pesca sigue siendo el contexto relacional más relevante en la conformación de relaciones [pdf].

Puedes descargar ambos artículos a continuación:


Selección de publicaciones del LRPC (2015-2016)

LRPC

En la presentación se recoge una selección de las publicaciones del Laboratorio de Redes Personales y Comunidades, durante el curso 2015-2016. Algunas de ellas están disponibles en la página de publicaciones. Estos son algunos de los trabajos referenciados:


7 usos de las redes en la intervención

Magnus Norden (CC BY 2.0)

Magnus Norden (CC BY 2.0)

La Revista REDES publica en el volumen 27 (2) de 2016 un artículo sobre las estrategias de intervención social y comunitaria que se basan, al menos en una parte de su desarrollo, en el análisis de redes sociales. Concretamente, propone 7 usos habituales de las redes en la intervención.

Abstract. El análisis y la visualización de redes se integran de múltiples maneras en la intervención social y comunitaria. En esta revisión describimos siete usos específicos de las redes en el diseño, implementación y evaluación de programas, la dinamización comunitaria, y las campañas de prevención y promoción de la salud. En función de la estrategia de intervención, distinguimos (a) la selección de agentes de salud, (b) la segmentación de grupos en campañas de difusión de mensajes de prevención y promoción, (c) las coaliciones comunitarias, (d) el uso de la visualización de redes en dinámicas participativas de investigación-acción, (e) la intervención en grupos de auto-ayuda, (f) las encuestas comunitarias de redes personales y (g) el análisis de la interacción informal entre participantes o aplicadores en la implementación de programas. En cada caso describimos las características de la estrategia de intervención y resumimos las principales aplicaciones de las técnicas de análisis y representación gráfica de redes. Estas siete estrategias se resumen en tres funciones del análisis de redes en la intervención comunitaria: traducción relacional de conceptos, mejora de la efectividad a través de la interacción social, y herramienta de intervención por sí misma.

Palabras clave: Análisis de redes sociales – Intervención social y comunitaria – Prevención – Participación – Implementación.

Referencia del artículo
  • Maya-Jariego, I. (2016). 7 usos del análisis de redes en la intervención comunitaria. REDES. Revista Hispana para el Análisis de Redes Sociales, 27, (2), 1-10. [pdf] [ResearchGate]

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Causas, consecuencias y acciones efectivas contra el trabajo infantil

Children jumping, by Jon Grainger (CC BY 2.0)

Children jumping, by Jon Grainger (CC BY 2.0)

Causas

El trabajo infantil suele depender de un conjunto de factores que interactúan entre sí. La investigación previa ha identificado, entre otros, los siguientes:

  1. Los ingresos familiares. La pobreza de la familia es el primer antecedente directo que empuja a los niños a trabajar.
  2. La calidad del sistema educativo. Un sistema educativo que funciona mal se relaciona con la proporción de niños trabajadores. Un indicador que a veces se utiliza al respecto es el salario y las condiciones de trabajo de los profesores. También hay que considerar la accesibilidad y la disponibilidad de los recursos educativos.
  3. El trabajo y la educación de los padres. El nivel educativo de los padres y el hecho de que los padres trabajasen de pequeños también son factores significativos.
  4. Otras características estructurales. Entre otras características de la familia, son predictores significativos el número de hermanos, el número de personas en el hogar, y el orden de nacimiento. También es importante el nivel de urbanización y el desplazamiento de la familia del ámbito rural al ámbito urbano por razones económicas, por seguridad o para acceder a recursos públicos.
  5. Cultura del trabajo. Los valores y actitudes sobre el trabajo infantil son determinantes en su origen y en su mantenimiento.

