Archivo de la categoría: Comunidad

7ª Conferencia Internacional de Psicología Comunitaria

7ª CIPC

En Octubre de 2018 se celebrará en Santiago de Chile la Séptima Conferencia Internacional de Psicología Comunitaria –The International  Conference  on  Community Psychology (ICCP)- con el título “La Comunidad en movimiento: construcción de espacios diversos, cohesión social y cambio” (The Community in Motion: Building Diverse Spaces, Social Cohesion and Change).

Los ejes centrales de la conferencia son los siguientes:

  1. Formación e investigación asociadas con la práctica profesional.
  2. Políticas públicas, intervención comunitaria y acción.
  3. Perspectivas comunitarias de la cohesión social y la justicia social.
  4. Metodologías y prácticas de la acción colectiva, y trabajo multidisciplinario.
  5. Sujetos y movimientos sociales, gobernanza y ciudadanía.
  6. Conflicto ambiental, desastres naturales y respuestas de la comunidad.

Descarga una descripción del congreso en inglés [ICCP7]


El paseo comunitario y sus posibilidades para conocer espacios urbanos

El pasado 19 de mayo estudiantes de la Northeastern University  (Boston, USA) caminan por el Polígono Norte de Sevilla, un barrio construido en los años 70 y cuya evolución ha derivado hasta considerarse una de las zonas con mayor incidencia de problemas comunitarios. Los indicadores de fracaso escolar, desempleo, adicciones, salud mental y desestructuración familiar así lo manifiestan.

Sin embargo, poco o nada tiene que ver conocer un barrio únicamente desde los manuales científicos. Las ciudades son libros que se leen con los pies. Por ello, como parte del curso de formación sobre etnografía y redes sociales, los estudiantes participan en una visita guiada al barrio, organizada por el Laboratorio de Redes Personales y Comunidades, grupo de investigación de la Universidad de Sevilla.

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El propósito de la visita es conocer  iniciativas a través de los cuales la sociedad civil organizada y las administraciones luchan contra los factores de riesgo de exclusión social en la zona. El planteamiento metodológico del paseo es similar a la propuesta realizada por la iniciativa Jane´s Walk  en Sevilla. La idea de base es identificar cómo el espacio urbano determina la interacción entre sus habitantes y, por consiguiente, también su comportamiento. Por ello, se estructuran una serie de etapas donde diferentes personas y colectivos sociales presentan visiones diversas sobre su trabajo comunitario en el barrio, todo muy alejado del circuito turístico tradicional.

Descripción del itinerario del paseo comunitario por el Polígono Norte

La ruta comenzó por el Centro de Salud del Polígono Norte, donde Carlos García (Trabajador Social) y Carlota Muñoz (Adjunta Enfermería) mostraron los programas de atención y prevención comunitaria. Posteriormente, en la Plaza del Olivo, Juan Lafuente, profesor del IES Azahar, describió su experiencia y conocimiento acumulados durante más de 30 años como docente en el barrio. La siguiente etapa llevó a los participantes al interior del Polígono Norte, donde conocieron el programa de refuerzo escolar de la Asociación Rutas, presentado por Irene Castilla, su coordinadora. También visitaron la Asociación Manos Abiertas, donde María Arce, su responsable, les presentó el programa de promoción del voluntariado y participación juvenil en la zona. La explicación de las iniciativas de empleo y programas de inserción laboral corrió por cuenta de AESIM, gracias a las explicaciones de Marta Diaz, la coordinadora de la entidad y miembro activo de la Red Sevilla Norte. La última etapa llevó a los participantes a detenerse junto al contenedor de recogida de ropa usada a través del cual Cáritas, en colaboración con la Fundación Persán, la recicla y reutiliza de manera sostenible.

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La sesión finalizó con una breve dinámica de evaluación, a través de la cual los propios participantes comentaban aquellas ideas que más les llamaron la atención desde su propia experiencia personal. Los comentarios fueron diversos. La conexión entre teoría y práctica fue una constante. También conocer una parte de la ciudad con una intensidad difícilmente posible de otra manera. Se subrayó positivamente el enorme caudal participativo  y de auto-organización comunitaria del barrio, la implicación de actores clave en su articulación social, la gestión de su diversidad y la respuesta de la ciudadanía en términos de participación ciudadana. En suma, en el Polígono Norte no solo hay problemas, sino también propuestas más que sugerentes para combatirlos y una cierta conciencia sobre cómo superarlos.

Cómo organizar un paseo comunitario en cinco pasos.

1.- Los preparativos son importantes. Estudia el perfil de los participantes, sus motivaciones e inquietudes. Anticípales lo que van a visitar. Por ejemplo, prepara un plano con el itinerario, las rutas y los horarios.  Una sugerencia. Más de dos horas de duración convierte un paseo interactivo en una caminata agotadora.

2.- Los actores sociales son clave. Identifica aquellos recursos del barrio que resulten de calidad. No queremos lecciones magistrales, pero sí personas que puedan transmitir su conocimiento acumulado a partir de su experiencia en el barrio. Intenta también, en la medida de lo posible, que haya cierta diversidad en las etapas del camino. No se trata de buscar la verdad absoluta, sino de conocer diferentes puntos de vista sobre una realidad compartida por sus protagonistas.

