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Experiencias de participación de un psicólogo comunitario

Melissa Mongiat (CC BY-NC-SA 2.0)

Algunas lecciones aprendidas sobre voluntariado, implicación cívica, competencias personales y cohesión local

Durante el último año he participado como voluntario en la sección “pregunte a un asesor” de la Caja de Herramientas Comunitarias. Uno de los temas recurrentes en las preguntas de los usuarios es cómo aumentar la participación de la comunidad. La participación es un valor central de la psicología comunitaria (Chavis & Wandersman, 1990; Dalton, Elias & Wandersman, 2001; Rappaport, 1987; Zimmerman, 2000). Las asociaciones y las organizaciones de base ofrecen oportunidades para desarrollar relaciones, ejercer el compromiso personal con determinadas causas sociales y desplegar diferentes formas de acción colectiva (Christens & Speer, 2011; Florin & Wandersman, 1990; Wandersman & Florin, 2000).

Es habitual que cualquier psicólogo comunitario acumule experiencias de participación a lo largo de su vida personal y profesional. El empoderamiento y la implicación de la comunidad aparecen de manera transversal en todo tipo de iniciativas de cambio social. En mi caso, desde que un grupo de amigos creamos una asociación cultural juvenil, he estado vinculado a diferentes organizaciones comunitarias y asociaciones profesionales. Desde entonces, he estado involucrado en un periódico local, en la financiación de causas comunitarias y en la contribución a una asociación ambiental, por mencionar algunos.

La mayoría de estas experiencias no las he tenido en calidad de psicólogo comunitario. Sin embargo, han resultado fundamentales en mi comprensión de los procesos de organización comunitaria y de las prácticas que promueven la cohesión social. A continuación, desarrollo una breve reflexión personal sobre dichas experiencias. Me detendré en mostrar cómo la participación guarda una relación directa con el desarrollo de competencias personales y mejora la integración comunitaria. Además, veremos varios ejemplos que ilustran cómo la participación efectiva se basa en la persistencia, el desarrollo progresivo de relaciones y la administración de incentivos con los que mantener la implicación a lo largo del tiempo.

La participación como aprendizaje

La primera experiencia de voluntariado en la que recuerdo haber participado consistió en clasificar medicinas que se enviaban a países africanos. Yo tendría unos seis o siete años. Mi madre me llevaba a una asociación de cristianos de base que recogía alimentos y medicinas para remitirlos a iniciativas de cooperación al desarrollo sobre el terreno. La tarea era tan sencilla que podía hacerla un niño. Primero mirábamos la fecha de caducidad para garantizar que la medicación no estaba en mal estado y que todavía tenía unos meses por delante para poder ser utilizada con garantías. Luego separábamos los antibióticos del resto y los organizábamos según una lista de prioridades. Con el tiempo se introdujeron regulaciones en la distribución de medicamentos, con criterios de salud pública y control farmacéutico, que impidieron que esa actividad siguieran haciéndola este tipo de asociaciones. Yo era tan pequeño que clasificar cajas de pastillas y jarabes no dejaba de ser un juego al que dedicaba dos tardes por semana. Sin embargo, aquellas experiencias iniciales de colaboración desinteresada (para atender las necesidades sociales de otras personas a las que yo no conocía), fueron posiblemente, sin saberlo, un antecedente necesario de la participación cívica posterior. Los psicólogos comunitarios sabemos que la participación temprana en acciones de voluntariado predice la implicación comunitaria durante la vida adulta (Guillaume, Jagers & Rivas-Drake, 2015; Lawford & Ramey, 2017).

Años más tarde he coordinado proyectos de cooperación internacional en Colombia y Perú. “Edúcame Primero” es una iniciativa para la prevención del trabajo infantil que normalmente se aplica en colegios, y que consiste en desarrollar acciones psicoeducativas con niños en situación de riesgo psicosocial, junto con sus familias (Maya Jariego & Holgado, 2014; Maya Jariego, 2017). Con la ayuda de becas de formación solidaria de la Universidad de Sevilla, pequeños grupos de estudiantes participaron durante algunos años en la implementación del programa. El voluntariado internacional les proporcionaba una experiencia intercultural y les permitía conocer de primera mano las condiciones de exclusión en los barrios periféricos de las grandes ciudades latinoamericanas. Cuando finalizó el programa en Lima (Perú), visitamos a cada uno de los colegios participantes en el programa para hacerles entrega de un lote de libros de lecturas infantiles, con cuentos y clásicos de la literatura en español. Repartir los libros directamente a los niños para que los colocaran en los anaqueles de la biblioteca del colegio es uno de los momentos más emocionantes que me ha proporcionado la intervención comunitaria. En mi caso me inicié en la lectura cuando era adolescente con una colección de bolsillo con libros de Mario Vargas Llosa, Pablo Neruda, Gabriel García Márquez, Julio Cortázar y otros clásicos del boom literario hispanoamericano. Repartir libros en algunos colegios de Latinoamérica, es decir llevar literatura de vuelta al otro lado del Atlántico, significaba devolver parte de lo que había recibido. Por eso lo viví como un gesto de gran justicia poética.