Consecuencias

El trabajo infantil tiene consecuencias negativas en el desarrollo cognitivo, emocional y social de los niños:

  1. Afecta a la calidad de vida y la salud mental de los menores.
  2. Son más vulnerables al impacto físico del trabajo y sufren más accidentes laborales.
  3. Reduce su rendimiento académico y empeora su experiencia escolar, sobre todo en trabajos de mayor intensidad o dedicación.
  4. Tienen salarios más bajos cuando son adultos.
  5. Reduce oportunidades laborales y afecta a su perfil de empleabilidad durante la adultez.
  6. Parece tener un efecto indirecto en términos de mantenimiento de la pobreza.

Acciones contra el trabajo infantil

En los últimos años se ha producido un descenso importante del trabajo infantil en el mundo. Esto corresponde en parte a acciones de prevención y erradicación que han resultado efectivas. Algunas de las más destacadas son las siguientes:

  1. Convenios y acuerdos internacionales contra el trabajo infantil.
  2. Acción concertada de los gobiernos en colaboración con sindicatos, empleadores y otros agentes sociales.
  3. Regulación de la edad mínima de acceso al empleo.
  4. Sistemas de vigilancia y control social.
  5. Potenciar la educación obligatoria: “aumentar la financiación de la educación primaria, establecer estándares de calidad en la escuela, aumentar el nivel de formación reglada de los padres y evaluar el sistema educativo, mejoran la cobertura y el rendimiento escolar”.
  6. Programas de transferencia condicionada de efectivo: “proporcionan incentivos monetarios y asistencia social cuando las familias receptoras cumplen con los criterios de llevar a los niños a la escuela, hacer el seguimiento médico adecuado o retirar a los niños del trabajo infantil, entre otros”.

Puertos, lugares de vida

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Lugares de vida

El 28 de abril se inaugura la exposición “Puertos. Lugares de vida” en el Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla.

La exposición muestra 100 imágenes que provienen de un trabajo etnográfico realizado en el marco del proyecto “Dinamización de los enclaves pesqueros del sistema portuario andaluz”.

Las fotografías tratan los siguientes temas:

  • muelles y pertrechos
  • cuartos de armadores
  • lonjas
  • paisajes y lugares
  • rituales
  • embarcaciones
  • otras actividades.

La exposición estará abierta hasta el 16 de octubre y presenta una panorámica de los puertos y la pesca a lo largo del litoral andaluz.


Juventud, Voluntariado y TIC

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El próximo 20 de mayo tendrá lugar en el Salón de Grados de la Facultad de Ciencias del Trabajo de la Universidad de Sevilla la jornada “Competencias en positivo”, organizada por la Fundación Cibervoluntarios, la Plataforma Andaluza de Voluntariado y el Laboratorio de Redes Personales y Comunidades (LRPC).

La jornada tiene como objetivo la difusión de iniciativas y experiencias sobre juventud, voluntariado, cooperación y nuevas tecnologías, como el proyecto Voluntarízate de Cibervoluntarios o la iniciativa de aplicación de las TIC en el proyecto de intervención en trabajo infantil “Edúcame Primero Perú“, desarrollada por el LRPC e implementada por un grupo de estudiantes de Practicum del Grado en Psicología.


Las redes en los sistemas socio-ecológicos

logo_imagCall for Papers – Monográfico de Revista REDES

Las redes en los sistemas socio-ecológicos

Editores: Andrés Marín Ricke1 & Isidro Maya Jariego2

1 Universidad de Los Lagos, Chile

2 Universidad de Sevilla, España

La revista REDES ha previsto un monográfico sobre aplicaciones del análisis de redes sociales en el abordaje de problemáticas en la relación sociedad-naturaleza. A continuación presentamos el marco general e información relevante para participar en este número especial.

En los últimos años se ha producido un rápido desarrollo en la aplicación del análisis de redes sociales en el ámbito de la gestión y conservación de recursos naturales y de la gobernanza ambiental. El enfoque de redes en los sistemas socio-ecológicos permite la consideración tanto de actores sociales como de entidades no-humanas (por ejemplo, especies, recursos, lugares), y sus aportaciones inciden tanto en la descripción de las estructuras, la correlación de variables de red con resultados observables (tanto a nivel de los actores, como en el caso del capital social, como en el nivel del sistema, como ocurre con la gobernanza), o bien en la explicación de la formación y evolución de las redes (por ejemplo, con modelación).