3.- Convierte el paseo en una experiencia significativa. Es decir, no asignes a los participantes un papel meramente pasivo durante la visita. Una cosa es que no conozcan el barrio y otra que no tengan nada que aportar. Una mirada desde fuera también contribuye a retratarnos a modo de espejo. Es más, la interacción que se genera suele producir efectos muy interesantes.

4.- No olvides la evaluación, es una manera de seguir caminando. Los tránsitos entre las etapas son espacios para interactuar. Conviene que los paseos sean guiados por personas que tengan un conocimiento mínimo del barrio, de manera que pueda ir comprobando las reacciones,  resolviendo preguntas de manera continua y valorando el progreso de la actividad. Al final, una breve reacción colectiva sobre las impresiones del paseo pueden ayudarte a organizar mejor el siguiente.

5.- Cuéntalo, divúlgalo dentro y fuera del barrio  Una manera de ir desmontando prejuicios y superar estereotipos sobre un lugar es contar experiencias positivas allí vividas. Y un paseo comunitario es una oportunidad excelente para compartir un análisis de la realidad desde un observatorio único, como lo son sus propias calles. Trata de documentar gráficamente la experiencia, realiza una galería gráfica o multimedia y devuélvela a sus protagonistas de la misma manera generosa y altruista con la que el barrio te ha acogido. Si cuentas con un blog, ya sabes, a compartirlo.


2016 en 10 entradas

2016En 2016 hemos publicado 49 entradas. Aquí tienes una selección de 10 de las entradas más visitadas y comentadas.

  • 20 años de voluntariado en América Latina y El Caribe [Voluntariado]
  • Rochelambert para guiris [Paseos]
  • Redes, influencia social y consumo de alcohol [Prevención]
  • Causas y consecuencias del trabajo infantil [Trabajo Infantil]
  • El movimiento de pobladores en el Perú [Pobladores]
  • Ajuste comunitario con padres de niños autistas [Ajuste]
  • Escuela de padres virtual [Padres]
  • Teorías en psicología comunitaria [Teorías]
  • Competencias del psicólogo comunitario [Competencias]
  • 7 usos de las redes en la intervención [Redes]

Competencias del psicólogo comunitario

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R (CC BY-NC-SA 2.0)

De la aplicación de programas a las iniciativas de base comunitaria

La revista Global Journal of Community Psychology Practice (GJCPP) dedica el volumen 7 (4) a debatir sobre las 18 competencias para la práctica profesional de la psicología comunitaria propuestas por la Sociedad para la Investigación y la Acción Comunitarias (SCRA) en 2012.

Las 18 competencias del psicólogo comunitario describen los principios de empoderamiento y cohesión social, las habilidades para la gestión y el desarrollo de programas comunitarios, las competencias para poner en marcha iniciativas de cambio social, y las estrategias de investigación comunitaria.

El volumen 7 (4) del GJCPP es una recopilación de experiencias en Estados Unidos y en Europa sobre la formación y el desarrollo profesional de los psicólogos comunitarios. En todos los casos se examina dicha experiencia desde el punto de vista de las 18 competencias profesionales definidas originalmente por Dalton y Wolfe (2012). El monográfico se abre con un interesante comentario por parte de James H. Dalton, un investigador con gran ascendencia en el área y autor de uno de los manuales ya clásicos de psicología comunitaria:

  • Dalton, J. H. (2016). Just What Community Psychologists Would Do: A Commentary on the Special Issue. Global Journal of Community Psychology Practice, 7 (4), 1-6. [Web] [pdf]

A continuación siguen 10 artículos que presentan experiencias sobre la formación doctoral de los psicólogos comunitarios, las estrategias participativas de cambio comunitario, el compromiso cívico y el empoderamiento, entre otros temas. La revisión de experiencias en Estados Unidos se completan con un caso referido a Reino Unido y otro a España.

  • Isidro Maya Jariego (Universidad de Sevilla). Competencies for Community Psychology Practice in Spain. [Web] [pdf] [ESP]

Este material puede ser de interés para los estudiantes de psicología y ciencias sociales que se están especializando en el campo de la intervención social y comunitaria.

Si lo deseas, puedes participar con tus comentarios sobre las competencias profesionales en el foro que han abierto para ello en la revista GJCPP.fullLogo

CommPsych

Para saber más


Voluntariado y Comunidad: Nuevas formas de participación

El pasado 7 de octubre de 2016 tuvo lugar en Granada el 11º Congreso Andaluz del Voluntariado  que, bajo el lema “compromiso con el voluntariado”  concentró el interés de entidades, organizaciones sociales, instituciones públicas, profesionales y el propio movimiento de voluntariado.

