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Retrato del Voluntariado en España

Tendencias y experiencias

El 4 de noviembre la Fundación Telefónica presentó el informe “El Retrato del Voluntariado en España”, que analiza las tendencias fundamentales y algunas de las experiencias innovadoras en la participación comunitaria de los últimos años.

Una de las características del informe consiste en partir del supuesto de que existen múltiples formas de voluntariado y diversos formatos de participación. Desde la vinculación estructurada de voluntarios con organizaciones del tercer sector a la participación informal y el activismo ciudadano. Algunas de las cifras que aporta el informe son las siguientes:

  • Es voluntaria algo más del 6 por ciento de la población de más de 14 años en España.
  • Entre la población de más de 18 años, más del 42 por ciento colabora con alguna organización no gubernamental.
  • Más de 30.000 entidades constituyen el Tercer Sector en España.

De acuerdo con los datos, los voluntarios y voluntarias llegan a las entidades sociales por ganas de ayudar y sentirse útiles. Una vez que se vinculan, la aportación de los voluntarios es un recurso fundamental para las organizaciones no gubernamentales. Finalmente, la continuidad de la participación depende en gran medida de que encuentren oportunidades para implicarse y tener un papel relevante.

Entre otros roles, los voluntarios pueden ejercer de cuidadores, aprendices, dinamizadores comunitarios, emprendedores, activistas y generadores de comunidad.

Una de las partes más interesantes del informe, consiste en la presentación de prácticas innovadoras, que pueden proporcionar a las entidades del Tercer Sector modelos positivos para la intervención. Las buenas prácticas seleccionadas muestran modelos y estrategias para el desarrollo de competencias de los voluntarios, la organización de iniciativas de aprendizaje-servicio, la implicación de jóvenes en la ayuda instrumental a personas mayores, el acompañamiento a menores en riesgo social, la promoción de la integración de inmigrantes, y el uso inclusivo de las tecnologías de la información… entre muchas otras…

Descarga el informe


Publicaciones del LRPC en 2018

La presentación superior corresponde a una comunicación con la que presentamos en 2016 los primeros resultados de nuestra investigación en tres escuelas de Lima, en el marco de un proyecto para la reducción del trabajo infantil. Esos datos se publicaron como artículo en enero de 2018 en la revista Psychosocial Intervention y es posiblemente la publicación del grupo que ha captado más atención en los últimos meses. Actualmente es uno de los artículos más visitados y más descargados de la revista. Entre sus aportaciones se cuentan: (a) evaluar el concepto de “escenarios de conducta” con la metodología de análisis de redes personales, (b) utilizar una aproximación de metodología mixta, combinando estrategias cualitativas y cuantitativas, y (c) aplicar la técnica de “grafos agrupados” con un total de 8 categorías. Está disponible a continuación:

  • Maya Jariego, I., Holgado, D., Márquez, E. & Santolaya, F. J. (2018). The community role of schools in Jicamarca and Villa El Salvador (Peru): crosscutting behavior settings in personal networks. Psychosocial Intervention, 27 (1), 1-11. https://doi.org/10.5093/pi2018a3 [pdf]

Como hemos hecho en años anteriores, más abajo se recogen una selección de publicaciones del LRPC en el segundo semestre de 2018. Esta selección incluye trabajos sobre comunidades de pescadores, visualización de redes sociales, generadores de nombres, participación ciudadana, voluntariado y coaliciones comunitarias.

Tipologías de redes personales

El Laboratorio de Redes Personales y Comunidades (LRPC) obtuvo en 2016 y 2017 sendos “sellos de excelencia” en reconocimiento del proyecto Typology and dynamics of personal networks and their relationship with psychological attributes en la convocatoria Marie Sklodowska-Curie (MSCA-IF). El LRPC continúa impulsando esta línea de investigación en la que combina la elaboración de tipologías de redes personales con el estudio de las diferencias individuales, con un diseño comparativo transcultural.


Experiencias de participación de un psicólogo comunitario

Melissa Mongiat (CC BY-NC-SA 2.0)

Algunas lecciones aprendidas sobre voluntariado, implicación cívica, competencias personales y cohesión local

Durante el último año he participado como voluntario en la sección “pregunte a un asesor” de la Caja de Herramientas Comunitarias. Uno de los temas recurrentes en las preguntas de los usuarios es cómo aumentar la participación de la comunidad. La participación es un valor central de la psicología comunitaria (Chavis & Wandersman, 1990; Dalton, Elias & Wandersman, 2001; Rappaport, 1987; Zimmerman, 2000). Las asociaciones y las organizaciones de base ofrecen oportunidades para desarrollar relaciones, ejercer el compromiso personal con determinadas causas sociales y desplegar diferentes formas de acción colectiva (Christens & Speer, 2011; Florin & Wandersman, 1990; Wandersman & Florin, 2000).

