Archivo de la categoría: Agentes de Intervención

Activista social visitante en la Universidad de Michigan

El Centro para la Educación de la Mujer de la Universidad de Michigan tiene abierta la convocatoria para participar en el programa “activista social visitante”. Se trata de una beca de 10.000 dólares y alojamiento durante cuatro semanas en University of Michigan-Ann Arbor. Los beneficiarios elaborarán durante su estancia un producto que contribuya a sus iniciativas de activismo social y que puedan beneficiar potencialmente a otros activistas.

Los productos pueden ser materiales educativos, videos, artículos de investigación, planes de acción o estrategias de comunicación, entre otros.

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Las necesidades especiales de los menores inmigrantes no acompañados

La red de servicios para inmigrantes de Austin (Texas), ha puesto en marcha una iniciativa para atender a las necesidades de los menores no acompañados.

La entrada de menores inmigrantes que llegan solos a Estados Unidos a través de México se ha convertido recientemente en asunto de debate público. Aunque no es novedoso el heho de que los niños crucen la frontera en ocasiones solos, en los últimos años ha aumentado el número de niños centro-americanos no mexicanos. Mientras que con México existe un acuerdo que facilite la repatriación inmediata, con el resto de países se ven obligados a seguir el protocolo de protección especial a la infancia.

Los niños inmigrantes requieren atención a sus necesidades especiales, voluntariado bilingüe y trabajo con las familias. Actualmente la red intenta responder a las siguientes necesidades:

  • Representación legal.
  • Gestión de casos.
  • Servicios médicos, intervención psicosocial y planificación familiar.
  • Atención educativa, y enseñanza del inglés como segunda lengua.
  • Prevención de la violencia, adicciones y pertenencia a bandas.
  • Comunicación con los medios sobre el tratamiento que se da al tema.

Todas estas actividades se benefician de la formación de una coalición de servicios que afronta colectivamente las necesidades de los menores, atendiendo simultáneamente al bienestar de los inmigrantes y la prosperidad de la comunidad receptora.

  • Conoce el trabajo de la red de servicios para inmigrantes en la siguiente página [ISNA] y en la presentación incluida en esta entrada.

El Teléfono de la Esperanza. Intervención y apoyo telefónico en situaciones de crisis

El Teléfono de la Esperanza es una organización no gubernamental de voluntariado, cuyo objetivo es la atención a “personas en situación de crisis individual, familiar o psico-social, sobre todo, dentro del mundo hispano-lusohablante”.

Como se menciona en el archivo histórico de su propia página web, el 8 de octubre de 1969 en Sevilla, el periódico ABC se hacía eco de la primera mención que Serafín Madrid hacía sobre la creación de un teléfono de la esperanza, al que ” podrán llamar todos los que se encuentren en urgente necesidad, no tengan a quien acudir y cuya demora en la petición de auxilio pueda acarrear desgracias, como la ruina de unos hijos, salvar una vida humana o la destrucción moral o espiritual”. Posteriormente, en 1971, después de visitas y encuentros con diversos profesionales y agentes sociales en los que se identificaron los “problemas psicosociales más acuciantes” se llega a la conclusión de que el teléfono podía ser utilizado como un buen medio de intervención a distancia.

Aunque en la actualidad, el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en la intervención psicosocial (por ejemplo, en la creación de grupos de autoayuda mediante páginas o listas de distribución o inclusos las páginas de apoyo a causas concretas, como Change.org) y la eliminación de barreras físicas para la comunicación usuario-profesional, nos pueden parecer cuestiones cotidianas y relativamente frecuentes y normales, hay que considerar el contexto político, social y económico en el que surgió la idea de Serafín Madrid y darse cuenta de que se trató de una idea muy adelantada a su tiempo en muchos años. No solamente en cuanto a la utilización de nuevos medios de comunicación, sino en los propios principios que subyacen en el Teléfono de la Esperanza. Solo hay que pensar que apenas habían pasado seis años de la Conferencia de Swampscott (1965) en Estados Unidos, donde se sentaron las bases de la salud mental comunitaria y de la psicología comunitaria en general y en el que se plantearon principios y recomendaciones como el entrenamiento de profesionales para incorporar los aspectos comunitarios y sociales en el tratamiento de las enfermedades mentales y desde la que se planteó el papel del apoyo social en la atención a personas con problemas mentales y psicosociales.