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Desde el Laboratorio de Redes Personales y Comunidades (LRPC) tuvimos la ocasión de participar en la moderación de una de sus mesas de debate. De manera exacta, la dedicada a la presentación de experiencias en torno al Voluntariado y Comunidad: Nuevas Formas de Participación. Esta mesa redonda se diseñó con la idea de divulgar iniciativas de éxito en la promoción del voluntariado en contextos de innovación social.

Así, el foro tuvo una importante presencia de la comunidad universitaria, donde se subrayó los beneficios para el voluntariado y sus programas a la hora de aplicar un enfoque de investigación-acción. Se constató la idoneidad de construir puentes entre el conocimiento teórico y la práctica de la acción social y solidaria. El voluntariado podría ser uno de esos puentes a través de los cuales se comuniquen los conocimientos científicos hacia la búsqueda de su utilidad y su capacidad transformadora de la realidad. Contamos con la participación de la Oficina de la Universidad de Grandada – UGR Solidaria, donde su responsable, Juan Carlos Maroto, presentó las líneas de implicación social de la comunidad universitaria granadina con el conjunto de la sociedad civil, y que van desde el ofrecimiento de oportunidades de participación, hasta el apoyo logístico, formación específica dentro y fuera de la universidad y sin olvidar la financiación de microproyectos supervisados técnicamente por la unversidad.

En una línea similar, la Universidad Pablo de Olavide, a través de Inmaculada Sancho, presentó la experiencia de esta universidad en la promoción del voluntariado y su arraigo con la sociedad civil a través de la colaboración conjunta en iniciativas solidarias. Entre ellas, presentó los resultados del programa de intercambio de universitarios a través del Servicio de Voluntariado Europeo, una iniciativa transnacional a través de la cual se ofrece la oportunidad de implicarse en actividades solidarias a lo largo de territorio europeo, al tiempo que permite la estancia de estudiantes extranjeros en programas de voluntariado locales.

La tercera experiencia presentada promueve la implicación de la población más joven en iniciativas de desarrollo urbano, a través de la participación en el proceso de toma de decisiones colaborando con sus instituciones locales. El programa Ágora Infantil, promovido por Coglobal y las Universidades de Málaga y Huelva. Precisamente Patricia García , miembro de su equipo técnico, fue la responsable de presentar este proyecto de democracia participativa y de explicar la dimensión comunitaria de su sistema de evaluación.

Por último, la mesa se cerró con la colaboración de María Jesús Molero, voluntaria del programa Andalucía Compromiso Digital, iniciativa a través de la cual se promueve la alfabetización digital de la sociedad civil al tiempo de promover iniciativas de digitalización de la vida asociativa andaluza. Su web también ofrece recursos de formación online de manera flexible ajustada a las demandas de la sociedad civil organizada, así como acompañamientos digitales ofrecidos por voluntarios.

Conclusiones

A modo de resumen, subrayamos las siguientes ideas  clave transmitidas durante este foro de discusión:

  • Voluntariado y aprendizaje: El voluntariado ofrece oportunidades de participación a lo largo del ciclo vital, si bien el contacto con experiencias de participación en las primeras etapas vitales consolida de manera significativa la adquisición de competencias, valores y habilidades propias de la convivencia en democracia.
  • Voluntariado y dinámicas de transferencia de conocimiento. Las iniciativas de voluntariado atienden problemáticas multicausales y complejas. Sistematizar la práctica de los programas se identifica como un factor clave para la medición de su impacto. La universidad puede desempeñar un papel de acompañamiento y asistencia técnica en la dinámica de mejora continua de las iniciativas de voluntariado en términos de transformación social.
  • Voluntariado, TIC e innovación social. La digitalización de la vida asociativa ofrece múltiples oportunidades para la expansión del voluntariado como fenómeno global. Sin embargo, el surgimiento de aplicaciones y herramientas online no implica una apropiación inminente por parte del tejido asociativo. Se vuelve, por tanto, necesaria, la existencia de programas de acompañamiento y alfabetización que permitan a las entidades sacar el mayor partido al potencial de sus actividades.
  • Voluntariado y emociones. Uno de los retos a los que nos enfrentamos como miembros del movimiento de voluntariado es lograr que la experiencia de participación se convierta en significativa dentro de la vida de las personas. El papel de las emociones como mecanismo de afianzamiento del voluntariado en la identidad de sus protagonistas puede resultar determinante para consolidarlo.

El movimiento de pobladores en el Perú

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PERU

Asentamientos humanos y participación comunitaria

Los “asentamientos humanos” son barrios que se han ido formando en la periferia de Lima a lo largo de décadas como consecuencia del desplazamiento de población. Normalmente se trata de asentamientos irregulares en terrenos propiedad del estado, o en algunos casos privados. Tanto el desplazamiento forzado por la violencia política (especialmente en los años en que estuvo más activo Sendero Luminoso), como la emigración del campo a la ciudad (especialmente desde zonas andinas) han hecho que Lima crezca de forma exponencial en las últimas décadas, convirtiéndola en una de las ciudades más pobladas de América Latina.

