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Qué aprende un estudiante de psicología comunitaria

“Cerezas” by Miguel Ángel García (CC BY 2.0)

A lo largo del curso 2019-2020 he ido anotando, después de cada clase teórica de la asignatura “Psicología de la Intervención Social y Comunitaria”, los mensajes principales que reciben los estudiantes. Al final de cada sesión planteábamos un mini-debate para intentar extraer las ideas más importantes. Este es el resultado:

  1. Una de las primeras ideas que aprende un estudiante de psicología comunitaria es que “el contexto importa”. Los problemas sociales y psicológicos no se distribuyen al azar en la población sino que están directamente relacionados con los lugares de residencia, las condiciones de vida y la desigualdad de los ingresos económicos. En consecuencia, la perspectiva ecológica consiste en darle importancia a los contextos comunitarios, tanto en el análisis como en la intervención psicosocial. Esto se traduce en la práctica en la aplicación de estrategias de prevención, centradas en los factores sociales que causan los problemas psicológicos, promoviendo cambios en el contexto que tengan una duración a largo plazo.
  2. Como consecuencia de lo anterior se produce un cambio en el rol de los profesionales de la psicología, que empiezan a prestar más atención a los factores sociales que influyen en el comportamiento individual e incorporan estrategias de intervención centradas en las familias y en la comunidad. Los profesionales de la psicología pueden concebirse como agentes de cambio comunitario. También se asume la necesidad de colaboración interdisciplinar en los contextos aplicados. Los antecedentes directos de este enfoque comunitario son las experiencias efectivas de prevención de nivel poblacional en el ámbito de la salud pública, el movimiento de desinstitucionalización psiquiátrica y reforma del sistema de salud mental, y los modelos de investigación-acción.
  3. Los psicólogos comunitarios le prestan especial atención a los escenarios en los que tiene lugar la interacción social. Incluso pequeños elementos del entorno físico pueden tener un impacto significativo en el comportamiento. En determinados contextos se reproducen, de manera sistemática, patrones de relación predecibles y persistentes, con independencia de los individuos que participen en un momento determinado. Los entornos ambientales pueden evaluarse a través de la percepción del clima social, la identificación de escenarios de conducta y el análisis de redes sociales. Es decir, podemos recurrir respectivamente a la agregación de percepciones individuales, a la covariación del comportamiento con coordenadas espacio-temporales, y al estudio de la estructura de la interacción social.
  4. Los barrios constituyen uno de los entornos más estudiados en la psicología comunitaria. Es un contexto en el que diferentes procesos de nivel meso-social inciden en el comportamiento individual. En primer lugar, los problemas sociales se concentran en los barrios más desfavorecidos, de forma que se puede observar una correlación entre la desventaja social y “el código postal”. En segundo lugar, el hacinamiento, la polución o el ruido, junto a otras condiciones físicas, pueden generar estrés entre la población residente. En tercer lugar, la prevalencia de la violencia y otros comportamientos disruptivos se traduce en la exposición continuada a normas sociales negativas, que pueden reforzarse a través de procesos de aprendizaje social. No obstante lo anterior, también es un contexto que dispone de activos comunitarios y recursos positivos, tales como la participación, el apoyo social, la organización comunitaria y el sentido de comunidad.