Las primeras experiencias de servicios de intervención telefónica en situaciones de crisis, aparecieron en Estados Unidos a finales de los 60 y principios de los 70, con lo que el Teléfono de la Esperanza se puede considerar casi contemporáneo a estas primeras experiencias, en un contexto mucho más desarrollado que el español en aquella época. Pronto comenzó a aparecer cierto interés de investigación sobre los efectos, beneficios y eficacia de este tipo de servicios en la atención a personas en situación de crisis emocional. Por ejemplo, Stein y Lambert en un artículo publicado ya en 1984 en la revista American Journal of Community Psychology, donde hicieron una revisión y evaluación de este tipo de servicios, mostraron que existían evidencias que los relacionaban con tasas más reducidas de suicidios entre mujeres jóvenes.

El objetivo de la intervención en crisis, que constituye la base en la atención del Teléfono de la Esperanza, es la actuación concreta y puntual ante situaciones de estrés elevado, con el objeto de proporcionar el apoyo  necesario para estabilizar a las personas víctimas de estas situaciones. Las aplicaciones son claras: depresión, conductas suicidas, eventos traumáticos, catástrofes, etcétera. Es evidente que la presencia en el contexto de estos recursos de apoyo emocional y de atención inmediata, ayudan a superar estas situaciones y a minimizar sus efectos psicosociales a medio y largo plazo. Se trata de servicios de alta disponibilidad y de acción rápida, con protocolos de actuación preestablecidos, que permiten atender una variedad amplia de contextos de intervención.

En definitiva, el Teléfono de la Esperanza constituye una experiencia de valor tanto por sus resultados o su función social, como por algunos de los logros conseguidos en sus más de 40 años de existencia, que la convierten en una iniciativa pionera y de gran valor histórico para las ciencias sociales:

  1. Agregar el componente social a la ayuda y el apoyo en salud (sobre todo mental).
  2. La incorporación del teléfono como medio eficaz y rápido para la intervención inmediata en crisis.
  3. La atención a conflictos psicosociales graves mediante la incorporación de equipos de profesionales y voluntarios con una preparación adecuada.
  4. La incorporación del contexto familiar, como ámbito desde el que tratar estos problemas y conflictos.

Actualmente el Teléfono de la Esperanza se encuentra en 26 provincias en España, en Portugal y en 10 países latinoamericanos [ver mapa]. Tienen además una red de blogs y páginas de cada una de las sedes en las que se encuentran en España, y cuentas en Twitter y Facebook.

En 2013, Manuel García Carretero, voluntario del Teléfono de la Esperanza y presidente de la Plataforma del Voluntariado Social de Sevilla desde 2002 a 2008, y de la Plataforma Andaluza de Voluntariado desde 2007 a 2013, recibió el Premio al Voluntario Andaluz del Año:


Empoderamiento y planificación estratégica

EMPODERAMIENTO, PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA Y PARTICIPACIÓN COMUNITARIA

Ignacio Laffarga, coordinador de Amnistía Internacional en Andalucía, y Amelia Bellerín, coordinadora de áreas de la Federación de Servicios Financieros y Administrativos (COMFIA-A) presentaron experiencias de intervención centradas en procesos de planificación estratégica, enfatizando el componente de participación comunitaria en el proceso. Ambas iniciativas coinciden en la vocación de fortalecimiento institucional de fondo y en una filosofía cercana a los principios del empoderamiento organizacional. La mesa de experiencias puso de relieve la oportunidad de visualizar cómo los principios teóricos de la planificación estratégica se ajustaron a diferentes contextos de intervención, así como una reflexión compartida de aquellas claves de éxito identificadas por los propios protagonistas en ambas entidades.