Los barrios resultantes se ubican en los arenales que rodean el núcleo urbano, o en las laderas de las colinas en torno a la ciudad. Normalmente son barriadas de viviendas construidas con materiales temporales, y que en muchos casos carecen de los servicios básicos de agua, electricidad o carreteras asfaltadas. Es frecuente encontrar problemas de hacinamiento y de infravivienda. Las condiciones de vida son difíciles y muchos residentes usan dicho espacio como ciudad-dormitorio, pues se desplazan durante horas para trabajar en otras partes de Lima: generalmente, el centro y las zonas industriales.

Competencias comunitarias

Sin embargo, estas comunidades han mostrado también capacidades y recursos:

  • El origen en los desplazamientos de población hace que en ocasiones haya relaciones informales previas entre una parte de los residentes.
  • La auto-construcción de las casas ha dado lugar a formas de auto-organización, como la planificación urbana de modo autogestionario.
  • La necesidad de reivindicar servicios urbanos a la municipalidad ha llevado a la emergencia de líderes comunitarios y a ciertas prácticas de participación comunitaria.

Las asociaciones de pobladores han surgido como formas de organización de los residentes en la ocupación de las tierras y en la solicitud del reconocimiento oficial de los asentamientos. Los locales comunales, los clubes de madres, las fiestas de captación fondos y las pequeñas iglesias han ido dando respuesta a las necesidades de vinculación en la comunidad.

Para saber más

Meneses, M. (1998). La utopía urbana. El movimiento de pobladores en el Perú. Lima: Editorial Brandon.


Teorías en psicología comunitaria

camiseta_lewinContextos, acción y comunidad

La revista Global Journal of Community Psychology Practice (GJCPP) dedica el volumen 7 (2) a reflexionar sobre el estado de las teorías en psicología comunitaria.

Hace unos meses, algunos investigadores de la DePaul University preguntaron en la lista de correo de la Society for Community Research and Action por los modelos y teorías más utilizadas por los psicólogos comunitarios en su investigación y en su práctica profesional. Como resultado obtuvieron una lista de 32 marcos teóricos y modelos de corto alcance, reflejando una gran diversidad de orientaciones y tradiciones intelectuales. Esto llevó a debatir sobre la oportunidad de disponer de teorías más asentadas y consensuadas en el área, lo cual se refleja en parte en el presente monográfico.

El volumen 7 (2) del GJCPP es una reflexión sobre las teorías en el ámbito de la psicología comunitaria. El monográfico gira en torno a un artículo de Leonard Jason y colaboradores que analiza la situación de las teorías en este ámbito. Este artículo presta especial atención a los modelos ecológicos, el sentido psicológico de comunidad y el empoderamiento.

  • Leonard A. Jason, Ed Stevens, Daphna Ram, Steven A. Miller, Christopher R. Beasley, Kristen D. Gleason (USA). Theories in the Field of Community Psychology. [Web] [pdf]

A continuación, siguen 10 comentarios de psicólogos comunitarios en reacción a dicho artículo. Los comentarios tratan temas tan diversos como la base metodológica de la disciplina, los planteamientos de investigación-acción, la necesidad de sistematizar el conocimiento sobre los contextos comunitarios, o el valor predictivo y de confirmación de hipótesis de las teorías, entre otros temas. También se indica el carácter interdisciplinar y multi-paradigmático de la disciplina.

Este material puede ser muy útil en los cursos de introducción a la psicología comunitaria, para los estudiantes de grado, proporcionando un acercamiento crítico al área.

Uno de los comentarios está también disponible en español, con reflexiones sobre los escenarios de conducta, investigación-acción, sentido de comunidad y empoderamiento:

  • Isidro Maya Jariego (Universidad de Sevilla). Ecological Settings and Theory of Community Action. [Web] [pdf] [ESP]

Si lo deseas, puedes participar en el debate teórico con tus comentarios en esta entrada.

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Formas de trabajo infantil y preparación comunitaria

El programa Edúcame Primero de prevención del trabajo infantil se ha implantado en dos comunidades de Lima (Perú), después de unos años de aplicación en Barranquilla (Colombia). Como parte de la monitorización del programa, se han realizado dos publicaciones recientes que valoran algunos de los factores relevantes en la reducción del trabajo infantil en los países en desarrollo.

  • En Colombia se analizaron los factores que condicionan el trabajo infantil en contexto rural y en contexto urbano. Con más de tres mil familias se comprobó que el desplazamiento interno por violencia política está especialmente conectado con las formas de trabajo infantil en contexto rural y peri-urbano. Por su parte, en la ciudad tienen más peso los antecedentes personales de la madre.
  • En Perú hemos analizado la influencia del contexto comunitario en la efectividad de los programas preventivos. El grado de estructuración comunitaria y la relación del colegio con su entorno tienen un papel importante en términos de preparación comunitaria.