Es habitual que cualquier psicólogo comunitario acumule experiencias de participación a lo largo de su vida personal y profesional. El empoderamiento y la implicación de la comunidad aparecen de manera transversal en todo tipo de iniciativas de cambio social. En mi caso, desde que un grupo de amigos creamos una asociación cultural juvenil, he estado vinculado a diferentes organizaciones comunitarias y asociaciones profesionales. Desde entonces, he estado involucrado en un periódico local, en la financiación de causas comunitarias y en la contribución a una asociación ambiental, por mencionar algunos.

La mayoría de estas experiencias no las he tenido en calidad de psicólogo comunitario. Sin embargo, han resultado fundamentales en mi comprensión de los procesos de organización comunitaria y de las prácticas que promueven la cohesión social. A continuación, desarrollo una breve reflexión personal sobre dichas experiencias. Me detendré en mostrar cómo la participación guarda una relación directa con el desarrollo de competencias personales y mejora la integración comunitaria. Además, veremos varios ejemplos que ilustran cómo la participación efectiva se basa en la persistencia, el desarrollo progresivo de relaciones y la administración de incentivos con los que mantener la implicación a lo largo del tiempo.

La participación como aprendizaje

La primera experiencia de voluntariado en la que recuerdo haber participado consistió en clasificar medicinas que se enviaban a países africanos. Yo tendría unos seis o siete años. Mi madre me llevaba a una asociación de cristianos de base que recogía alimentos y medicinas para remitirlos a iniciativas de cooperación al desarrollo sobre el terreno. La tarea era tan sencilla que podía hacerla un niño. Primero mirábamos la fecha de caducidad para garantizar que la medicación no estaba en mal estado y que todavía tenía unos meses por delante para poder ser utilizada con garantías. Luego separábamos los antibióticos del resto y los organizábamos según una lista de prioridades. Con el tiempo se introdujeron regulaciones en la distribución de medicamentos, con criterios de salud pública y control farmacéutico, que impidieron que esa actividad siguieran haciéndola este tipo de asociaciones. Yo era tan pequeño que clasificar cajas de pastillas y jarabes no dejaba de ser un juego al que dedicaba dos tardes por semana. Sin embargo, aquellas experiencias iniciales de colaboración desinteresada (para atender las necesidades sociales de otras personas a las que yo no conocía), fueron posiblemente, sin saberlo, un antecedente necesario de la participación cívica posterior. Los psicólogos comunitarios sabemos que la participación temprana en acciones de voluntariado predice la implicación comunitaria durante la vida adulta (Guillaume, Jagers & Rivas-Drake, 2015; Lawford & Ramey, 2017).

Años más tarde he coordinado proyectos de cooperación internacional en Colombia y Perú. “Edúcame Primero” es una iniciativa para la prevención del trabajo infantil que normalmente se aplica en colegios, y que consiste en desarrollar acciones psicoeducativas con niños en situación de riesgo psicosocial, junto con sus familias (Maya Jariego & Holgado, 2014; Maya Jariego, 2017). Con la ayuda de becas de formación solidaria de la Universidad de Sevilla, pequeños grupos de estudiantes participaron durante algunos años en la implementación del programa. El voluntariado internacional les proporcionaba una experiencia intercultural y les permitía conocer de primera mano las condiciones de exclusión en los barrios periféricos de las grandes ciudades latinoamericanas. Cuando finalizó el programa en Lima (Perú), visitamos a cada uno de los colegios participantes en el programa para hacerles entrega de un lote de libros de lecturas infantiles, con cuentos y clásicos de la literatura en español. Repartir los libros directamente a los niños para que los colocaran en los anaqueles de la biblioteca del colegio es uno de los momentos más emocionantes que me ha proporcionado la intervención comunitaria. En mi caso me inicié en la lectura cuando era adolescente con una colección de bolsillo con libros de Mario Vargas Llosa, Pablo Neruda, Gabriel García Márquez, Julio Cortázar y otros clásicos del boom literario hispanoamericano. Repartir libros en algunos colegios de Latinoamérica, es decir llevar literatura de vuelta al otro lado del Atlántico, significaba devolver parte de lo que había recibido. Por eso lo viví como un gesto de gran justicia poética.

