Archivo de la categoría: salud mental

Problemas de vivienda crónicos y episódicos en enfermos mentales

Ivaan Kotulsky ca. 1995 City of Toronto Archives (CC BY 2.0)

Patrones temporales de vida en la calle

Las intervenciones que se dirigen a grupos específicos son más efectivas que las que se dirigen de manera genérica a toda la población. En el caso de las personas sin hogar, esto se ha traducido en la elaboración de tipologías, que permiten diseñar servicios especializados para cada subgrupo en función de sus condiciones de vida y sus características comportamentales.

  • Por ejemplo, se ha distinguido entre las personas sin hogar de forma crónica y aquellos que están en esta situación de manera episódica. Mientras que los primeros suelen utilizar los refugios para personas sin hogar de manera continuada, los segundos entran y salen de este tipo de servicios.
  • También se han elaborado clasificaciones en función de indicadores físicos y comportamentales de salud, agrupando a las personas sin hogar en función de si padecen problemas de salud física, problemas de salud mental y abuso de drogas. Esto ha servido para determinar que los que muestran problemas con las drogas tienen más dificultades para conseguir cierta estabilidad residencial. El consumo abusivo de drogas es un factor de riesgo decisivo.

En un condado de Seattle (Washington), realizaron una investigación específica centrada en el subgrupo de personas sin hogar que padecen enfermedad mental. En este caso se identificaron cuatro grupos en función de los patrones temporales de uso de la vivienda: sin hogar de manera continuada, con alojamiento de manera continuada, sin hogar intermitentemente, y sin hogar temporalmente. El estudio permitió identificar algunos factores de riesgo:

  • Las personas con problemas de salud mental mostraron mayor riesgo de inestabilidad residencial a largo plazo (en comparación con la población sin hogar general).
  • Los hombres también fueron más vulnerables que las mujeres, estando más representados en el grupo de personas sin hogar de manera continuada. En este caso el género puede coincidir con otros factores de riesgo, tales como (a) el consumo abusivo de drogas y (b) la encarcelación. El consumo de drogas puede discurrir con situaciones episódicas de falta de vivienda y están en contacto con todo tipo de programas, desde refugios a programas especializados o la cárcel. Los centros de servicios son un escenario especialmente relevante para este tipo de población.
  • También es interesante constatar que quienes no cuentan con un diagnóstico de enfermedad mental, o quienes muestran problemas menos severos que la psicosis, pueden tener necesidades específicas en el acceso a las prestaciones.

Notas para la intervención

  1. Este es un ámbito en el que la prevención puede resultar especialmente pertinente, dada la asociación entre enfermedad mental y vida en la calle.
  2. También resulta útil diseñar programas basados en la idea de la continuidad de los programas de vivienda, facilitando transiciones hacia entornos residenciales progresivamente más independientes.
  3. Una de las prácticas basadas en la evidencia es el programa Housing First. En España se ha denominado “Programa Hábitat”, como se muestra en el video a continuación:

Programa Hábitat

Referencia del artículo

  • Brown, M., Chodzen, G., Mihelicova, M., & Collins, K. (2017). Applying a Time‐Patterned Typology of Homelessness Among Individuals with Mental Illness. American Journal of Community Psychology, 59, 306-315. [AJCP]
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Las redes de apoyo familiar en el afrontamiento de la enfermedad mental

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Marino González, Shut up and sit down (CC BY-NC-ND 2.0)

Salud mental y apoyo familiar

El apoyo social es un concepto clave en el campo de la intervención social y comunitaria, debido al papel que juega en la salud mental y en los procesos de adaptación cultural de población migrante o desplazada.

Existe una asociación intensa entre apoyo social y salud mental. Los lazos familiares de apoyo cumplen una función destacada cuando algún miembro de la unidad familiar experimenta algún tipo de enfermedad mental. En estos casos la familia nuclear desempeña una función clave en la búsqueda de atención especializada y en la adherencia al tratamiento. Habitualmente es la familia nuclear la que interviene en los primeros momentos de aparición de la enfermedad, mientras que la familia extensa suele aparecer en momentos puntuales de crisis.

