Archivo de la categoría: Pesca

La comunidad como eslabón perdido en la gestión pesquera

Fishing boats. Mexico. Photo: Curt Carnemark / World Bank (CC BY-NC-ND 2.0)

La pesca sostenible se basa en comunidades sostenibles

La gestión pesquera se concibe normalmente como la acción de agencias gubernamentales sobre los usuarios individuales y, en consecuencia, ignora el nivel comunitario de intervención. Svein Jentoft propuso en un artículo seminal publicado en Marine Policy en el año 2000 que para que una comunidad pesquera sea viable hace falta que los recursos marinos sean sostenibles, pero que también es verdad lo contrario: la sostenibilidad de las poblaciones de peces depende de que las comunidades pesqueras sean viables.

De este supuesto se derivan algunas reflexiones interesantes:

  • En lugar de interpretar la “tragedia de los comunes” como el resultado agregado de las acciones racionales de los individuos en el mercado, cabe interpretarla como una consecuencia de la anomia social en la que las comunidades de pescadores experimentan confusión normativa, los lazos son débiles y los estándares morales están en crisis. En consecuencia, los gestores tienen que preocuparse por respetar la estructura y la cultura de las comunidades de pescadores, y prevenir los daños en el tejido social, la cohesión comunitaria y el sentido de pertenencia.
  • Las formas de gobernanza colaborativa resultan especialmente pertinentes para respetar los lazos sociales, los valores tradicionales y el sentido de responsabilidad social en las comunidades pesqueras. La lógica de la reciprocidad ha sido uno de los activos tradicionales en la sostenibilidad de estos colectivos, y es frecuente que se vea alterada por el rediseño de incentivos que introducen las políticas pesqueras.
  • Tener en cuenta la dimensión comunitaria puede traducirse, por ejemplo, en que las cuotas de pesca son asignadas a comunidades locales (para garantizar elementos de control social internos en su implementación); o en que las comunidades locales están representadas como colectivo en los comités de toma de decisiones en la gestión pesquera. Es decir, se ponen en marcha estrategias de cogestión de base comunitaria.
  • El funcionamiento adecuado de la sociedad civil es una condición necesaria de la cogestión. Es importante que los pescadores desarrollen una historia de asociacionismo y desarrollo comunitario, de forma que desplieguen las competencias relacionadas con la acción colectiva, la representación y la deliberación que les permiten participar eficientemente en la toma de decisiones.

Como hemos ilustrado con el caso de la pesca, parece haber una conexión directa entre la vitalidad de las comunidades costeras y la sostenibilidad de los recursos naturales. La cogestión tiene que integrarse de manera efectiva en las comunidades, de forma que la gestión pesquera y el desarrollo comunitario se refuercen mutuamente.

Comentario basado en:

  • Jentoft, S. (2000). The community: a missing link of fisheries management. Marine Policy, 24(1), 53-60. [JMPO]
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De gobernanza ambiental colaborativa

With fishing boats in Essaouira Harbour, by Mike Prince (CC BY 2.0)

Redes y sistemas socio-ecológicos

La gobernanza colaborativa se ha propuesto como una solución sostenible a los problemas medioambientales. Tanto para conservar los recursos pesqueros en las pesquerías de pequeña escala como para afrontar el cambio climático, se considera decisiva la colaboración entre un conjunto de actores públicos y privados. Örjan Bodin hace un repaso de la investigación reciente sobre gobernanza ambiental colaborativa en un artículo en Science, donde presta especial atención a la estructura de las redes de colaboración.

La colaboración entre actores es necesaria pero no suficiente

La colaboración entre múltiples actores se hace necesaria para (a) superar la fragmentación institucional, (b) adquirir una mejor comprensión de ecosistemas complejos, (c) contribuir al desarrollo de innovaciones y (d) difundir buenas prácticas de conservación de los recursos. Sin embargo, la colaboración no siempre da lugar a resultados positivos. Como muestra la literatura sobre el tema…

  • La gobernanza colaborativa consume tiempo.
  • Hay problemas ambientales que requieren de una acción inmediata.
  • En la toma de decisiones emergen aspectos críticos tales como la transparencia, la legitimidad y la rendición de cuentas, que no se resuelven de forma unívoca.
  • E incluso la colaboración puede llegar a ser contraproducente cuando contribuye al escalamiento de conflictos.

Como resume el propio Örjan Bodin:

“El asunto ambiental en cuestión puede ser tan controvertido, plagado de asimetrías de poder entre las partes interesadas, que esperar que la colaboración resuelva sin más los problemas ambientales es bastante ingenuo” (Bodin, 2017, p. 1). [Traducción propia]

Coordinación, colaboración y ajuste con el contexto ecológico

Una de las maneras de estudiar la gobernanza ambiental colaborativa ha consistido en analizar las redes entre los actores públicos y privados. Para ello se examina, el grado de cohesión, la centralización de la red, la fragmentación y/o la conectividad entre diferentes tipos de actores. Algunas de las observaciones interesantes con este enfoque, entre muchas otras, son las siguientes:

  1. La topología de la red más efectiva en cada caso puede depender del tipo de colaboración y del tipo de problema. Las redes más centralizadas pueden resultar más efectivas en problemas de coordinación a corto plazo: por ejemplo, los esfuerzos de coordinación en una zona costera para erradicar una especie invasora. Las redes densas y cohesivas de múltiples actores resultan más funcionales para afrontar problemas de cooperación a largo plazo: por ejemplo, lograr niveles sostenibles de capturas en las pesquerías internacionales de altura.
  2. El análisis multinivel de redes tróficas y redes de colaboración entre actores sociales permite valorar el ajuste socio-ecológico. Esto conlleva analizar la conectividad “horizontal” y “vertical” entre los sistemas ecológicos y sociales. En este ámbito, algunos estudios muestran el potencial de las políticas públicas para coordinar actores que de otro modo estarían desconectados en su relación con el ecosistema.
  3. El liderazgo efectivo puede tener un papel clave, especialmente cuando las personas clave hacen un papel de puente o intermediación entre actores de diferente naturaleza.

