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Resumen del 12º Congreso Andaluz del Voluntariado

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Diciembre comienza conmemorando el día 1 el Día Mundial de la Lucha contra el Sida, continúa el día 3 con el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, le sigue el Día Internacional del Voluntariado (día 5) y el 10 el de los Derechos Humanos.  Multitud de eventos se suceden, por tanto, en estas fechas, para sensibilizar, divulgar y concienciar sobre todas estas causas que son de interés común y que nos hacen progresar hacia una sociedad inspirada en valores democráticos y compromiso social.

Desde el LRPC, tuvimos ocasión de participar en el 12º Congreso Andaluz del Voluntariado, celebrado recientemente en la Universidad de Almería.  Concretamente, en la elaboración de las conclusiones sobre las ideas compartidas en sus áreas de trabajo.  Se trataron temas como el aprendizaje-servicio, la medición de competencias en el voluntariado y nuevas formas de participación. Resumimos a continuación las ideas más importantes:

Voluntariado y Aprendizaje-Servicio

Los programas de Aprendizaje-Servicio integran en el itinerario educativo formal actividades en contacto con la vida sociocomunitaria. En e-voluntas hemos hablado en alguna ocasión de esta metodología.  Pueden abarcar desde las primeras etapas educativas hasta las más tardías. Los centros educativos asumen, por tanto, un papel activo en dinamizar la vida social de la zona, diversificando las experiencias de aprendizaje basado en valores. Se fomenta, por tanto, una cultura de participación a lo largo del ciclo vital y que, sin llegar por qué desembocar en el voluntariado, lo define como uno de sus antecedentes más atractivos.  Resumimos las ideas-fuerza:

  • La experiencia debe ser significativa en lo social y relevante en lo formativo.
  • Es vital la implicación del centro educativo, el liderazgo de un profesorado comprometido con metodologías innovadoras, el apoyo de la dirección. El papel de las familias como facilitadoras de las actividades. Y, fundamentalmente, un conjunto de estudiantes con compromiso por involucrarse en su realidad.
  • En los primeros pasos, puede requerir de asistencia técnica, bien el profesorado, bien por alianzas con otras experiencias similares. El papel de las instituciones para asesorar a los centros más motivados es importante.
  • Como resultado, se define a los centros educativos como recursos para la comunidad, donde se refuerza un aprendizaje basado en valores y en competencias para diferentes ámbitos: laboral, ciudadanía, emocional, etc.

Algunas de las experiencias que se presentaron fueron las siguientes:

Reconocimiento de competencias

La experiencia de voluntariado puede dar a conocer competencias no siempre adquiridas en el sistema educativo formal, más centrado en la adquisición de conocimientos. Las iniciativas presentadas fueron las siguientes:

El enfoque centrado en competencias ofrece interesantes posibilidades para la gestión de los recursos de voluntariado. Por ejemplo, a la hora de diseñar la formación, los procesos de supervisión de la actividad voluntaria. También el reconocimiento formal de su actividad.

En este sentido, también se recomienda una lectura del Proyecto E-VOC. Iniciativa europea formación en línea sobre la validación de las
competencias en el sector voluntario europeo.

Nuevos voluntariados

Este espacio de trabajo agrupó a diferentes experiencias bajo el denominador común de contribuir al debate de la constante evolución que caracteriza al movimiento de voluntariado. Se presentaron experiencias a través de las cuales el voluntariado contribuye de algún modo a la mejora de las condiciones de vida de la población participante, al tiempo de ofrecer alternativas de convivencia basada en valores como la participación, la  diversidad y la igualdad de oportunidades. Las experiencias presentadas fueron las siguientes:

  • II Plan de Infancia y Adolescencia de Andalucía: Una de cuyas líneas estratégicas está dedicada a la promoción de la participación ciudadana y el voluntariado en la juventud. 
  • Asociación Andaluza de Epilepsia: Ápice. Que presentó su programa de voluntariado inclusivo a través del cual se dinamiza en torno a la participación un conjunto de colaboraciones que trascienden la mera prestación asistencial de un servicio.
  • Asociación Ura-clan. Este club de rugby inclusivo propone el deporte como estrategia de integración social. Han logrado la consolidación de una comunidad basada en la diversidad a través del deporte, sus valores y su filosofía.
  • Asociación Rumbo Solidario. Fundación Vicente Ferrer. Asociación cordobesa cuya propuesta solidaria consiste en la promoción de actividades deportivas con fines solidarios.
  • Confederación de Mayores Activos – Confemac. Entidad que presenta su plataforma de formación online en la que se ha diseñado una experiencia de formación online para el voluntariado.
  • Asociación Madre Coraje. El voluntariado con el que cuentan es muy diverso, en sí misma esta entidad es un ejemplo de convivencia intergeneracional en la promoción de valores solidarios y de transformación social.
  • Asociación Amigos de Mayores en la Red (Mayor-Net). Combinan actividades de alfabetización digital con la configuración de espacios sociales, sensibilización, concienciación y difusión a través de las TIC de iniciativas solidarias, de las que su blog es un buen ejemplo.

Conclusiones

El voluntariado mantiene intactas su versatilidad para ofrecer respuestas a las necesidades de la población. La diversidad en su composición interna, la heterogeneidad de enfoques y su capacidad de adaptación a entornos cambiantes los configuran como una de las expresiones solidarias más complejas. En este congreso se ha puesto de relieve la definición de espacios comunitarios alternativos en los que la población tradicionalmente considerada receptora pasiva de servicios pasa a un papel activo en la reivindicación de un mayor protagonismo en la vida pública.

