Archivo de la categoría: Intervención social

Emprendimiento de personas con discapacidad

Anjan Chatterjee (CC BY-NC-ND 2.0)

Anjan Chatterjee (CC BY-NC-ND 2.0)

Mentores y emprendimiento

La Universidad de Illinois en Chicago (UIC) puso en marcha un programa de inserción laboral de personas con discapacidad, con el patrocinio del Departamento de Trabajo de Estados Unidos y la colaboración con organizaciones de la zona. Los componentes centrales de la intervención fueron (a) la formación para el emprendimiento, y (b) la participación de mentores para orientarlos en las actividades de comercialización; junto con (c) asistencia técnica y (d) ayuda financiera. La intervención se basó en el “modelo social de la discapacidad” que se centra en modificar los contextos para facilitar la integración de las personas con impedimentos que dificultan su inserción.

El programa funcionó en gran medida como una innovación local, con un diseño emergente de intervención. También mantuvo una dinámica participativa a lo largo de todo el proceso. La experiencia generó las siguientes lecciones aprendidas:

  • El emprendimiento resulta especialmente atractivo para las personas con discapacidad, puesto que permite generar un empleo personalizado, adaptado a los impedimentos individuales específicos.
  • También contribuye al empoderamiento, puesto que parte del fortalecimiento de las personas con discapacidad.
  • A lo largo de la intervención se detectaron dos buenas prácticas que contribuyeron a la obtención de resultados positivos: la creación de relaciones personales positivas y la existencia de un liderazgo facilitador efectivo.

Referencia del artículo

Balcazar, F. E., Kuchak, J. A., Dimpfl, S., Sariepella, V., & Alvarado, F. (2014). An empowerment model of entrepreneurship for people with disabilities in the United States. Psychosocial Intervention, 23, 145-150.


Análisis de redes e intervención comunitaria

Corlew et al (2015)

Corlew et al (2015)

Psychosocial Intervention, 24 (3), diciembre 2015

En los últimos años se han empezado a desarrollar aplicaciones del análisis de redes sociales en el ámbito de la intervención social y comunitaria. El enfoque de redes permite el análisis multinivel y contribuye a una interpretación relacional del sentido psicológico de comunidad, el empoderamiento y otros conceptos clásicos de la psicología comunitaria (Maya-Jariego, 2004). Por su parte, las técnicas de análisis de redes se empiezan a utilizar en la evaluación de necesidades, la evaluación de programas y en estrategias participativas de investigación-acción. También hay aplicaciones en el estudio y la mejora de las coaliciones comunitarias, los barrios y la mediación comunitaria. Este número especial recoge trabajos que de forma general utilizan el análisis de redes en la comprensión o la mejora de la implementación de intervenciones sociales y comunitarias.

Una de las acepciones más extendidas de la intervención basada en redes consiste en la utilización de datos de redes sociales para promover el cambio de comportamiento, tomando como referencia la teoría de la difusión de innovaciones (Valente, 1995). Este enfoque se ha utilizado con frecuencia en la implementación de campañas de transmisión de mensajes de salud (Chambers, Wilson, Thompson & Harden, 2012). De acuerdo con ello, Thomas W. Valente distinguió cuatro estrategias de intervención basadas en redes, a saber: (a) la identificación de agentes de cambio o líderes de opinión, a partir de indicadores de centralidad, intermediación y otras estrategias de evaluación de actores clave; (b) la segmentación en grupos para exponerlos simultáneamente a un proceso de intervención significativo; (c) las estrategias de inducción que promueven la interacción entre iguales para aprovechar la pertinencia y el efecto multiplicador de las redes naturales; y (d) la alteración de la red con la incorporación o la eliminación de determinadas relaciones (Valente, 2012). En todos estos casos la red es el medio a través del cual se canalizan las estrategias de cambio de comportamiento.

Tabla 1. Usos emergentes del análisis de redes para la intervención comunitaria

  • Aplicación del análisis de redes sociales en la evaluación de programas.
  • Combinación con el análisis de stakeholders y las formas de gobernanza participativa.
  • Mediadores, personas clave e intervenciones de redes.
  • Selección de agentes de salud y mediadores comunitarios con indicadores de redes sociales.
  • Netmap, sociogramas participativos y redes en contextos de investigación-acción.
  • El enfoque de redes en el estudio del empoderamiento y el sentido de comunidad.
  • Las encuestas de redes personales en la descripción relacional de comunidades.
  • Análisis de redes interorganizativas de coaliciones comunitarias.
  • Evaluación relacional de barrios, espacios y escenarios de conducta.
  • Los modelos de difusión de la innovación en las campañas de prevención y promoción de la salud.