Terceros lugares en la comunidad local

Pese a estas incursiones en la cooperación internacional, las iniciativas a las que les he dedicado más tiempo se han desarrollado en el ámbito local. He de decir que esto ha ocurrido con especial intensidad en dos etapas diferentes. A principios de los 1990 fundamos un periódico en Alcalá de Guadaíra, una ciudad de tamaño medio en el entorno metropolitano de Sevilla. “La Voz de Alcalá” surgió como un medio independiente de base comunitaria, en un contexto en el que aparecían los primeros casos importantes de corrupción política en España y considerábamos necesario darle voz a los colectivos con menos poder en la comunidad local. El periódico articuló su línea editorial en torno al valor de la participación ciudadana. Creamos una sección, denominada “Tribuna abierta”, en la que cuatro invitados debatían cada semana sobre un tema de interés local. La combinación de la participación abierta con una amplia representación de la diversidad de puntos de vista contribuyó de manera efectiva al debate público y a generar una visión compartida sobre los problemas locales.

Con una filosofía muy parecida surgió también el “Foro Oromana”, una asociación cultural en cuya creación participé una década más tarde. En este caso la actividad principal consistía en organizar conferencias y debates sobre el modelo de ciudad. El contenido de los encuentros oscilaba desde las sesiones de planeamiento urbano estratégico a las mesas redondas con los candidatos a la alcaldía. El foro ciudadano se definió desde su inicio como “un lugar de encuentro entre alcalareños”. Concebíamos la asociación como un “tercer lugar” (Oldenburg, 1989) en el que los vecinos pudieran reunirse informalmente y mantener una conversación. Este tipo de espacios públicos contribuyen a una vida comunitaria activa, facilitan la conexión entre ciudadanos de diferente ideología o condición, y promueven el sentido de comunidad. En los dos casos –el periódico y el foro-, nos basamos durante un largo periodo meramente en la participación voluntaria. Con el tiempo se institucionalizaron y mejoraron su funcionamiento. Sin embargo, aquellos inicios participativos contribuyeron a formar un núcleo de participantes comprometidos que posiblemente influyeron, junto con otros factores, en que dos o tres décadas después ambas asociaciones aún sigan en activo.

Como puede comprobarse en cualquier escenario local, los estudios comunitarios han puesto de manifiesto que la vida asociativa es un ámbito fundamental de socialización y de transformación personal. Permite desplegar los valores y la conciencia crítica en el plano individual, y es un catalizador del sentido de eficacia colectiva (Chavis & Wandersman, 1990; Florin & Wandersman, 1990).

La transparencia de la participación en comunidades virtuales

También he tenido la oportunidad de implicarme activamente en varias comunidades virtuales, y en momentos puntuales he ejercido de voluntario en línea. Aunque no hay nada “virtual” en la participación online (Cravens & Ellis, 2014), me gusta utilizar, por su valor evocativo, el término que popularizó Howard Rheingold (1993). Durante muchos años he sido administrador de “E-Voluntas”, una lista de correo electrónico en la que participan voluntarios, gestores de voluntariado e investigadores. Empezó a funcionar en 2002, con la intención de “crear un canal iberoamericano sobre voluntariado, sociedad civil e intervención comunitaria”. Los contenidos giraban fundamentalmente en torno al intercambio de experiencias en la región y la sistematización de la práctica del voluntariado. Durante el primer año de funcionamiento, hicimos una traducción participativa de “la guía de voluntariado virtual” (Ellis & Cravens, 2000). Para todos los participantes fue nuestra primera experiencia de voluntariado en línea. Nos permitió explorar el potencial de las tecnologías de la información para la colaboración en red y la movilización ciudadana. Con aquella experiencia pionera no sólo comprobamos que se podía hacer voluntariado a distancia de manera efectiva, sino que también nos reveló el potencial de los espacios virtuales para la acción comunitaria.

Antes de que Twitter, Facebook y WhatsApp transformaran el ecosistema de la comunicación online, algunas listas de correo adquirieron un papel destacado entre las comunidades mediadas por ordenador más activas (Rheingold, 1993, 2000). Los foros virtuales proporcionan un medio transparente, que facilita la observación, la monitorización y el registro del grueso de la interacción que tiene lugar entre sus miembros. Esto hace de ellos, en mi opinión, un buen contexto en el que aprender estrategias de dinamización de grupos y “gestión comunitaria”. Cuando administras una lista de correo caes en la cuenta de que es importante recibir al menos un mensaje por semana, para mantener la atención continuada de los suscriptores. También se hace necesario responder a cualquier contribución, por incipiente que sea, y reforzar los pequeños logros. La participación es un proceso de medio y largo plazo, que requiere persistir en los objetivos. El administrador ejerce un liderazgo que establece el tono inicial en la lista de correo y contribuye decisivamente a la cultura del grupo. Poco a poco se va generando un núcleo de participantes activos que proporciona a los foros efectivos una estructura centro-periferia. El foro alcanza su madurez cuando los miembros de la periferia pasan a reforzar el núcleo activo, de forma que se mantiene la dinámica global incluso cuando alguno de los miembros centrales adopta un rol más pasivo. La acción participativa se caracteriza por su sostenibilidad. Con la interacción prolongada en el tiempo, la historia compartida y el desarrollo del sentido de comunidad, se va generando un sistema de intercambio de apoyo generalizado, basado en la reciprocidad, del que se benefician tanto los participantes como los observadores pasivos. Se convierte, entonces, en un recurso de valor público.