  5. El sentido psicológico de comunidad es uno de los conceptos centrales de la disciplina, cuya preocupación surge en parte como reacción a los problemas de cohesión social derivados de la industrialización y la urbanización. Aunque se ha estudiado sobre todo la experiencia subjetiva de pertenencia a un colectivo, otros dos componentes fundamentales son la interdependencia y las redes de interacción. La conexión emocional compartida con individuos a los que no necesariamente conoces personalmente (pero a los que estás conectado a través de redes de relaciones indirectas) tiene efectos decisivos en los mecanismos de control social y en las normas sociales que inciden en el comportamiento individual. Por lo tanto, la realidad psicológica puede darse en un nivel meso-social. En este ámbito se ha comprobado que determinados lugares de los barrios, los líderes comunitarios y las asociaciones de base tienen un papel de mediación en el sentido de pertenencia. Las organizaciones comunitarias son “estructuras mediadoras”, en las que el nivel de participación resulta determinante.
  6. La otra cara de la moneda es la diversidad humana, que está en tensión dialéctica con la cohesión comunitaria. Es recomendable examinar la diversidad en el contexto de las relaciones de poder y tomar en consideración que se trata de una dimensión que no solo afecta a las minorías. Los contextos comunitarios varían en el grado de heterogeneidad de los miembros que los componen, desde entornos rurales altamente cohesivos y homogéneos hasta espacios urbanos “súper-diversos”, en los que la diversidad es la norma. Esto nos lleva a diferenciar entre la “diversidad de contextos” y los “contextos de diversidad” y revela que la identidad depende del contexto de interacción. En el caso de las minorías se ha comprobado que el grupo social de pertenencia resulta relevante después de pasar por las primeras experiencias de discriminación. Pese a que en primera instancia los miembros de las minorías se identifican con la corriente social mayoritaria, con el tiempo desarrollan una identificación con el colectivo minoritario, lo cual funciona como un factor protector ante la discriminación. Por último, tanto el concepto de distancia cultural como el modelo de aculturación permiten examinar la cultura por comparación. Es decir, con un enfoque empírico y pragmático que evita una visión esencialista de la cultura.
  7. La prevención es una estrategia de intervención comunitaria que resulta efectiva en el afrontamiento de problemas sociales. Normalmente consiste en poner en marcha acciones públicas, de nivel poblacional, que pretenden modificar aspectos comportamentales para evitar la aparición, el desarrollo o las consecuencias de un problema social. Basándose en evidencias epidemiológicas, los factores de riesgo se utilizan para definir la población objetivo y los factores protectores para fundamentar el contenido psicológico de los programas. Por lo general se traduce en una reorganización de los servicios existentes, promoviendo la incidencia en las condiciones de vida y los factores del contexto, para alcanzar a los colectivos en mayor riesgo. Los programas centrados en colectivos específicos son normalmente más eficientes que los programas de carácter universal. Los programas que se aplican durante la infancia pueden tener un impacto significativo a lo largo de la vida adulta.
  8. Muchas de las iniciativas de acción comunitaria se canalizan a través del diseño, la implementación y la evaluación de programas. Para desarrollar intervenciones efectivas es recomendable seleccionar prácticas basadas en la evidencia y adaptarlas a cada contexto específico. Eso significa combinar los principios de efectividad y ajuste comunitario. La evaluación de programas sirve para identificar qué acciones resultan efectivas en la práctica. Sin embargo, cuando dichas acciones se implementan, los resultados dependen en parte de la dosis de la intervención, las capacidades organizativas y las competencias de los aplicadores de los programas. La participación comunitaria resulta clave en la preparación para el cambio.