De igual modo se ha constatado que la enfermedad mental, especialmente en los momentos de crisis, puede llegar a modificar la estructura de relaciones interpersonales del miembro de la unidad familiar que padece la enfermedad, pero también de sus cuidadores, que pueden llegar a experimentar situaciones de estrés y aislamiento social derivados de la responsabilidad que conlleva la provisión de este tipo de cuidados. Estos hallazgos indican que el apoyo social es un concepto complejo, cuyo análisis pormenorizado exige tener en consideración los efectos directos e indirectos que el apoyo social tiene para la salud. También es necesario considerar la naturaleza multidimensional de los vínculos familiares que pueden presentar al mismo tiempo relaciones positivas y negativas en una misma red social. Tanto los vínculos familiares como la cohesión social son importante para garantizar el ajuste psicosocial de los miembros de la familia que padecen enfermedades mentales.

En la familia coexisten tanto relaciones positivas como negativas, que inciden en la experiencia y la evolución de la enfermedad mental. Un estudio con 60 pacientes diagnosticados de algún trastorno mental elaboró una clasificación de cuatro tipos de redes: (a) redes con capital social cohesivo, (b) redes con capital de intermediación, (c) situaciones de sobrecarga, y (d) una red personal orientada a relaciones conflictivas. Los pacientes del tercer y el cuarto conglomerado mostraron mayores niveles de estrés y angustia. En la red sobrecargada también se observó una mayor probabilidad de abandonar el tratamiento.

Apoyo, cohesión e intermediación

  • El apoyo social en el contexto familiar es de carácter multidimensional, y pueden estar presentes de forma simultánea relaciones positivas (que proporcionan apoyo social y que mitigan los efectos de la enfermedad mental), y relaciones negativas (que dificultan el tratamiento y limitan las opciones de superar el problema). Ambos tipos de vínculos interaccionan y es pertinente que sean evaluados de manera conjunta.
  • Las medidas de posicionamiento y cohesión pueden ser utilizadas para categorizar a los pacientes en función de los tipos de apoyo social y de las características de las relaciones familiares en las que están insertos.
  • Las familias cuyos lazos sociales son predominantemente de tipo cohesivo permiten que el familiar que presenta algún trastorno mental se sienta cuidado, valorado y respetado, incluso en los casos en los que al mismo tiempo se dan relaciones potencialmente conflictivas con otros miembros de la familia.
  • Los contextos familiares en los que se da capital social de intermediación, los miembros con problemas mentales se encuentran en una situación de equilibrio entre el apoyo que perciben de sus familiares y el que prestan a otros miembros de la unidad familiar. Además el esfuerzo cognitivo que supone la ocupación de posiciones de intermediación en la red de apoyo, se ve compensado por el incremento de autonomía y de percepción de control sobre el entorno que experimenta el sujeto.
  • Los participantes inmersos en redes que muestran una excesiva sobrecarga y en redes con un intenso componente conflictivo presentan mayores niveles de ajuste psicosocial en comparación con los individuos que cuentan con redes basadas en la cohesión social, en el respeto a las normas y en la confianza (capital social de tipo “bonding”), y en comparación con aquellos que cuentan con redes en las que ocupan posiciones de intermediación en los vínculos de apoyo afectivo (capital social de tipo “bridging”).

Comentario basado en:

Sapin, M., Widmer, E.D., & Iglesias, K. (2016).  From support to overload: Patterns of positive and negative family relationships of adults with mental illness over time. Social Networks, 47, 59-72.


Violencia de pareja, barrios y depresión

Terren in Virginia (CC BY 2.0)

Chicago Skyline, Terren in Virginia (CC BY 2.0)

Efectos protectores del barrio en la depresión por violencia de pareja

La investigación sobre barrios se ha centrado sobre todo en describir los factores de riesgo y el impacto psicológico de los contextos desfavorecidos. La desventaja económica, la prevalencia de la violencia, las condiciones ambientales de riesgo o, en general, vivir en barrios con problemas se relacionan con el estrés, la depresión y los problemas de comportamiento. Un estudio reciente realizado en Chicago se centra en cambio en evaluar el efecto de las condiciones positivas del barrio en la salud mental.

Se trata de una investigación que analizó la existencia de violencia de pareja y los síntomas depresivos asociados en una muestra longitudinal de 2.959 mujeres en 80 barrios de Chicago. Se examinaron tanto (a) los efectos directos de la cohesión y la conectividad social del barrio en la depresión, como (b) el efecto moderador en los síntomas depresivos.