Cómo aumentar la participación

Promover la participación comunitaria es, en definitiva, una tarea muy compleja. Cuando los usuarios de la Caja de Herramientas me preguntan por este tema, evito las respuestas de carácter eminentemente teórico e intento trasladar algunas de las lecciones aprendidas en mi propia experiencia de participación. Las he resumido en la Tabla 1.

Mi recomendación suele consistir en prestar atención a las competencias de los participantes, los escenarios de interacción y la formación de un grupo cohesivo con sentido de pertenencia. Tanto los líderes como las organizaciones tienen un papel fundamental en la participación comunitaria efectiva. Además, los espacios que son capaces de congregar a individuos y colectivos diversos cuentan con un valioso potencial para la construcción comunitaria. Finalmente, se trata de un proceso que se va construyendo progresivamente, a través de una historia compartida por los participantes, y que requiere de una red mínimamente estructurada en la que emerge el sentido psicológico de comunidad (Maya-Jariego, 2004).

Como la participación tiene un valor transversal en la acción comunitaria, las lecciones pueden trasladarse posiblemente a cualquier ámbito, con independencia del problema social o de la población con la que se trabaje. No importa cuál sea el contexto, la participación es un camino largo que se sostiene en la tenacidad, el desarrollo de relaciones personales y la construcción de escenarios compartidos.

REFERENCIAS

Chavis, D. M., & Wandersman, A. (1990). Sense of community in the urban environment: A catalyst for participation and community development. American Journal of Community Psychology, 18(1), 55-81.

Christens, B. D., & Speer, P. W. (2011). Contextual influences on participation in community organizing: A multilevel longitudinal study. American Journal of Community Psychology, 47(3-4), 253-263.

Cravens, J., & Ellis, S. J. (2014). The Last Virtual Volunteering Guidebook: Fully Integrating Online Service into Volunteer Involvement. Philadelphia, PA: Energize.

Dalton, J. H., Elias, M. J., & Wandersman, A. (2001). Community psychology: Linking individuals and communities. Wadsworth/Thomson Learning.

Ellis, S. J., & Cravens, J. (2000). The Virtual Volunteering Guidebook: How to Apply the Principles of Real-World Volunteer Management to Online Service. Impact Online.

Florin, P., & Wandersman, A. (1990). An introduction to citizen participation, voluntary organizations, and community development: Insights for empowerment through research. American Journal of Community Psychology, 18(1), 41-54.

Guillaume, C., Jagers, R., & Rivas-Drake, D. (2015). Middle school as a developmental niche for civic engagement. American Journal of Community Psychology, 56 (3), 321-331

Lawford, H. L., & Ramey, H. L. (2017). Predictors of Early Community Involvement: Advancing the Self and Caring for Others. American Journal of Community Psychology, 59(1-2), 133-143.

Maya-Jariego, I. (2004). Sentido de comunidad y potenciación comunitaria. Apuntes de Psicología, 22(2), 187-211.

Maya-Jariego, I. (2017), “But We Want to Work”: The Movement of Child Workers in Peru and the Actions for Reducing Child Labor. American Journal of Community Psychology, 60: 430–438. doi:10.1002/ajcp.12180

Maya-Jariego, I. & Holgado, D. (2014). From Barranquilla to Lima in Reducing Child Labor: Lessons in Community Action. Global Journal of Community Psychology Practice, 5 (2), 1-6.

Oldenburg, R. (1989). The great good place: Café, coffee shops, community centers, beauty parlors, general stores, bars, hangouts, and how they get you through the day. Paragon House Publishers.

Rappaport, J. (1987). Terms of empowerment/exemplars of prevention: Toward a theory for community psychology. American Journal of Community Psychology, 15(2), 121-148.

Rheingold, H. (1993). The virtual community: Finding connection in a computerized world. Reading, MA: Addison-Wesley Longman Publishing.

Rheingold, H. (2000). The virtual community: Homesteading on the electronic frontier. Cambridge, MA: MIT press.

Wandersman, A., & Florin, P. (2000). Citizen participation and community organizations. In Handbook of Community Psychology (pp. 247-272). Springer US.

Zimmerman, M. A. (2000). Empowerment theory. In Handbook of community psychology (pp. 43-63). Springer US.