Este número especial invita a presentar trabajos que de forma general utilizan el análisis de redes en la comprensión de o la mejora de sistemas socio-ecológicos. Entre los temas que cubrirá este monográfico se incluyen:

  • Redes de difusión de innovaciones en agricultura.
  • Redes de actores en la co-gestión de los recursos marinos, forestales, hídricos, etc.
  • Análisis socio-ecológico de la interacción de las comunidades humanas con el ecosistema.
  • Gestión de espacios protegidos y gobernanza relacional.
  • Redes de conocimiento ecológico local entre pescadores u otros usuarios de los recursos.
  • Redes tróficas y redes de animales.
  • Redes mutualistas.
  • Redes en el desarrollo local/regional basado en recursos naturales.
  • Redes socio-espaciales.

El monográfico está abierto a contribuciones de carácter teórico o práctico, cuantitativo o cualitativo. Aunque está abierto a todo tipo de aportaciones metodológicas, se dará preferencia a los artículos con contribuciones empíricas originales. Los manuscritos pueden remitirse directamente a los editores por vía electrónica.

La fecha límite es el 12 de septiembre de 2016. El plan es publicar la edición especial a finales de 2016 o principios de 2017. Contacte con el editor invitado Andrés Marín andres.marin@ulagos.cl para consultas sobre este número especial.


Redes, influencia social y consumo de alcohol

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Adrià Sanchez Aràn (CC BY 2.0)

Enedina Quiroga, investigadora del grupo Salud, Bienestar y Sostenibilidad Socio-Sanitaria de la Universidad de León, coordinado por Pilar Marqués, participó en un seminario de doctorado con el Laboratorio de Redes Personales y Comunidades de la Universidad de Sevilla. Durante la sesión presentó su trabajo de investigación en desarrollo “Influencia de las redes sociales del adolescente en el consumo de alcohol”, dentro del Programa de Doctorado en Biomedicina de la Universidad de León.

En dicho trabajo estudia la influencia de las redes de amistad y las redes de consumo familiar y entre iguales en las conductas de consumo de alcohol en adolescentes en los contextos urbano y rural. El trabajo realiza aportaciones de interés a un campo de investigación que ya cuenta con un gran desarrollo teórico, metodológico y práctico. La incorporación del Análisis de Redes Sociales supone un cambio de perspectiva de enorme relevancia. La comparación entre el ámbito urbano y rural incorpora un espacio de reflexión en torno a las diferencias en los patrones de relación, comportamiento y consumo de alcohol en estos contextos. Además, la integración de las perspectivas epidemiológica, psicosocial y conductual supone una apuesta de enorme valor y alcance.

Contagio, influencia social y consumo de alcohol

La investigación sobre el papel de los procesos de influencia social en el consumo abusivo de alcohol y otras drogas es un área consolidada en las ciencias sociales. Es un ámbito que cuenta con evidencias teóricas, con conocimientos prácticos y con resultados de prevención positivos.

La confluencia de las redes con la influencia social en el consumo se ha producido de diferentes formas:

  • El análisis de los procesos de contagio, incorporando información sobre relaciones en los estudios epidemiológicos.
  • El análisis de los procesos de selección e influencia entre iguales, que redunda en normas sociales de consumo.
  • El estudio de la presión de los iguales a través de las relaciones interpersonales, tanto para valorar el inicio al consumo como el establecimiento de niveles y patrones de consumo específicos.
  • La documentación de interacciones de aprendizaje social entre iguales y en el contexto familiar, etcétera.

Uno de los elementos clave consiste en determinar qué contenido de las relaciones es objeto de análisis: la norma subjetiva, los intercambios de información, la presión social, los valores y actitudes compartidos, la prevalencia del consumo en el entorno interpersonal… Cada uno de ellos remite a contextos de investigación específicos.