Para citar esta entrada

Esta entrada ha sido publicada previamente en inglés en el blog de la Society for Community Research and Action (SCRA). Para citar esta entrada, utiliza por favor la siguiente referencia:

Para saber más

También puedes consultar un breve comentario sobre los principales conceptos y modelos teóricos de la psicología comunitaria a continuación.

  • Isidro Maya Jariego (Universidad de Sevilla). Ecological Settings and Theory of Community Action. [Web] [pdf] [ESP]

Agresores generalistas y agresores extra-familiares

Women by Chany Crystal (CC BY-ND 2.0)

De las diversas formas de violencia

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 30 por ciento de las mujeres en el mundo ha sufrido algún tipo de violencia física o sexual por parte de su pareja. En este contexto, una de las líneas de investigación en psicología ha consistido en determinar los tipos de victimarios existentes. En algún caso se ha distinguido a los varones que solo son violentos en la familia de los que son violentos en general (en algún caso considerados “antisociales”). Es decir, se diferencia entre los “agresores generalistas” (que tienen variedad de delitos, además de la violencia contra la pareja) y los “agresores especialistas” (que solo tienen delitos relacionados con la violencia contra las mujeres). También se suele distinguir cuando hay un elemento psicopatológico.

Siguiendo esta lógica de construcción de tipologías, en un estudio realizado con presos de una cárcel de Asturias, se exploraron las diferencias entre los agresores generalistas (con un historial amplio y variado de violencia social y hacia la pareja) y los agresores extra-familiares (con un historial amplio y variado de violencia social, aunque sin incidentes de violencia contra las mujeres).

  • Los dos grupos no mostraron diferencias significativas en características de personalidad, ni en las actitudes sexistas, ni en los indicadores de abuso de alcohol y otras drogas.
  • El estudio indica que en algunos casos se ha observado que un perfil de hombres violentos generalistas empiezan con la violencia hacia quienes no forman parte de sus relaciones más íntimas y progresivamente pueden empezar a incluir a miembros de la familia, entre ellos la pareja, entre sus víctimas. De hecho, la existencia de una larga trayectoria criminal aumenta las probabilidades de la violencia hacia la pareja. Estas observaciones apuntan hacia una etiología común de ambos tipos de violencia.

En este ámbito se ha producido una innovación con el diseño e implementación de programas de intervención para maltratadores. Por ejemplo, el programa Contexto se desarrolla con victimarios que participan en actividades de formación y rehabilitación, en cumplimiento de las suspensiones de condena condicionadas. La intervención pretende promover la toma de conciencia sobre el proceso que lleva al comportamiento violento, potencia las estrategias de autocontrol y gestión responsable de las emociones, realiza prevención terciaria de las actitudes sexistas, y pone en marcha estrategias de cambio comportamental.

Comentario basado en:

  • Juarros Basterrechea, J., Herrero Olaizola, J. B., Fernández Suárez, A., Pérez, B., & Rodríguez Díaz, F. J. (2018). Are generalist batterers different from generally extra-family violent men? A study among imprisoned male violent offenders. European Journal of Psychology Applied to Legal Context, 10(1), 8-14.
  • Lila, M., Catalá, A., Conchell, R., García, A., Lorenzo, M. V., Pedrón, V., & Terreros, E. (2010). Una experiencia de investigación, formación e intervención con hombres penados por violencia contra la mujer en la Universidad de Valencia: Programa Contexto. Psychosocial Intervention, 19(2), 167-179.

Gestores de paz y postconflicto en Colombia

Reg Natarajan, Christmas lights in Colombia (CC BY 2.0)

Redes personales y medios digitales en la mediación comunitaria

Ser líder comunitario en Colombia es una actividad de riesgo. Centenares de líderes sociales han sido asesinados en los últimos años. Sin embargo, se trata de un colectivo que puede contribuir a reconstruir el tejido social tras el conflicto armado, a través de actividades de mediación y participación comunitaria. En el marco del “proceso de paz en Colombia” se han puesto en marcha programas para la formación de gestores de paz y postconflicto, que pretenden contribuir precisamente al desarrollo de las comunidades y la rehabilitación psicosocial.

En un estudio reciente encuestamos a 143 líderes comunitarios del Departamento del Atlántico, para describir el uso que hacen de los recursos sociales y personales en sus actividades de intervención psicosocial, participación comunitaria y mediación de conflictos. A continuación se resumen los contenidos del estudio y se puede descargar una versión del mismo en español.