Trabajo infantil en Colombia y Perú

TononTwo profiles of child labor in the Colombian Caribbean Coast

Resumen:
Analizamos las factores educativos, económicos y laborales que causan el trabajo infantil. Realizamos un análisis de segmentación jerárquica con una muestra de 3259 familias participantes en un programa de prevención del trabajo infantil en el Caribe colombiano. El modelo resultante sirvió para identificar dos perfiles de trabajo infantil. En las familias rurales o periurbanas, el trabajo infantil está vinculado con el desplazamiento forzado en los últimos cinco años. En las familias que viven en un contexto urbano, el trabajo infantil se asocia con los ingresos familiares y con características de la madre, tales como estar empleada, el nivel educativo, o el hecho de haber trabajado también durante su infancia.

Palabras clave:
Causas del trabajo infantil – Segmentación jerárquica – Áreas suburbanas – Desplazamiento forzado – Calidad de vida – Perfiles para la intervención.

DiagnosticoSocialPreparación comunitaria y trabajo infantil en Lima

Resumen:
En este trabajo realizamos la evaluación de la preparación comunitaria en dos contextos de aplicación del programa de reducción del trabajo infantil “Edúcame Primero Perú”. Se trata de una intervención psico-educativa, con un módulo centrado en el desarrollo de competencias personales y otro en actividades lúdicas (Maya-Jariego & Palacio, 2012). El programa se ha aplicado con éxito en varios países de Latinoamérica. Concretamente se ha documentado un impacto significativo consistente en las habilidades sociales, las competencias cognitivas y el desempeño académico de los participantes. La intervención previene el abandono de la escuela e indirectamente reduce la prevalencia del trabajo infantil. En su aplicación más reciente, fue implementado con buenos resultados en la región Caribe de Colombia (Holgado, Maya-Jariego, Palacios & Oviedo-Trespalacios, 2015; Holgado, Maya-Jariego, Ramos & Palacio, 2014; Holgado, Maya-Jariego, Palacio, Ramos, Oviedo-Trespalacios, Romero & Amar, 2014). En este contexto, la evaluación de la preparación comunitaria es una estrategia para facilitar la transferencia del programa de Colombia a Perú (Maya-Jariego & Holgado, 2014).

Palabras clave:
Preparación comunitaria – trabajo infantil – comunidades – organizaciones educativas – Perú.


Análisis de redes e intervención comunitaria

Corlew et al (2015)

Corlew et al (2015)

Psychosocial Intervention, 24 (3), diciembre 2015

En los últimos años se han empezado a desarrollar aplicaciones del análisis de redes sociales en el ámbito de la intervención social y comunitaria. El enfoque de redes permite el análisis multinivel y contribuye a una interpretación relacional del sentido psicológico de comunidad, el empoderamiento y otros conceptos clásicos de la psicología comunitaria (Maya-Jariego, 2004). Por su parte, las técnicas de análisis de redes se empiezan a utilizar en la evaluación de necesidades, la evaluación de programas y en estrategias participativas de investigación-acción. También hay aplicaciones en el estudio y la mejora de las coaliciones comunitarias, los barrios y la mediación comunitaria. Este número especial recoge trabajos que de forma general utilizan el análisis de redes en la comprensión o la mejora de la implementación de intervenciones sociales y comunitarias.

Una de las acepciones más extendidas de la intervención basada en redes consiste en la utilización de datos de redes sociales para promover el cambio de comportamiento, tomando como referencia la teoría de la difusión de innovaciones (Valente, 1995). Este enfoque se ha utilizado con frecuencia en la implementación de campañas de transmisión de mensajes de salud (Chambers, Wilson, Thompson & Harden, 2012). De acuerdo con ello, Thomas W. Valente distinguió cuatro estrategias de intervención basadas en redes, a saber: (a) la identificación de agentes de cambio o líderes de opinión, a partir de indicadores de centralidad, intermediación y otras estrategias de evaluación de actores clave; (b) la segmentación en grupos para exponerlos simultáneamente a un proceso de intervención significativo; (c) las estrategias de inducción que promueven la interacción entre iguales para aprovechar la pertinencia y el efecto multiplicador de las redes naturales; y (d) la alteración de la red con la incorporación o la eliminación de determinadas relaciones (Valente, 2012). En todos estos casos la red es el medio a través del cual se canalizan las estrategias de cambio de comportamiento.

Tabla 1. Usos emergentes del análisis de redes para la intervención comunitaria

  • Aplicación del análisis de redes sociales en la evaluación de programas.
  • Combinación con el análisis de stakeholders y las formas de gobernanza participativa.
  • Mediadores, personas clave e intervenciones de redes.
  • Selección de agentes de salud y mediadores comunitarios con indicadores de redes sociales.
  • Netmap, sociogramas participativos y redes en contextos de investigación-acción.
  • El enfoque de redes en el estudio del empoderamiento y el sentido de comunidad.
  • Las encuestas de redes personales en la descripción relacional de comunidades.
  • Análisis de redes interorganizativas de coaliciones comunitarias.
  • Evaluación relacional de barrios, espacios y escenarios de conducta.
  • Los modelos de difusión de la innovación en las campañas de prevención y promoción de la salud.