Composición, estructura y escenarios de relación

En este sentido, uno de los principales retos de la investigación en este ámbito puede estar en lograr la integración de una perspectiva diádica, basadas en la influencia directa de los vínculos de amistad y de consumo sobre la conducta del adolescente, y el análisis de la estructura de relaciones y la influencia de los diferentes escenarios en los que se producen estas relaciones. En el primer caso, estaríamos hablando de estudios basados en la influencia de la composición de las redes egocéntricas de los actores de la red (con relaciones directas de primer grado) y en el segundo caso de la influencia de la posición de los actores y la estructura de relaciones (no solo directas, sino a diferentes niveles relacionales).

De hecho, la incorporación de los escenarios de conducta y relación puede suponer un cambio cualitativo en la reflexión en torno a los procesos de influencia en el consumo, a través de la comparación de diferentes relaciones en diferentes espacios y con consecuencias diversas sobre la conducta de consumo. Por ejemplo, la influencia de las posiciones en las redes de compañerismo y amistad en la clase y en el uso del tiempo libre y las redes de consumo, o la vinculación de la relación diádica a un contexto determinado (que puede funcionar como facilitador, inhibidor o modulador del proceso de influencia de esa relación).

A pesar del enorme volumen de estudios y evidencia existentes en el ámbito de las drogodependencias, existe aún margen para realizar aportaciones de interés, sobre todo en la confluencia entre diferentes perspectivas teóricas y metodológicas.


Análisis de redes e intervención comunitaria

Corlew et al (2015)

Corlew et al (2015)

Psychosocial Intervention, 24 (3), diciembre 2015

En los últimos años se han empezado a desarrollar aplicaciones del análisis de redes sociales en el ámbito de la intervención social y comunitaria. El enfoque de redes permite el análisis multinivel y contribuye a una interpretación relacional del sentido psicológico de comunidad, el empoderamiento y otros conceptos clásicos de la psicología comunitaria (Maya-Jariego, 2004). Por su parte, las técnicas de análisis de redes se empiezan a utilizar en la evaluación de necesidades, la evaluación de programas y en estrategias participativas de investigación-acción. También hay aplicaciones en el estudio y la mejora de las coaliciones comunitarias, los barrios y la mediación comunitaria. Este número especial recoge trabajos que de forma general utilizan el análisis de redes en la comprensión o la mejora de la implementación de intervenciones sociales y comunitarias.

Una de las acepciones más extendidas de la intervención basada en redes consiste en la utilización de datos de redes sociales para promover el cambio de comportamiento, tomando como referencia la teoría de la difusión de innovaciones (Valente, 1995). Este enfoque se ha utilizado con frecuencia en la implementación de campañas de transmisión de mensajes de salud (Chambers, Wilson, Thompson & Harden, 2012). De acuerdo con ello, Thomas W. Valente distinguió cuatro estrategias de intervención basadas en redes, a saber: (a) la identificación de agentes de cambio o líderes de opinión, a partir de indicadores de centralidad, intermediación y otras estrategias de evaluación de actores clave; (b) la segmentación en grupos para exponerlos simultáneamente a un proceso de intervención significativo; (c) las estrategias de inducción que promueven la interacción entre iguales para aprovechar la pertinencia y el efecto multiplicador de las redes naturales; y (d) la alteración de la red con la incorporación o la eliminación de determinadas relaciones (Valente, 2012). En todos estos casos la red es el medio a través del cual se canalizan las estrategias de cambio de comportamiento.

Tabla 1. Usos emergentes del análisis de redes para la intervención comunitaria

  • Aplicación del análisis de redes sociales en la evaluación de programas.
  • Combinación con el análisis de stakeholders y las formas de gobernanza participativa.
  • Mediadores, personas clave e intervenciones de redes.
  • Selección de agentes de salud y mediadores comunitarios con indicadores de redes sociales.
  • Netmap, sociogramas participativos y redes en contextos de investigación-acción.
  • El enfoque de redes en el estudio del empoderamiento y el sentido de comunidad.
  • Las encuestas de redes personales en la descripción relacional de comunidades.
  • Análisis de redes interorganizativas de coaliciones comunitarias.
  • Evaluación relacional de barrios, espacios y escenarios de conducta.
  • Los modelos de difusión de la innovación en las campañas de prevención y promoción de la salud.