Como parte del “Proceso de Paz en Colombia”, se han desarrollado programas de atención a las víctimas, actuaciones para la reincorporación a la vida civil de excombatientes y personas desmovilizadas del conflicto armado, y experiencias innovadoras de intervención en casos de estrés postraumático. En este estudio encuestamos a 143 líderes comunitarios del departamento del Atlántico (Colombia), participantes en un programa de capacitación de líderes comunitarios. Con un diseño mixto en el que combinamos el análisis de redes personales, escalas psicométricas y entrevistas cualitativas, describimos el uso que los mediadores comunitarios hacen de sus competencias personales, su red personal y los medios sociales en sus actuaciones para afrontar el trauma social y promover la convivencia en la comunidad local. Los resultados muestran una relación significativa entre la densidad de las redes personales y el sentido psicológico de comunidad. Paradójicamente, la alta cohesión social de las comunidades de personas desplazadas por la violencia política parece plantear dificultades objetivas en la reducción del trauma. En la discusión indicamos que la segregación socio-geográfica derivada de las políticas de vivienda, se convierte en un obstáculo para el funcionamiento efectivo de los programas de convivencia y reincorporación de víctimas y desmovilizados del conflicto armado. En este contexto, los medios sociales tales como Facebook, Twitter y WhatsApp son poco utilizados por los mediadores comunitarios en el desarrollo de sus actividades, los cuales perciben que en gran medida refuerzan las dinámicas de segregación de la población desplazada.

Redes personales, cohesión comunitaria, medios sociales, trauma, proceso de paz en Colombia.

Referencia

  • Maya-Jariego, I., De la Peña, A., Arenas, C. & Alieva, D. (2019). Personal networks, social media and community cohesion in the strategies of peace-building agents in Colombia to counteract the segregation of displaced populations. Journal of Community Psychology. DOI: 10.1002/jcop.22173

Descarga una versión del artículo en español

  • Redes personales, medios sociales y cohesión comunitaria: estrategias de los Gestores de Paz y Postconflicto en Colombia para contrarrestar la segregación de las poblaciones desplazadas [pdf]

Grupos de mentores para adolescentes en riesgo

Mentoring by Open Knowledge Foundation (CC BY 2.0)

Programa de mujeres líderes

Los programas de mentores se han mostrado especialmente efectivos en el fomento del desarrollo positivo de los jóvenes. Aunque la mayoría de estas experiencias se han centrado en las relaciones diádicas, algunas innovaciones recientes han consistido en organizar grupos de mentores con sus “protegidos”. Esto permite la interacción vertical (de los mentores con las personas que tienen bajo su responsabilidad) y horizontal (entre los participantes).

Se ha demostrado que la calidad de la relación de un mentor con su protegido resulta determinante de la efectividad de este tipo de intervenciones. Sin embargo, se sabe menos sobre el funcionamiento de dichos programas en contextos de pequeño grupo. En el estado de Virginia (Estados Unidos), una intervención con población femenina permitió explorar la mutua influencia de los niveles grupal e interpersonal.

El programa de mujeres líderes jóvenes pone en contacto a estudiantes universitarias con adolescentes en situación de riesgo, para que las primeras hagan de mentores tratando temas como la imagen corporal, el noviazgo y la agresión relacional. El programa de mentores se desarrolla en dos niveles: relaciones diádicas y relaciones en grupo.

Con estrategias de análisis de redes se exploró el vínculo entre la calidad de la interacción en grupo y la calidad de las relaciones interpersonales de mentoría:

  1. Se observó que aquellas universitarias que estaban mejor conectadas con las chicas más jóvenes en el grupo, también desarrollaban relaciones fuertes y positivas en la mentoría interpersonal. Se trataba normalmente de mentores con más experiencia y con más competencias sociales.
  2. A la inversa, también se encontraba que algunas de las adolescentes destacaban por su conectividad en el grupo y al mismo tiempo desarrollaban relaciones interpersonales más positivas con su mentora individual.
  3. La segregación de roles en el grupo (es decir, la separación entre las mentoras y las chicas más jóvenes) se relacionaba con relaciones interpersonales menos positivas.

De acuerdo con estos resultados, un buen manejo del grupo puede ayudar a potenciar el impacto de los mentores en las adolescentes en riesgo.

Comentario basado en:

  • Williams, J. L., Molloy Elreda, L., Henderson, L. J., Deutsch, N. L., & Lawrence, E. C. (2019). Dyadic connections in the context of group mentoring: A social network approach. Journal of Community Psychology, 47(5), 1184-1196.