Sin embargo, el análisis de redes puede integrarse en los procesos de intervención social y comunitaria de modos muy diversos (Tabla 1). Por un lado, puede aplicarse en los diferentes momentos del ciclo de intervención, desde el diagnóstico comunitario a la evaluación del impacto, pasando por la implementación de actividades y las diversas formas de acción directa en la comunidad. Por otro lado, puede utilizarse como modelo y como estrategia, así como en la operacionalización de conceptos comunitarios (véase, por ejemplo, para el caso de la preparación comunitaria: Feinberg, Riggs & Greenberg, 2005). Aunque ha sido de aplicación preferente en el diseño y la aplicación de programas basados en la evidencia, también es una herramienta de monitorización efectiva para valorar la fidelidad de la implementación y la sostenibilidad de las intervenciones (Valente, Palinkas, Czaja, Chu, & Brown, 2015). Sin ánimo de ser exhaustivos, a continuación resumimos algunas de las líneas de aplicación del análisis de redes en los contextos de intervención comunitaria:

  1. La teoría de la difusión de innovaciones se utiliza en campañas de prevención y en la propagación de mensajes de salud.
  2. Los datos relacionales informan las estrategias de mediación comunitaria, agentes de salud y otras acciones con efecto multiplicador.
  3. Las encuestas de redes personales y la descripción de la red social de la comunidad forman parte del diagnóstico de necesidades y la evaluación de programas.
  4. El análisis de redes se utiliza en la traducción relacional de conceptos básicos de psicología comunitaria, tales como la determinación de comunidades, la preparación comunitaria o las relaciones entre grupos.
  5. Las redes interorganizativas sirven para operacionalizar la estructura de colaboración de las coaliciones comunitarias.
  6. El análisis de redes se integra en dinámicas de investigación-acción, a través de sociogramas participativos, o proporcionando feedback con la visualización de las redes.
  7. También permite monitorizar el proceso de implementación de programas y la transferencia de la ciencia a la práctica.
  8. Las estrategias de apoyo social, de larga tradición en la intervención psicosocial, han ido incorporando en algunos casos las propiedades estructurales de las redes personales.

Contenidos del monográfico

En este monográfico recogemos una serie de artículos que hacen contribuciones innovadoras a la intervención social y comunitaria desde el análisis de redes sociales. Siguiendo el índice de este volumen, podemos leer: un estudio que valora el impacto de las redes de colaboración de las organizaciones comunitarias en la efectividad de la implementación de intervenciones (Faust, Christens, Sparks & Hingeldorf, 2015); una aplicación de la visualización de grandes bases de datos relacionales para mejorar la comunicación entre profesionales (Corlew, Keener, Finucane, Brewington & Nunn-Crichton, 2015); un análisis de redes de afiliación que sirve para identificar dos tipos de grupos interreligiosos según sean las entidades con las que intercambian recursos (Todd, Houston & Suffrin, 2015); una evaluación del papel de los lazos fuertes, que se desarrollan a través de múltiples tipos de relaciones, entre las entidades que conforman una coalición (Menger, Stallones, Cross, Henry & Chen, 2015); una descripción de la influencia de la red de los consejos de violencia familiar en las prácticas de las organizaciones que la componen (Rana & Allen, 2015); un examen teórico de las cadenas de intermediarios entre los investigadores y los profesionales de la intervención (Neal, Neal, Lawlor & Mills, 2015); y una encuesta sobre la variabilidad de las redes personales en función de los patrones de movilidad geográfica metropolitana (Maya-Jariego & Holgado, 2015).

Otros trabajos corresponden a la tradición de los estudios de apoyo social. Las relaciones interpersonales positivas aportan recursos de apoyo afectivo, informativo e instrumental que facilitan el afrontamiento del estrés y fomentan el bienestar psicológico y la calidad de vida. Como vemos en dos investigaciones con este enfoque, las redes sociales son un factor de protección contra el suicidio y el consumo abusivo de alcohol en una comunidad nativa de Alaska (Philip, Ford, Henry, Rasmus & Allen, 2015), mientras que los recursos informales de apoyo se cuentan entre los activos comunitarios más relevantes de los asiático-americanos residentes en Florida (Weng, 2015). Veamos las contribuciones del monográfico más detenidamente.

Faust et al. (2015)

Faust et al. (2015)

Redes interorganizativas y coaliciones comunitarias

Uno de los ámbitos en los que el análisis de redes se ha ido consolidando más claramente es el estudio de las coaliciones comunitarias, junto con otras formas de colaboración entre organizaciones locales y agrupaciones de la comunidad. Las coaliciones suman esfuerzos, movilizan el apoyo público, facilitan la coordinación, previenen la duplicación de servicios y aumentan la efectividad de la intervención (Butterfoss, 2007). Como demuestran varios artículos de este monográfico, las redes interorganizativas son una manera eficiente de operacionalizar la estructura de la colaboración entre un conjunto de organizaciones comunitarias.