Sin embargo, el análisis de redes puede integrarse en los procesos de intervención social y comunitaria de modos muy diversos (Tabla 1). Por un lado, puede aplicarse en los diferentes momentos del ciclo de intervención, desde el diagnóstico comunitario a la evaluación del impacto, pasando por la implementación de actividades y las diversas formas de acción directa en la comunidad. Por otro lado, puede utilizarse como modelo y como estrategia, así como en la operacionalización de conceptos comunitarios (véase, por ejemplo, para el caso de la preparación comunitaria: Feinberg, Riggs & Greenberg, 2005). Aunque ha sido de aplicación preferente en el diseño y la aplicación de programas basados en la evidencia, también es una herramienta de monitorización efectiva para valorar la fidelidad de la implementación y la sostenibilidad de las intervenciones (Valente, Palinkas, Czaja, Chu, & Brown, 2015). Sin ánimo de ser exhaustivos, a continuación resumimos algunas de las líneas de aplicación del análisis de redes en los contextos de intervención comunitaria:

  1. La teoría de la difusión de innovaciones se utiliza en campañas de prevención y en la propagación de mensajes de salud.
  2. Los datos relacionales informan las estrategias de mediación comunitaria, agentes de salud y otras acciones con efecto multiplicador.
  3. Las encuestas de redes personales y la descripción de la red social de la comunidad forman parte del diagnóstico de necesidades y la evaluación de programas.
  4. El análisis de redes se utiliza en la traducción relacional de conceptos básicos de psicología comunitaria, tales como la determinación de comunidades, la preparación comunitaria o las relaciones entre grupos.
  5. Las redes interorganizativas sirven para operacionalizar la estructura de colaboración de las coaliciones comunitarias.
  6. El análisis de redes se integra en dinámicas de investigación-acción, a través de sociogramas participativos, o proporcionando feedback con la visualización de las redes.
  7. También permite monitorizar el proceso de implementación de programas y la transferencia de la ciencia a la práctica.
  8. Las estrategias de apoyo social, de larga tradición en la intervención psicosocial, han ido incorporando en algunos casos las propiedades estructurales de las redes personales.

Contenidos del monográfico

En este monográfico recogemos una serie de artículos que hacen contribuciones innovadoras a la intervención social y comunitaria desde el análisis de redes sociales. Siguiendo el índice de este volumen, podemos leer: un estudio que valora el impacto de las redes de colaboración de las organizaciones comunitarias en la efectividad de la implementación de intervenciones (Faust, Christens, Sparks & Hingeldorf, 2015); una aplicación de la visualización de grandes bases de datos relacionales para mejorar la comunicación entre profesionales (Corlew, Keener, Finucane, Brewington & Nunn-Crichton, 2015); un análisis de redes de afiliación que sirve para identificar dos tipos de grupos interreligiosos según sean las entidades con las que intercambian recursos (Todd, Houston & Suffrin, 2015); una evaluación del papel de los lazos fuertes, que se desarrollan a través de múltiples tipos de relaciones, entre las entidades que conforman una coalición (Menger, Stallones, Cross, Henry & Chen, 2015); una descripción de la influencia de la red de los consejos de violencia familiar en las prácticas de las organizaciones que la componen (Rana & Allen, 2015); un examen teórico de las cadenas de intermediarios entre los investigadores y los profesionales de la intervención (Neal, Neal, Lawlor & Mills, 2015); y una encuesta sobre la variabilidad de las redes personales en función de los patrones de movilidad geográfica metropolitana (Maya-Jariego & Holgado, 2015).