Terceros lugares en la comunidad local

Pese a estas incursiones en la cooperación internacional, las iniciativas a las que les he dedicado más tiempo se han desarrollado en el ámbito local. He de decir que esto ha ocurrido con especial intensidad en dos etapas diferentes. A principios de los 1990 fundamos un periódico en Alcalá de Guadaíra, una ciudad de tamaño medio en el entorno metropolitano de Sevilla. “La Voz de Alcalá” surgió como un medio independiente de base comunitaria, en un contexto en el que aparecían los primeros casos importantes de corrupción política en España y considerábamos necesario darle voz a los colectivos con menos poder en la comunidad local. El periódico articuló su línea editorial en torno al valor de la participación ciudadana. Creamos una sección, denominada “Tribuna abierta”, en la que cuatro invitados debatían cada semana sobre un tema de interés local. La combinación de la participación abierta con una amplia representación de la diversidad de puntos de vista contribuyó de manera efectiva al debate público y a generar una visión compartida sobre los problemas locales.

Con una filosofía muy parecida surgió también el “Foro Oromana”, una asociación cultural en cuya creación participé una década más tarde. En este caso la actividad principal consistía en organizar conferencias y debates sobre el modelo de ciudad. El contenido de los encuentros oscilaba desde las sesiones de planeamiento urbano estratégico a las mesas redondas con los candidatos a la alcaldía. El foro ciudadano se definió desde su inicio como “un lugar de encuentro entre alcalareños”. Concebíamos la asociación como un “tercer lugar” (Oldenburg, 1989) en el que los vecinos pudieran reunirse informalmente y mantener una conversación. Este tipo de espacios públicos contribuyen a una vida comunitaria activa, facilitan la conexión entre ciudadanos de diferente ideología o condición, y promueven el sentido de comunidad. En los dos casos –el periódico y el foro-, nos basamos durante un largo periodo meramente en la participación voluntaria. Con el tiempo se institucionalizaron y mejoraron su funcionamiento. Sin embargo, aquellos inicios participativos contribuyeron a formar un núcleo de participantes comprometidos que posiblemente influyeron, junto con otros factores, en que dos o tres décadas después ambas asociaciones aún sigan en activo.

Como puede comprobarse en cualquier escenario local, los estudios comunitarios han puesto de manifiesto que la vida asociativa es un ámbito fundamental de socialización y de transformación personal. Permite desplegar los valores y la conciencia crítica en el plano individual, y es un catalizador del sentido de eficacia colectiva (Chavis & Wandersman, 1990; Florin & Wandersman, 1990).

La transparencia de la participación en comunidades virtuales

También he tenido la oportunidad de implicarme activamente en varias comunidades virtuales, y en momentos puntuales he ejercido de voluntario en línea. Aunque no hay nada “virtual” en la participación online (Cravens & Ellis, 2014), me gusta utilizar, por su valor evocativo, el término que popularizó Howard Rheingold (1993). Durante muchos años he sido administrador de “E-Voluntas”, una lista de correo electrónico en la que participan voluntarios, gestores de voluntariado e investigadores. Empezó a funcionar en 2002, con la intención de “crear un canal iberoamericano sobre voluntariado, sociedad civil e intervención comunitaria”. Los contenidos giraban fundamentalmente en torno al intercambio de experiencias en la región y la sistematización de la práctica del voluntariado. Durante el primer año de funcionamiento, hicimos una traducción participativa de “la guía de voluntariado virtual” (Ellis & Cravens, 2000). Para todos los participantes fue nuestra primera experiencia de voluntariado en línea. Nos permitió explorar el potencial de las tecnologías de la información para la colaboración en red y la movilización ciudadana. Con aquella experiencia pionera no sólo comprobamos que se podía hacer voluntariado a distancia de manera efectiva, sino que también nos reveló el potencial de los espacios virtuales para la acción comunitaria.