Amnistía Internacional

Amnistía Internacional cuenta con planes estratégicos diseñados a nivel internacional y estatal. La delegación en Andalucía asumió el reto de conectar estos planes a partir del diagnóstico de la realidad del funcionamiento de sus grupos locales y la labor de activismo e incidencia sociopolítica a nivel autonómico. Se diseñó una hoja de ruta, y el proceso estuvo liderado por un grupo impulsor. La diversidad de técnicas empleadas durante el proceso refleja el esfuerzo por hacer partícipe a diferentes grupos de interés (personas socias, responsables de grupos locales, activistas y personas voluntarias). Se realizaron encuestas on-line, combinadas con entrevistas en profundidad y grupos de discusión con el propósito de proponer iniciativas para el futuro de la organización. Un encuentro diseñado a modo de foro comunitario elaboró un conjunto de propuestas iniciales que derivaron en seis áreas de trabajo y la definición de más de treinta medidas. En la actualidad el Plan Estratégico de AI en Andalucía 2013-2016 ha sido aprobado en asamblea y se encuentra en fase de difusión interna y externa. La colaboración con la Universidad de Sevilla continuará también durante el próximo año y se centrará en la definición de un plan operativo anual y en el establecimiento de indicadores para el seguimiento del plan estratégico.

COMFIA

Comfia-A cuenta con un área estratégica de desarrollo de cuadros sindicales, que concentra sus esfuerzos en fomentar una participación activa de sus bases en la dinámica de funcionamiento de la Federación, combinando la atención directa en las empresas con la colaboración en los procesos que dan cobertura al conjunto de áreas que cubre la organización. La diversidad de los sectores que atiende es un elemento clave a considerar, ya que los niveles de participación varían en función de su naturaleza (y la calidad en las relaciones laborales), como el caso de los call-center, o el sector de las TIC, la banca e incluso la dinamización de la participación sindical en entidades no gubernamentales, entre otros. El programa de desarrollo de cuadros se basa en la definición de competencias para la participación sindical por parte de los delegados y delegadas sindicales, tales como el liderazgo, la motivación, el compromiso, la resolución de conflictos y el trabajo en equipo, que posteriormente son entrenadas a través de itinerarios formativos. El programa tiene su fundamento en la gestión por competencias y requiere una intensa coordinación entre las diferentes áreas que componen COMFIA-A. Entre ellas, se presta especial énfasis en la participación de las mujeres en puestos de toma de decisiones y en la participación de la población juvenil en la estructura de COMFIA-A. El componente estratégico de la intervención radica en la elaboración de un plan de trabajo anual por parte de cada área, revisado periódicamente y con una vocación de innovación y mejora continua a partir del conocimiento acumulado. El componente estratégico daría un valor complementario a la hora de medir resultados, ya que los indicadores de éxito no solamente estarían definidos en términos de cuotas de afiliación o de los resultados electorales en las empresas.

Buenas prácticas

A continuación, destacamos algunas de las ideas clave en torno a los procesos de planificación estratégica a partir de las experiencias de Amnistía Internacional y COMFIA-A:

  • La planificación estratégica contribuye a la vertebración interna de las organizaciones, define su filosofía, valores y las prioridades a atender en situaciones donde se trabajan con poblaciones o contextos de alto riesgo de vulnerabilidad (violaciones de los derechos humanos, conflictos laborales, etc.)
  • El compromiso con el “pensamiento estratégico” debe recorrer el conjunto de procesos de la organización. Debe ser algo asumido y compartido por sus integrantes. Aún así, se recomienda ubicar a una o varias personas como referentes de los planes estratégicos de las organizaciones.
  • La elaboración de un plan estratégico no es percibido como un fin en sí mismo (a pesar del componente participativo del proceso) sino más bien como un apoyo permanente al logro de los objetivos propuestos. El ciclo o proceso de identificación de indicadores, medición y análisis de los resultados tiene un alto componente de sistematización de la práctica que las entidades incorporan a su quehacer cotidiano
  • Ambas experiencias coinciden en que el potencial de la planificación estratégica reside en la capacidad para hacer visible los resultados de manera empírica u observable, bien a través de planes operativos, evaluando el proceso y la efectividad de los programas, etc. Las competencias que las organizaciones asumen en la lógica de la intervención, y en su capacidad para evidenciar innovaciones son identificadas como aspectos facilitadores del empoderamiento organizativo.