Dos temas relevantes en ese sentido son la estructura centro-periferia y la interacción de organizaciones individuales con el conjunto de la red. Por un lado, la existencia de un pequeño núcleo de organizaciones densamente conectado entre sí parece ser fundamental en el buen funcionamiento de las coaliciones (Faust et al., 2015; Menger et al., 2015; Rana & Allen, 2015). Por otro lado, la vinculación con una red de entidades permite a una organización comunitaria mejorar su efectividad (Faust et al., 2015), pero también hace que esté más expuesta a la influencia de las políticas y normas sociales de la misma (Rana & Allen, 2015).

Victoria Faust, Brian E. Christens, Shannon M. A. Sparks y Amy E. Hingeldorf realizan un estudio retrospectivo sobre las relaciones entre 23 organizaciones que, a lo largo de 12 años, colaboran para prevenir la mortalidad infantil de una ciudad de Wisconsin, en Estados Unidos. Pese a que la colaboración entre hospitales, asociaciones comunitarias y servicios sociales mejora a lo largo del periodo observado –con un ligero aumento de la cohesión de la red inter-organizativa-, esto no se traduce en un aumento de la efectividad en la reducción de las desigualdades de salud para la minoría negra. Sin embargo, el análisis de redes permite documentar el caso de organizaciones que, a título individual, mejoraron la efectividad de su intervención a través de la colaboración con otras entidades.

Lauren Marie Menger, Lorann Stallones, Jennifer Eileen Cross, Kimberly Lynn Henry y Peter Yu Chen estudiaron las redes de colaboración entre 37 organizaciones de prevención del suicidio en una comunidad de Colorado, en Estados Unidos. Concretamente, examinaron las relaciones de intercambio de información y recursos, así como las actividades de coordinación y la colaboración en la prestación de servicios. La existencia de un pequeño grupo de organizaciones que mantienen lazos fuertes entre sí demostró ser determinante en el proceso de colaboración. La acción coordinada entre las entidades que afrontan un mismo problema social, en este caso el suicido, mejora la accesibilidad en la prestación de servicios, previene la duplicación de prestaciones y contribuye al desarrollo de normas compartidas en la intervención.

Shaheen Rana y Nicole E. Allen examinaron las redes de colaboración en cinco Consejos de Violencia Familiar, para identificar qué entidades tenían un papel clave. Comprobaron que las organizaciones con mayor centralidad estaban expuestas a una mayor influencia de las políticas del Consejo, y que los programas de violencia doméstica tendían a tener un papel más central en la red que otro tipo de organizaciones.

Para completar esta sección, contamos con dos artículos que analizan la colaboración entre profesionales de la intervención y la distribución de recursos comunitarios. El estudio de Laura Kate Corlew, Victoria Keener, Melissa Finucane, Laura Brewington y Rachel Nunn-Crichton ilustra el uso de las herramientas de análisis y visualización de redes en el mapeo de las relaciones profesionales en diferentes regiones geográficas del Pacífico. Concretamente, se centra en evaluar y mejorar la comunicación entre más de mil profesionales que tratan los problemas del cambio climático. La visualización de redes tiene un interesante valor descriptivo y de investigación-acción (Molina, Maya-Jariego & McCarty, 2014), que permite, como en este caso, identificar actores clave, definir conglomerados regionales cohesivos y dinamizar la comunicación entre los profesionales de este ámbito.

Finalmente, Nathan R. Todd, Jaclyn D. Houston y Rachael L. Suffrin utilizan redes de afiliación para evaluar la contribución de los grupos interreligiosos de Estados Unidos al empoderamiento y el cambio comunitario. La descripción de las redes de relaciones entre 88 grupos permitió distinguir dos tipos de agrupaciones de carácter ecuménico: unas que se centran fundamentalmente en el intercambio de recursos con congregaciones religiosas y otras que colaboran con organizaciones no gubernamentales y otro tipo de entidades más diversos. Los grupos interreligiosos parecen funcionar como las organizaciones comunitarias de carácter local.

Neal et al. (2015)

Neal et al. (2015)

Brecha ciencia-práctica, redes personales y apoyo social

Este volumen se completa con una muestra de la investigación basada en redes sobre la transferencia de la ciencia a la práctica, la estructura de las redes personales y los recursos de apoyo social. En primer lugar, contamos con un trabajo que interpreta el paso de la teoría a la práctica en términos de relaciones entre investigadores e interventores. Zachary P. Neal, Jennifer Watling Neal, Jennifer A. Lawlor y Kristen J. Mills se basan en el modelo de redes de mundo pequeño para comprender la brecha entre los modelos científicos y la aplicación de programas. De modo que una forma de salvar la brecha (bridging the gap) consiste en mediar entre ambos mundos (brokering the gap) (Neal, Neal, Kornbluh, Mills & Lawlor, 2015). Con un enfoque innovador, analizan las cadenas de intermediarios entre los investigadores y los profesionales de la intervención. Como se apunta en el artículo de Neal, Neal, Kornbluh, et al. (2015), el tipo de agente que hace de intermediario, de bróker, puede condicionar la difusión del conocimiento científico y de las prácticas basadas en la evidencia. Este es un tema que seguro dará lugar a investigación en el futuro.