El ejercicio del voluntariado tiene efectos positivos a diferentes niveles. Para las personas, grupos y contextos receptores de la ayuda las consecuencias son lógicas. Pero también para las personas voluntarias. Se han constatado los beneficios psicológicos del ejercicio del voluntariado, que oscilan desde los sentimientos de utilidad, bienestar o salud, entro otros. Cabe citar que el ejercicio de la solidaridad en edades tempranas tiene consecuencias también positivas en la vida adulta. Los programas de aprendizaje-servicios serían una manifestación de  esta idea. Este hecho nos invita a diseñar políticas públicas desde una perspectiva de ciclo vital, de manera que se cualquier persona tenga la oportunidad de contribuir solidariamente a la mejora de su entorno. Supone un reto de madurez para el tejido asociativo andaluz y para sus políticas públicas.

Durante las áreas de trabajo se ha enfatizado la definición del voluntariado como una experiencia significativa en la vida de las personas. En este proceso de identificación de la persona con su actividad voluntaria tiene un peso importante los elementos organizativos. La gestión estratégica que las entidades de voluntariado realicen sobre los programas, sus recursos y el voluntariado puede predecir el mantenimiento de la actividad de  voluntariado en el tiempo. En este sentido, cabe citar las actividades de reconocimiento y acreditación de las competencias adquiridas durante el voluntariado. Es un debate que ha pasado al primer plano de la actualidad del voluntariado con la aprobación de la ley. 

En suma, la aprobación de la ley 4/2018, de 8 de mayo, Andaluza del Voluntariado ha supuesto un avance en la consolidación del fenómeno del voluntariado como una de las expresiones solidarias más visibles de nuestro tiempo. Algunas de sus consideraciones son las siguientes:

a) Se han definido los campos de intervención de una manera más moderna,
b) Se han reconocido derechos y deberes también a las personas destinatarias de la ayuda
c) Se han incorporado con roles más definidos a empresas y universidades como actores sociales relevantes en la promoción del voluntariado.
d) Se ha definido el programa de voluntariado como el eje estratégico de la colaboración entre las personas, entidades y los contextos de intervención.
e) Se ha facilitado la posibilidad de participación de adolescentes y jóvenes en las entidades de voluntariado
f) Se han integrado procesos comunitarios de participación como precursoras del voluntariado, como el caso de las experiencias de aprendizaje-servicio
g) Se han sentado las bases para la dinamización de la gestión asociativa a partir de un enfoque centrado en competencias.

Naturalmente, estos avances implican un reto para instituciones, entidades, protagonistas del voluntariado, empresas y universidades, de las que este congreso ha sido un espacio de debate conjunto para establecer prioridades y responsabilidades compartidas. El voluntariado, por tanto, sigue manteniendo vigente su vocación de progreso democrático en los territorios que, como Andalucía, tiene una presencia cada vez más visible.

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Salud comunitaria en los barrios de Barcelona

By Alhzeia (CC BY-SA 2.0)

Comunidades y distritos de salud

El sistema de bienestar social, y en particular los servicios de salud, se enfrentan a retos significativos relacionados con las dificultades financieras y con el aumento de la desigualdad. En ese contexto se han puesto en marcha iniciativas de acción comunitaria para la promoción de la salud, especialmente en el nivel local.

En un estudio en la ciudad de Barcelona se analizaron 49 barrios utilizando indicadores sobre el grado de implicación ciudadana, la implementación de cambios organizativos y la existencia de mesas de salud u otros contextos para la participación. Esto sirvió para clasificar a los barrios en función del grado de desarrollo de iniciativas de salud comunitaria.

Las acciones de carácter comunitario suelen conllevar:

  • una reformulación del papel del sector público,
  • niveles adecuados de participación ciudadana y organización comunitaria, y
  • la puesta en marcha de políticas de renovación urbana.

Estos indicadores se combinaron en el caso de Barcelona, para describir la situación en diferentes contextos vecinales, es decir, en el nivel meso-social. El sistema de indicadores utilizados fue el siguiente:

  1. Proyectos de salud e intervenciones de base comunitaria implementados en el territorio.
    • Acciones de prevención o promoción de la salud dirigidas a la población.
    • Iniciativas de salud de base comunitaria, con la colaboración del vecindario.
    • Iniciativas comunitarias de transformación organizativa e institucional.
  2. Existencia de estructuras de participación estables.
  3. Existencia de equipos comunitarios que trabajan específicamente temas de salud, en colaboración con los recursos públicos.
  4. Existencia de un programa específico de salud en barrios.

Los resultados mostraron una clara conexión entre la fortaleza de las iniciativas comunitarias en cada barrio y la ubicación geográfica del mismo, mostrando la existencia de zonas en situación de riesgo. En consecuencia, se indica el interés de realizar estudios en profundidad de los barrios antes de poner en marcha iniciativas de prevención o promoción específicas.

Preparación comunitaria

Este tipo de evaluación y clasificación de contextos comunitarios puede aplicarse en la mejora de la implementación de programas de prevención y promoción de la salud. Concretamente, aplicando el concepto de preparación comunitaria, los programas de salud pueden adaptarse en función del nivel de sensibilización y de organización de la comunidad, como puede comprobarse en el siguiente caso de estudio:

  • “Comunidades preparadas para la salud en Andalucía” [pdf]

En el caso andaluz se observó la importancia de la interacción entre el contexto organizativo de los centros de atención primaria y las dinámicas del entorno comunitario en los distritos de salud. A través de la evaluación de 81 centros de salud, se pudo comprobar que la participación comunitaria mejora el ajuste de las acciones de prevención y de promoción de la salud. Por otro lado, dado su carácter particularista, el potencial de la acción comunitaria aumenta cuando se integra con los fines universalistas del sistema público de salud.