Para citar este artículo

Este artículo ha sido publicado en la sección “From Our Members” de The Community Psychologist. Por favor, utilice la siguiente referencia:

  • Maya-Jariego, I. (2018). Participation experiences of a community psychologist: Lessons learned about volunteering, civic involvement, personal competencies and local cohesion. The Community Psychologist, 51(2), 26-29.

Descarga el artículo original en el siguiente enlace: [pdf]

 


Empatía, iniciativa y participación comunitaria en adolescentes

Community Eye Health, Victoria Francis (CC BY-NC 2.0)

Predictores de implicación comunitaria temprana

La implicación comunitaria temprana predice la participación cívica y el voluntariado durante la vida adulta. La implicación de los adolescentes y jóvenes resulta beneficiosa además tanto individualmente como a nivel comunitario.

Un estudio reciente con adolescentes y jóvenes adultos muestra que tanto el interés en mejorar personalmente como la motivación de cuidar a los demás se relacionan con una mayor implicación comunitaria entre los más jóvenes. Entre otras observaciones, se indica que:

  • La empatía, la capacidad de iniciativa y la autoestima se relacionan positivamente con la preocupación por las generaciones futuras (o “generatividad”). (La iniciativa es la habilidad de estar motivado, manteniendo la intención y el esfuerzo hacia una meta).
  • La participación en actividades vecinales y de voluntariado contribuye al desarrollo positivo de los jóvenes.
  • La “generatividad” se asocia con mayor capacidad de auto-regulación y auto-eficacia durante la adolescencia, y es un antecedente directo de la implicación comunitaria.

Desde el punto de vista de la intervención se recomienda la implementación de programas que fomenten la iniciativa y la empatía durante la adolescencia.

Referencia

  • Lawford, H. L., & Ramey, H. L. (2017). Predictors of Early Community Involvement: Advancing the Self and Caring for Others. American Journal of Community Psychology, 59(1-2), 133-143. [AJCP]

La participación como aprendizaje

La participación en general y el voluntariado en particular proporcionan una experiencia transformadora. La implicación temprana en iniciativas ciudadanas y en acciones de colaboración con la comunidad permiten el desarrollo de competencias y valores que se traducen en una mayor participación comunitaria durante la vida adulta. En cualquier caso, el proceso de aprendizaje no termina con la adolescencia. La vida asociativa sigue siendo uno de los ámbitos fundamentales de socialización durante la vida adulta y, en su caso, de transformación personal. Estos son algunos de los ámbitos en los que se pueden desplegar las competencias de participación:

  • Coaliciones comunitarias.
  • Campañas de concienciación ciudadana.
  • Iniciativas de acción social.
  • Experiencias de desarrollo comunitario.
  • Actividades de consultoría organizativa.
  • Diseño y desarrollo de contextos alternativos, grupos de auto-ayuda…
  • Usos de tecnologías para la acción social.

Conclusiones similares se extraían en el XIX Congreso Estatal de Voluntariado que se celebró en Sevilla en noviembre:


Barrios con alta prevalencia de extremismo islamista

Lieven Soete (CC BY-NC-SA 2.0)

Prevenir la radicalización construyendo mejores barrios

Después de los atentados de París en noviembre de 2015, el barrio de Molenbeek en Bruselas se convirtió en el paradigma de los barrios segregados en los que se desarrolla un enclave de islamismo radical. Los propietarios de pequeños negocios se sienten presionados por las bandas de jóvenes que han hecho las calles más peligrosas. Este caso ilustra cómo la violencia y la radicalización pueden ser en parte resultados de dinámicas que ocurren en el nivel meso-social, es decir, de la evolución del barrio. Coincide con otras investigaciones que han demostrado que (a) la prevalencia de la violencia en el barrio tiene un efecto en las probabilidades del comportamiento agresivo a nivel individual, (b) la exposición indirecta a la violencia en el barrio puede ser un factor de riesgo de salud mental, y, en sentido contrario, (c) la cohesión y el apoyo social en el barrio ejercen un efecto protector sobre la depresión asociada a la violencia.

Veamos el caso de los autores de atentados terroristas:

  1. En el plano individual es frecuente que su perfil corresponda al de jóvenes europeos, descendientes de inmigrantes, que inicialmente no eran religiosos pero, tras algunas experiencias personales, se han convertido y radicalizado en el islam. También es habitual que provengan de clase media o trabajadora y que, después de abandonar la escuela, hayan cometido pequeños delitos, abusado de las drogas o pasado un tiempo en la cárcel.
  2. En el plano colectivo, con cierta frecuencia suelen provenir de barrios en los que los comportamientos anteriores están relativamente generalizados. Pese a la diversidad de circunstancias, el extremismo no se distribuye aleatoriamente en la población, sino que se produce en ciertos lugares, en barrios concretos

Esto hace que determinadas políticas que promueven la integración social pueden tener un valor preventivo, tales como: (a) evitar la segregación física en el transporte y el diseño urbano, (b) mejorar la calidad del sistema educativo para prevenir el abandono temprano, (c) reducir las trabas legales y burocráticas para poner en marcha pequeños negocios, y (d) evitar las barreras institucionales que dificultan la participación y la ciudadanía activa por parte de los colectivos inmigrados.