Esta primera recopilación se cierra con una encuesta de redes personales, que representa una segunda tradición del análisis de redes con entidad propia. Se trata de un enfoque en el que se analizan las relaciones de individuos concretos, ya sea en un caso individual o en una muestra, y en el que pueden examinarse las mismas propiedades estructurales que en redes completas (Crossley, Bellotti, Edwards, Everett, Koskinen & Tranmer, 2015; Domínguez & Maya-Jariego, 2008; McCarty, 2002; Molina, Maya-Jariego & McCarty, 2014). Si los artículos que hemos glosado más arriba se basan en datos de redes completas, Isidro Maya Jariego y Daniel Holgado analizan en este caso la variabilidad de las propiedades estructurales de las redes personales en función del patrón de movilidad geográfica individual. Para ello se parte de una encuesta representativa en una ciudad del entorno metropolitano de Sevilla, en un ámbito en el que han predominado las pequeñas muestras de carácter intencional. Además, se sigue una metodología que se caracteriza por generar un número fijo de contactos en cada encuestado (McCarty, 2002), que se ha mostrado eficiente en el análisis de las estructuras de las redes personales. Este enfoque es una evolución de los estudios de apoyo social, de los que se encuentran más cercanos los trabajos de Philip et al. (2015) y Weng (2015), también publicados en Psychosocial Intervention.

Maya Jariego & Holgado (2015)

Maya Jariego & Holgado (2015)

Conclusiones

El análisis de redes es una “metodología que captura el contexto” (Luke, 2005) y la confluencia de dinámicas micro- y macro-sociales (Maya-Jariego, 2004). De modo, que resulta especialmente pertinente en los estudios de psicología comunitaria y en las intervenciones psicosociales. Como comprobamos en este monográfico, las redes permiten detectar dinámicas de colaboración que no se perciben de manera intuitiva (Todd, Houston & Suffrin, 2015), sirven para examinar la influencia mutua de las organizaciones comunitarias individuales y las redes de colaboración inter-organizativa (Faust et al., 2015; Menger et al., 2015; Rana & Allen, 2015), facilitan la difusión de las prácticas basadas en la evidencia entre los profesionales de la intervención (Neal et al., 2015), y son una herramienta de intervención por sí mismas (Corlew et al., 2015).

La intervención social y comunitaria es uno de los ámbitos en los que el análisis de redes puede trascender el valor eminentemente descriptivo que se le atribuía originalmente (Carrington, Scott & Wasserman, 2005), formando parte de dinámicas de investigación-acción, poniendo de manifiesto pautas de organización comunitaria que no son evidentes a los grupos implicados, o con contribuciones a la mejora de la efectividad en la implementación de programas.

Para citar este artículo

Maya-Jariego, I. & Holgado, D. (2015). Network analysis for social and community interventions. Psychosocial Intervention, 24 (3), 121-124. [ENG] [ESP]


A mejor comienzo, mejor futuro

Doug Matthews (CC BY-NC-ND 2.0)

Doug Matthews (CC BY-NC-ND 2.0)

Better Beginnings, Better futures

Better Beginnings, Better Futures es un programa de prevención primaria y promoción de la salud mental en niños pequeños y sus familias en comunidades económicamente desfavorecidas. El programa se ha aplicado durante más de 20 años en Ontario (Canadá) y desde el principio se ha caracterizado por (a) implicar a los miembros de la comunidad en (b) la aplicación de programas para promover las capacidades de las familias y las comunidades en la atención a la necesidades de desarrollo infantil.

En su implementación se caracteriza por combinar un conjunto de programas diferentes en cada caso, con las siguientes características:

  • Se aplica de manera universal a los niños de 4 a 8 años.
  • Incluye acciones con los niños, con las familias y con la comunidad.
  • Se hace con el desarrollo de una coalición de servicios locales.
  • Se integra con los servicios existentes.
  • Son programas impulsados por la comunidad, de modo que resulta fundamental la implicación ciudadana.

Los componentes centrales del programa se mantienen en todas las ubicaciones, aunque en cada aplicación se introducen innovaciones para adaptarlo a las condiciones locales.

  • Con los niños se aplican programas de desarrollo emocional, actividades extraescolares y programas de ocio.
  • Con los padres se hacen visitas a domicilio, grupos de apoyo y respiro, y escuelas de padres.
  • En la comunidad se hacen programas de líderes comunitarios, celebraciones y promoción de la seguridad en el barrio.