Intervención con refugiados

Cristian Bohórquez

ATENCIÓN SOCIO-COMUNITARIA A SOLICITANTES DE ASILO Y REFUGIO

Cristian Bohórquez presentó los programas y experiencias del Centro de Acogida a Refugiados (CAR) de Sevilla. El CAR es un contexto residencial de intervención en el que los solicitantes de asilo y refugio hacen generalmente estancias breves, de menos de un año. La procedencia nacional de los solicitantes de asilo y refugio cambia periódicamente, de forma que los profesionales del centro están en un proceso continuo de adaptación y revisión de estrategias de ajuste comunitario.

Entre las dificultades de intervención se cuentan el perfil de los solicitantes que entran en el centro, el contexto residencial de atención y los resultados de la solicitud de asilo:

  • Las situaciones más dramáticas de asilo y refugio se dan con frecuencia en los países limítrofes con las áreas de conflicto. En cambio, el perfil de los solicitantes de asilo y refugio en los centros de atención en España suele corresponder a personas con más recursos sociales y personales. Eso ha llevado a poner en marcha algunos programas de selección de los participantes en los campos de refugiados.
  • Muchos residentes no obtienen finalmente el permito de asilo y refugio. Como consecuencia, se hace difícil planificar estrategias de integración socio-comunitaria en el contexto de provisionalidad e incertidumbre de los solicitantes. En ese contexto se desarrollan actividades de “pre-integración”, contando con que actividades como el aprendizaje del español acaben teniendo una repercusión a medio plazo.
  • Los contextos residenciales conllevan en ocasiones dinámicas de institucionalización de los residentes, dando lugar a situaciones de dependencia o falta de autonomía. Otras organizaciones cuentan con pisos de acogida que pueden facilitar un estilo de vida más independiente y el desarrollo de habilidades para la vida diaria, con mayor cercanía a la sociedad local.

La intervención en el centro se desarrolla siguiendo itinerarios individualizados de inserción, en una secuencia de actuaciones que discurre a través de (a) la primera acogida, (b) las clases de español, (c) la formación ocupacional y (d) el acompañamiento en la búsqueda de empleo.

La vulnerabilidad psiquiátrica se trabaja como preparación para el itinerario individualizado. También se realiza un trabajo específico con menores, que se enfrentan a un contexto de especial riesgo, pasan por dificultades en su contexto familiar y viven en un contexto institucionalizado.

Entre las prácticas efectivas de intervención se mencionaron iniciativas de sensibilización, integración comunitaria, formación y participación comunitaria:

  • Una línea de trabajo importante del centro son las actividades de sensibilización, con ciclos de cine, encuentros de comidas internacionales, teatro, etcétera.
  • Entre las actividades de inserción laboral se organizan reuniones con empresarios y premios de inserción social a las empresas con experiencias positivas de inserción.
  • El centro ha desarrollado actividades de formación externa a profesionales, para mostrar cómo se trabaja con refugiados. Por ejemplo, se ha proporcionado formación a los profesionales de todos los centros de salud de la provincia. También se han desarrollado sesiones con profesores, trabajadores públicos, etcétera.
  • El CAR cuenta también con un comité de representantes de los residentes, que permite hablar sobre los problemas del centro desde el punto de vista de los usuarios.
  • Desde hace unos años participan en una red transnacional para elaborar una base de datos de recursos laborales y educativos para los refugiados de los 10 países de origen más frecuentes. Esto facilita la orientación y la homologación, entre otras actividades.
  • En el centro participan unos 25 estudiantes en prácticas cada año, que ofrecen una oportunidad a los residentes para relacionarse con su entorno.

Educación para la participación

Antonio Moreno (CRAC)

EDUCACIÓN PARA LA PARTICIPACIÓN Y DESARROLLO ASOCIATIVO

Antonio Moreno Mejías es miembro del colectivo CRAC para la participación ciudadana y desde los años ochenta ha colaborado activamente en diferentes iniciativas para fomentar la participación asociativa en contextos diversos. El inicio de su presentación tuvo como eje central la exposición de los cambios metodológicos que se han generado en las nuevas formas de participación ciudadana. Entre los elementos más destacados del colectivo CRAC cabe mencionar que sus líneas de acción han tomado como referencia tres dimensiones fundamentales:

  1. La formación como instrumento para potenciar la participación ciudadana;
  2. El interés por las nuevas tecnologías aplicadas a la promoción y la gestión de participación;
  3. La difusión de los resultados de programas de intervención a través de una línea de publicaciones en formato de cuadernos prácticos de base metodológica que describen buenas prácticas de gestión asociativa.

