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Cuando los barrios se convierten en comunidades

The neighbors, by Radek Kucharski (CC BY 2.0)

Los barrios están entre los contextos más estudiados en psicología comunitaria. Sin embargo, no todos los barrios constituyen una comunidad consolidada. Partiendo de este supuesto, en una investigación realizada en Holanda se intentó determinar cuáles son las condiciones que hacen que un barrio se convierta en una comunidad.

De acuerdo con la teoría de Lindenberg se considera que las condiciones para la existencia de una comunidad “son la oportunidad de hacer cosas juntos, la facilidad con que esto puede suceder y la motivación para hacer cosas juntos” (p. 100). En el estudio realizado en Holanda se tuvieron en cuenta:

  1. Las oportunidades de encuentro. La existencia de lugares en los que puede producirse la interacción (parques, colegios, pequeños negocios), así como el tiempo que los vecinos pasan en el barrio puede resultar decisivo del tipo de vínculo social y afectivo que se desarrolla.
  2. La motivación individual para invertir en otros en el grupo. La motivación se relaciona con la disponibilidad de recursos de valor por parte de los vecinos (capital social). También el hecho de ser propietario de una vivienda y tener la expectativa de seguir residiendo en el mismo barrio en el futuro se relaciona con el interés personal en el entorno comunitario.
  3. Las alternativas para desarrollar los objetivos individuales. Cada persona puede disponer de comunidades alternativas en las que obtener los recursos, que compiten entre sí. Por ejemplo, muchas personas pueden pasar más tiempo en el trabajo que en el barrio y derivar un mayor capital social del primero que del segundo.
  4. Las interdependencias. La realización de actividades conjuntas se relacionan con la satisfacción de necesidades. Si en el contexto comunitario ya existen relaciones previas, para el recién llegado resultará más fácil conectarse.

El estudio se basó en una encuesta representativa sobre las relaciones sociales de los holandeses, con información específica sobre 1.007 encuestados en 168 barrios. Esto resulta interesante en un contexto en el que han predominado los estudios de caso. Algunas de las observaciones empíricas más destacadas fueron las siguientes:

  • Los resultados mostraron que los barrios siguen siendo un espacio relevante para el desarrollo de comunidades en Holanda. En general, es un espacio en el que los individuos encuentran seguridad y afecto.
  • De las diferentes condiciones analizadas, la interdependencia entre los vecinos es el factor que más contribuye al desarrollo de una comunidad local, seguido de la intención de permanencia en el barrio. Aquellos que tienen niños se sienten más vinculados con el barrio.
  • Curiosamente, los barrios con más servicios muestran comunidades más fuertes, de modo que la urbanización –posiblemente a través de los pequeños negocios y los “terceros lugares”– parece aumentar las oportunidades de contacto entre los vecinos.
  • También es interesante indicar que hay condiciones, como la intención de permanencia en el barrio, que contribuyen a la creación de comunidad incluso aunque no aumente el número de vecinos que están presentes en las redes personales de los encuestados.

“Ser interdependiente, no tener relaciones alternativas fuera del barrio, ser propietario de la casa en la que se reside, estar casado, vivir en un barrio con escasa movilidad residencial y tener ingresos elevados promueven los comportamientos de solidaridad” (p. 110)

Este comentario está parcialmente basado en el artículo:

De los contextos de interacción a la dependencia mutua

My neighborhood,
by Chris Dlugosz (CC BY 2.0)

Las personas que residen cerca suelen compartir una serie de características sociales, por lo que los barrios han sido tradicionalmente núcleos de población relativamente homogénea. Para analizar las comunidades se ha recurrido al número, la calidad de las relaciones y los sentimientos compartidos. En este contexto, una gran parte de la investigación se ha centrado en documentar el declive de las comunidades locales. Por eso resulta novedoso centrarse en las condiciones que permiten que surja una comunidad.

En el artículo de Völker et al. (2006) se concibe la comunidad como un contexto “en el que los individuos obtienen importantes beneficios personales para su bienestar haciendo cosas junto con otros” (p.100). Como en la propuesta original de Seymour Sarason (1974), tanto la interacción como la interdependencia forman parte de la definición de comunidad, y se relaciona directamente con el bienestar individual y colectivo. Sin embargo, en el enfoque de la psicología comunitaria también se suele tomar en consideración la conexión emocional compartida. Es uno de los componentes fundamentales del sentido psicológico de comunidad.

De los planteamientos anteriores se derivan algunas conclusiones de interés.

  • La comunidad “no es necesariamente una entidad local” (p. 101). Los contextos físicos ofrecen oportunidades (variables) para la interacción, pero también pueden darse comunidades relacionales que no dependen necesariamente de la proximidad física.
  • Tener relaciones con vecinos es un prerrequisito de la existencia de la comunidad, pero no se puede reducir la comunidad a la existencia de relaciones. Por ejemplo, preguntar por el número de vecinos que un individuo conoce no necesariamente es el mejor indicador de comunidad. A veces, basta con tener un pequeño número de relaciones significativas en el vecindario, para que uno se sienta conectado con el barrio.
  • Cuando los vecinos tienen estilos de vida similares entre sí, parece más fácil la creación de una comunidad.
  • Las oportunidades de encuentro e interacción hacen posible el intercambio de recursos y la satisfacción de necesidades. A su vez, en ese contexto surgen la dependencia mutua y la conexión emocional compartida.
  • La comunidad no se puede reducir a su componente relacional ni a su componente subjetivo. Ambos están presentes en la experiencia de vida comunitaria.

Para saber más

En psicología comunitaria, el concepto fue introducido por Seymour Sarason:

  • Sarason, S.B. (1974). The psychological sense of community: Prospects for a community psychology. San Francisco: Jossey-Bass.

Tienes una revisión de la literatura en español en:

También algunos recursos de interés en la siguiente página:

  • Sense of Community [Web]

 

 


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