Durante su implementación dos elementos fundamentales en la aplicación del programa fueron la participación ciudadana y el enfoque en el desarrollo de capacidades. Las alianzas reducen la duplicidad de servicios y generan una visión compartida sobre la prevención y el fortalecimiento de la comunidad.

Fortalecimiento de niños, familias y comunidades

El programa contribuye a una reducción de los problemas de conducta y un aumento del rendimiento escolar en los niños. También fue más frecuente la realización de ejercicio físico entre los participantes y menos frecuentes los comportamientos delictivos.

Los padres informaron de una mejora del funcionamiento familiar y se observó una reducción de la prevalencia de la depresión. En las comunidades se observaron niveles más elevados de participación y una mejora del acceso a los servicios disponibles.

Los análisis de coste-beneficio indican que es una iniciativa eficiente. Si bien se trata de un programa originado y extendido en Ontario, actualmente se trabaja en la generalización del programa a diferentes comunidades en Canadá. Como se trata de una iniciativa que moviliza a la comunidad para poner en marcha iniciativas de fortalecimiento de la infancia, de la familia y de los contextos locales, la transferencia exige una intensa interacción entre los investigadores de BBBF y las comunidades donde se aplica.

Referencia del artículo

Worton, S. K., Caplan, R., Nelson, G., Pancer, S. M., Loomis, C., Peters, D. R., and Hayward, K. (2014). Better Beginnings, Better Futures: Theory, research, and knowledge transfer of a community-based initiative for children and families. Psychosocial Intervention, 23, 135-143. [pdfENG] [pdfESP]


Dosis y oportunidad de la intervención

Jack Zalium (CC BY-ND 2.0)

Jack Zalium (CC BY-ND 2.0)

Los efectos de la prevención 9 años después

Communities That Care (CTC) es una estrategia integral de prevención que normalmente consiste en: (a) poner en marcha una coalición comunitaria a nivel local, para (b) implementar prácticas basadas en la evidencia de reducción del riesgo y potenciación de factores protectores. La intervención se dirige a reducir las drogodependencias, los comportamientos delictivos, la violencia y otros comportamientos perjudiciales para la salud entre los adolescentes.

Después de un año y medio de aplicación suelen observarse los primeros cambios significativos. La intervención necesita entre 2 y 5 años para reducir los factores de riesgo, y entre 4 y 10 años para tener un impacto de nivel comunitario. Sin embargo, hasta ahora no se habían evaluado los efectos sostenidos de la implementación de CTC a lo largo de la vida de los participantes en el programa.

En una reciente prueba controlada aleatorizada evaluaron los efectos de CTC 9 años después de su aplicación en 24 ciudades de 7 estados diferentes en Estados Unidos. En general se observaron efectos significativos en el caso de los hombres pero no en el caso de las mujeres. Para la muestra completa sólo se observaron efectos sostenidos en la prevención del comportamiento delictivo.

Las comunidades que recibieron la intervención seguían mostrando un mayor nivel de abstinencia en las 11 drogas evaluadas y en los comportamientos delictivos hasta la edad de 19 años en los varones. Entre los chicos se da una mayor prevalencia de los problemas que se pretenden prevenir con CTC, lo que puede influir en que sean más sensibles a la intervención. En cualquier caso, parece de interés tomar en consideración las diferencias de género en las acciones de carácter comunitario en el futuro.

Referencia del artículo

Oesterle, S., Hawkins, J. D., Kuklinski, M. R., Fagan, A. A., Fleming, C., Rhew, I. C., Brown, E. C., Abbott, R. D., & Catalano, R. F. (2015). Effects of Communities That Care on males’ and females’ drug use and delinquency 9 years after baseline in a community-randomized trial. American Journal of Community Psychology, 56, (3-4), 217-228.

Intensidad, continuidad y oportunidad de las intervenciones en contextos comunitarios

La intervención comunitaria ha prestado especial atención en los últimos años a las condiciones en las que se produce la implementación de programas. Communities That Care ilustra cómo las acciones de prevención se ven obligadas a compensar la influencia persistente de los contextos de riesgo con acciones que contrarresten en la misma medida. En este sentido merece la pena destacar tres elementos:

  • Dosis. Los proyectos que consisten en un pequeño número de sesiones o que apenas se extienden un año tienen un impacto reducido en términos de cambio comportamental. Se hace necesario desarrollar proyectos de medio plazo para obtener resultados preventivos y/o que alcancen una repercusión comunitaria. Parece que a partir de los 4 años de implementación empiezan a calar en el nivel meso-social o comunitario.
  • Acción concertada. Esto se ve reforzado cuando no se trata de acciones puntuales sino de procesos de cambio en los que colaboran organizaciones y agentes clave de la comunidad. Las coaliciones comunitarias facilitan que las prácticas basadas en la evidencia aumenten su impacto, en la medida en que los miembros de la comunidad están expuestos a las mismas influencias desde diferentes fuentes y en diferentes escenarios.
  • Momentos críticos. La prevención temprana con población infantil ha mostrado ser la más eficiente. Especialmente, cuando es de carácter selectivo y se dirige a grupos expuestos a más factores de riesgo. Communities That Care empieza a aplicarse antes de la adolescencia, justo cuando para el conjunto de la población se inician los primeros comportamientos de consumo de drogas o algunas conductas de carácter delictivo. Como observamos en este estudio, la intervención en este momento crítico deja huella, especialmente en los varones, hasta 9 años después.