Sin embargo, el análisis de redes puede integrarse en los procesos de intervención social y comunitaria de modos muy diversos (Tabla 1). Por un lado, puede aplicarse en los diferentes momentos del ciclo de intervención, desde el diagnóstico comunitario a la evaluación del impacto, pasando por la implementación de actividades y las diversas formas de acción directa en la comunidad. Por otro lado, puede utilizarse como modelo y como estrategia, así como en la operacionalización de conceptos comunitarios (véase, por ejemplo, para el caso de la preparación comunitaria: Feinberg, Riggs & Greenberg, 2005). Aunque ha sido de aplicación preferente en el diseño y la aplicación de programas basados en la evidencia, también es una herramienta de monitorización efectiva para valorar la fidelidad de la implementación y la sostenibilidad de las intervenciones (Valente, Palinkas, Czaja, Chu, & Brown, 2015). Sin ánimo de ser exhaustivos, a continuación resumimos algunas de las líneas de aplicación del análisis de redes en los contextos de intervención comunitaria:

  1. La teoría de la difusión de innovaciones se utiliza en campañas de prevención y en la propagación de mensajes de salud.
  2. Los datos relacionales informan las estrategias de mediación comunitaria, agentes de salud y otras acciones con efecto multiplicador.
  3. Las encuestas de redes personales y la descripción de la red social de la comunidad forman parte del diagnóstico de necesidades y la evaluación de programas.
  4. El análisis de redes se utiliza en la traducción relacional de conceptos básicos de psicología comunitaria, tales como la determinación de comunidades, la preparación comunitaria o las relaciones entre grupos.
  5. Las redes interorganizativas sirven para operacionalizar la estructura de colaboración de las coaliciones comunitarias.
  6. El análisis de redes se integra en dinámicas de investigación-acción, a través de sociogramas participativos, o proporcionando feedback con la visualización de las redes.
  7. También permite monitorizar el proceso de implementación de programas y la transferencia de la ciencia a la práctica.
  8. Las estrategias de apoyo social, de larga tradición en la intervención psicosocial, han ido incorporando en algunos casos las propiedades estructurales de las redes personales.

Contenidos del monográfico

En este monográfico recogemos una serie de artículos que hacen contribuciones innovadoras a la intervención social y comunitaria desde el análisis de redes sociales. Siguiendo el índice de este volumen, podemos leer: un estudio que valora el impacto de las redes de colaboración de las organizaciones comunitarias en la efectividad de la implementación de intervenciones (Faust, Christens, Sparks & Hingeldorf, 2015); una aplicación de la visualización de grandes bases de datos relacionales para mejorar la comunicación entre profesionales (Corlew, Keener, Finucane, Brewington & Nunn-Crichton, 2015); un análisis de redes de afiliación que sirve para identificar dos tipos de grupos interreligiosos según sean las entidades con las que intercambian recursos (Todd, Houston & Suffrin, 2015); una evaluación del papel de los lazos fuertes, que se desarrollan a través de múltiples tipos de relaciones, entre las entidades que conforman una coalición (Menger, Stallones, Cross, Henry & Chen, 2015); una descripción de la influencia de la red de los consejos de violencia familiar en las prácticas de las organizaciones que la componen (Rana & Allen, 2015); un examen teórico de las cadenas de intermediarios entre los investigadores y los profesionales de la intervención (Neal, Neal, Lawlor & Mills, 2015); y una encuesta sobre la variabilidad de las redes personales en función de los patrones de movilidad geográfica metropolitana (Maya-Jariego & Holgado, 2015).

Otros trabajos corresponden a la tradición de los estudios de apoyo social. Las relaciones interpersonales positivas aportan recursos de apoyo afectivo, informativo e instrumental que facilitan el afrontamiento del estrés y fomentan el bienestar psicológico y la calidad de vida. Como vemos en dos investigaciones con este enfoque, las redes sociales son un factor de protección contra el suicidio y el consumo abusivo de alcohol en una comunidad nativa de Alaska (Philip, Ford, Henry, Rasmus & Allen, 2015), mientras que los recursos informales de apoyo se cuentan entre los activos comunitarios más relevantes de los asiático-americanos residentes en Florida (Weng, 2015). Veamos las contribuciones del monográfico más detenidamente.

Faust et al. (2015)

Faust et al. (2015)

Redes interorganizativas y coaliciones comunitarias

Uno de los ámbitos en los que el análisis de redes se ha ido consolidando más claramente es el estudio de las coaliciones comunitarias, junto con otras formas de colaboración entre organizaciones locales y agrupaciones de la comunidad. Las coaliciones suman esfuerzos, movilizan el apoyo público, facilitan la coordinación, previenen la duplicación de servicios y aumentan la efectividad de la intervención (Butterfoss, 2007). Como demuestran varios artículos de este monográfico, las redes interorganizativas son una manera eficiente de operacionalizar la estructura de la colaboración entre un conjunto de organizaciones comunitarias.

Dos temas relevantes en ese sentido son la estructura centro-periferia y la interacción de organizaciones individuales con el conjunto de la red. Por un lado, la existencia de un pequeño núcleo de organizaciones densamente conectado entre sí parece ser fundamental en el buen funcionamiento de las coaliciones (Faust et al., 2015; Menger et al., 2015; Rana & Allen, 2015). Por otro lado, la vinculación con una red de entidades permite a una organización comunitaria mejorar su efectividad (Faust et al., 2015), pero también hace que esté más expuesta a la influencia de las políticas y normas sociales de la misma (Rana & Allen, 2015).