Para saber más

Este comentario está basado en:

  • Barbieri, N., Gallego, R., Morales, E., Rodríguez-Sanz, M., Palència, L., & Pasarín, M. I. Measuring and Analysing Community Action for Health: An Indicator-Based Typology and Its Application to the Case of Barcelona. Social Indicators Research, 139(1), 25-25. https://link.springer.com/article/10.1007%2Fs11205-017-1703-4

El concepto de preparación comunitaria se puede relacionar con el uso de indicadores sociales para describir contextos comunitarios:

  • Edwards, R. W, Jumper-Thurman, P., Plested, B., Oetting, E., & Swanson, L. (2000). Community Readiness: Research to Practice. Journal of Community Psychology, 28(3), 291-307. [JCP]

Filantropía, donaciones y voluntariado en México

Reseña de:

Butcher García-Colín, Jacqueline (Ed.). (2017). Generosidad en México II: Fuentes, cauces y destinos. Editorial Porrúa, México.

Generosidad en México

En septiembre de 2017 México vivió uno de los terremotos más devastadores de su historia reciente. Un sismo de 7.1 grados en la escala de Richter provocó graves daños materiales y 369 muertos. Los ciudadanos se organizaron de manera espontánea para responder a la catástrofe. Muchos participaron en la retirada de escombros o se auto-organizaron para señalizar el tráfico y repartir víveres. Estos hechos dan cuenta del potencial de la sociedad mexicana para la solidaridad y la ayuda mutua. Son un ejemplo de las capacidades comunitarias que emergen ante circunstancias adversas, como es el caso de los desastres naturales. Sin embargo, paradójicamente, ocurren en un contexto con una cultura filantrópica incipiente; con poco desarrollo institucional de la acción voluntaria organizada; en un clima de desconfianza, y a veces conflicto, de la sociedad civil hacia el gobierno; y en un entorno legal complejo, que plantea grandes dificultades de funcionamiento a las organizaciones sin fines de lucro. De ahí la pertinencia de evaluar de una manera realista y objetiva las peculiaridades de las donaciones, el voluntariado y la filantropía en este país.

El libro Generosidad en México II es un análisis de las iniciativas de filantropía y voluntariado en México, con especial atención a las donaciones y a las organizaciones de la sociedad civil. El volumen, impulsado por el Centro de Investigación y Estudios sobre Sociedad Civil (CIESC), es una colección de capítulos escritos por diversos especialistas con el propósito de informar sobre “los donativos en tiempo, dinero y especie que los mexicanos aportan a su comunidad de manera individual o a través de las diversas entidades donantes que existen en el país” (p. 8). Entre otros temas, dedica capítulos específicos a la filantropía individual, las acciones de voluntariado, las fundaciones donantes y la filantropía transfronteriza de Estados Unidos a México.

El CIESC pretende generar este tipo de datos de manera continua, de modo que se convierta en una fuente de referencia sobre el Tercer Sector en México. De hecho, este libro actualiza los datos de un estudio similar, con el mismo título, publicado en 2013, de modo que introduce algunas primeras comparaciones sobre la evolución en el tiempo de las prácticas de solidaridad en el país. El informe es una herramienta para mejorar la transparencia en el sector. Para ello recopila, dimensiona y analiza las iniciativas de la sociedad civil que son una fuente de transformación social, en complementariedad con los esfuerzos gubernamentales.

Jacqueline Butcher define el donativo como aquella “provisión voluntaria y libre de recursos de cualquier índole en beneficio de terceros fuera del círculo familiar para el beneficio de la sociedad” (p. 18). La contribución principal de esta investigación consiste precisamente en medir las dimensiones de dicha realidad en México, aportando cifras sobre los donativos monetarios por parte de fuentes privadas y sobre la participación voluntaria organizada.

El foco central del libro son las aportaciones monetarias, ya sea a través de donaciones individuales (Capítulo 1) o de organizaciones donantes (Capítulos 3 y 4). Con datos de una encuesta representativa, se pone de manifiesto que más de la mitad de los mexicanos realizaron algún tipo de donación monetaria en el último año, en la mayoría de los casos en la forma de ayuda directa en la calle. La probabilidad de donar es mayor entre aquellas personas que tienen hijos, que tienen una historia previa de participación voluntaria o que han sido receptores de recursos en el pasado. Por lo que respecta a las organizaciones, más de la mitad están localizadas en la Ciudad de México y predominan las fundaciones empresariales y privadas. La ayuda se destina preferentemente a financiar programas educativos y servicios humanos.

La participación voluntaria en acciones de solidaridad está ampliamente extendida en la población mexicana (Capítulo 2). Más del 80 por ciento de los mexicanos participó en alguna acción voluntaria organizada en el último año. Este tipo de actividades se realizan en su mayoría en un contexto colectivo, ya sea a través de instituciones que disponen de un local o en agrupaciones informales de amigos. Los destinarios de la colaboración suelen ser la escuela, la iglesia y el barrio (p. 116). A juicio de los autores, estos datos se corresponden con una “larga historia” de solidaridad, ayuda mutua y participación comunitaria en México (p. 17).