De los centros de internamiento al acogimiento familiar

Red Lodge, Bristol (by Rod Ward)

Red Lodge, Bristol (by Rod Ward)

Un programa comunitario alternativo a los centros de internamiento

Los niños con conductas extremadamente agresivas y/o delictivas son tratados con frecuencia en entornos residenciales, fuera del hogar. Sin embargo, la investigación ha demostrado que juntar a niños de alto riesgo puede llevar a que se refuercen mutuamente las conductas antisociales. Además, este tipo de dispositivos resultan especialmente costosos.

En este contexto, se han puesto en marcha estrategias alternativas de acogimiento familiar que facilitan que el tratamiento tengo lugar en los contextos comunitarios habituales. Un ejemplo es el “tratamiento multidimensional de acogimiento familiar” desarrollado con el modelo de aprendizaje social, que tiene las siguientes características:

  • La intervención se desarrolla en una familia de acogida, con padres previamente entrenados, que cuentan además con supervisión continuada.
  • La familia biológica recibe el mismo tipo de entrenamiento al que están expuestos sus hijos en la familia de acogida, facilitando la coherencia en las pautas de disciplina y en los estilos parentales. No sólo se trata a los niños, sino que se trabaja con las familias.
  • El programa es una práctica basada en la evidencia, que (a) ha pasado por ensayos clínicos aleatorizados para evaluar la eficacia y (b) se ha comprobado en condiciones naturales para evaluar la efectividad.
  • La intervención refuerza las conductas pro-sociales, desarrolla hábitos de trabajo y mejora las habilidades de comunicación parentales.

Entre los elementos relevantes del programa se cuentan (a) la selección de padres de acogida con un perfil de motivación e implicación en las necesidades de los menores, (b) la formación intensiva de las familias de acogida, (c) el seguimiento diario de las conductas problemáticas, (d) el contacto con los colegios, (e) el apoyo técnico en situaciones de crisis, (f) un programa de manejo de conducta adaptado al período evolutivo, entre otros.

El programa ha mostrado funcionar bien con adolescentes en el sistema de justicia y con incidentes de delincuencia juvenil, aunque se ha extendido a diversos tipos de poblaciones.

Referencia del artículo

Fisher, P. A. & Gillian, K. S. (2012). Multidimensional treatment Foster care: an alternative to residential treatment for high-risk children and adolescents. Psychosocial Intervention, 21, 195-203. [pdf ESP] [pdf ENG]


Violencia de pareja, barrios y depresión

Terren in Virginia (CC BY 2.0)

Chicago Skyline, Terren in Virginia (CC BY 2.0)

Efectos protectores del barrio en la depresión por violencia de pareja

La investigación sobre barrios se ha centrado sobre todo en describir los factores de riesgo y el impacto psicológico de los contextos desfavorecidos. La desventaja económica, la prevalencia de la violencia, las condiciones ambientales de riesgo o, en general, vivir en barrios con problemas se relacionan con el estrés, la depresión y los problemas de comportamiento. Un estudio reciente realizado en Chicago se centra en cambio en evaluar el efecto de las condiciones positivas del barrio en la salud mental.

Se trata de una investigación que analizó la existencia de violencia de pareja y los síntomas depresivos asociados en una muestra longitudinal de 2.959 mujeres en 80 barrios de Chicago. Se examinaron tanto (a) los efectos directos de la cohesión y la conectividad social del barrio en la depresión, como (b) el efecto moderador en los síntomas depresivos.

  • Los resultados mostraron un efecto directo significativo de los mecanismos de apoyo del barrio en la reducción de los síntomas depresivos. Concretamente, la cohesión social, el sentido de eficacia colectiva, la interacción social entre vecinos y el número de familiares y amigos en el barrio se asociaron con una menor presencia de síntomas depresivos.
  • Hubo menos evidencias (y en todo caso menos pronunciadas) del papel moderador (de mediación o indirecto) del barrio en la reducción del impacto de la violencia de pareja en los síntomas depresivos. De hecho, se llegó a observar, en sentido contrario a lo esperado, que tener más familiares o amigos en el barrio aumentaba el impacto de la violencia de pareja en los síntomas depresivos.

