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Inclusión Social en Zonas Vulnerables: la Feria de Empleo Red Sevilla Norte

El Polígono Norte y su entorno se ubica entre los distritos Macarena y Norte de la ciudad de Sevilla. Sus indicadores de bienestar, salud y calidad de vida ubican a sus habitantes entre los más desfavorecidos de la ciudad. Diferentes informes identifican carencias básicas en el ámbito de la salud y la sexualidad (embarazos adolescentes, consumo de drogas, prácticas alimentarias poco saludables); familias (redes sociales desestructuradas, sexismo en roles de género); educación y formación (alto fracaso escolar, escasez de participación en las AMPAS); y empleo (alta tasa de desempleo, actitudes poco favorables hacia la economía formal, segmentación por sexos). La cercanía del asentamiento chabolista de El Vacie requiere un esfuerzo para los recursos comunitarios de la zona, ya que su atención educativa, sanitaria y de inserción laboral es a veces asumida por profesionales de esta zona.

Frente a ello, a lo largo de las últimas décadas se han puesto en marcha diferentes intervenciones integrales, generalmente con apoyo de financiación europea, y donde los diferentes dispositivos públicos (regionales y locales) han dinamizado propuestas de desarrollo sociocomunitario. Actualmente, el barrio no cuenta con esta financiación transnacional, si bien el trabajo en red entre las entidades del barrio se ha mantenido en el tiempo. De entre sus diferentes expresiones, cabría selañar la Red Sevilla Norte, una coalición comunitaria integrada por instituciones públicas,  entidades sociales y asociaciones de barrio especialmente dirigida hacia la dinamización sociolaboral de la zona.

El trabajo del Grupo Motor de la Red Sevilla Norte ha mantenido el espíritu colaborativo que la originó, promoviendo el ajuste comunitario de las políticas públicas, tales como los servicios de empleo y los recursos municipales. Además, progresivamente se va incorporando el tejido empresarial de la zona. Combina, por tanto, un enfoque integral de dinamización social del barrio junto con programas de intermediación laboral. La participación comunitaria del conjunto de entidades es clave para explicar el mantenimiento de esta red de entidades a lo largo de estos últimos años.

La 2ª Feria de Empleo Red Sevilla Norte

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En el marco de estas actividades conjuntas, la Red Sevilla Norte organiza el próximo 20 de octubre de 2016 la segunda edición de la Feria de Empleo Red Sevilla Norte. Tendrá lugar en el Centro Social Polivalente Hogar Virgen de los Reyes de Sevilla. El evento contará con stands informativos de empresas de la zona que estarán disponibles para atender las consultas y demandas laborales de la ciudadanía.

De igual manera, se ofrecerán talleres complementarios realizados por instituciones públicas y entidades de la zona de manera gratuita y que atenderán las siguientes temáticas:

  • Motivación y coaching hacia la búsqueda de empleo
  • Recursos del Servicio Andaluz de Empleo. Funcionamiento de su oficina virtual y oportunidades de empleo en el exterior.
  • Procesos de selección y entrevistas laborales
  • Acreditación de competencias profesionales

El horario de la Feria de Empleo Red Sevilla Norte será desde las 10:00h. a 14:30h. y de 16:30h. hasta las 18:00h.

Más información:


La naturaleza multicausal del trabajo infantil

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El trabajo infantil es uno de los principales problemas a los que se enfrentan los niños y niñas en el mundo, sobre todo en los países en vías de desarrollo. Aunque se ha observado una reducción importante en el número de niños y adolescentes trabajadores en la última década, actualmente todavía cerca de 168 millones de niños y niñas se dedican a algún tipo de actividad laboral, muchos de ellos a alguna de las peores formas de trabajo infantil definidas por la Organización Internacional del Trabajo y el programa IPEC.

El trabajo infantil no es un fenómeno multicausal, cuyo origen no está solamente en factores económicos, sino también educativos, familiares y sociales.