Victoria Faust, Brian E. Christens, Shannon M. A. Sparks y Amy E. Hingeldorf realizan un estudio retrospectivo sobre las relaciones entre 23 organizaciones que, a lo largo de 12 años, colaboran para prevenir la mortalidad infantil de una ciudad de Wisconsin, en Estados Unidos. Pese a que la colaboración entre hospitales, asociaciones comunitarias y servicios sociales mejora a lo largo del periodo observado –con un ligero aumento de la cohesión de la red inter-organizativa-, esto no se traduce en un aumento de la efectividad en la reducción de las desigualdades de salud para la minoría negra. Sin embargo, el análisis de redes permite documentar el caso de organizaciones que, a título individual, mejoraron la efectividad de su intervención a través de la colaboración con otras entidades.

Lauren Marie Menger, Lorann Stallones, Jennifer Eileen Cross, Kimberly Lynn Henry y Peter Yu Chen estudiaron las redes de colaboración entre 37 organizaciones de prevención del suicidio en una comunidad de Colorado, en Estados Unidos. Concretamente, examinaron las relaciones de intercambio de información y recursos, así como las actividades de coordinación y la colaboración en la prestación de servicios. La existencia de un pequeño grupo de organizaciones que mantienen lazos fuertes entre sí demostró ser determinante en el proceso de colaboración. La acción coordinada entre las entidades que afrontan un mismo problema social, en este caso el suicido, mejora la accesibilidad en la prestación de servicios, previene la duplicación de prestaciones y contribuye al desarrollo de normas compartidas en la intervención.

Shaheen Rana y Nicole E. Allen examinaron las redes de colaboración en cinco Consejos de Violencia Familiar, para identificar qué entidades tenían un papel clave. Comprobaron que las organizaciones con mayor centralidad estaban expuestas a una mayor influencia de las políticas del Consejo, y que los programas de violencia doméstica tendían a tener un papel más central en la red que otro tipo de organizaciones.

Para completar esta sección, contamos con dos artículos que analizan la colaboración entre profesionales de la intervención y la distribución de recursos comunitarios. El estudio de Laura Kate Corlew, Victoria Keener, Melissa Finucane, Laura Brewington y Rachel Nunn-Crichton ilustra el uso de las herramientas de análisis y visualización de redes en el mapeo de las relaciones profesionales en diferentes regiones geográficas del Pacífico. Concretamente, se centra en evaluar y mejorar la comunicación entre más de mil profesionales que tratan los problemas del cambio climático. La visualización de redes tiene un interesante valor descriptivo y de investigación-acción (Molina, Maya-Jariego & McCarty, 2014), que permite, como en este caso, identificar actores clave, definir conglomerados regionales cohesivos y dinamizar la comunicación entre los profesionales de este ámbito.

Finalmente, Nathan R. Todd, Jaclyn D. Houston y Rachael L. Suffrin utilizan redes de afiliación para evaluar la contribución de los grupos interreligiosos de Estados Unidos al empoderamiento y el cambio comunitario. La descripción de las redes de relaciones entre 88 grupos permitió distinguir dos tipos de agrupaciones de carácter ecuménico: unas que se centran fundamentalmente en el intercambio de recursos con congregaciones religiosas y otras que colaboran con organizaciones no gubernamentales y otro tipo de entidades más diversos. Los grupos interreligiosos parecen funcionar como las organizaciones comunitarias de carácter local.

Neal et al. (2015)

Neal et al. (2015)

Brecha ciencia-práctica, redes personales y apoyo social

Este volumen se completa con una muestra de la investigación basada en redes sobre la transferencia de la ciencia a la práctica, la estructura de las redes personales y los recursos de apoyo social. En primer lugar, contamos con un trabajo que interpreta el paso de la teoría a la práctica en términos de relaciones entre investigadores e interventores. Zachary P. Neal, Jennifer Watling Neal, Jennifer A. Lawlor y Kristen J. Mills se basan en el modelo de redes de mundo pequeño para comprender la brecha entre los modelos científicos y la aplicación de programas. De modo que una forma de salvar la brecha (bridging the gap) consiste en mediar entre ambos mundos (brokering the gap) (Neal, Neal, Kornbluh, Mills & Lawlor, 2015). Con un enfoque innovador, analizan las cadenas de intermediarios entre los investigadores y los profesionales de la intervención. Como se apunta en el artículo de Neal, Neal, Kornbluh, et al. (2015), el tipo de agente que hace de intermediario, de bróker, puede condicionar la difusión del conocimiento científico y de las prácticas basadas en la evidencia. Este es un tema que seguro dará lugar a investigación en el futuro.