Antes de que Twitter, Facebook y WhatsApp transformaran el ecosistema de la comunicación online, algunas listas de correo adquirieron un papel destacado entre las comunidades mediadas por ordenador más activas (Rheingold, 1993, 2000). Los foros virtuales proporcionan un medio transparente, que facilita la observación, la monitorización y el registro del grueso de la interacción que tiene lugar entre sus miembros. Esto hace de ellos, en mi opinión, un buen contexto en el que aprender estrategias de dinamización de grupos y “gestión comunitaria”. Cuando administras una lista de correo caes en la cuenta de que es importante recibir al menos un mensaje por semana, para mantener la atención continuada de los suscriptores. También se hace necesario responder a cualquier contribución, por incipiente que sea, y reforzar los pequeños logros. La participación es un proceso de medio y largo plazo, que requiere persistir en los objetivos. El administrador ejerce un liderazgo que establece el tono inicial en la lista de correo y contribuye decisivamente a la cultura del grupo. Poco a poco se va generando un núcleo de participantes activos que proporciona a los foros efectivos una estructura centro-periferia. El foro alcanza su madurez cuando los miembros de la periferia pasan a reforzar el núcleo activo, de forma que se mantiene la dinámica global incluso cuando alguno de los miembros centrales adopta un rol más pasivo. La acción participativa se caracteriza por su sostenibilidad. Con la interacción prolongada en el tiempo, la historia compartida y el desarrollo del sentido de comunidad, se va generando un sistema de intercambio de apoyo generalizado, basado en la reciprocidad, del que se benefician tanto los participantes como los observadores pasivos. Se convierte, entonces, en un recurso de valor público.

Cómo aumentar la participación

Promover la participación comunitaria es, en definitiva, una tarea muy compleja. Cuando los usuarios de la Caja de Herramientas me preguntan por este tema, evito las respuestas de carácter eminentemente teórico e intento trasladar algunas de las lecciones aprendidas en mi propia experiencia de participación. Las he resumido en la Tabla 1.

Mi recomendación suele consistir en prestar atención a las competencias de los participantes, los escenarios de interacción y la formación de un grupo cohesivo con sentido de pertenencia. Tanto los líderes como las organizaciones tienen un papel fundamental en la participación comunitaria efectiva. Además, los espacios que son capaces de congregar a individuos y colectivos diversos cuentan con un valioso potencial para la construcción comunitaria. Finalmente, se trata de un proceso que se va construyendo progresivamente, a través de una historia compartida por los participantes, y que requiere de una red mínimamente estructurada en la que emerge el sentido psicológico de comunidad (Maya-Jariego, 2004).

Como la participación tiene un valor transversal en la acción comunitaria, las lecciones pueden trasladarse posiblemente a cualquier ámbito, con independencia del problema social o de la población con la que se trabaje. No importa cuál sea el contexto, la participación es un camino largo que se sostiene en la tenacidad, el desarrollo de relaciones personales y la construcción de escenarios compartidos.

REFERENCIAS

Chavis, D. M., & Wandersman, A. (1990). Sense of community in the urban environment: A catalyst for participation and community development. American Journal of Community Psychology, 18(1), 55-81.

Christens, B. D., & Speer, P. W. (2011). Contextual influences on participation in community organizing: A multilevel longitudinal study. American Journal of Community Psychology, 47(3-4), 253-263.

Cravens, J., & Ellis, S. J. (2014). The Last Virtual Volunteering Guidebook: Fully Integrating Online Service into Volunteer Involvement. Philadelphia, PA: Energize.

Dalton, J. H., Elias, M. J., & Wandersman, A. (2001). Community psychology: Linking individuals and communities. Wadsworth/Thomson Learning.

Ellis, S. J., & Cravens, J. (2000). The Virtual Volunteering Guidebook: How to Apply the Principles of Real-World Volunteer Management to Online Service. Impact Online.

Florin, P., & Wandersman, A. (1990). An introduction to citizen participation, voluntary organizations, and community development: Insights for empowerment through research. American Journal of Community Psychology, 18(1), 41-54.

Guillaume, C., Jagers, R., & Rivas-Drake, D. (2015). Middle school as a developmental niche for civic engagement. American Journal of Community Psychology, 56 (3), 321-331

Lawford, H. L., & Ramey, H. L. (2017). Predictors of Early Community Involvement: Advancing the Self and Caring for Others. American Journal of Community Psychology, 59(1-2), 133-143.

Maya-Jariego, I. (2004). Sentido de comunidad y potenciación comunitaria. Apuntes de Psicología, 22(2), 187-211.

Maya-Jariego, I. (2017), “But We Want to Work”: The Movement of Child Workers in Peru and the Actions for Reducing Child Labor. American Journal of Community Psychology, 60: 430–438. doi:10.1002/ajcp.12180

Maya-Jariego, I. & Holgado, D. (2014). From Barranquilla to Lima in Reducing Child Labor: Lessons in Community Action. Global Journal of Community Psychology Practice, 5 (2), 1-6.