  • Los resultados mostraron un efecto directo significativo de los mecanismos de apoyo del barrio en la reducción de los síntomas depresivos. Concretamente, la cohesión social, el sentido de eficacia colectiva, la interacción social entre vecinos y el número de familiares y amigos en el barrio se asociaron con una menor presencia de síntomas depresivos.
  • Hubo menos evidencias (y en todo caso menos pronunciadas) del papel moderador (de mediación o indirecto) del barrio en la reducción del impacto de la violencia de pareja en los síntomas depresivos. De hecho, se llegó a observar, en sentido contrario a lo esperado, que tener más familiares o amigos en el barrio aumentaba el impacto de la violencia de pareja en los síntomas depresivos.

Esta investigación recuerda los estudios sobre el efecto directo y el efecto amortiguador del apoyo social en el bienestar psicológico en el plano individual. En general se ha observado que las evidencias de efecto directo suelen encontrarse con indicadores estructurales de las redes sociales, mientras que el efecto amortiguador se observa con indicadores de la percepción de apoyo disponible.

Es interesante destacar dos elementos al respecto:

Referencia del artículo:

Wright, E.M., Pinchevsky, G.M., Benson, M.L. & Radatz, D.L. (2015). Intimate partner violence and subsequent depression: examining the roles of neighborhood supportive mechanisms. American Journal of Community Psychology, 56 (3-4), 342-356. [AJCP]


Barrios, violencia indirecta y salud mental

Daniel Kulinski (CC BY-NC-SA 2.0)

Daniel Kulinski (CC BY-NC-SA 2.0)

La violencia es la primera causa de muerte entre los jóvenes de la población negra en Estados Unidos. Además, estar expuesto a la violencia en el barrio de residencia se relaciona con problemas de salud mental, estrés postraumático y problemas de conducta. De acuerdo con los estudios epidemiológicos, la mitad de los jóvenes de barrios pobres en Estados Unidos han sido testigos de la violencia y más de dos tercios han escuchado hablar de incidentes violentos.

Pese a que la prevalencia de la violencia en el barrio tiene en general un impacto en la salud mental de los residentes, esta es mayor mientras más cercana sea la experiencia de la misma. Por ejemplo, la violencia indirecta contra familiares es más perjudicial que la violencia contra extraños; igual que ser testigo de la violencia es un factor de riesgo más fuerte que escuchar hablar sobre la violencia que tiene lugar en el barrio.

Tipos de violencia y roles de género

Un estudio reciente comprobó el impacto diferencial en chicos y chicas de la exposición directa o indirecta a la violencia. La investigación se llevó a cabo con los usuarios de un programa para jóvenes con problemas de conducta en Chicago, y contó con la participación de un padre o tutor de cada joven. Los resultados mostraron el papel moderador del género. Concretamente:

  1. Haber sido víctima directa de la violencia es un factor de riesgo para la salud mental de los jóvenes, con independencia del género, y se asocia significativamente con síntomas de estrés postraumático.
  2. Sin embargo, la exposición indirecta a la violencia –especialmente cuando se trata de miembros de la propia familia- sólo fue un riesgo significativo para la salud mental de las niñas.

Estos resultados pueden relacionarse con la diferenciación de los roles de género: las chicas suelen estar más sujetas al control y la supervisión parental, y es más probable que tengan el papel de cuidadoras en la familia.

Resulta de interés añadir que la supervisión parental suele reducirse progresivamente a medida que los hijos crecen y que el descenso es más acusado cuando los jóvenes están expuestos a la violencia de manera consistente en los barrios desfavorecidos, especialmente en el caso de los chicos.

Implicaciones para la intervención

  • La evaluación clínica debe tomar en consideración las experiencias vicarias de violencia, especialmente en contextos de exclusión social.
  • Debe prestarse especial atención a los barrios desfavorecidos, donde son más probables este tipo de problemas, lo cual aumenta la probabilidad no sólo de ser víctima directa sino de ser testigo de incidentes violentos o incluso estar expuesto a la normalización de la violencia.
  • También se recomienda centrarse en estrategias de resiliencia de carácter compensatorio para los jóvenes en estos contextos.