Otros trabajos corresponden a la tradición de los estudios de apoyo social. Las relaciones interpersonales positivas aportan recursos de apoyo afectivo, informativo e instrumental que facilitan el afrontamiento del estrés y fomentan el bienestar psicológico y la calidad de vida. Como vemos en dos investigaciones con este enfoque, las redes sociales son un factor de protección contra el suicidio y el consumo abusivo de alcohol en una comunidad nativa de Alaska (Philip, Ford, Henry, Rasmus & Allen, 2015), mientras que los recursos informales de apoyo se cuentan entre los activos comunitarios más relevantes de los asiático-americanos residentes en Florida (Weng, 2015). Veamos las contribuciones del monográfico más detenidamente.

Faust et al. (2015)

Faust et al. (2015)

Redes interorganizativas y coaliciones comunitarias

Uno de los ámbitos en los que el análisis de redes se ha ido consolidando más claramente es el estudio de las coaliciones comunitarias, junto con otras formas de colaboración entre organizaciones locales y agrupaciones de la comunidad. Las coaliciones suman esfuerzos, movilizan el apoyo público, facilitan la coordinación, previenen la duplicación de servicios y aumentan la efectividad de la intervención (Butterfoss, 2007). Como demuestran varios artículos de este monográfico, las redes interorganizativas son una manera eficiente de operacionalizar la estructura de la colaboración entre un conjunto de organizaciones comunitarias.

Dos temas relevantes en ese sentido son la estructura centro-periferia y la interacción de organizaciones individuales con el conjunto de la red. Por un lado, la existencia de un pequeño núcleo de organizaciones densamente conectado entre sí parece ser fundamental en el buen funcionamiento de las coaliciones (Faust et al., 2015; Menger et al., 2015; Rana & Allen, 2015). Por otro lado, la vinculación con una red de entidades permite a una organización comunitaria mejorar su efectividad (Faust et al., 2015), pero también hace que esté más expuesta a la influencia de las políticas y normas sociales de la misma (Rana & Allen, 2015).

Victoria Faust, Brian E. Christens, Shannon M. A. Sparks y Amy E. Hingeldorf realizan un estudio retrospectivo sobre las relaciones entre 23 organizaciones que, a lo largo de 12 años, colaboran para prevenir la mortalidad infantil de una ciudad de Wisconsin, en Estados Unidos. Pese a que la colaboración entre hospitales, asociaciones comunitarias y servicios sociales mejora a lo largo del periodo observado –con un ligero aumento de la cohesión de la red inter-organizativa-, esto no se traduce en un aumento de la efectividad en la reducción de las desigualdades de salud para la minoría negra. Sin embargo, el análisis de redes permite documentar el caso de organizaciones que, a título individual, mejoraron la efectividad de su intervención a través de la colaboración con otras entidades.

Lauren Marie Menger, Lorann Stallones, Jennifer Eileen Cross, Kimberly Lynn Henry y Peter Yu Chen estudiaron las redes de colaboración entre 37 organizaciones de prevención del suicidio en una comunidad de Colorado, en Estados Unidos. Concretamente, examinaron las relaciones de intercambio de información y recursos, así como las actividades de coordinación y la colaboración en la prestación de servicios. La existencia de un pequeño grupo de organizaciones que mantienen lazos fuertes entre sí demostró ser determinante en el proceso de colaboración. La acción coordinada entre las entidades que afrontan un mismo problema social, en este caso el suicido, mejora la accesibilidad en la prestación de servicios, previene la duplicación de prestaciones y contribuye al desarrollo de normas compartidas en la intervención.

Shaheen Rana y Nicole E. Allen examinaron las redes de colaboración en cinco Consejos de Violencia Familiar, para identificar qué entidades tenían un papel clave. Comprobaron que las organizaciones con mayor centralidad estaban expuestas a una mayor influencia de las políticas del Consejo, y que los programas de violencia doméstica tendían a tener un papel más central en la red que otro tipo de organizaciones.