El Capítulo 6 proporciona un elemento de contraste, puesto que se centra en la filantropía transfronteriza desde Estados Unidos a México. Se trata de intercambios que abarcan desde las remesas de los inmigrantes mexicanos a la ayuda oficial al desarrollo, pasando por las fundaciones de carácter comunitario. A diferencia de las donaciones locales, que se centran en la prestación de servicios sociales y educativos, la cooperación transfronteriza se concentra en programas para la defensa de los derechos humanos y la protección del medio ambiente. En este contexto, el apoyo a la agricultura ha sido uno de los enfoques tradicionales en la relación de los Estados Unidos con México. De hecho, casi desde la Revolución Mexicana ha sido una de las líneas de cooperación de la Fundación Rockefeller (Fitzgerald, 1986, citado en p. 290); y actualmente, uno de los donantes estadounidense más significativo según el volumen de donaciones es la Bill & Melinda Gates Foundation, que destina recursos especialmente al Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT). No obstante, Estados Unidos es el segundo donante en la cooperación internacional con México, por detrás de Alemania (p. 296-297).

En su conjunto, el libro proporciona una descripción genérica de las donaciones solidarias en México. Los datos muestran una sociedad mexicana que colabora ampliamente en acciones de voluntariado y participación comunitaria, destacando entre otros los programas educativos y las iniciativas que tienen como contexto de referencia la escuela. Con cierta frecuencia estas acciones ocurren de manera puntual e informal, es decir, pese a las dificultades institucionales con las que se encuentra la acción filantrópica organizada. Las fundaciones empresariales tienen un papel relevante en las donaciones monetarias, en un escenario en el que la ayuda suele estar bastante concentrada tanto por el número de organizaciones implicadas como por la distribución geográfica de las mismas.

La Generosidad en México es el segundo volumen de una serie que puede ayudar a conocer de manera objetiva el alcance del voluntariado y la filantropía en México, e indirectamente a promover la solidaridad organizada en el país.

Referencias

Fitzgerald, D. (1986). Exporting American Agriculture: The Rockefeller Foundation in Mexico, 1943-53. Social Studies of Science, 16(3), 457-483.

Para citar esta reseña:

Maya-Jariego, I. (2018). Book review of Generosidad en México II. Fuentes, cauces y destinos by Jacqueline Butcher. Voluntas. International Journal of Voluntary and Nonprofit Organizations. DOI: 10.1007/s11266-017-9930-5


Apuntes sobre el IV Plan Andaluz del Voluntariado 2017-2020

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Representación visual del IV Plan Andaluz del Voluntariado 2017-2020

El pasado mes de octubre se aprobó el IV Plan Andaluz del Voluntariado 2017-2020. Por definición, este tipo de documentos establece un conjunto de actividades que enmarcan las líneas estratégicas públicas, en este caso, en materia de fomento de la participación ciudadana y el voluntariado.

El citado plan cuenta entre sus particularidades su continuidad en el tiempo, es decir, desde el año 2003 se han venido actualizando diferentes marcos estratégicos hasta alcanzar el periodo 2017-2020. Tomados desde un punto de vista histórico,  vienen a presentar la evolución del movimiento de voluntariado y las políticas públicas que lo fomentan.

Una segunda característica tiene que ver con algo no demasiado frecuente en este tipo de publicaciones, como es el caso de contar con un compromiso económico asociado a las diferentes medidas que lo configuran. A pesar de la complejidad en la definición de un movimiento tan heterogéneo como el voluntariado, se realiza el esfuerzo por estimar las inversiones públicas distribuidas por áreas de actuación del voluntariado y colectivos protagonistas que configuran el tejido asociativo.

El resultado es un conjunto de 74 medidas agrupadas alrededor de las siguientes líneas estratégicas:

  1. Promoción del voluntariado: Incluye la difusión del voluntariado, el reconocimiento de su actividad social o la financiación directa de sus programas.
  2. Capacitación del voluntariado: Integrado por aquellas actuaciones dirigidas al fomento de competencias para el ejercicio de sus actividades,  así como la mejora en la gestión de la vida asociativa de las entidades de voluntariado.
  3. Buenas prácticas y gestión por resultados de la acción voluntaria organizada. Área dedicada al intercambio de programas de voluntariado basados en la evidencia, sistematizar y compartir programas exitosos.
  4. Fomento de innovaciones sociales y comunitarias. Dirigida al fomento de prácticas online, iniciativas de responsabilidad social corporativa, promoción de la investigación así como de indicadores de medición del voluntariado.

Sobre el diseño del Plan

El Laboratorio de Redes Personales y Comunidades – LRPC, grupo de investigación de la Universidad de Sevilla, participó en el diseño del IV Plan Andaluz del Voluntariado acompañando a la Dirección General de Voluntariado y Participación Ciudadana en la aplicación de diferentes técnicas de recogida y análisis de información, y que se resumen a continuación:

  • Proceso abierto y participativo de recogida de aportaciones.  Se diseñó un cuestionario online dirigido a realizar propuestas, al tiempo de generar una visión compartida sobre la experiencia de participación tanto de personas como de entidades. Posteriormente, se organizaron asambleas o foros territoriales donde debatir abiertamente propuestas, identificar riesgos, fortalezas y expectativas sobre la realidad social del voluntariado. Sus resultados inspiraron el análisis DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades) que aparece en la introducción del IV Plan.
  • Revisión normativa  sobre voluntariado. El IV Plan aporta una recopilación de los principales avances normativos e institucionales ocurridos en los últimos años, organizados por diferentes niveles (Naciones Unidas, Unión Europea y ámbito estatal).
  • Análisis  de la literatura científica. De igual manera, se realizó una búsqueda bibliográfica con el fin de identificar buenas prácticas o programas ejemplares en materia de promoción del voluntariado, cuyo resultado también puede observarse en el documento final.
  • Análisis secundario de ficheros. Concretamente, nos referimos a la explotación de los datos del Registro General de Entidades de Voluntariado. Esta información permite conocer una distribución aproximada de la naturaleza de las entidades inscritas. No obstante, se realizaron análisis más complejos gracias a los que se identificaron diferencias en indicadores de gestión asociativa en el ámbito urbano respecto al rural, tal y como aparecen descritas en el documento.