Referencia del artículo:

Javdani, S., Abdul-Adil, J., Suarez, L., Nichols, S.R., Farmer, A.D. (2014). Gender Differences in the Effects of Community Violence on Mental Health Outcomes in a Sample of Low-Income Youth Receiving Psychiatric Care. American Journal of Community Psychology, 53 (3-4), 235-248. [AJCP]


Una experiencia participativa en los centros de salud mental comunitaria

Mike (CC BY-NC-ND 2.0)

Mike (CC BY-NC-ND 2.0)

El surgimiento de los Centros de Salud Mental Comunitaria (CSMC) transformó los servicios de salud mental, (a) promoviendo la incorporación normalizada de los pacientes en contextos naturales y (b) potenciando las capacidades de las familias y de las comunidades para responder a sus necesidades. De ese modo se fueron constituyendo en una alternativa a los antiguos hospitales psiquiátricos.

La investigación participativa de carácter comunitario facilita la implicación de los consumidores y usuarios en la mejora de los servicios de salud mental. La implicación de los enfermos mentales en la gestión y la mejora continua de las prestaciones que reciben no sólo contribuye a su empoderamiento, sino que cambia de manera significativa los servicios que reciben.

En un CSMC de New Haven (Estados Unidos) se llevó a cabo una experiencia en la que los usuarios de los servicios dinamizaron grupos de discusión para mejorar el funcionamiento del centro. Los pacientes también presentaron los resultados a los gestores, los directivos y el personal del centro, así como a otros usuarios. Todas las partes interesadas señalaron los beneficios de esta experiencia:

  • Gestores de los CSMC. Querían elevar el estatus de los usuarios de los CSMC y que se implicasen más allá de la mera aportación de sugerencias. Además, la implicación de los usuarios aumenta la legimitidad de los resultados de los grupos de discusión.
  • Directores y líderes de los CSMC. Experimentaron una situación parecida a la de la evaluación por parte de un “comprador misterioso” (Mystery Shopper) y se sentían forzados a buscar respuestas a los requerimientos de los consumidores. Los centros buscaron formas de mejorar el clima de respeto hacia los usuarios.
  • Investigadores. Los usuarios podían pedir un tipo de información que, por las diferencias socioeconómicas y culturales, no podían solicitar los investigadores. También percibían problemas que no eran evidentes para los investigadores.
  • Usuarios. Los pacientes que participaron activamente en la investigación, en lugar de sentirse invisibles, fueron útiles y sintieron que tenían cosas valiosas que ofrecer. También recibieron entrenamiento específico. En general mejoraron su sentido de eficacia.

Las personas con problemas mentales no sólo pueden participar activamente en la mejora de los servicios de salud mental, sino que aportan una perspectiva única. La experiencia contribuyó a su empoderamiento, la adquisición de competencias y el desarrollo de relaciones sociales. También se observaron cambios en la cultura organizativa, mostrándose más abierta a redefinir el rol de los usuarios.

Referencia del artículo:

Case, A. D., Byrd, R., Claggett, E., DeVeaux, S., Perkins, R., Huang, C., Sernyak, M.J., Steiner, J.L., Cole, R., LaPaglia, D.M., Bailey, M., Buchanan, C., Johnson, A. & Kaufman, J.S. (2014). Stakeholders’ perspectives on community-based participatory research to enhance mental health services. American Journal of Community Psychology, (3-4), 397-408. [AJCP]


El Teléfono de la Esperanza. Intervención y apoyo telefónico en situaciones de crisis

El Teléfono de la Esperanza es una organización no gubernamental de voluntariado, cuyo objetivo es la atención a “personas en situación de crisis individual, familiar o psico-social, sobre todo, dentro del mundo hispano-lusohablante”.

Como se menciona en el archivo histórico de su propia página web, el 8 de octubre de 1969 en Sevilla, el periódico ABC se hacía eco de la primera mención que Serafín Madrid hacía sobre la creación de un teléfono de la esperanza, al que ” podrán llamar todos los que se encuentren en urgente necesidad, no tengan a quien acudir y cuya demora en la petición de auxilio pueda acarrear desgracias, como la ruina de unos hijos, salvar una vida humana o la destrucción moral o espiritual”. Posteriormente, en 1971, después de visitas y encuentros con diversos profesionales y agentes sociales en los que se identificaron los “problemas psicosociales más acuciantes” se llega a la conclusión de que el teléfono podía ser utilizado como un buen medio de intervención a distancia.