Esta investigación recuerda los estudios sobre el efecto directo y el efecto amortiguador del apoyo social en el bienestar psicológico en el plano individual. En general se ha observado que las evidencias de efecto directo suelen encontrarse con indicadores estructurales de las redes sociales, mientras que el efecto amortiguador se observa con indicadores de la percepción de apoyo disponible.

Es interesante destacar dos elementos al respecto:

Referencia del artículo:

Wright, E.M., Pinchevsky, G.M., Benson, M.L. & Radatz, D.L. (2015). Intimate partner violence and subsequent depression: examining the roles of neighborhood supportive mechanisms. American Journal of Community Psychology, 56 (3-4), 342-356. [AJCP]


Roles de género en el tratamiento psicológico del maltrato

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Group Therapy W&B (CC BY 2.0)

Valoración del impacto de los programas para víctimas de los malos tratos

La violencia contra las mujeres ejercida por la pareja tiene un impacto significativo en la salud física y psicológica de las víctimas, tanto a corto como a largo plazo. Concretamente, se asocia con frecuencia a estrés post-traumático, depresión y ansiedad. También resulta en problemas de autoestima, sentimientos de culpa y dependencia afectiva.

Pese a que se han puesto en marcha muchos dispositivos dirigidos a este colectivo, no ha sido frecuente la evaluación del impacto de dichas intervenciones.

En una experiencia reciente se llevó a cabo una  intervención individual con víctimas de los malos tratos, en la Comunidad Canaria. El programa consistió en (a) sesiones educativas sobre los roles de género; (b) técnicas de reestructuración cognitiva, manejo del estrés y entrenamiento en relajación; (c) actividades para fomentar la auto-estima; (d) entrenamiento de las habilidades sociales; y (e) actividades para promover la toma racional de decisiones. Es decir, se trata de un programa multicomponente, que combina la terapia cognitivo-conductual con la formación sobre los roles de género.

Se observó una mejora en la salud mental de la mayoría de las participantes desde el punto de vista clínico.

Algunos apuntes para el debate sobre la evaluación son los siguientes:

  • En este caso se trata de una acción en la que predomina el nivel individual. Las estrategias de acompañamiento y los recursos de apoyo social se cuentan entre los elementos que podrían potenciar el carácter comunitario de la intervención.
  • También sería de interés determinar la incidencia relativa de la terapia cognitivo-conductual y la formación específica sobre roles de género. Es decir, la contribución relativa de cada componente de la intervención.

Referencia del artículo

Matud, M.P., Fortes, D. & Medina, L. (2014). Eficacia de un programa de tratamiento psicológico individual para mujeres maltratadas por su pareja. Psychosocial Intervention, (23), 199-207. [Psi]

De prevención temprana basada en la evidencia

Incredible Years

Incredible Years es “una serie de programas para padres, niños y profesores, para prevenir y tratar los problemas de comportamiento de los niños pequeños y promover su competencia social, emocional y académica“. Estos programas han demostrado ser efectivos en diferentes contextos socio-económicos y culturales.

Se estima que entre el 6 y el 15 por ciento de los niños entre 3 y 12 años muestran problemas emocionales y conductuales clínicamente significativos. Más de un tercio de las familias viven en barrios económicamente desfavorecidos, que pueden convertirse en un factor de riesgo adicional. Por eso resulta pertinente llevar a cabo estrategias de intervención temparana que reducen los problemas de conducta y previenen riesgos posteriores antes de la edad adulta.

Incredible Years es (a) una estrategia de intervención con grupos de padres de niños con problemas de comportamiento, (b) proporciona entrenamiento para mejorar las prácticas parentales y desarrollar competencias de comunicación efectivas y (c) presta apoyo a los padres poniéndolos en contacto con otros que experimentan una situación similar.

El programa se basa en los modelos de aprendizaje social y promueve el desarrollo de relaciones y la auto-eficacia. Para ello sigue en parte estrategias de entrenamiento estructurado de habilidades. Sin embargo, esta intervención se completa con la intervención directa con los niños y también con sus profesores. Entre otros temas, trata los siguientes:

  • Con los padres se promueven pautas de disciplina positivas, la relación con la escuela y el desarrollo de redes de apoyo con otras familias.
  • Con los niños se trabaja el control de reacciones violentas, las habilidades de comunicación y la empatía.
  • Con el profesorado las pautas de disciplina efectivas y la capacidad de resolver problemas en el aula.

En Portugal, como en otros contextos se han desarrollado experiencias de aplicación del programa, adaptándolo a las peculiaridades institucionales y familiares del contexto.