Antonio Moreno realizó una presentación orientada a mostrar el papel que ha tenido el fortalecimiento del asociacionismo que ha desarrollado el colectivo CRAC en la definición de políticas públicas. En ese proceso se puso el acento en la transición que experimentó el propio colectivo CRAC en su estructura interna y en sus funciones, al pasar de ser un centro de recursos a un colectivo que asesora en la formulación de proyectos de desarrollo vinculados a la participación. Desde este enfoque lo que en inicio era una práctica asociativa, acabó transformándose en una política pública socialmente respaldada.

Dentro de la línea de acción del CRAC uno de los aspectos característicos es el modelo de financiación que ha desarrollado la entidad. En este sentido el colectivo CRAC financia su actividad a través de distintas vías por lo que reduce al mínimo la dependencia de organismos financiadores externos. Así el colectivo diversifica sus fuentes de recursos y recibe financiación a través de (1) subvenciones, (2) prestación de servicios, (3) convenios y (4) la venta de publicaciones. Finalmente el profesional invitado puso de relieve determinadas cuestiones de carácter ético y profesional que resultan claves en la gestión de este tipo de iniciativas participativas. Este es el caso por ejemplo de las tensiones de poder que pueden tener una marcada influencia en la interacción entre los colectivos que potencian la participación y las entidades financiadoras de los programas de intervención.

Buenas prácticas

Entre las buenas prácticas de intervención se cuenta la elaboración de cuadernos formativos para el desarrollo de asociaciones y la promoción de la participación comunitaria.


Visita guiada a ASPANRI

ANTONIO LUIS OLIVARES VIDAL

Las estudiantes del Máster en Psicología de la Intervención Social y Comunitaria realizaron una visita de estudios a la Asociación Andaluza de Padres y Madres para la Integración, Normalización y Promoción de las Personas con Discapacidad Intelectual y Síndrome de Down (ASPANRI). La jornada consistió en la presentación de los programas de atención temprana, apoyo psico-pedagógico e inserción socio-laboral de discapacitados que llevan a cabo. La actividad estuvo coordinada por Antonio Luis Olivares Vidal, Director Técnico de la asociación.

ASPANRI proporciona servicios de apoyo para personas con discapacidad. Se trata de un conjunto de iniciativas con un marcado carácter comunitario: (a) los familiares de discapacitados fueron los impulsores de los servicios sociales para personas con necesidades especiales, (b) los programas se extienden a lo largo del ciclo vital, de modo que las actividades de atención temprana, apoyo pedagógico, inserción laboral y promoción del ocio inclusivo se ajustan a las peculiaridades de cada etapa evolutiva, y (c) la intervención se basa en el modelo social de la discapacidad, que se centra en la interacción de las personas con discapacidad intelectual y las peculiaridades del entorno.

Las estudiantes del máster conocieron de primera mano cómo se organiza el programa de atención temprana, así como las sesiones individuales y grupales de apoyo educativo. Tres discapacitados se encargaron de presentar el centro y explicar cómo está organizado cada uno de los programas y servicios. A continuación visitaron los talleres de formación ocupacional y el centro especial de empleo: ASPANRI cuenta con un vivero y presta servicios de catering y de limpieza. Finalmente, el centro presentó el modelo de gestión de la calidad EFQM, que permite una monitorización de las actividades desarrolladas.