Oldenburg, R. (1989). The great good place: Café, coffee shops, community centers, beauty parlors, general stores, bars, hangouts, and how they get you through the day. Paragon House Publishers.

Rappaport, J. (1987). Terms of empowerment/exemplars of prevention: Toward a theory for community psychology. American Journal of Community Psychology, 15(2), 121-148.

Rheingold, H. (1993). The virtual community: Finding connection in a computerized world. Reading, MA: Addison-Wesley Longman Publishing.

Rheingold, H. (2000). The virtual community: Homesteading on the electronic frontier. Cambridge, MA: MIT press.

Wandersman, A., & Florin, P. (2000). Citizen participation and community organizations. In Handbook of Community Psychology (pp. 247-272). Springer US.

Zimmerman, M. A. (2000). Empowerment theory. In Handbook of community psychology (pp. 43-63). Springer US.

Para citar este artículo

Este artículo ha sido publicado en la sección “From Our Members” de The Community Psychologist. Por favor, utilice la siguiente referencia:

  • Maya-Jariego, I. (2018). Participation experiences of a community psychologist: Lessons learned about volunteering, civic involvement, personal competencies and local cohesion. The Community Psychologist, 51(2), 26-29.

Descarga el artículo original en el siguiente enlace: [pdf]

 

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Análisis de redes en psicología comunitaria

Neuronal network by Emiliano Ricci (CC BY 2.0)

De psicología, redes y comunidades

Una de las raíces del desarrollo histórico del análisis de redes sociales corresponde a la psicología social, con aportaciones clásicas de Jacob L. Moreno, el grupo de Kurt Lewin en el MIT y el propio Stanley Milgram. En los últimos años las aplicaciones del análisis de redes en el ámbito de la psicología comunitaria parecen haber aumentado. Un artículo reciente de Zachary P. Neal y Jennifer Watling Neal revisa la utilización del análisis de redes en el American Journal of Community Psychology (AJCP), la revista de referencia en psicología comunitaria.

El análisis de redes sociales permite:

  • Describir el contexto,
  • Examinar múltiples niveles de análisis, y
  • Comprender intervenciones en contextos específicos.

Desde su fundación en 1974, el AJCP ha publicado trabajos tanto con datos de redes personales (n= 17) como con datos de redes completas (n= 29), aunque en los últimos años ha aumentado la presencia relativa de estos últimos. Mientras que las redes personales permiten evaluar el impacto del entorno social en el individuo, las redes completas se centran en comprender procesos en los contextos comunitarios y permiten explicaciones “extra-individuales”.

  • En los estudios de redes personales se han utilizado sobre todo los indicadores de densidad y grado (degree);
  • mientras que en los estudios de redes completas, además de la densidad, se suelen utilizar varios indicadores de centralidad (incluyendo el grado) y la identificación de subgrupos en la red.

A partir de estos antecedentes, Neal y Watling Neal proponen cinco recomendaciones en el uso de las redes en la psicología comunitaria:

  1. Evitar los diseños de elección-fija (fixed-choice design) en los generadores de nombres, en la medida en que sesgan las propiedades estructurales de las redes.
  2. Reducir al mínimo los datos perdidos (si es necesario con estrategias de incentivos, mapas cognitivos o proyecciones).
  3. Para cada métrica de redes que se calcula, el investigador debe explicar qué constructo de interés se pretende medir y por qué.
  4. Asegurarse de que se cumplen los supuestos de las pruebas estadísticas aplicadas (especialmente el supuesto de independencia de las pruebas paramétricas).
  5. Reflexionar sobre los sesgos que puede introducir la forma en la que los datos fueron recogidos, transformados o analizados.

Sobre el primer punto volveremos más adelante en el blog, puesto que su uso se ha extendido, con resultados razonablemente buenos, en el análisis de redes personales. Con el tercer punto se trata de evitar el uso indiscriminado de indicadores de redes para ver si alguno muestra una tendencia significativa. Los autores del artículo recurren a las palabras de Barry Wellman para dejarlo claro:

“Otros han atornillado variables como lo harían con un turbocompresor con el fin de aumentar la varianza explicada” (Wellman, 1998, p.19)

Referencia

Neal, Z. P., & Neal, J. W. (2017). Network Analysis in Community Psychology: Looking Back, Looking Forward. American Journal of Community Psychology. DOI: 10.1002/ajcp.12158

El artículo está accesible en Open Access.