En suma, la colaboración entre diferentes actores sociales, comenzando por los propios protagonistas del voluntariado, sus entidades, la Plataforma Andaluza del Voluntariado, las instituciones públicas y la universidad, pensamos ha enriquecido la versión final del documento y ojalá, así sea, la utilidad social de su contenido.

El IV Plan Andaluz del Voluntariado está disponible para su descarga en el siguiente enlace [formato pdf] También se ha publicado una presentación resumida [formato pdf]


7ª Conferencia Internacional de Psicología Comunitaria

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En Octubre de 2018 se celebrará en Santiago de Chile la Séptima Conferencia Internacional de Psicología Comunitaria –The International  Conference  on  Community Psychology (ICCP)- con el título “La Comunidad en movimiento: construcción de espacios diversos, cohesión social y cambio” (The Community in Motion: Building Diverse Spaces, Social Cohesion and Change).

Los ejes centrales de la conferencia son los siguientes:

  1. Formación e investigación asociadas con la práctica profesional.
  2. Políticas públicas, intervención comunitaria y acción.
  3. Perspectivas comunitarias de la cohesión social y la justicia social.
  4. Metodologías y prácticas de la acción colectiva, y trabajo multidisciplinario.
  5. Sujetos y movimientos sociales, gobernanza y ciudadanía.
  6. Conflicto ambiental, desastres naturales y respuestas de la comunidad.

Descarga una descripción del congreso en inglés [ICCP7]


El paseo comunitario y sus posibilidades para conocer espacios urbanos

El pasado 19 de mayo estudiantes de la Northeastern University  (Boston, USA) caminan por el Polígono Norte de Sevilla, un barrio construido en los años 70 y cuya evolución ha derivado hasta considerarse una de las zonas con mayor incidencia de problemas comunitarios. Los indicadores de fracaso escolar, desempleo, adicciones, salud mental y desestructuración familiar así lo manifiestan.

Sin embargo, poco o nada tiene que ver conocer un barrio únicamente desde los manuales científicos. Las ciudades son libros que se leen con los pies. Por ello, como parte del curso de formación sobre etnografía y redes sociales, los estudiantes participan en una visita guiada al barrio, organizada por el Laboratorio de Redes Personales y Comunidades, grupo de investigación de la Universidad de Sevilla.

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El propósito de la visita es conocer  iniciativas a través de los cuales la sociedad civil organizada y las administraciones luchan contra los factores de riesgo de exclusión social en la zona. El planteamiento metodológico del paseo es similar a la propuesta realizada por la iniciativa Jane´s Walk  en Sevilla. La idea de base es identificar cómo el espacio urbano determina la interacción entre sus habitantes y, por consiguiente, también su comportamiento. Por ello, se estructuran una serie de etapas donde diferentes personas y colectivos sociales presentan visiones diversas sobre su trabajo comunitario en el barrio, todo muy alejado del circuito turístico tradicional.

Descripción del itinerario del paseo comunitario por el Polígono Norte

La ruta comenzó por el Centro de Salud del Polígono Norte, donde Carlos García (Trabajador Social) y Carlota Muñoz (Adjunta Enfermería) mostraron los programas de atención y prevención comunitaria. Posteriormente, en la Plaza del Olivo, Juan Lafuente, profesor del IES Azahar, describió su experiencia y conocimiento acumulados durante más de 30 años como docente en el barrio. La siguiente etapa llevó a los participantes al interior del Polígono Norte, donde conocieron el programa de refuerzo escolar de la Asociación Rutas, presentado por Irene Castilla, su coordinadora. También visitaron la Asociación Manos Abiertas, donde María Arce, su responsable, les presentó el programa de promoción del voluntariado y participación juvenil en la zona. La explicación de las iniciativas de empleo y programas de inserción laboral corrió por cuenta de AESIM, gracias a las explicaciones de Marta Diaz, la coordinadora de la entidad y miembro activo de la Red Sevilla Norte. La última etapa llevó a los participantes a detenerse junto al contenedor de recogida de ropa usada a través del cual Cáritas, en colaboración con la Fundación Persán, la recicla y reutiliza de manera sostenible.

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La sesión finalizó con una breve dinámica de evaluación, a través de la cual los propios participantes comentaban aquellas ideas que más les llamaron la atención desde su propia experiencia personal. Los comentarios fueron diversos. La conexión entre teoría y práctica fue una constante. También conocer una parte de la ciudad con una intensidad difícilmente posible de otra manera. Se subrayó positivamente el enorme caudal participativo  y de auto-organización comunitaria del barrio, la implicación de actores clave en su articulación social, la gestión de su diversidad y la respuesta de la ciudadanía en términos de participación ciudadana. En suma, en el Polígono Norte no solo hay problemas, sino también propuestas más que sugerentes para combatirlos y una cierta conciencia sobre cómo superarlos.

Cómo organizar un paseo comunitario en cinco pasos.

1.- Los preparativos son importantes. Estudia el perfil de los participantes, sus motivaciones e inquietudes. Anticípales lo que van a visitar. Por ejemplo, prepara un plano con el itinerario, las rutas y los horarios.  Una sugerencia. Más de dos horas de duración convierte un paseo interactivo en una caminata agotadora.