Buenas prácticas de intervención

La visita guiada permitió identificar un conjunto de buenas prácticas de intervención, relevantes en el contexto de la acción comunitaria. Entre otras, cabe destacar las siguientes:

  • Protocolo de atención personalizada. Con cada nuevo usuario se hace una planificación individualizada, teniendo en cuenta la red natural de apoyo y los profesionales que le atienden. Normalmente esta valoración se lleva a cabo en el momento de la acogida y sirve para segmentar la atención a los usuarios en función de su perfil específico.
  • Planes de trabajo semanal. Cada semana se diseñan los planes de trabajo. De ese modo con cada usuario se planifica, se hacen las actividades y se evalúa lo que se ha conseguido. Este esquema de investigación-acción promueve el aprendizaje y contribuye a mejorar la auto-regulación de los usuarios.
  • Atención en función del nivel de autonomía. Además de cubrir todo el ciclo vital, el apoyo profesional está diseñado en función de las necesidades de los usuarios. Por ejemplo, en el área de la inserción laboral se prevé una secuencia empleo con apoyo, centro especial de empleo y centro ocupacional en función de las competencias de la persona atendida.
  • Ocio inclusivo. Una de las iniciativas innovadoras consiste en organizar actividades de ocio y tiempo libre, para promover una vida adulta independiente. Se trata de un colectivo en el que raramente se da el ocio autónomo. Puntualmente, algunos fines de semana salen en grupos de unas 8 personas para hacer actividades que no tienen que ver con las ocupaciones laborales o educativas.

Prevención en contexto rural

Ruperto Piñero Cabanillas


ATENCIÓN DE DROGODEPENDENCIAS EN ENTORNO RURAL

Ruperto Piñero, psicólogo de Servicios Sociales Comunitarios de la Mancomunidad de Municipios Cornisa Sierra Norte presentó la experiencia de atención a drogodependencia en entornos rurales. En la presentación también estuvo presente Milagros Fernández, Concejala de Asuntos Sociales y Salud de Castilblanco de los Arroyos. En su presentación destacó que el centro de drogodependencias es un servicio cercano a la comunidad, mejorando en consecuencia los indicadores de ajuste y pertinencia de las prestaciones:

“Los Centros Municipales de Drogodependencias y Adicciones de Castilblanco de los Arroyos y Gerena, como todos los centros de atención en régimen ambulatorio a las drogodependencias tienen como objetivo atender los problemas generados por el consumo de drogas y otras adicciones en la población general, dirigido a todos los afectados y a todos los tipos de sustancias (tabaco, alcohol, sustancias psicoactivas, juego patológico y otras adicciones).”

“La incorporación como un CTA más de la provincia ha permitido como ventajas evidentes el proporcionar a los afectados y sus familiares una atención más cercana, integral y multidisciplinar en el propio municipio (sería parecido a contar con un médico especialista en el consultorio de salud del municipio), proporcionar a los profesionales de Servicios Sociales Comunitarios de las herramientas informáticas (SIPASDA) de registro, derivación y acceso a recursos de los centros de tratamiento de drogodependencias y todo ello sin suponer un aumento significativo de la carga asistencial del centro, ya que en estos municipios podemos situar por encima del 70% el porcentaje de personas atendidas por trabajadora social y psicólogo que de una u otra forma reciben atención relacionada con esta problemática (consumidores o familiares de consumidores).”

Buenas prácticas

La presentación de Ruperto Piñero documentó cómo la demanda de servicios suele estar bastante condicionada por la conciencia del problema por parte de la población. También mostró datos que muestran la extensión del poli-consumo. Finalmente, a lo largo de su presentación comentó algunas experiencias que contaron con buenos indicadores de cobertura, ajuste comunitario o efectividad en la prevención de drogodependencias:

  • El programa Hoy no fumo destaca por realizar una intervención selectiva, ajustando los objetivos a las peculiaridades de la población e implicando a los profesores en las actividades preventivas.
  • El programa Por un millón de pasos parece tener una buena repercusión para sensibilizar a la población con actividades en las que se implican un gran número de participantes.
  • También se comentó la performance de Los vampiros en las casas de navidad de Gerena, para prevenir el consumo de alcohol entre los jóvenes. La comunicación también se utiliza como medio para la promoción de la salud en Gerena.

Visita de estudios al Polígono Sur (Sevilla)

INTERVENCIÓN EN CONTEXTOS DE EXCLUSIÓN SOCIAL

Las estudiantes del Máster en Psicología de la Intervención Social y Comunitaria realizaron una visita de estudios al Polígono Sur. La jornada consistió en la presentación del Plan Integral del Polígono Sur de Sevilla y la visita guiada a diversas iniciativas de intervención en la zona, prestando especial atención a los programas del Comisionado del Polígono Sur. La actividad estuvo coordinada por José Carmona, responsable del área de empleo del Comisionado.