Edúcame Primero Latinoamérica

Prevención comunitaria en Latinoamérica

El Laboratorio de Redes ha aplicado el programa Edúcame Primero de prevención del trabajo infantil en tres países latinoamericanos: Colombia, Perú y Honduras. La intervención en diferentes contextos conlleva la puesta en práctica de estrategias de ajuste y adaptación a las peculiaridades locales. Pese a que se mantienen los componentes centrales de la intervención, cada aplicación conlleva un proceso de transferencia e innovación.

La experiencia de intervención se ha reflejado en tres catálogos que documentan algunas de las lecciones aprendidas en la implementación del programa en tres contextos nacionales diferentes:

Para saber más


Encuentros “verdes” y sentido de comunidad

Farmers Market by Gemma Billings (CC BY 2.0)

Los encuentros entre productores agrícolas locales promueven el sentido de comunidad

Los movimientos sociales que promueven la sostenibilidad ambiental no solo se caracterizan por defender el medio ambiente sino que también se centran en la comunidad local. Por ejemplo, los mercados en los que se reúnen los productores locales pueden contribuir a la identidad comunitaria local.

Normalmente este tipo de encuentros se conciben para que contribuyan a la economía local y, en segunda instancia, para que tengan un impacto ambiental. Sin embargo, es de interés explorar las consecuencias sociales y comunitarias que se derivan de las oportunidades de interacción que suscitan.

  1. Los mercados locales parecen contribuir a la implicación cívica y al desarrollo de relaciones entre productores y consumidores. Los vecinos gastan el dinero a nivel local, beneficiando a la comunidad. Sin embargo más allá de la mera transacción comercial, facilita la socialización y el desarrollo de relaciones compartidas.
  2. También refuerza la cadena de suministro local, lo cual mejora las oportunidades laborales locales y la confianza en el futuro de la comunidad.
  3. Tiene un componente de festival cultural local, que promueve el sentido de comunidad.

Un estudio de un mercado de productores locales en Liverpool puso de manifiesto el impacto del mismo en el desarrollo comunitario. A través de la observación participante se analizaron tres componentes de la interacción en el mercado local:

  • Participación local. La principal motivación para ir al mercado local consiste en comprar productos locales de calidad. El mercado se organiza una vez al mes y, de acuerdo con los participantes, está conectado con el orgullo y el apego al lugar.
  • Atmósfera social. Se producen encuentros entre personas con intereses comunes (como animales o plantas), e intercambian conocimiento sobre el tema. En algunos casos se producen conversaciones con un valor educativo (sobre los productos locales), así como interacciones entre familiares y vecinos.
  • Sentido de pertenencia. Es frecuente que los participantes se refieran a la conexión emocional compartida con sus vecinos. La satisfacción de necesidades también parece central en el valor comunitario del encuentro local.

Comentario basado en:

  • Zhao, Y., & Wise, N. (2019). Evaluating the intersection between “green events” and sense of community at Liverpool’s Lark Lane Farmers Market. Journal of Community Psychology, 47(5), 1118-1130.

De los límites de la participación local

Es interesante observar que el mercado local no es la forma de aprovisionamiento diario, sino un encuentro que se organiza periódicamente (en este caso, una vez al mes). Eso muestra que los valores de reproducción cultural, junto con el sentido de pertenencia local, confluyen con los intercambios económicos que sostienen el encuentro.

El desarrollo del sentido de comunidad depende de la historia de interacciones que se produzcan y será variable de un mercado local a otro. Por otro lado, es una iniciativa de carácter particularista en el que los beneficiarios más directos son quienes participan en la misma.


El clima escolar en la implementación de programas

Stanstead School by Somanedu (CC BY-ND 2.0)

El clima social en las organizaciones educativas influye en la intensidad y la calidad de la implementación de programas. La implicación del profesorado resulta fundamental para que un programa funcione, de forma que los factores del contexto organizativo pueden influir en el desempeño de la intervención. Así se puso de manifiesto en la aplicación del programa Positive Action para el desarrollo de competencias socio-emocionales.