Para completar esta sección, contamos con dos artículos que analizan la colaboración entre profesionales de la intervención y la distribución de recursos comunitarios. El estudio de Laura Kate Corlew, Victoria Keener, Melissa Finucane, Laura Brewington y Rachel Nunn-Crichton ilustra el uso de las herramientas de análisis y visualización de redes en el mapeo de las relaciones profesionales en diferentes regiones geográficas del Pacífico. Concretamente, se centra en evaluar y mejorar la comunicación entre más de mil profesionales que tratan los problemas del cambio climático. La visualización de redes tiene un interesante valor descriptivo y de investigación-acción (Molina, Maya-Jariego & McCarty, 2014), que permite, como en este caso, identificar actores clave, definir conglomerados regionales cohesivos y dinamizar la comunicación entre los profesionales de este ámbito.

Finalmente, Nathan R. Todd, Jaclyn D. Houston y Rachael L. Suffrin utilizan redes de afiliación para evaluar la contribución de los grupos interreligiosos de Estados Unidos al empoderamiento y el cambio comunitario. La descripción de las redes de relaciones entre 88 grupos permitió distinguir dos tipos de agrupaciones de carácter ecuménico: unas que se centran fundamentalmente en el intercambio de recursos con congregaciones religiosas y otras que colaboran con organizaciones no gubernamentales y otro tipo de entidades más diversos. Los grupos interreligiosos parecen funcionar como las organizaciones comunitarias de carácter local.

Neal et al. (2015)

Neal et al. (2015)

Brecha ciencia-práctica, redes personales y apoyo social

Este volumen se completa con una muestra de la investigación basada en redes sobre la transferencia de la ciencia a la práctica, la estructura de las redes personales y los recursos de apoyo social. En primer lugar, contamos con un trabajo que interpreta el paso de la teoría a la práctica en términos de relaciones entre investigadores e interventores. Zachary P. Neal, Jennifer Watling Neal, Jennifer A. Lawlor y Kristen J. Mills se basan en el modelo de redes de mundo pequeño para comprender la brecha entre los modelos científicos y la aplicación de programas. De modo que una forma de salvar la brecha (bridging the gap) consiste en mediar entre ambos mundos (brokering the gap) (Neal, Neal, Kornbluh, Mills & Lawlor, 2015). Con un enfoque innovador, analizan las cadenas de intermediarios entre los investigadores y los profesionales de la intervención. Como se apunta en el artículo de Neal, Neal, Kornbluh, et al. (2015), el tipo de agente que hace de intermediario, de bróker, puede condicionar la difusión del conocimiento científico y de las prácticas basadas en la evidencia. Este es un tema que seguro dará lugar a investigación en el futuro.

Esta primera recopilación se cierra con una encuesta de redes personales, que representa una segunda tradición del análisis de redes con entidad propia. Se trata de un enfoque en el que se analizan las relaciones de individuos concretos, ya sea en un caso individual o en una muestra, y en el que pueden examinarse las mismas propiedades estructurales que en redes completas (Crossley, Bellotti, Edwards, Everett, Koskinen & Tranmer, 2015; Domínguez & Maya-Jariego, 2008; McCarty, 2002; Molina, Maya-Jariego & McCarty, 2014). Si los artículos que hemos glosado más arriba se basan en datos de redes completas, Isidro Maya Jariego y Daniel Holgado analizan en este caso la variabilidad de las propiedades estructurales de las redes personales en función del patrón de movilidad geográfica individual. Para ello se parte de una encuesta representativa en una ciudad del entorno metropolitano de Sevilla, en un ámbito en el que han predominado las pequeñas muestras de carácter intencional. Además, se sigue una metodología que se caracteriza por generar un número fijo de contactos en cada encuestado (McCarty, 2002), que se ha mostrado eficiente en el análisis de las estructuras de las redes personales. Este enfoque es una evolución de los estudios de apoyo social, de los que se encuentran más cercanos los trabajos de Philip et al. (2015) y Weng (2015), también publicados en Psychosocial Intervention.