Esta primera recopilación se cierra con una encuesta de redes personales, que representa una segunda tradición del análisis de redes con entidad propia. Se trata de un enfoque en el que se analizan las relaciones de individuos concretos, ya sea en un caso individual o en una muestra, y en el que pueden examinarse las mismas propiedades estructurales que en redes completas (Crossley, Bellotti, Edwards, Everett, Koskinen & Tranmer, 2015; Domínguez & Maya-Jariego, 2008; McCarty, 2002; Molina, Maya-Jariego & McCarty, 2014). Si los artículos que hemos glosado más arriba se basan en datos de redes completas, Isidro Maya Jariego y Daniel Holgado analizan en este caso la variabilidad de las propiedades estructurales de las redes personales en función del patrón de movilidad geográfica individual. Para ello se parte de una encuesta representativa en una ciudad del entorno metropolitano de Sevilla, en un ámbito en el que han predominado las pequeñas muestras de carácter intencional. Además, se sigue una metodología que se caracteriza por generar un número fijo de contactos en cada encuestado (McCarty, 2002), que se ha mostrado eficiente en el análisis de las estructuras de las redes personales. Este enfoque es una evolución de los estudios de apoyo social, de los que se encuentran más cercanos los trabajos de Philip et al. (2015) y Weng (2015), también publicados en Psychosocial Intervention.

Maya Jariego & Holgado (2015)

Maya Jariego & Holgado (2015)

Conclusiones

El análisis de redes es una “metodología que captura el contexto” (Luke, 2005) y la confluencia de dinámicas micro- y macro-sociales (Maya-Jariego, 2004). De modo, que resulta especialmente pertinente en los estudios de psicología comunitaria y en las intervenciones psicosociales. Como comprobamos en este monográfico, las redes permiten detectar dinámicas de colaboración que no se perciben de manera intuitiva (Todd, Houston & Suffrin, 2015), sirven para examinar la influencia mutua de las organizaciones comunitarias individuales y las redes de colaboración inter-organizativa (Faust et al., 2015; Menger et al., 2015; Rana & Allen, 2015), facilitan la difusión de las prácticas basadas en la evidencia entre los profesionales de la intervención (Neal et al., 2015), y son una herramienta de intervención por sí mismas (Corlew et al., 2015).

La intervención social y comunitaria es uno de los ámbitos en los que el análisis de redes puede trascender el valor eminentemente descriptivo que se le atribuía originalmente (Carrington, Scott & Wasserman, 2005), formando parte de dinámicas de investigación-acción, poniendo de manifiesto pautas de organización comunitaria que no son evidentes a los grupos implicados, o con contribuciones a la mejora de la efectividad en la implementación de programas.

Para citar este artículo

Maya-Jariego, I. & Holgado, D. (2015). Network analysis for social and community interventions. Psychosocial Intervention, 24 (3), 121-124. [ENG] [ESP]


Escuela, clima social y compromiso cívico

seiuhealthcare775nw (CC BY-NC-ND 2.0)

seiuhealthcare775nw (CC BY-NC-ND 2.0)

La participación se aprende en la escuela

La participación local y el compromiso cívico de los jóvenes predice algunos comportamientos de participación ciudadana durante la adultez, tales como el voluntariado, el voto en las elecciones y la implicación en iniciativas locales. Desde un punto de vista evolutivo, la participación puede iniciarse de modo emergente en algunos contextos que por su inclinación al desarrollo de relaciones de confianza la facilitan. Es el caso de las escuelas donde hay un clima social positivo o niveles adecuados de conectividad social.

Así lo demuestra una investigación con estudiantes de enseñanza secundaria de la minoría negra en Estados Unidos: “La percepción positiva del clima escolar se asoció de manera significativa con la conectividad social en la escuela, y ésta a su vez se asoció positivamente con el compromiso cívico” (Guillaume, Jager & Rivas-Drake, 2015). Dicho efecto se mantuvo longitudinalmente.

El clima social positivo no es suficiente para resultar en compromiso cívico, sino que se hace necesario que los estudiantes se sientan conectados a la escuela. La vinculación con la escuela parece proporcionar una experiencia evolutiva de implicación con el entorno local y con la sociedad de un modo más amplio.

La participación tiene un valor transversal en las iniciativas de transformación comunitaria:

  • Por un lado, la participación ciudadana es un elemento clave de preparación para el cambio. Junto con una adecuada sensibilización respecto a los problemas sociales, la efectividad de las intervenciones depende en parte del grado de organización comunitaria. Los líderes naturales, las redes de colaboración y la implicación ciudadana facilitan el buen desarrollo de las intervenciones.
  • Por otro lado, las asociaciones y las organizaciones de base han sido tradicionalmente consideradas como espacios de mediación, que contribuyen a articular las comunidades. En esta investigación comprobamos que la escuela secundaria es una institución igualmente relevante, que puede ejercer una influencia especialmente significativa en la socialización de los jóvenes en el compromiso cívico.

Referencia del artículo

Guillaume, C., Jagers, R., & Rivas-Drake, D. (2015). Middle school as a developmental niche for civic engagement. American Journal of Community Psychology, 56 (3), 321-331. [AJCP]


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