Aunque en la actualidad, el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en la intervención psicosocial (por ejemplo, en la creación de grupos de autoayuda mediante páginas o listas de distribución o inclusos las páginas de apoyo a causas concretas, como Change.org) y la eliminación de barreras físicas para la comunicación usuario-profesional, nos pueden parecer cuestiones cotidianas y relativamente frecuentes y normales, hay que considerar el contexto político, social y económico en el que surgió la idea de Serafín Madrid y darse cuenta de que se trató de una idea muy adelantada a su tiempo en muchos años. No solamente en cuanto a la utilización de nuevos medios de comunicación, sino en los propios principios que subyacen en el Teléfono de la Esperanza. Solo hay que pensar que apenas habían pasado seis años de la Conferencia de Swampscott (1965) en Estados Unidos, donde se sentaron las bases de la salud mental comunitaria y de la psicología comunitaria en general y en el que se plantearon principios y recomendaciones como el entrenamiento de profesionales para incorporar los aspectos comunitarios y sociales en el tratamiento de las enfermedades mentales y desde la que se planteó el papel del apoyo social en la atención a personas con problemas mentales y psicosociales.

Las primeras experiencias de servicios de intervención telefónica en situaciones de crisis, aparecieron en Estados Unidos a finales de los 60 y principios de los 70, con lo que el Teléfono de la Esperanza se puede considerar casi contemporáneo a estas primeras experiencias, en un contexto mucho más desarrollado que el español en aquella época. Pronto comenzó a aparecer cierto interés de investigación sobre los efectos, beneficios y eficacia de este tipo de servicios en la atención a personas en situación de crisis emocional. Por ejemplo, Stein y Lambert en un artículo publicado ya en 1984 en la revista American Journal of Community Psychology, donde hicieron una revisión y evaluación de este tipo de servicios, mostraron que existían evidencias que los relacionaban con tasas más reducidas de suicidios entre mujeres jóvenes.

El objetivo de la intervención en crisis, que constituye la base en la atención del Teléfono de la Esperanza, es la actuación concreta y puntual ante situaciones de estrés elevado, con el objeto de proporcionar el apoyo  necesario para estabilizar a las personas víctimas de estas situaciones. Las aplicaciones son claras: depresión, conductas suicidas, eventos traumáticos, catástrofes, etcétera. Es evidente que la presencia en el contexto de estos recursos de apoyo emocional y de atención inmediata, ayudan a superar estas situaciones y a minimizar sus efectos psicosociales a medio y largo plazo. Se trata de servicios de alta disponibilidad y de acción rápida, con protocolos de actuación preestablecidos, que permiten atender una variedad amplia de contextos de intervención.

En definitiva, el Teléfono de la Esperanza constituye una experiencia de valor tanto por sus resultados o su función social, como por algunos de los logros conseguidos en sus más de 40 años de existencia, que la convierten en una iniciativa pionera y de gran valor histórico para las ciencias sociales:

  1. Agregar el componente social a la ayuda y el apoyo en salud (sobre todo mental).
  2. La incorporación del teléfono como medio eficaz y rápido para la intervención inmediata en crisis.
  3. La atención a conflictos psicosociales graves mediante la incorporación de equipos de profesionales y voluntarios con una preparación adecuada.
  4. La incorporación del contexto familiar, como ámbito desde el que tratar estos problemas y conflictos.

Actualmente el Teléfono de la Esperanza se encuentra en 26 provincias en España, en Portugal y en 10 países latinoamericanos [ver mapa]. Tienen además una red de blogs y páginas de cada una de las sedes en las que se encuentran en España, y cuentas en Twitter y Facebook.

En 2013, Manuel García Carretero, voluntario del Teléfono de la Esperanza y presidente de la Plataforma del Voluntariado Social de Sevilla desde 2002 a 2008, y de la Plataforma Andaluza de Voluntariado desde 2007 a 2013, recibió el Premio al Voluntario Andaluz del Año:


Mes europeo del cerebro

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La Comisión Europea celebra en mayo el mes europeo del cerebroiniciativa a través de la cual poner de relieve la inversión en proyectos de investigación dirigidos a conocer su funcionamiento.