Algunos estudios previos han mostrado que la conectividad entre el personal que trabaja en el colegio y el apoyo de la administración del centro son elementos facilitadores en la implementación. Tanto las relaciones entre el personal del centro como las capacidades organizativas de la institución funcionan como elementos de preparación para una intervención efectiva.

En un estudio realizado en Chicago, con una muestra de escuelas con un alto porcentaje de estudiantes de grupos minoritarios se evaluó un programa psicoeducativo en el que se observaron dos dimensiones del clima organizativo claramente relacionadas con la implementación de la intervención:

  • La percepción por parte del profesorado de que su escuela es innovadora se asoció con un mayor número de sesiones impartidas y con una mayor calidad percibida de la intervención realizada.
  • La percepción por parte del profesorado de una mayor conectividad entre profesores se relacionó con una mayor implementación de actividades suplementarias.

Una mayor apertura de la escuela a experimentar con nuevas prácticas parece facilitar la incorporación y la implementación de los programas psicoeducativos. Por otro lado, las relaciones entre profesores parecen incidir en la cantidad de actividades adicionales, posiblemente influidos por la experiencia de sus colegas en la aplicación del programa.

Comentario basado en:

  • Malloy, M., Acock, A., DuBois, D. L., Vuchinich, S., Silverthorn, N., Ji, P., & Flay, B. R. (2015). Teachers’ perceptions of school organizational climate as predictors of dosage and quality of implementation of a social-emotional and character development program. Prevention Science, 16(8), 1086-1095.

Factores organizativos en la implementación

Los factores organizativos se cuentan entre los elementos que tienen una influencia más decisiva en la correcta implementación de los programas. El liderazgo, el clima organizativo, las competencias profesionales, el diseño de los puestos de trabajo y la estructura organizativa proporcionan el andamiaje en el que se desarrollan las intervenciones psicoeducativas. En ocasiones aparecen como facilitadores o barreras. También se ha comprobado que la preparación comunitaria corresponde a la interacción de factores organizativos y comunitarios.


Cuando los barrios se convierten en comunidades

The neighbors, by Radek Kucharski (CC BY 2.0)

Los barrios están entre los contextos más estudiados en psicología comunitaria. Sin embargo, no todos los barrios constituyen una comunidad consolidada. Partiendo de este supuesto, en una investigación realizada en Holanda se intentó determinar cuáles son las condiciones que hacen que un barrio se convierta en una comunidad.

De acuerdo con la teoría de Lindenberg se considera que las condiciones para la existencia de una comunidad “son la oportunidad de hacer cosas juntos, la facilidad con que esto puede suceder y la motivación para hacer cosas juntos” (p. 100). En el estudio realizado en Holanda se tuvieron en cuenta:

  1. Las oportunidades de encuentro. La existencia de lugares en los que puede producirse la interacción (parques, colegios, pequeños negocios), así como el tiempo que los vecinos pasan en el barrio puede resultar decisivo del tipo de vínculo social y afectivo que se desarrolla.
  2. La motivación individual para invertir en otros en el grupo. La motivación se relaciona con la disponibilidad de recursos de valor por parte de los vecinos (capital social). También el hecho de ser propietario de una vivienda y tener la expectativa de seguir residiendo en el mismo barrio en el futuro se relaciona con el interés personal en el entorno comunitario.
  3. Las alternativas para desarrollar los objetivos individuales. Cada persona puede disponer de comunidades alternativas en las que obtener los recursos, que compiten entre sí. Por ejemplo, muchas personas pueden pasar más tiempo en el trabajo que en el barrio y derivar un mayor capital social del primero que del segundo.
  4. Las interdependencias. La realización de actividades conjuntas se relacionan con la satisfacción de necesidades. Si en el contexto comunitario ya existen relaciones previas, para el recién llegado resultará más fácil conectarse.