Referencia

  • Webster-Stratton, C., Gaspar, M. F. & Seabra-Santos, M. J. (2012). Incredible Years. Parent, Teachers and Children’s Series: Transportability to Portugal of Early Intervention Programs for Preventing Conduct Problems and Promoting Social and Emotional Competence. Psychosocial Intervention, 21, 157-169. http://dx.doi.org/10.5093/in2012a15 [pdf ESP] [pdf ENGLISH]

Elementos de prevención efectiva

Algunos aspectos que merece destacar de esta experiencia son los siguientes:

  • Incredible Years es una práctica basada en la evidencia: se trata de un programa que ha sido evaluado con rigor y del que existe evidencia empírica de su efectividad. El programa se ha desarrollado en paralelo a más de 30 años de investigación sobre los problemas de conducta de los niños. Ha sido evaluado con ensayos experimentales y también se ha comprobado en diversas poblaciones, tanto desde el punto de vista clínica como socio-cultural. Esto hace que esté recogido en varios directorios de prácticas basadas en la evidencia.
  • Es una intervención orientada a momentos clave del desarrollo: la intervención temprana permite interrumpir comportamientos problema antes de que arraigen como hábitos definitivos y antes de que se traduzcan en nuevos factores de riesgo.
  • Está dirigida a grupos de alto riesgo e interviene en múltiples ámbitos (padres, profesorado y niños), mejorando así la efectividad de la intervención.
  • Tiene una fuerte base conductual, proporcionando herramientas y recursos concretos para mejorar la comunicación en contextos familiares.

Crecer Jugando en Jicamarca y Villa El Salvador

Prevención del trabajo infantil en Lima (Perú)

CRECER JUGANDO

Crecer Jugando es un proyecto de intervención comunitaria para la prevención del trabajo infantil en Jicamarca y Villa el Salvador (Lima, Perú), impulsado por la Pontificia Universidad Católica del Perú.

En el video que acompaña esta entrada se resumen algunos de los componentes de la intervención, caracterizada -entre otros aspectos- por (a) el fortalecimiento de los niños y niñas participantes, (b) la colaboración el profesorado y las familias, y (c) las dinámicas de investigación-acción.

Junto a la potenciación del espacio académico, un elemento fundamental del programa consiste en garantizar un espacio para actividades lúdicas. Más allá de ser un elemento de prevención del trabajo infantil (en la medida en que configura un contexto de actividad alternativo), el juego ofrece oportunidades para el desarrollo de competencias y tiene un impacto directo en el bienestar psicológico de los menores. El juego es un contexto en el que se aprenden el comportamiento regulado por reglas y pautas de comunicación de positivas.

En el video, además de los profesores impulsores de la iniciativa, participan varios de los facilitadores que desarrollaron el programa. Los facilitadores reflexionan sobre la diversidad de formas de trabajo infantil y su impacto en el desarrollo psicológico de los niños. Esta experiencia transfiere a Perú algunas de las lecciones aprendidas en el programa Edúcame Primero Colombia.


De la organización a la comunidad

Ben Husmann (CC BY 2.0)

Ben Husmann (CC BY 2.0)

Clima de la organización y sentido de comunidad

La revista Apuntes de Psicología publica en el volumen 32 (2) de 2014 un artículo sobre el clima organizativo y el sentido de comunidad en las agrupaciones de las artes escénicas en Andalucía. En este caso específico observamos que las organizaciones más pequeñas facilitan un clima positivo y la identificación comunitaria:

Abstract. El artículo se centra en evaluar la influencia que el clima laboral y la calidad del liderazgo producen en el desarrollo del sentido de comunidad (Purkiss & Rossi, 2007). Para analizar este proceso hemos entrevistado a 120 trabajadores del sector de las artes escénicas en Andalucía. Las organizaciones culturales pueden considerarse organizaciones comunitarias debido a la función que desarrollan como agentes de transformación social (Barnes, 2011). Se utilizó el COSOC-R, un instrumento específico de evaluación del sentido de comunidad en organizaciones comunitarias (Hughey, Speer & Peterson, 1999). Los análisis de regresión jerárquicos indican que el clima organizativo se relaciona positivamente con el sentido de comunidad. La calidad del liderazgo no mostró una incidencia significativa. Las agrupaciones de artes escénicas suelen realizar actividades comunitarias. Las organizaciones más pequeñas parecen facilitar una buena dinámica organizativa que se traduce, a su vez, en mayor identificación con la comunidad. Se discute cómo la gestión empresarial en el sector de las artes escénicas contribuye al desarrollo organizativo y comunitario.

Palabras clave: clima organizativo, sentido de comunidad, artes escénicas, calidad del liderazgo, organización comunitaria.

Referencia del artículo

  • Ramos-Vidal, I., Holgado, D. & Maya-Jariego, I. (2014). El clima organizativo y el sentido de comunidad en la implicación comunitaria de las agrupaciones de las artes escénicas. Apuntes de Psicología, 32 (2), 107-117. [pdf]

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