Se han organizado una serie de eventos a nivel europeo y regional, donde discutir aplicaciones sobre el funcionamiento del cerebro y la lucha contra la enfermedad mental, así como la definición de los servicios de salud para atender a pacientes y su entorno.

Más información:

  • Portal web de la Comisión Europea (Dirección General de Investigación e Innovación) dedicado al mes europeo del cerebro (en inglés) [ver aquí].
  • Exposición: “El Legado de Cajal”, organizado por el Instituto Cajal y el CSIC, durante el mes de mayo en Madrid [ver aquí].
  • Portal web de la Sociedad Española de Neurociencia [ver aquí].
  • Nota de Prensa de la Unión Europea con iniciativas de estudio del cerebro en Europa, en inglés [ver aquí].
  • Portal web del European Brain Council [ver aquí].
  • Portal web del proyecto BRAIN promovido por el gobierno de EEUU: Brain Research through Advancing Innovative Neurotechnologies (BRAIN) Initiative [ver aquí].
  • Sigue la actualidad del mes europeo del cerebro en twitter a través del hashtag  #brainmonth.

 


Sobre la atención a la salud mental en Andalucía

La Oficina del Defensor del Pueblo Andaluz ha presentado recientemente el informe sobre la situación de los enfermos mentales en Andalucía. El documento comienza con una breve reseña a la reforma psiquiátrica que hizo evolucionar durante la década de los 70 y 80 la atención a la salud mental desde la lógica de la beneficencia  hacia un enfoque integral más de tipo comunitario, orientado hacia valores como la calidad de vida, la autonomía o la participación, entre otros.

El informe alerta sobre la prevalencia de trastornos mentales de diversa consideración (por ejemplo, un 6,4% de la población europea, 6,2% en España, sufre anualmente algún tipo de trastorno de ansiedad.

Posteriormente, describe el conjunto de políticas públicas, recursos y servicios de salud que atienden la prevención, el tratamiento y otras áreas integrales (familia, educación, empleo, etc.) de las personas con enfermedad mental y su entorno más próximo. El documento destaca el papel que entidades públicas como FAISEM así como iniciativas de la sociedad civil como FEAPS han desempeñado en la configuración y mejora de los servicios de atención sanitaria e integración social.

De manera más específica, el informe llama la atención sobre el riesgo de vulnerabilidad en tres grandes bloques: (1) la situación de los menores institucionalizados; (2) las dificultades de atender la salud mental en contextos de privación de libertad (prisiones); y (3) la vulnerabilidad de  familiares y la propia sociedad civil organizada ante el contexto generalizado de recortes en la provisión de recursos asistenciales en España.

Situación actual

El informe cita conclusiones de encuentros de Oficinas de Defensores del Pueblo de diferentes comunidades autónomas, donde se debatieron problemáticas similares y se identificaron los siguientes déficits:

  • Alto grado de estigmatización de la población, que dificulta la integración social de la población con enfermedad mental.
  • Escasez de información sobre los derechos, deberes, servicios, recursos  y prestaciones que ofrecen las diferentes comunidades autónomas (fundamentalmente los sistemas social y sanitario)
  • Insuficiencia de programas diseñados desde un enfoque integral y multidisciplinar.
  • Retrasos en la emisión de diagnósticos e inicio de tratamientos. En ciertas comunidades, se observan demoras especialmente sensibles en prestaciones asociadas a la dependencia.
  • Desigualdad en el acceso a recursos en zonas rurales respecto a entornos urbanos.
  • En algunos casos, se han observado dificultades en el acceso a información de expedientes, valoraciones e historias clínicas.
  • Problemas de coordinación de servicios públicos, en casos, por ejemplo, en los que la enfermedad mental esté asociado a otras patologías como adicciones a sustancias (tratadas por el sistema de atención a drogodependencias).