No hay recetas mágicas. No obstante, y pese a las dificultades a la hora de ponerlo en práctica, no está de más recordar lo que sabemos…

Los barrios cohesivos y conectados con su entorno, que tienen buenas escuelas, con una alta concentración de pequeños negocios y con niveles adecuados de participación comunitaria previenen la segregación, la radicalización y los comportamientos violentos.

Referencia

Este comentario está basado parcialmente en:


De gobernanza ambiental colaborativa

With fishing boats in Essaouira Harbour, by Mike Prince (CC BY 2.0)

Redes y sistemas socio-ecológicos

La gobernanza colaborativa se ha propuesto como una solución sostenible a los problemas medioambientales. Tanto para conservar los recursos pesqueros en las pesquerías de pequeña escala como para afrontar el cambio climático, se considera decisiva la colaboración entre un conjunto de actores públicos y privados. Örjan Bodin hace un repaso de la investigación reciente sobre gobernanza ambiental colaborativa en un artículo en Science, donde presta especial atención a la estructura de las redes de colaboración.

La colaboración entre actores es necesaria pero no suficiente

La colaboración entre múltiples actores se hace necesaria para (a) superar la fragmentación institucional, (b) adquirir una mejor comprensión de ecosistemas complejos, (c) contribuir al desarrollo de innovaciones y (d) difundir buenas prácticas de conservación de los recursos. Sin embargo, la colaboración no siempre da lugar a resultados positivos. Como muestra la literatura sobre el tema…

  • La gobernanza colaborativa consume tiempo.
  • Hay problemas ambientales que requieren de una acción inmediata.
  • En la toma de decisiones emergen aspectos críticos tales como la transparencia, la legitimidad y la rendición de cuentas, que no se resuelven de forma unívoca.
  • E incluso la colaboración puede llegar a ser contraproducente cuando contribuye al escalamiento de conflictos.

Como resume el propio Örjan Bodin:

“El asunto ambiental en cuestión puede ser tan controvertido, plagado de asimetrías de poder entre las partes interesadas, que esperar que la colaboración resuelva sin más los problemas ambientales es bastante ingenuo” (Bodin, 2017, p. 1). [Traducción propia]

Coordinación, colaboración y ajuste con el contexto ecológico

Una de las maneras de estudiar la gobernanza ambiental colaborativa ha consistido en analizar las redes entre los actores públicos y privados. Para ello se examina, el grado de cohesión, la centralización de la red, la fragmentación y/o la conectividad entre diferentes tipos de actores. Algunas de las observaciones interesantes con este enfoque, entre muchas otras, son las siguientes:

  1. La topología de la red más efectiva en cada caso puede depender del tipo de colaboración y del tipo de problema. Las redes más centralizadas pueden resultar más efectivas en problemas de coordinación a corto plazo: por ejemplo, los esfuerzos de coordinación en una zona costera para erradicar una especie invasora. Las redes densas y cohesivas de múltiples actores resultan más funcionales para afrontar problemas de cooperación a largo plazo: por ejemplo, lograr niveles sostenibles de capturas en las pesquerías internacionales de altura.
  2. El análisis multinivel de redes tróficas y redes de colaboración entre actores sociales permite valorar el ajuste socio-ecológico. Esto conlleva analizar la conectividad “horizontal” y “vertical” entre los sistemas ecológicos y sociales. En este ámbito, algunos estudios muestran el potencial de las políticas públicas para coordinar actores que de otro modo estarían desconectados en su relación con el ecosistema.
  3. El liderazgo efectivo puede tener un papel clave, especialmente cuando las personas clave hacen un papel de puente o intermediación entre actores de diferente naturaleza.

Elementos para la acción colectiva

En suma, esta revisión muestra que, más allá del énfasis en formas de gobernanza participativas, se hace necesario explorar la efectividad de las distintas formas de colaboración en función del contexto.