Para saber más


7ª Conferencia Internacional de Psicología Comunitaria

7ª CIPC

En Octubre de 2018 se celebrará en Santiago de Chile la Séptima Conferencia Internacional de Psicología Comunitaria –The International  Conference  on  Community Psychology (ICCP)- con el título “La Comunidad en movimiento: construcción de espacios diversos, cohesión social y cambio” (The Community in Motion: Building Diverse Spaces, Social Cohesion and Change).

Los ejes centrales de la conferencia son los siguientes:

  1. Formación e investigación asociadas con la práctica profesional.
  2. Políticas públicas, intervención comunitaria y acción.
  3. Perspectivas comunitarias de la cohesión social y la justicia social.
  4. Metodologías y prácticas de la acción colectiva, y trabajo multidisciplinario.
  5. Sujetos y movimientos sociales, gobernanza y ciudadanía.
  6. Conflicto ambiental, desastres naturales y respuestas de la comunidad.

Descarga una descripción del congreso en inglés [ICCP7]


Psicología, redes e intervención comunitaria


Una carta abierta de psicólogos canadienses

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Carlos Lorenzo (CC BY-NC-ND 2.0)

Tomar como chivos expiatorios a los inmigrantes y los musulmanes es peligroso para la sociedad, sus ciudadanos y sus residentes

Nosotros, profesores y profesionales canadienses de psicología, condenamos la orden ejecutiva firmada el 27 de enero de 2017 para prohibir la entrada en Estados Unidos de personas de países específicos. También condenamos la retórica de extrema derecha, anti-musulmana, antiinmigrante y xenófoba que domina el discurso político en los Estados Unidos y en algunos países europeos.

Como científicos sociales que han estudiado el asentamiento de inmigrantes y el bienestar y las relaciones intergrupales durante años, tanto en Canadá como internacionalmente, creemos que los siguientes principios han sido bien establecidos:

  • Cuando la gente se siente segura y aceptada en su sociedad, tiende a ser abierta, tolerante e inclusiva con respecto a los demás. Por el contrario, cuando las personas son discriminadas, es probable que respondan con actitudes negativas y hostilidad hacia aquellos que socavan su derecho. El rechazo genera rechazo. La aceptación genera aceptación.
  • Cuando individuos con diferentes orígenes culturales tienen la oportunidad de interactuar entre sí en un terreno de juego equitativo, dichos contactos de estatus igualitario generalmente conducen a una mayor comprensión y aceptación mutuas. La creación de barreras entre grupos e individuos refuerza la ignorancia, y conduce a la desconfianza y la hostilidad.
  • Cuando las personas tienen la oportunidad de asumir muchas identidades sociales y de ser aceptadas en muchos grupos sociales, suelen tener mayores niveles de bienestar personal y social. Los individuos a quienes se les niega la aceptación en muchos grupos sociales generalmente experimentan peor bienestar personal y colectivo.

Además de apoyar estos tres principios, afirmamos lo siguiente:

  • Los científicos sociales deben hablar a veces para evitar el “efecto del espectador”, que consiste en no hacer nada mientras se asume que un problema grave lo deben abordar otros. Las crisis humanitarias mundiales no suceden de la noche a la mañana. Dicho caos comienza con pequeños pasos, que pueden parecer benignos, aceptables e incluso justificables bajo determinadas condiciones. El mundo ha sido testigo de demasiadas crisis humanitarias durante el siglo pasado. No hablar en contra de tales acontecimientos desde el principio contribuyó a la escalada del mal y a sus terribles consecuencias. La actual prohibición de la inmigración aplicada a siete países predominantemente musulmanes (Irán, Irak, Siria, Libia, Sudán, Somalia y Yemen) puede no ser sentida directamente por la mayoría de los canadienses. Sin embargo, puede contribuir a la escalada del trato injusto de una amplia gama de grupos.
  • Los estudios muestran que las categorizaciones explícitas “nosotros frente a ellos” contribuyen al prejuicio, la discriminación, la polarización grupal y la antipatía intergrupal. Defendemos que no le interesa a nadie estrechar la pertenencia al “nosotros” (por ejemplo, canadienses, norteamericanos o europeos) y ampliar la pertenencia al “ellos” (por ejemplo, musulmanes, mexicanos, miembros de la comunidad LGTB, feministas y comunidades de refugiados). Tal polarización conduce al miedo, el rechazo y la discriminación, con las consecuencias negativas de los tres principios descritos anteriormente.

Los principios psicológicos anteriores están basados en décadas de investigación y parecen relevantes en nuestro análisis del actual clima político global.