Sugerencias y recomendaciones

Las propuestas de futuro se presentan de acuerdo con los siguientes bloques temáticos:

  1. De carácter general: Creación de una comisión asesora independiente que realice una cartera de recursos públicos, estudie su suficiencia y viabilidad. Elaboración de estudios de investigación epidemiológicos y de percepciones sobre la salud mental. Elaboración de un estatuto o carta de derechos de las personas afectada por trastornos mentales.  Reforzamiento de las políticas de prevención y promoción, especialmente en aquellos grupos sociales y contextos de riesgo. Incremento de las estructuras y servicios de atención social y sanitario. Mejora de la capacidad de coordinación intrainstitucional e interinstitucional. Incremento de las medidas de apoyo y acompañamiento domiciliario.
  2. De carácter sanitario: Ampliar el catálogo de procesos asistenciales integrados, el de subprocesos y el de las guías de práctica clínica. Promover la atención comunitaria (tratamiento asertivo comunitario, intervenciones en medio abierto, etc.) Mejorar la formación específica de los profesionales de atención primaria e infantil, así como en niveles especializados (MIR, PIR, etc).

  3. De carácter social: Atención específica residencial. Mejorar la formación de los equipos de valoración de la dependencia en materia de salud mental.
  4. Propuestas específicas: En relación a la población infanto-juvenil, se recomienda una mejora en la adecuación de los servicios de acceso a la población, priorizando los tratamientos psicoterapéuticos sobre los farmacológicos. Especial atención a los trastornos de la conducta alimentaria, de déficit de atención e hiperactividad, de la personalidad y trastornos del espectro autista. En relación a personas en riesgo de exclusión, se recomienda desarrollar programas específicos de intervención en medio abierto, así como una mayor coordinación entre los servicios de salud mental y de atención a drogodependencias. En relación a patologías duales,  crear plazas de internamiento y contención. En casos de internos en centros penitenciarios, favorecer una mayor coordinación entre los servicios de salud mental, social y penitenciarios antes, durante y después de la estancia en prisión. En relación a la incapacitación y tutela: Priorizar medidas alternativas a la incapacitación y reforzar el control institucional del ejercicio de la tutela. En relación a los movimientos asociativos: Creación de marcos estables de financiación y participación de la sociedad civil en el diseño, implementación y evaluación de las políticas públicas de atención a la salud mental.

Para saber más

Algunos informes citados en el documento están disponibles en formato abierto. En su mayoría han sido editadas por la Junta de Andalucía:

  • Derechos Humanos y Salud Mental en Andalucía. [ver aquí].
  • Guía de intervención en procesos de jurisdicción civil relativos a personas con discapacidad derivadas de distintos tipos de problemas psíquicos [ver aquí]
  • Intervenciones de promoción y protección de la salud general dirigidas a personas con trastorno mental grave.[ver aquí].
  • Centros de protección de menores en situación de desamparo que presentan trastornos de conducta en Andalucía. [ver aquí].
  • Guía para la elaboración de un programa de atención a las personas en situación de sin hogar y que presentan asociado un trastorno mental grave. [ver aquí]

Más información


Congreso andaluz sobre salud mental

cartel-feafes2013 (1)

La Federación Andaluza de Familiares y Personas con Enfermedad Mental – FEAFES Andalucía funciona a modo de centro de asesoramiento y recursos a personas y familiares en el ámbito de la salud mental. A sus programas de asesoramiento jurídico y fomento del ocio y tiempo libre, se suman actividades de intervención comunitaria como el caso de sensibilización, participación ciudadanía, reivindicación política y apoyo a asociaciones que tengan entre sus metas la calidad de vida de personas con enfermedad mental y sus familiares.

FEAFES-Huelva organiza los próximos 23 y 24 de abril su I Congreso Andaluz Virtual sobre Salud Mental, en el Salón de Actos de la Facultad de Enfermería de la Universidad de Huelva .

Las ponencias y mesas redondas abordan diferentes estrategias de atención a la calidad de vida de personas con enfermedad mental. De un lado, se comparten avances en tratamientos terapéuticos y de atención sanitaria en contextos hospitalarios. Igualmente, se exploran iniciativas de intervención psicológica desde una perspectiva sistémica.  También  se analizarán experiencias más de naturaleza comunitaria, como es el caso del papel del voluntariado o la atención en contextos educativos.

En el ámbito de la sensibilización, cabría citar la proyección documental Solo: Un Viaje en Busca del Amor a través de la Locura (2011)de Vicente Rubio y que está disponible en abierto:

El programa del evento está disponible en el siguiente enlace (pdf)


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