  1. La participación por sí misma no es suficiente para resolver los problemas ambientales. Son también importantes la forma que adopta dicha colaboración (la topología de las redes), las características del problema ambiental en cuestión, las capacidades de los actores implicados, los papeles de liderazgo, y las peculiaridades de las políticas públicas (junto con otros factores que contribuyen al cambio de comportamiento).
  2. Es necesario examinar la interacción de la colaboración entre actores sociales con las dinámicas propias del ecosistema. La perspectiva socio-ecológica conlleva analizar las redes en capas sociales y ecológicas (ajuste horizontal) y analizar la conectividad entre múltiples niveles de análisis (ajuste vertical).

Referencia

Bodin, Ö. (2017). Collaborative environmental governance: Achieving collective action in social-ecological systems. Science, 357(6352), eaan1114.

Se puede acceder al artículo en: http://science.sciencemag.org/content/357/6352/eaan1114

Para saber más

  • Uno de los primeros artículos de Örjan Bodin sobre el tema ha sido traducido al español y publicado en la revista REDES: Las redes sociales en la gestión de los recursos naturales.
  • El artículo “Tres estrategias de pesca desde el puerto de Chipiona” es un estudio de caso de las redes de colaboración entre pescadores en un área marina protegida [pdf] y el trabajo “Network Analysis and Stakeholder Analysis in Mixed Methods Research” está disponible en la web de “The Chinese University of Hong Kong” [pdf]

La pesca artesanal en Lobitos (Perú)

“Bailando con lobos”

La imagen ilustra bien las tres actividades económicas más relevantes de Lobitos, en la costa norte de Perú: la extracción de petróleo, el turismo de surf y la pesca artesanal.

En un artículo reciente hemos descrito la confluencia de estas tres fuerzas, desde el punto de vista de los pescadores artesanales. El estudio muestra que los pescadores se sienten más amenazados por la industria del petróleo y la pesca industrial que por el desarrollo turístico, que perciben como una oportunidad. El trabajo ha sido publicado en Marine Policy:

  • Maya-Jariego, I., Querevalú, J. F., Varela, L. G. & Ávila, J. (2017). Escape the Lion Cage: social networks by catch zones of small-scale fisheries in the oil settlement of Lobitos (Peru). Marine Policy, 81, 340-349. DOI: 10.1016/j.marpol.2017.04.010

A continuación puedes consultar el resumen de dicha investigación y puedes descargar una versión del artículo en español:

“Bailando con Lobos”: redes sociales por áreas de captura en la pesca de pequeña escala en el asentamiento petrolífero de Lobitos (Perú)

Las comunidades artesanales de pescadores entran en colisión con los intereses de la industria de extracción del petróleo, las flotas de pesca industrial y el sector turístico. En este artículo realizamos un estudio de caso de Lobitos, un enclave pesquero del norte de Perú en el que se estableció el asentamiento petrolífero más antiguo de Latinoamérica. Examinamos los factores de organización comunitaria y desarrollo de la actividad pesquera que median en la transformación socio-económica del sector. Con una aproximación de métodos mixtos, la investigación se llevó a cabo en dos fases sucesivas de observación etnográfica intensiva y análisis de las redes sociales de los patrones de embarcaciones de pesca de pequeña escala. En la primera etapa se realizaron 30 entrevistas en profundidad con pescadores artesanales, y en la segunda se aplicó una encuesta de redes a 43 patrones de las embarcaciones en activo en el enclave de Lobitos. Los resultados mostraron las relaciones de desconfianza y las actitudes negativas de los pescadores artesanales hacia las empresas petrolíferas y la flota de pesca industrial. Por el contrario, expresaron expectativas positivas sobre el desarrollo turístico, así como actitudes favorables hacia la diversificación de la actividad pesquera con servicios para turistas. Las redes de conocidos, apoyo social e intercambio de información ecológica permitieron identificar tres grupos diferenciados de pescadores en función de las zonas de pesca preferente. Los patrones de embarcaciones que realizan sus capturas preferentemente en zonas intermedias tienen un rol destacado, tanto en términos de liderazgo local como por la conexión con embarcaciones de otras caletas próximas a Lobitos. Dicho subgrupo hace de intermediario en el conjunto de la red y tienen una visión integrada del ecosistema costero. Los indicadores de redes y las zonas de pesca preferente pueden utilizarse como indicadores para valorar el grado de disponibilidad y de preparación para la implementación de nuevos usos turísticos y patrimoniales  en el sector pesquero.

Palabras clave: pesca artesanal, redes de apoyo social, información ecológica local, industria del petróleo, turismo, Perú.