El diseño del Plan Integral

José Lobillo, responsable del área Comunitaria, presentó el proceso de diseño del plan estratégico para el Polígono Sur. La iniciativa nace de la demanda de los vecinos, a través de la plataforma “Nosotros también somos Sevilla”. Los vecinos solicitan la existencia de una autoridad única, una figura de coordinación, que mejore la efectividad de los recursos invertidos en la zona y que sirva de catalizador para los profesionales de la intervención del Polígono Sur. Tanto la evaluación de necesidades como la implementación del plan se desarrollan con una metodología participativa.

El plan establece como prioridades (a) la inseguridad ciudadana, (b) el asalto permanente a viviendas públicas (“la patada en la puerta”) y (c) la existencia de una bolsa de familias multi-problemáticas (con casos de desempleo, absentismo, prostitución, drogadicción, sida, etcétera). La intervención sigue una estrategia de investigación-acción participativa (IAP), con la participación comunitaria como eje, y desarrolla 133 líneas de actuación en aspectos urbanísticos, comunitarios, de empleo, y educativos-familiares. La presentación finalizó con una evaluación de las dificultades para la obtención de resultados y los problemas de continuidad de las acciones.

El CODE

Cosette Franco presentó el Centro de Orientación y Dinamización para el Empleo (CODE). Este recurso lleva a cabo acciones de formación, dinamización, conexión, seguimiento y acompañamiento en procesos de inserción laboral. El empleo es una de las líneas prioritarias de actuación del plan integral. Dependiendo de zonas específicas, en el Polígono Sur se da entre un 30 y un 60 por ciento de desempleo; y el 83 por ciento del empleo se da en condiciones de precariedad. El CODE se organiza en torno a estrategias de orientación socio-laboral y el diseño de itinerarios individualizados de inserción. También desarrolla actuaciones de formación para el empleo y promoción de la iniciativa económica.

Una de las iniciativas que ha obtenido mejores resultados es el Proyecto Eneas. Se trata de una actividad en la que participan un pequeño grupo de estudiantes, seleccionados de los tres Institutos de Enseñanza Secundaria de la zona. El programa cuenta con la colaboración de los educadores sociales y los servicios sociales del Polígono Sur. Los participantes se forman en una primera fase en una Escuela de Verano, durante dos semanas; y a continuación asumen el papel de monitores de ocio y tiempo libre. En la práctica ejercen de mentores comunitarios. Con la colaboración de la asociación Entre Amigos, Radio ECCA, Aossa, el centro cívico Esqueleto, la parroquia del barrio y otras entidades de la zona, realizan actividades de desarrollo comunitario y promoción social. El programa es visible por los vecinos y tiene una repercusión positiva en el entorno comunitario.

Comunidades de aprendizaje en el Polígono Sur

El Colegio Andalucía presentó las experiencias de innovación educativa que han desarrollado en los últimos cursos, prestando atención a la participación del entorno comunitario en el centro educativo. Entre otras estrategias, se desarrollan comisiones, juntas de familiares, asambleas de la comunidad y grupos de trabajo, promoviendo una intensa interacción entre el centro educativo y las familias y el entorno comunitario más amplio.

Ángela Molina, directora del centro, presentó la evolución de la experiencia de comunidades de aprendizaje, centrándose en tres elementos distintivos: (a) el diseño consensuado de un proyecto de centro, desarrollando la metodología de grupos interactivos de trabajo en clase, de composición heterogénea; (b) la colaboración con asociaciones y entidades del entorno, promoviendo un enfoque comunitario de intervención; y (c) la apertura del centro educativo a las familias, desarrollando un modelo alternativo de convivencia.