El estudio se basó en una encuesta representativa sobre las relaciones sociales de los holandeses, con información específica sobre 1.007 encuestados en 168 barrios. Esto resulta interesante en un contexto en el que han predominado los estudios de caso. Algunas de las observaciones empíricas más destacadas fueron las siguientes:

  • Los resultados mostraron que los barrios siguen siendo un espacio relevante para el desarrollo de comunidades en Holanda. En general, es un espacio en el que los individuos encuentran seguridad y afecto.
  • De las diferentes condiciones analizadas, la interdependencia entre los vecinos es el factor que más contribuye al desarrollo de una comunidad local, seguido de la intención de permanencia en el barrio. Aquellos que tienen niños se sienten más vinculados con el barrio.
  • Curiosamente, los barrios con más servicios muestran comunidades más fuertes, de modo que la urbanización –posiblemente a través de los pequeños negocios y los “terceros lugares”– parece aumentar las oportunidades de contacto entre los vecinos.
  • También es interesante indicar que hay condiciones, como la intención de permanencia en el barrio, que contribuyen a la creación de comunidad incluso aunque no aumente el número de vecinos que están presentes en las redes personales de los encuestados.

“Ser interdependiente, no tener relaciones alternativas fuera del barrio, ser propietario de la casa en la que se reside, estar casado, vivir en un barrio con escasa movilidad residencial y tener ingresos elevados promueven los comportamientos de solidaridad” (p. 110)

Este comentario está parcialmente basado en el artículo:

De los contextos de interacción a la dependencia mutua

My neighborhood,
by Chris Dlugosz (CC BY 2.0)

Las personas que residen cerca suelen compartir una serie de características sociales, por lo que los barrios han sido tradicionalmente núcleos de población relativamente homogénea. Para analizar las comunidades se ha recurrido al número, la calidad de las relaciones y los sentimientos compartidos. En este contexto, una gran parte de la investigación se ha centrado en documentar el declive de las comunidades locales. Por eso resulta novedoso centrarse en las condiciones que permiten que surja una comunidad.

En el artículo de Völker et al. (2006) se concibe la comunidad como un contexto “en el que los individuos obtienen importantes beneficios personales para su bienestar haciendo cosas junto con otros” (p.100). Como en la propuesta original de Seymour Sarason (1974), tanto la interacción como la interdependencia forman parte de la definición de comunidad, y se relaciona directamente con el bienestar individual y colectivo. Sin embargo, en el enfoque de la psicología comunitaria también se suele tomar en consideración la conexión emocional compartida. Es uno de los componentes fundamentales del sentido psicológico de comunidad.

De los planteamientos anteriores se derivan algunas conclusiones de interés.

  • La comunidad “no es necesariamente una entidad local” (p. 101). Los contextos físicos ofrecen oportunidades (variables) para la interacción, pero también pueden darse comunidades relacionales que no dependen necesariamente de la proximidad física.
  • Tener relaciones con vecinos es un prerrequisito de la existencia de la comunidad, pero no se puede reducir la comunidad a la existencia de relaciones. Por ejemplo, preguntar por el número de vecinos que un individuo conoce no necesariamente es el mejor indicador de comunidad. A veces, basta con tener un pequeño número de relaciones significativas en el vecindario, para que uno se sienta conectado con el barrio.
  • Cuando los vecinos tienen estilos de vida similares entre sí, parece más fácil la creación de una comunidad.
  • Las oportunidades de encuentro e interacción hacen posible el intercambio de recursos y la satisfacción de necesidades. A su vez, en ese contexto surgen la dependencia mutua y la conexión emocional compartida.
  • La comunidad no se puede reducir a su componente relacional ni a su componente subjetivo. Ambos están presentes en la experiencia de vida comunitaria.

Para saber más

En psicología comunitaria, el concepto fue introducido por Seymour Sarason:

  • Sarason, S.B. (1974). The psychological sense of community: Prospects for a community psychology. San Francisco: Jossey-Bass.