Lobitos debe su nombre a la numerosa presencia de lobos marinos. De ahí que jugásemos con la metáfora “bailando con lobos” para titular el artículo. Sin embargo, en inglés los lobos marinos son “sea lions”, de forma que el antetítulo definitivo de la versión publicada fue “Escape the Lion Cage”. Descarga el artículo en español:

  • “Bailando con Lobos”: redes sociales por áreas de captura en la pesca de pequeña escala en el asentamiento petrolífero de Lobitos (Perú) [pdf]

Para citar el trabajo, utiliza por favor la siguiente referencia:

  • Maya-Jariego, I., Querevalú, J. F., Varela, L. G. & Ávila, J. (2017). Escape the Lion Cage: social networks by catch zones of small-scale fisheries in the oil settlement of Lobitos (Peru). Marine Policy, 81, 340-349. DOI: 10.1016/j.marpol.2017.04.010

Ideas centrales:

  • Los pescadores artesanales experimentan conflictos con las plataformas petrolíferas y la flota de pesca industrial.
  • Sin embargo, se muestran abiertos a la incorporación de nuevos usos turísticos y patrimoniales en el sector pesquero, y tienen actitudes positivas hacia el sector turístico.
  • Las agrupaciones informales entre pescadores están condicionadas por la distancia de pesca y las zonas de captura habitual.
  • Los pescadores conectados con otras caletas tienen un papel significativo en la difusión de la información ecológica sobre las corrientes marinas.

Jane’s walk 2017

JANE’S WALK

Ya está abierta la convocatoria de paseos para la cuarta edición de los paseos comunitarios “Jane’s walk”.

Hasta la fecha y bajo el amplio paraguas de la iniciativa se han realizado 49 paseos que unidos componen un gran recorrido por la Sevilla de los barrios de más de 100 km. Una conversación que ha durado más de 100 horas discurriendo por 81 barrios contando con la colaboración de más de 90 guías voluntarios en representación de 63 colectivos y asociaciones implicando a más de 1000 personas en sus 3 ediciones de vida.”


2016 en 10 entradas

2016En 2016 hemos publicado 49 entradas. Aquí tienes una selección de 10 de las entradas más visitadas y comentadas.

  • 20 años de voluntariado en América Latina y El Caribe [Voluntariado]
  • Rochelambert para guiris [Paseos]
  • Redes, influencia social y consumo de alcohol [Prevención]
  • Causas y consecuencias del trabajo infantil [Trabajo Infantil]
  • El movimiento de pobladores en el Perú [Pobladores]
  • Ajuste comunitario con padres de niños autistas [Ajuste]
  • Escuela de padres virtual [Padres]
  • Teorías en psicología comunitaria [Teorías]
  • Competencias del psicólogo comunitario [Competencias]
  • 7 usos de las redes en la intervención [Redes]

El movimiento de pobladores en el Perú

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PERU

Asentamientos humanos y participación comunitaria

Los “asentamientos humanos” son barrios que se han ido formando en la periferia de Lima a lo largo de décadas como consecuencia del desplazamiento de población. Normalmente se trata de asentamientos irregulares en terrenos propiedad del estado, o en algunos casos privados. Tanto el desplazamiento forzado por la violencia política (especialmente en los años en que estuvo más activo Sendero Luminoso), como la emigración del campo a la ciudad (especialmente desde zonas andinas) han hecho que Lima crezca de forma exponencial en las últimas décadas, convirtiéndola en una de las ciudades más pobladas de América Latina.

Los barrios resultantes se ubican en los arenales que rodean el núcleo urbano, o en las laderas de las colinas en torno a la ciudad. Normalmente son barriadas de viviendas construidas con materiales temporales, y que en muchos casos carecen de los servicios básicos de agua, electricidad o carreteras asfaltadas. Es frecuente encontrar problemas de hacinamiento y de infravivienda. Las condiciones de vida son difíciles y muchos residentes usan dicho espacio como ciudad-dormitorio, pues se desplazan durante horas para trabajar en otras partes de Lima: generalmente, el centro y las zonas industriales.

Competencias comunitarias

Sin embargo, estas comunidades han mostrado también capacidades y recursos:

  • El origen en los desplazamientos de población hace que en ocasiones haya relaciones informales previas entre una parte de los residentes.
  • La auto-construcción de las casas ha dado lugar a formas de auto-organización, como la planificación urbana de modo autogestionario.
  • La necesidad de reivindicar servicios urbanos a la municipalidad ha llevado a la emergencia de líderes comunitarios y a ciertas prácticas de participación comunitaria.

Las asociaciones de pobladores han surgido como formas de organización de los residentes en la ocupación de las tierras y en la solicitud del reconocimiento oficial de los asentamientos. Los locales comunales, los clubes de madres, las fiestas de captación fondos y las pequeñas iglesias han ido dando respuesta a las necesidades de vinculación en la comunidad.

Para saber más

Meneses, M. (1998). La utopía urbana. El movimiento de pobladores en el Perú. Lima: Editorial Brandon.


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