 

Firmado:

John Berry, Ph.D., Queen’s University. Past President of the International Association for Cross-Cultural Psychology (IACCP)

Gira Bhatt, Ph.D., Kwantlen Polytechnic University. Past Chair of International and Cross-Cultural (ICC) Section of the Canadian Psychological Association (CPA)

Yvonne Bohr, Ph.D., C.Psych. York University

Richard Bourhis, Ph.D. Université du Québec à Montréal. Fellow of Royal Society of Canada, Fellow of the CPA, Past Chair of the Personality and Social Psychology Section

Keith S. Dobson, Ph.D., R. Psych., University of Calgary. Past President of the CPA 

Janel Gauthier, Ph.D., Université Laval. Past President of the CPA

Jeanne M. LeBlanc, Ph.D., ABPP, R. Psych. British Colombia representative at the APA Council of Representatives

Kimberly Noels, PhD. University of Alberta. Chair of the ICC Section of the CPA

Saba Safdar, Ph.D., University of Guelph. Past Chair of the ICC Section of the CPA, Deputy Secretary General of the IACCP

Marta Young, Ph.D., University of Ottawa. Past Chair of the ICC Section of the CPA

 

 


Formación continua a distancia para psicólogos

focad

Redes para psicólogos

32 Edición de FOCAD

FOCAD es una iniciativa del Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos de España que está orientado a la actualización científico-profesional de los psicólogos colegiados en los diferentes campos de intervención psicológica.

El programa de Formación Continuada a Distancia (FOCAD) consiste en el estudio de diversos materiales educativos elaborados por psicólogos del mundo académico y profesional, y la posterior evaluación de dichos conocimientos, a través de pruebas online.

Reproducimos a continuación el anuncio del Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Occidental en el que anuncia la 32 Edición de FOCAD:

Edición Trigésima Segunda, Programa de Formación Continua a Distancia (FOCAD)

El Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos de España tiene en marcha un Programa de Formación Continuada a Distancia FOCAD en Psicología con la finalidad de promover la actualización científico-profesional de los/as psicólogos/as colegiados/as en diferentes campos de la intervención psicológica (Psicología Clínica y de la Salud, Psicología Educativa, Psicología del Trabajo, las Organizaciones y los Recursos Humanos, Psicología de la Intervención Social, entre otros).

Dicho Programa consiste en el estudio, y evaluación de los conocimientos, de diversos materiales educativos elaborados por prestigiosos psicólogos/as académicos/as y profesionales. Los psicólogos/as que superen dicha evaluación obtendrán el correspondiente certificado. Cada curso tiene una certificación de 20 horas (2 créditos).

A continuación os presentamos la TRIGÉSIMA SEGUNDA EDICIÓN con los materiales que te puedes descargar e imprimir para su estudio, a través de la página web oficial del FOCAD http://www.cop.es/focad/ mediante clave personalizada (número de colegiado y NIF personal), tal y como te indica en el espacio de ayuda.

  • LA MEDIACIÓN EN PSICOLOGÍA. MARÍA DEL ROCÍO GÓMEZ HERMOSO, E IRENE MARÍA DOMÍNGUEZ GÓMEZ
    Psicóloga Forense de los Juzgados de Vigilancia Penitenciaria de Madrid y Psicóloga Forense Experta del Tribunal Penal Internacional de la Haya (ONU).
    Psicóloga experta en Programas Psicológicos en Contextos educativos. Lugar de Trabajo: Programa de Mediación en el IES Gran Capitán de Madrid. 
  • LAS REDES SOCIALES EN LA INTERVENCIÓN COMUNITARIA. ISIDRO MAYA JARIEGO Y DANIEL HOLGADO RAMOS
    Laboratorio de Redes Personales y Comunidades. Universidad de Sevilla. 
  • TRATAMIENTO GRUPAL DE LOS HOMBRES CONDENADOS POR UN DELITO DE VIOLENCIA DE GÉNERO, SANTIAGO BOIRA SARTO, Y PABLO CARBAJOSA VICENTE.
    Psicólogo Especialista en Psicología Clínica. Profesor de la Facultad de Ciencias Sociales y del Trabajo de la Universidad de Zaragoza.
    Psicólogo Especialista en Psicología Clínica. Asesor en violencia de género. Práctica privada.

Desde el 16 de enero de 2017 hasta el 31 de marzo de 2017 podrás contestar los cuestionarios de evaluación y, una vez superado, recibir la correspondiente certificación. Si lo deseas puedes estudiar uno, dos o los tres materiales presentados y recibirás certificados de cada material cuyo cuestionario vayas superando.


2016 en 10 entradas

2016En 2016 hemos publicado 49 entradas. Aquí tienes una selección de 10 de las entradas más visitadas y comentadas.