La innovación educativa en el Colegio Andalucía ilustra las dificultades del trabajo comunitario. El proyecto responde en sus momentos iniciales a los problemas de absentismo y agresiones físicas en el colegio, y se desarrolla en un contexto de elevada rotación entre el profesorado del centro. El proyecto de centro se desarrolla a partir de un pequeño núcleo de actores clave, con avances y retrocesos, ampliando de manera paulatina la implicación comunitaria en el nuevo modelo de convivencia y el proyecto de centro. Pese a las dificultades, el colegio se ha ido convirtiendo en un espacio seguro en el barrio, con normas pro-sociales alternativas al contexto.

Buenas prácticas de intervención

La visita guiada permitió identificar un conjunto de buenas prácticas de intervención, relevantes en el contexto de la acción comunitaria. Entre otras, cabe destacar las siguientes:

  • Estrategias participativas de diseño del plan estratégico para la promoción comunitaria del Polígono Sur, teniendo como punto de partida la iniciativa de la plataforma de vecinos “Somos Sevilla”.
  • El proyecto de mentores comunitarios Eneas, que pone en marcha modelos positivos de comportamiento, estrategias de empoderamiento y dinamización comunitaria, contribuyendo al desarrollo del entorno comunitario.
  • Las coaliciones comunitarias del Colegio Andalucía combinan la metodología de grupos heterogéneos interactivos en clase con la participación del entorno comunitario, en particular las familias, en las dinámicas del centro.

Penas alternativas en violencia de género

Andrea Gómez Rodríguez

PREVENCIÓN DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO

El 25 de noviembre, coincidiendo con el Día Internacional de Lucha contra la Violencia de Género, Andrea Gómez Rodríguez, psicóloga de Instituciones Penitenciarias presentó el Servicio de Gestión de Penas y Medidas Alternativas a los victimarios por casos de violencia de género. También participó Concepción Yagüe, Delegada Territorial de Instituciones Penitenciarias de Andalucía Occidental. Se trata de una de las sesiones con profesionales invitados organizadas por el Máster en Psicología de la Intervención Social y Comunitaria.

En el ámbito de la intervención social y comunitaria se han extendido en las últimas décadas los programas dirigidos a las víctimas de los malos tratos. Sin embargo, han sido comparativamente menos frecuentes las actuaciones con los victimarios de violencia de género. El Servicio de Penas Alternativas es una iniciativa innovadora, con estrategias de rehabilitación y reinserción social dirigidas a los maltratadores.

El trabajo con maltratadores resulta especialmente difícil desde un punto de vista psicológico. Los participantes –condenados por delitos de violencia de género- se incorporan al programa negando el delito, con enfado y temor respecto al servicio de penas alternativas, con información distorsionada sobre las características del programa y con necesidad de que su perspectiva sea escuchada. Sienten que las penas alternativas son un programa impuesto, con lo que resulta un reto poner en marcha estrategias motivacionales de cambio comportamental.

  • Normalmente se evoluciona desde la motivación extrínseca a la motivación intrínseca. Las penas alternativas funcionan como evitación de la reclusión en la cárcel, pero es necesario motivar para asegurar el compromiso con el programa y la motivación para el cambio.
  • En las primeras sesiones es importante detectar alguna necesidad que permita enganchar a los participantes con las actividades programadas. Resultan fundamentales las habilidades de escucha activa por parte del profesional.
  • Para ello se trabaja desde el desarrollo personal y la promoción de competencias. De ese modo, el programa se centra en interrumpir el círculo vicioso de la violencia.

“Yo estaba metido en una lavadora, que centrifugaba, que centrifugaba y cada vez era más difícil sacar la mano… que no podía darle a la tecla. Y tuvo que venir alguien de fuera a darle a la tecla, y paró… En este caso fue la Justicia.”

Las penas alternativas, en comparación con los programas educativos en la cárcel, permiten poner en práctica las herramientas y conocimientos que van adquiriendo en una situación más real, en sus vidas cotidianas. Esto facilita la graduación de la intervención y disponer de un contacto con profesionales cuando es necesario. Como contrapartida, el reto está en evitar que se incumplan las órdenes de alejamiento.

Andrea Gómez recordó que es importante no perder el punto de vista de la víctima, para lo cual es de gran ayuda cuando el profesional de la intervención cuenta con experiencia previa en ese tipo de programas.

“Si no tienes la perspectiva de la víctima, es difícil trabajar con maltratadores”


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