2.- Los actores sociales son clave. Identifica aquellos recursos del barrio que resulten de calidad. No queremos lecciones magistrales, pero sí personas que puedan transmitir su conocimiento acumulado a partir de su experiencia en el barrio. Intenta también, en la medida de lo posible, que haya cierta diversidad en las etapas del camino. No se trata de buscar la verdad absoluta, sino de conocer diferentes puntos de vista sobre una realidad compartida por sus protagonistas.

3.- Convierte el paseo en una experiencia significativa. Es decir, no asignes a los participantes un papel meramente pasivo durante la visita. Una cosa es que no conozcan el barrio y otra que no tengan nada que aportar. Una mirada desde fuera también contribuye a retratarnos a modo de espejo. Es más, la interacción que se genera suele producir efectos muy interesantes.

4.- No olvides la evaluación, es una manera de seguir caminando. Los tránsitos entre las etapas son espacios para interactuar. Conviene que los paseos sean guiados por personas que tengan un conocimiento mínimo del barrio, de manera que pueda ir comprobando las reacciones,  resolviendo preguntas de manera continua y valorando el progreso de la actividad. Al final, una breve reacción colectiva sobre las impresiones del paseo pueden ayudarte a organizar mejor el siguiente.

5.- Cuéntalo, divúlgalo dentro y fuera del barrio  Una manera de ir desmontando prejuicios y superar estereotipos sobre un lugar es contar experiencias positivas allí vividas. Y un paseo comunitario es una oportunidad excelente para compartir un análisis de la realidad desde un observatorio único, como lo son sus propias calles. Trata de documentar gráficamente la experiencia, realiza una galería gráfica o multimedia y devuélvela a sus protagonistas de la misma manera generosa y altruista con la que el barrio te ha acogido. Si cuentas con un blog, ya sabes, a compartirlo.

Itinerario

  • Descarga el paseo [pdf].

Una carta abierta de psicólogos canadienses

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Carlos Lorenzo (CC BY-NC-ND 2.0)

Tomar como chivos expiatorios a los inmigrantes y los musulmanes es peligroso para la sociedad, sus ciudadanos y sus residentes

Nosotros, profesores y profesionales canadienses de psicología, condenamos la orden ejecutiva firmada el 27 de enero de 2017 para prohibir la entrada en Estados Unidos de personas de países específicos. También condenamos la retórica de extrema derecha, anti-musulmana, antiinmigrante y xenófoba que domina el discurso político en los Estados Unidos y en algunos países europeos.

Como científicos sociales que han estudiado el asentamiento de inmigrantes y el bienestar y las relaciones intergrupales durante años, tanto en Canadá como internacionalmente, creemos que los siguientes principios han sido bien establecidos:

  • Cuando la gente se siente segura y aceptada en su sociedad, tiende a ser abierta, tolerante e inclusiva con respecto a los demás. Por el contrario, cuando las personas son discriminadas, es probable que respondan con actitudes negativas y hostilidad hacia aquellos que socavan su derecho. El rechazo genera rechazo. La aceptación genera aceptación.
  • Cuando individuos con diferentes orígenes culturales tienen la oportunidad de interactuar entre sí en un terreno de juego equitativo, dichos contactos de estatus igualitario generalmente conducen a una mayor comprensión y aceptación mutuas. La creación de barreras entre grupos e individuos refuerza la ignorancia, y conduce a la desconfianza y la hostilidad.
  • Cuando las personas tienen la oportunidad de asumir muchas identidades sociales y de ser aceptadas en muchos grupos sociales, suelen tener mayores niveles de bienestar personal y social. Los individuos a quienes se les niega la aceptación en muchos grupos sociales generalmente experimentan peor bienestar personal y colectivo.

Además de apoyar estos tres principios, afirmamos lo siguiente:

  • Los científicos sociales deben hablar a veces para evitar el “efecto del espectador”, que consiste en no hacer nada mientras se asume que un problema grave lo deben abordar otros. Las crisis humanitarias mundiales no suceden de la noche a la mañana. Dicho caos comienza con pequeños pasos, que pueden parecer benignos, aceptables e incluso justificables bajo determinadas condiciones. El mundo ha sido testigo de demasiadas crisis humanitarias durante el siglo pasado. No hablar en contra de tales acontecimientos desde el principio contribuyó a la escalada del mal y a sus terribles consecuencias. La actual prohibición de la inmigración aplicada a siete países predominantemente musulmanes (Irán, Irak, Siria, Libia, Sudán, Somalia y Yemen) puede no ser sentida directamente por la mayoría de los canadienses. Sin embargo, puede contribuir a la escalada del trato injusto de una amplia gama de grupos.
  • Los estudios muestran que las categorizaciones explícitas “nosotros frente a ellos” contribuyen al prejuicio, la discriminación, la polarización grupal y la antipatía intergrupal. Defendemos que no le interesa a nadie estrechar la pertenencia al “nosotros” (por ejemplo, canadienses, norteamericanos o europeos) y ampliar la pertenencia al “ellos” (por ejemplo, musulmanes, mexicanos, miembros de la comunidad LGTB, feministas y comunidades de refugiados). Tal polarización conduce al miedo, el rechazo y la discriminación, con las consecuencias negativas de los tres principios descritos anteriormente.

Los principios psicológicos anteriores están basados en décadas de investigación y parecen relevantes en nuestro análisis del actual clima político global.