  • 20 años de voluntariado en América Latina y El Caribe [Voluntariado]
  • Rochelambert para guiris [Paseos]
  • Redes, influencia social y consumo de alcohol [Prevención]
  • Causas y consecuencias del trabajo infantil [Trabajo Infantil]
  • El movimiento de pobladores en el Perú [Pobladores]
  • Ajuste comunitario con padres de niños autistas [Ajuste]
  • Escuela de padres virtual [Padres]
  • Teorías en psicología comunitaria [Teorías]
  • Competencias del psicólogo comunitario [Competencias]
  • 7 usos de las redes en la intervención [Redes]

Competencias del psicólogo comunitario

tronco

R (CC BY-NC-SA 2.0)

De la aplicación de programas a las iniciativas de base comunitaria

La revista Global Journal of Community Psychology Practice (GJCPP) dedica el volumen 7 (4) a debatir sobre las 18 competencias para la práctica profesional de la psicología comunitaria propuestas por la Sociedad para la Investigación y la Acción Comunitarias (SCRA) en 2012.

Las 18 competencias del psicólogo comunitario describen los principios de empoderamiento y cohesión social, las habilidades para la gestión y el desarrollo de programas comunitarios, las competencias para poner en marcha iniciativas de cambio social, y las estrategias de investigación comunitaria.

El volumen 7 (4) del GJCPP es una recopilación de experiencias en Estados Unidos y en Europa sobre la formación y el desarrollo profesional de los psicólogos comunitarios. En todos los casos se examina dicha experiencia desde el punto de vista de las 18 competencias profesionales definidas originalmente por Dalton y Wolfe (2012). El monográfico se abre con un interesante comentario por parte de James H. Dalton, un investigador con gran ascendencia en el área y autor de uno de los manuales ya clásicos de psicología comunitaria:

  • Dalton, J. H. (2016). Just What Community Psychologists Would Do: A Commentary on the Special Issue. Global Journal of Community Psychology Practice, 7 (4), 1-6. [Web] [pdf]

A continuación siguen 10 artículos que presentan experiencias sobre la formación doctoral de los psicólogos comunitarios, las estrategias participativas de cambio comunitario, el compromiso cívico y el empoderamiento, entre otros temas. La revisión de experiencias en Estados Unidos se completan con un caso referido a Reino Unido y otro a España.

  • Isidro Maya Jariego (Universidad de Sevilla). Competencies for Community Psychology Practice in Spain. [Web] [pdf] [ESP]

Este material puede ser de interés para los estudiantes de psicología y ciencias sociales que se están especializando en el campo de la intervención social y comunitaria.

Si lo deseas, puedes participar con tus comentarios sobre las competencias profesionales en el foro que han abierto para ello en la revista GJCPP.fullLogo

CommPsych

Para saber más


Tres colegios de Lima

Pueblos jóvenes, by Mariano Mantel (CC BY-NC 2.0)

Pueblos jóvenes, by Mariano Mantel (CC BY-NC 2.0)

Preparación comunitaria y organizativa contra el trabajo infantil en tres colegios de barrios periféricos de Lima (Perú)

La revista Apuntes de Psicología publica en el volumen 33 (3) de 2015 un artículo de la preparación comunitaria de los colegios de la periferia de Lima (Perú) para los programas de prevención del trabajo infantil.

El estudio se centra en tres contextos comunitarios de Villa El Salvador y Jicamarca, y examina tanto aspectos organizativos (de los colegios) como aspectos comunitarios de los barrios de referencia. Consulta el resumen y descarga el artículo completo a continuación:

Los centros educativos son un escenario medular de la vida comunitaria. En este artículo analizamos la preparación para la prevención del trabajo infantil en tres contextos comunitarios de Jicamarca y Villa El Salvador, en el entorno periurbano de Lima (Perú). Para ello comparamos las características organizativas y comunitarias de los colegios “Max Uhle”, “Peruano Suizo” y “NASSAE”, junto con el perfil psicológico de 151 niños de 4º y 5º de primaria participantes en el programa Edúcame Primero, Perú. El estudio de caso comparativo combinó la observación participante, entrevistas a 10 informantes clave y la aplicación de una batería de evaluación infantil con escalas de autoestima, autoeficacia, habilidades sociales y rendimiento académico. También se evaluó el clima social en cada centro y se obtuvieron indicadores de violencia escolar y violencia comunitaria. El colegio de mayor tamaño, con una estructura organizativa burocratizada, mostró los indicadores más negativos en rendimiento académico, habilidades sociales y percepción de violencia en la comunidad. También obtuvo la evaluación más baja en la preparación comunitaria contra el trabajo infantil. Este caso muestra la importancia de las dinámicas organizativas en el papel comunitario que ejerce el centro educativo. En la discusión destacamos la interacción entre los factores organizativos y las características de la comunidad como un indicador clave de la preparación para el cambio. Concretamente, el ajuste comunitario de las organizaciones educativas parece ser fundamental en la implementación efectiva de programas contra el trabajo infantil.
Edúcame Primero Perú