Tienes una revisión de la literatura en español en:

También algunos recursos de interés en la siguiente página:

  • Sense of Community [Web]

 

 


Capital social de implementación

7th Women in Banking and Finance Annual Forum (CC BY-NC-ND 2.0)

Cómo las relaciones influyen en la implementación de programas

La implementación de programas es en parte un proceso social. La puesta en práctica de las intervenciones psicosociales puede depender de las relaciones que tienen los facilitadores entre sí, del contacto que mantienen con investigadores (o con los expertos en el problema social de referencia), así como de las dinámicas internas del personal y los directivos de la organización en la que se desarrolla la intervención.

Estas relaciones pueden facilitar la difusión de buenas prácticas de intervención o simplemente ofrecer apoyo social a los facilitadores durante la implementación del programa. También se ha comprobado que la presión social de los colegas genera normas sociales que inciden en el comportamiento de los facilitadores durante la implementación de programas.

En un artículo reciente se utiliza el concepto de capital social para explorar cómo las relaciones cohesivas y las relaciones de intermediación inciden en resultados específicos de implementación. Es decir, utilizan el esquema que distingue entre capital social cohesivo (bonding social capital) y capital social de intermediación (bridging social capital). Al relacionarlo con el proceso de implementación señalan que:

  1. Los mecanismos de confianza y la presión de las normas sociales influyen en la percepción de los facilitadores sobre el proceso de implementación. En consecuencia, tienen repercusión en la aceptabilidad y adecuación percibidas de las prácticas basadas en la evidencia, así como en la intención de adoptarlas.
  2. El acceso a información innovadora o a recursos diversos parece mediar la viabilidad y la fidelidad de las intervenciones. De modo que el capital social de intermediación tendría un papel en la adaptación de los programas a los contextos específicos. Gracias a estos contactos los implementadores introducen cambios en las prácticas basadas en la evidencia, para que se acomoden a las necesidades y características del entorno en el que actúan.

El análisis anterior parece describir dos mecanismos principales. Por un lado, existen procesos de influencia social que condicionan la adopción de determinadas prácticas basadas en la evidencia. Por otro lado, el acceso a información y recursos diversos se relaciona con la adaptación de los programas a los contextos específicos de intervención. En ambos casos se trata de un planteamiento hipotético que requiere de mayor contraste en el futuro.

  1. La combinación de ambas dinámicas (cohesivas y de intermediación) puede estar presente en las dimensiones de coste, penetración y sostenibilidad de las prácticas basadas en la evidencia. En particular, la capacidad de resistencia de la red ante la rotación de personal (la eliminación de algunos nodos) se relaciona con la sostenibilidad de la intervención.

Este comentario está parcialmente basado en el artículo:

  • Neal, J. W., & Neal, Z. P. (2019). Implementation capital: merging frameworks of implementation outcomes and social capital to support the use of evidence-based practices. Implementation Science, 14(1), 16.

Para saber más

El análisis anterior utiliza un modelo de implementación que distingue ocho dimensiones relevantes en la puesta en práctica de los programas (Proctor et al., 2011). Concretamente, algunas dimensiones relevantes de implementación dependen de la percepción de los facilitadores del programa:

  • Aceptabilidad: interés en aplicar una práctica basada en la evidencia (PBE) determinada.
  • Adecuación: percepción de que la PBE se adapta bien a las necesidades y las características del contexto.
  • Adopción: intención de utilizar la PBE.

Otras dimensiones se refieren al uso práctico de las PBE:

  • Viabilidad: si se puede poner en práctica con facilidad.
  • Fidelidad: si se aplica tal y como se había diseñado.

Finalmente hay aspectos contextuales, tales como:

  • Coste: o dificultad que conlleva la implementación.
  • Penetración: hasta qué punto está extendida determina PBE.
  • Sostenibilidad: mantenimiento en el tiempo de la PBE.

Referencia

  • Proctor, E., Silmere, H., Raghavan, R., Hovmand, P., Aarons, G., Bunger, A., … & Hensley, M. (2011). Outcomes for implementation research: conceptual distinctions, measurement challenges, and research agenda. Administration and Policy in Mental Health and Mental Health Services Research, 38(2), 65-76.

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