 

Firmado:

John Berry, Ph.D., Queen’s University. Past President of the International Association for Cross-Cultural Psychology (IACCP)

Gira Bhatt, Ph.D., Kwantlen Polytechnic University. Past Chair of International and Cross-Cultural (ICC) Section of the Canadian Psychological Association (CPA)

Yvonne Bohr, Ph.D., C.Psych. York University

Richard Bourhis, Ph.D. Université du Québec à Montréal. Fellow of Royal Society of Canada, Fellow of the CPA, Past Chair of the Personality and Social Psychology Section

Keith S. Dobson, Ph.D., R. Psych., University of Calgary. Past President of the CPA 

Janel Gauthier, Ph.D., Université Laval. Past President of the CPA

Jeanne M. LeBlanc, Ph.D., ABPP, R. Psych. British Colombia representative at the APA Council of Representatives

Kimberly Noels, PhD. University of Alberta. Chair of the ICC Section of the CPA

Saba Safdar, Ph.D., University of Guelph. Past Chair of the ICC Section of the CPA, Deputy Secretary General of the IACCP

Marta Young, Ph.D., University of Ottawa. Past Chair of the ICC Section of the CPA

 

 


20 años de voluntariado en América Latina y el Caribe

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La revista Voluntas, International Journal of Voluntary and Nonprofit Organizations, dedica su primer número de 2016 al análisis de los procesos de participación ciudadana y a la sociedad civil organizada en América Latina y Caribe.

La introducción a este número especial, titulada “Latin America and the Caribbean Revisited: Pathways for Research”  (Regreso a América Latina y el Caribe: Vías para la Investigación)   ha sido elaborada por Jacqueline ButcherBeatriz Balian de Tagtachian y estará disponible en formato libre acceso durante las próximas semanas en el siguiente enlace.

El contexto social y de participación en Latinoamérica

En la primera parte de su presentación, las autoras subrayan las características del contexto sociopolítico de América Latina, enfatizando su evolución durante las últimas décadas, cuyas características más relevantes podrían resumirse así:

  • Progresiva democratización e interés por la defensa de los derechos de las minorías, atendiendo progresivamente los problemas de desigualdad de la región. No obstante, a pesar de los avances en soberanía y procesos electorales, un incremento de su calidad democrática vendría determinada por lograr avances en materia de responsabilidad pública. (public accountability).
  • Merece especial consideración los movimientos sociales de defensa de los derechos de las comunidades indígenas en la región ocurridos durante las últimas décadas, que ha derivado en la conquista de representación política.
  • La desigualdad socioeconómica y la violencia en la región son también rasgos a tener en cuenta en el contexto lationamericano, a pesar de la reducción del 22,6% en 1990 al 12,8% en 2011 de la tasa de población que vive en condiciones de extrema pobreza.
  • Desde una perspectiva más amplia, se reconocen avances en los niveles de empleabilidad, educación y acceso a recursos básicos, si bien el papel de instituciones religiosas (de corte benéfico) y las organizaciones de apoyo mutuo o autoayuda ciudadana aún tienen un papel muy protagonista frente a las instituciones públicas en comparación con los países del norte.
  • La sociedad civil emerge como un actor clave en el contexto social latinoamericano. Cabe señalar el papel de las empresas de filantropía, que a través de programas de Responsabilidad Social Corporativa (incluyendo el voluntariado corporativo) se sitúan como un actor de referencia en el panorama de la sociedad civil latinoamericana.
  • Los formatos de participación más frecuentes en América Latina corresponden a las modalidades de (1) participación comunitaria (personas que en el último año han participado en actividades conjuntas, como voluntariado, organizaciones sociales o clubes deportivos y (2)  miembros de entidades de la sociedad civil tales como organizaciones religiosas, deportivas, de ocio, artísticas, educativas y de consumidores. En este sentido, cabe citar que la media de participación latinoamericana en organizaciones de voluntariado es más alta que el conjunto de la media global del planeta de acuerdo con Naciones Unidas.
  • Considerando la participación comunitaria como uno de los mecanismos más importantes de control y mejora democráticas, el contexto latinoamericano es definido como vibrante en lo social, económico y político. La ciudadanía organizada demanda mayores niveles de profundización democrática, conquista de espacios de poder y de toma de decisión. Este escenario sitúa al voluntariado como una de sus expresiones más interesantes,  y a su evaluación, sistematización y medición del alcance de sus propuestas todo un reto para los próximos años.

La investigación sobre el Tercer Sector en América Latina y el Caribe

El estudio del tercer sector en Lationamérica va más allá del fenómenos de las ONG. El contexto cultural de la región ha derivado en un entramado muy singular de organizaciones y relaciones entre las instituciones públicas y las privadas, las religiosa y seculares, y con mayor o menor grado de independencia. Por ello, la segunda parte del artículo está dedicado a la descripción de los artículos que configuran este número especial. La agrupación de las publicaciones está realizada de acuerdo a tres grandes ejes:

  1. Inclusión social y desarrollo. La pobreza no solo es un proceso de naturaleza económica, de igual manera que el desarrollo está conectado con las oportunidades para el ejercicio de las libertades fundamentales de los miembros de una sociedad. Las políticas de desarrollo ponen el énfasis en la orientación de los recursos comunitarios, como por ejemplo la educación, o el acceso óptimo a servicios sociales básicos (como la salud) , la idea de sostenibilidad, etc. todo ello como garantías para el ejercicio de derechos ciudadanos y políticos básicos. En este especial se narran experiencias basadas en el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra en Brasil, o en la organización comunitaria de siete asentamientos urbanos informales en Argentina, o experiencias de transformación del paisaje urbano de barrios marginales en espacios más sostenibles.
  2. Derechos Humanos y políticas públicas. El enfoque  basado en derechos humanos ha evolucionado durante las últimas décadas hasta convertirse en un referente para el control democrático en un entorno global. La defensa de los derechos humanos debe consolidar vínculos entre los diferentes actores sociales en un escenario en el que el estado también debe ocupar un papel esencial. A lo largo del especial se presentan artículos teóricos que refuerzan el papel de la participación ciudadana y su contribución a la calidad democrática, subrayando también el papel de los movimientos sociales en su lucha contra la desigualdad y el “statu quo”, como el caso del proceso de reivindicación de los derechos sexuales y reproductivos en Uruguay. No obstante, la colaboración de la sociedad civil con el estado no está exenta de riesgos, como el caso en el que la dependencia financiera dificulte la autonomía o su capacidad de demanda ante asuntos potencialmente conflictivos. En este sentido, la experiencia del Foro de Recurso Hídricos en Ecuador es señalada como una iniciativa de defensa de la democratización en el acceso a derechos y de influencia por parte de plataformas cívicas en la agenda pública.
  3. Gobernanza de las ONGs. Las entidades del tercer sector conforman un espacio social para la gestión (management) en donde se consideran a las personas y sus competencias como sus principales activos. La comunicación y la internacionalización son dos de las rasgos definitorios del movimiento asociativo en América Latina. En este contexto, la filantropía ya no es realizada únicamente por ricos, el voluntariado se ha extendido a diferentes grupos sociales y de edad, mientras corresponde a las ONG orientar sus recursos humanos, financieros, tecnológicos y materiales, tanto tangibles como intangibles, hacia el logros de los objetivos que les dan sentido social. A lo largo de este número especial se realizan acercamientos a diferentes propuestas que subrayan, por ejemplo, la utilidad del estudio de las redes de colaboración entre entidades del tercer sector. Así, se ponen como ejemplo la colaboración Hispano-Colombiana en  defensa de los derechos humanos. De igual manera, se estudian las condiciones organizativas de entidades en Morelos, México. Por último, se realizan estudios de caso de iniciativas como la REISSS (Red Americana de Intervención en Situaciones de Sufrimiento Social), la  Red de conocimientos sobre emprendimientos sociales (Social enterprise knowledge Network –SEKN) y la ENVAS (Encuesta Nacional de Solidaridad y Acción Voluntaria) en México.

Consideraciones finales

La lectura de este número especial pone de relieve la identificación de tres elementos clave que caracterizan al estudio del tercer sector en América Latina,  y que son los siguientes: (1) La atención a la vulnerabilidad, relacionada con situaciones de debilidad o marginazión; (2) Derechos humanos en sus diferentes expresiones (derechos civiles, políticos y sociales); y (3) Procesos de empoderamiento relacionados con las dinámicas de comportamientos que promueven las ONG y que  ayudarían a superar diferentes problemas de la región.

Las redes parecen ser una de las respuestas futuras, facilitando la creación de nuevas políticas económicas y sociales. Las entidades latinoamericanas parecen vivir un periodo muy activo en establecer relaciones colaborativas, adquiriendo nuevos conocimientos, fomentando espacios de participación para el voluntariado, lo que requerirá  enfoques metodológicos también cuantitativos para sistematizar aproximaciones inter y multisectoriales, más aún considerando la variedad y complejidad de las temáticas que requeriría el abordaje del las ONG y su contribución a las continuas necesidades de la región.


Sobre el Observatorio de Desigualdad de Andalucía

El pasado 7 de marzo de 2016 se celebró en Sevilla la jornada de presentación del Observatorio de Desigualdad de Andalucía, en su presentación se divulgaron cifras sobre informes recientes, que evidencian que “vivimos en un mundo donde tan sólo 62 personas acaparan la riqueza equivalente al 50% de la población mundial. Habitamos en un país, España, en el que el 20% de la población más rica percibe ingresos anuales siete veces superiores a los del 20% de la población más pobre, y las mujeres cobran un 20% menos que los hombres por realizar el mismo trabajo. Además, somos ciudadanos  y ciudadanas de una región, Andalucía, en la que más de un 40% de las personas se encuentran en riesgo de pobreza o exclusión social, y casi el 10% de los hogares sufre privación material severa”

Durante el encuentro se presentó el nuevo informe de GESTHA (Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda) denominado Propuestas de aumento de los ingresos tributarios y control del presupuesto en Andalucía.

Las entidades promotoras con este encuentro han manifestado públicamente su “deseo de iniciar un proceso que nos lleve en un futuro próximo a constituir un Observatorio de la Desigualdad en Andalucía, para así conocer, caracterizar, difundir y generar propuestas que contribuyan a reducir las desigualdad desde un enfoque de derechos”.

Impulsan la creación del Observatorio de Desigualdad de Andalucía las siguientes entidades: ATTAC Andalucía, Cáritas Andalucía, Coordinadora Andaluza de ONGDs, Colectivo de Educación para la Participación CRAC, EAPN Andalucía, Economistas Sin Fronteras, FACUA Andalucía, GEP&DO, GESTHA, Médicos del Mundo Andalucía, Mujeres en Zona de Conflicto, Oficina de Cooperación de la Universidad de Sevilla, Oxfam Intermon, Plataforma Somos Migrantes, Proyecto Solidario, Setas Feministas, Red Infancia de Andalucía, Sentido Común, Unicef, e investigadores/as y profesores/as de las universidades de Almería, Granada, Loyola Andalucía, Pablo de Olavide y Sevilla.

En Onda Local Andalucía también se entrevistó a otra de sus entidades promotoras, concretamente a una miembro de MZC (Mujeres en Zona de Conflicto)


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