Referencia del artículo

  • Holgado, D., Santolaya, F. J., Maya-Jariego, I., Cueto, R. M. & Anaya, R. H. (2015). Preparación comunitaria y organizativa contra el trabajo infantil en tres colegios de barrios periféricos de Lima (Perú). Apuntes de Psicología, 33 (3), 103-116. [pdf]

Ajuste comunitario en intervenciones con padres de niños con trastornos del espectro autista

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Hepingting (CC BY-SA 2.0)

ImPACT

El Proyecto ImPACT es una intervención basada en la evidencia que enseña a los padres de niños con trastornos del espectro autista cómo promover las habilidades de comunicación de sus hijos. Para ello les muestra cómo aplicar toda una serie de técnicas basadas en la imitación, la implicación social, las instrucciones verbales, las habilidades de juego, etcétera. Sigue un procedimiento estructurado de entrenamiento en el que (a) primero se les dan instrucciones de cómo actuar, (b) a continuación el instructor hace de modelo en la aplicación de la técnica, (c) se practica durante la sesión en interacción con el niño/a, y (d) finalmente se hacen prácticas en casa de unos veinte minutos diarios.

Este tipo de intervenciones mediadas por los padres han resultado muy efectivas. Sin embargo, se han aplicado sobre todo en contextos controlados y han sido menos frecuentes con padres con bajo estatus socio-económico, minorías étnicas y otros colectivos que obligan a una adaptación cultural del entrenamiento.

Barreras y ajuste comunitario en intervenciones mediadas por padres

Un estudio cualitativo reciente, recogió la opinión de padres y aplicadores del programa a través de grupos de discusión, para detectar las barreras específicas que se encuentran con colectivos de un nivel socio-económico más bajo. Entre otros temas, los participantes mencionaron las siguientes dificultades:

  • Es difícil darle continuidad a la intensidad de la intervención. Los entornos menos estructurados o más conflictivos hacen complicado dedicar 30 minutos diarios a una interacción organizada con el niño/a, aplicando la técnica de comunicación correspondiente.
  • El programa desarrolla 14 técnicas diferentes: los aplicadores del programa ven de interés la reducción del número de técnicas a entrenar, para dar la oportunidad de repetir el entrenamiento con cada una de ellas. De esa forma se refuerza el aprendizaje.
  • Los entornos familiares pueden resultar caóticos y poco receptivos para la aplicación de técnicas estructuradas de comunicación. En general fue difícil implicar de manera continuada a padres que están luchando para encontrar una vivienda, comida o un empleo con los que ayudar a la familia.
  • También parece recomendable tener versiones en árabe y en español de los materiales del programa.

Estas barreras requieren de estrategias de adaptación del programa al tipo de contexto comunitario de los padres. Concretamente:

  • Los videos con modelos de comunicación efectiva se cuentan entre los materiales mejor valorados (y son preferidos al material escrito).
  • El formato de aplicación en grupo mejora la implicación de los padres y facilita el intercambio de apoyo social con otros padres en circunstancias similares y de extracción social parecida.
  • También es importante reorganizar el tiempo de práctica en el hogar, siendo flexibles en su aplicación: por ejemplo, los 30 minutos de juego pueden reformularse con 10 minutos durante la comida y 15 durante el baño.

Este estudio muestra que el abandono o la falta de implicación de los padres en programas para mejorar la comunicación con sus hijos no necesariamente tienen que ver con la falta de motivación, sino que pueden estar asociados con las barreras antes mencionadas. Con el análisis anterior hemos mostrado que:

  1. Manteniendo los componentes centrales, cada programa puede ser muy variable en función de los elementos secundarios que se adaptan al tipo de familia y al tipo de contexto comunitario.
  2. La intervención con familias de nivel socio-económico bajo conlleva retos especiales que se relacionan con el grado de preparación del contexto familiar para llevar a la práctica en el hogar lo que han aprendido en las sesiones grupales del programa.

Comentario basado en:

Pickard, K. E., Kilgore, A. N. & Ingersoll, B. R. (2016). Using Community Partnerships to Better Understand the Barriers to Using an Evidence-Based, Parent-Mediated Intervention for Autism Spectrum Disorder in a Medicaid System. American Journal of Community Psychology, 57 (3-4), 391-403. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/27216766


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