Es evidente que un mayor nivel de pobreza implicará una mayor probabilidad de que los niños se dediquen a actividades laborales. Aunque los ingresos de los menores que trabajan sean casi siempre inferiores a los de los adultos, en ocasiones su aportación económica es fundamental para el mantenimiento de la familia, cuando existen estas condiciones de pobreza. Sin embargo esto no siempre es así, o al menos, la relación no es siempre tan directa. Por ejemplo, se ha encontrado que los niños y las niñas en condiciones de pobreza de zonas urbanas se dedican en algunos casos a actividades laborales con más frecuencia que los niños y niñas de zonas rurales con las mismas condiciones. Ello se explica en parte porque en las zonas urbanas suele haber más oportunidades laborales, tanto para los adultos como para los niños. Incluso se ha comprobado que cuando un país en vías de desarrollo crece, puede observarse un aumento de las tasas de trabajo infantil (ha ocurrido en India, por ejemplo), en parte explicado por lo mismo.

Por ello, es necesario pensar en otras causas que influyan en esta relación entre la pobreza y el trabajo infantil. Por ejemplo, hay que destacar el papel de las características familiares. El orden de nacimiento de los hijos, hace que unos tenga más probabilidades de trabajar que otros. Los primogénitos suelen tener tasas de trabajo infantil más elevadas que sus hermanos más pequeños. Una familia de mayor tamaño hará que algunos de los hijos trabajen, mientras otros acuden a la escuela, bajo un cierto efecto de especialización en el seno familiar. Además, el hecho de que los padres hayan trabajado cuando pequeños o tenga cierto nivel de estudios son dos factores clave. Si los padres han trabajado en la infancia, es más fácil que los hijos también trabajen. Y al contrario, conforme aumenta el nivel de estudios (sobre todo de la madre), disminuye la probabilidad de presencia de trabajo infantil en los hijos.

Como hemos dicho, vivir en el campo o en la ciudad influye en que los niños y niñas se dediquen a trabajar. Pero no sólo eso, sino que el desplazamiento del ámbito rural al ámbito urbano, puede hacer que aumenten las probabilidades de trabajo infantil. Las familias que se desplazan del campo a la ciudad lo hacen por necesidades económicas, de seguridad o de acceso a servicios públicos. Si este desplazamiento no es planificado y se produce en condiciones precarias y de forma masiva, es posible que en la llegada a la ciudad estas familias tengan que ubicarse en la periferia de la ciudad, en condiciones de pobreza y exclusión, lejos de los servicios públicos que buscan, lo que puede hacer que estas necesidades permanezcan e incluso se agraven.

Finalmente, hay factores relacionados con las condiciones del contexto educativo que también influyen en el trabajo infantil. Por ejemplo, un contexto educativo con pocos recursos y una gestión no adecuada (masificado, sin infraestructuras, con pocos profesores, etcétera) puede hacer que aumenten las tasas de trabajo infantil. Si las familias peciben que la escuela tiene escaso valor formativo para sus hijos o bien implica un coste demasiado elevado para los beneficios que reporta, es posible que sopesen implicar a sus hijos en actividades laborales o al menos, compartir trabajo y escuela.

En definitiva, hay una causa primaria del trabajo infantil (la pobreza), pero que se ve modulada por muchos otros factores (contexto social, características familiares o calidad del sistema educativo, entre otros). Ello hace necesario que cualquier intervención en trabajo infantil sea también multifactorial, para atender a la naturaleza multicausal del trabajo infantil.

Para ampliar esta información:

Holgado, D., Maya-Jariego, I., Palacio, J. & Oviedo-Trespalacios, O. (2016). Two profiles of child labor in the Colombian Caribbean Coast: relocated children to suburban areas compared to the key role of social and labor characteristics of mothers in urban settings. In G. Tonón (Ed.). Indicators of Quality of Life in Latin America. Social Indicators Research Series, Vol. 62. New York: Springer.

 


Sobre el Observatorio de Desigualdad de Andalucía

El pasado 7 de marzo de 2016 se celebró en Sevilla la jornada de presentación del Observatorio de Desigualdad de Andalucía, en su presentación se divulgaron cifras sobre informes recientes, que evidencian que “vivimos en un mundo donde tan sólo 62 personas acaparan la riqueza equivalente al 50% de la población mundial. Habitamos en un país, España, en el que el 20% de la población más rica percibe ingresos anuales siete veces superiores a los del 20% de la población más pobre, y las mujeres cobran un 20% menos que los hombres por realizar el mismo trabajo. Además, somos ciudadanos  y ciudadanas de una región, Andalucía, en la que más de un 40% de las personas se encuentran en riesgo de pobreza o exclusión social, y casi el 10% de los hogares sufre privación material severa”

Durante el encuentro se presentó el nuevo informe de GESTHA (Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda) denominado Propuestas de aumento de los ingresos tributarios y control del presupuesto en Andalucía.