Maya Jariego & Holgado (2015)

Maya Jariego & Holgado (2015)

Conclusiones

El análisis de redes es una “metodología que captura el contexto” (Luke, 2005) y la confluencia de dinámicas micro- y macro-sociales (Maya-Jariego, 2004). De modo, que resulta especialmente pertinente en los estudios de psicología comunitaria y en las intervenciones psicosociales. Como comprobamos en este monográfico, las redes permiten detectar dinámicas de colaboración que no se perciben de manera intuitiva (Todd, Houston & Suffrin, 2015), sirven para examinar la influencia mutua de las organizaciones comunitarias individuales y las redes de colaboración inter-organizativa (Faust et al., 2015; Menger et al., 2015; Rana & Allen, 2015), facilitan la difusión de las prácticas basadas en la evidencia entre los profesionales de la intervención (Neal et al., 2015), y son una herramienta de intervención por sí mismas (Corlew et al., 2015).

La intervención social y comunitaria es uno de los ámbitos en los que el análisis de redes puede trascender el valor eminentemente descriptivo que se le atribuía originalmente (Carrington, Scott & Wasserman, 2005), formando parte de dinámicas de investigación-acción, poniendo de manifiesto pautas de organización comunitaria que no son evidentes a los grupos implicados, o con contribuciones a la mejora de la efectividad en la implementación de programas.

Para citar este artículo

Maya-Jariego, I. & Holgado, D. (2015). Network analysis for social and community interventions. Psychosocial Intervention, 24 (3), 121-124. [ENG] [ESP]


De los centros de internamiento al acogimiento familiar

Red Lodge, Bristol (by Rod Ward)

Red Lodge, Bristol (by Rod Ward)

Un programa comunitario alternativo a los centros de internamiento

Los niños con conductas extremadamente agresivas y/o delictivas son tratados con frecuencia en entornos residenciales, fuera del hogar. Sin embargo, la investigación ha demostrado que juntar a niños de alto riesgo puede llevar a que se refuercen mutuamente las conductas antisociales. Además, este tipo de dispositivos resultan especialmente costosos.

En este contexto, se han puesto en marcha estrategias alternativas de acogimiento familiar que facilitan que el tratamiento tengo lugar en los contextos comunitarios habituales. Un ejemplo es el “tratamiento multidimensional de acogimiento familiar” desarrollado con el modelo de aprendizaje social, que tiene las siguientes características:

  • La intervención se desarrolla en una familia de acogida, con padres previamente entrenados, que cuentan además con supervisión continuada.
  • La familia biológica recibe el mismo tipo de entrenamiento al que están expuestos sus hijos en la familia de acogida, facilitando la coherencia en las pautas de disciplina y en los estilos parentales. No sólo se trata a los niños, sino que se trabaja con las familias.
  • El programa es una práctica basada en la evidencia, que (a) ha pasado por ensayos clínicos aleatorizados para evaluar la eficacia y (b) se ha comprobado en condiciones naturales para evaluar la efectividad.
  • La intervención refuerza las conductas pro-sociales, desarrolla hábitos de trabajo y mejora las habilidades de comunicación parentales.

Entre los elementos relevantes del programa se cuentan (a) la selección de padres de acogida con un perfil de motivación e implicación en las necesidades de los menores, (b) la formación intensiva de las familias de acogida, (c) el seguimiento diario de las conductas problemáticas, (d) el contacto con los colegios, (e) el apoyo técnico en situaciones de crisis, (f) un programa de manejo de conducta adaptado al período evolutivo, entre otros.

El programa ha mostrado funcionar bien con adolescentes en el sistema de justicia y con incidentes de delincuencia juvenil, aunque se ha extendido a diversos tipos de poblaciones.

Referencia del artículo

Fisher, P. A. & Gillian, K. S. (2012). Multidimensional treatment Foster care: an alternative to residential treatment for high-risk children and adolescents. Psychosocial Intervention, 21, 195-203. [pdf ESP] [pdf ENG]


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