Elementos para la acción colectiva

En suma, esta revisión muestra que, más allá del énfasis en formas de gobernanza participativas, se hace necesario explorar la efectividad de las distintas formas de colaboración en función del contexto.

  1. La participación por sí misma no es suficiente para resolver los problemas ambientales. Son también importantes la forma que adopta dicha colaboración (la topología de las redes), las características del problema ambiental en cuestión, las capacidades de los actores implicados, los papeles de liderazgo, y las peculiaridades de las políticas públicas (junto con otros factores que contribuyen al cambio de comportamiento).
  2. Es necesario examinar la interacción de la colaboración entre actores sociales con las dinámicas propias del ecosistema. La perspectiva socio-ecológica conlleva analizar las redes en capas sociales y ecológicas (ajuste horizontal) y analizar la conectividad entre múltiples niveles de análisis (ajuste vertical).

Referencia

Bodin, Ö. (2017). Collaborative environmental governance: Achieving collective action in social-ecological systems. Science, 357(6352), eaan1114.

Se puede acceder al artículo en: http://science.sciencemag.org/content/357/6352/eaan1114

Para saber más

  • Uno de los primeros artículos de Örjan Bodin sobre el tema ha sido traducido al español y publicado en la revista REDES: Las redes sociales en la gestión de los recursos naturales.
  • El artículo “Tres estrategias de pesca desde el puerto de Chipiona” es un estudio de caso de las redes de colaboración entre pescadores en un área marina protegida [pdf] y el trabajo “Network Analysis and Stakeholder Analysis in Mixed Methods Research” está disponible en la web de “The Chinese University of Hong Kong” [pdf]

Cofradías y redes personales en el Atlántico y el Mediterráneo

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Los dos mares de Tarifa por Inmaculada Martínez

Esta fotografía ilustra la confluencia del Mediterráneo (a la derecha) y el Atlántico (a la izquierda) en Tarifa.

La distribución entre dos mares es una característica de las costas andaluzas que se refleja en las prácticas de pesca y la organización de los puertos. En una investigación reciente hemos descrito y comparado el conjunto de puertos andaluces, mostrando las diferencias entre el Atlántico y el Mediterráeno, tanto en el plano institucional como en el de las relaciones informales:

  • Las cofradías del Mediterráneo son centrales en la organización de la vida del puerto. Sin embargo, son las cofradías del Atlántico las que tienen más influencia en el espacio político del sector pesquero, y las mejor conectadas a nivel regional [pdf].
  • En las redes personales de pescadores, patrones de barco y otros profesionales de los puertos pesqueros andaluces se observan diferencias también en función del área geográfica. Los puertos Atlánticos es más probable que estén vinculados con clústeres industriales de procesamiento y comercialización del pescado, y tienen redes personales más diversas y complejas en los puertos. Comparativamente, en los puertos mediterráneos el barco de pesca sigue siendo el contexto relacional más relevante en la conformación de relaciones [pdf].

Puedes descargar ambos artículos a continuación:


Puertos, lugares de vida

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Lugares de vida

El 28 de abril se inaugura la exposición “Puertos. Lugares de vida” en el Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla.

La exposición muestra 100 imágenes que provienen de un trabajo etnográfico realizado en el marco del proyecto “Dinamización de los enclaves pesqueros del sistema portuario andaluz”.

Las fotografías tratan los siguientes temas:

  • muelles y pertrechos
  • cuartos de armadores
  • lonjas
  • paisajes y lugares
  • rituales
  • embarcaciones
  • otras actividades.

La exposición estará abierta hasta el 16 de octubre y presenta una panorámica de los puertos y la pesca a lo largo del litoral andaluz.


Conservando los recursos comunes de pesca

Indonesia Fishing Vessel Crew Agency  (CC BY-ND 2.0)

Indonesia Fishing Vessel Crew Agency (CC BY-ND 2.0)

La New Economics Foundation ha desarrollado un modelo bio-económico para la asignación de cuotas pesqueras atendiendo al impacto social y ecológico de las mismas. La Política Pesquera Común de la Unión Europea se ha basado en la cuota histórica como criterio de asignación. En este caso se proponen como criterios alternativos valorar el impacto en creación de empleo, el uso de combustibles, el beneficio económico y el esfuerzo. Las estimaciones del modelo prevén beneficios sociales, dando lugar a

<<más trabajos de calidad, calidad del pescado, salud de los ecosistemas marinos e industria pesquera estable; y menos emisiones de carbono, daño a los ecosistemas marinos, precariedad laboral y dependencia de los subsidios>>.

El informe indica que, de acuerdo con la Comisión Europea, el porcentaje de poblaciones en los que las capturas están por encima de los límites biológicos de seguridad están en torno al 45 por ciento. También señala que el diseño del sistema de cuotas se ha basado en el desembarco de pesca, en lugar de en las capturas efectivas, de modo que la práctica de los descartes redunda en tasas de mortalidad por encima de niveles sostenibles. Por otro lado, casi en el 70 por ciento de las ocasiones las cuotas se han establecido por encima de las recomendaciones científicas existentes.

Respecto al caso español, el modelo muestra que, debido a la alta intensidad de trabajo de la flota española, un pequeño aumento en el volumen de desembarco de pesca tiene un aumento proporcionalmente mayor en puestos de trabajo, en comparación con el norte de Europa.

  • Descarga el informe “Fisheries Management in the Public Interest” [NEF] [pdf]

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