Las entidades promotoras con este encuentro han manifestado públicamente su “deseo de iniciar un proceso que nos lleve en un futuro próximo a constituir un Observatorio de la Desigualdad en Andalucía, para así conocer, caracterizar, difundir y generar propuestas que contribuyan a reducir las desigualdad desde un enfoque de derechos”.

Impulsan la creación del Observatorio de Desigualdad de Andalucía las siguientes entidades: ATTAC Andalucía, Cáritas Andalucía, Coordinadora Andaluza de ONGDs, Colectivo de Educación para la Participación CRAC, EAPN Andalucía, Economistas Sin Fronteras, FACUA Andalucía, GEP&DO, GESTHA, Médicos del Mundo Andalucía, Mujeres en Zona de Conflicto, Oficina de Cooperación de la Universidad de Sevilla, Oxfam Intermon, Plataforma Somos Migrantes, Proyecto Solidario, Setas Feministas, Red Infancia de Andalucía, Sentido Común, Unicef, e investigadores/as y profesores/as de las universidades de Almería, Granada, Loyola Andalucía, Pablo de Olavide y Sevilla.

En Onda Local Andalucía también se entrevistó a otra de sus entidades promotoras, concretamente a una miembro de MZC (Mujeres en Zona de Conflicto)


La pertenencia comunitaria de las personas sin hogar

Jim Fischer (CC BY 2.0)

Jim Fischer (CC BY 2.0)

Discursos de resistencia y exclusión en los espacios públicos

El centro de las ciudades suele servir como un espacio de intersección entre individuos de diferentes clases sociales y grupos étnicos. Sin embargo, la privatización del espacio público y las ordenanzas restrictivas parecen desplazar del mismo a las personas sin hogar y a los miembros de la comunidad con bajos ingresos. Este tipo de regulaciones municipales coinciden con el hecho de que más del 50 por ciento de las personas sin hogar han estado retenidos en la cárcel al menos 5 días por delitos menores.

La ciudad de Santa Cruz, en California, es una de las áreas de alquiler de viviendas más caras de Estados Unidos. Las ordenanzas municipales en dicha localidad prohíben “sentarse en las aceras o estar sentado en un banco durante más de una hora, dormir en la calle o en un coche, o cubrirse con una manta en público”.

En este contexto, una investigación etnográfica describió dos discursos contrapuestos sobre las personas sin hogar:

  • El discurso dominante ve a las personas sin hogar como (a) una amenaza a la seguridad pública, que (b) ensucia los espacios públicos más transitados (con basura o acampadas), y (c) contribuye negativamente a la vitalidad económica del centro de la ciudad.
  • El discurso de resistencia de las personas sin hogar que (a) consideran injusta la criminalización del colectivo, y (b) reclaman el derecho de pertenencia a la comunidad. Desde este punto de vista, las personas sin hogar son (c) un resultado de la desigualdad económica.

Esta confrontación de perspectivas refleja, al fin y al cabo, la transformación de los patrones de sociabilidad y las experiencias comunitarias asociadas al centro de las ciudades. Un caso cada vez más frecuente.

Referencia del artículo

Toolis E.E. & Hammack, P. L. (2015). “This is My Community”: Reproducing and Resisting Boundaries of Exclusion in Contested Public Spaces. American Journal of Community Psychology, 56 (3-4), 368-82. [AJCP]

De espacios, lugares y participación

Esta investigación es un ejemplo de la aplicación de métodos etnográficos y cualitativos en el análisis de contextos comunitarios. La observación participante permite una descripción densa, aportando información sobre los contextos y la historia de las comunidades. Las entrevistas cualitativas reflejan el punto de vista de la comunidad y el discurso con el que describen la realidad.

Las historias compartidas por la comunidad tienen un papel importante en el valor que se le asigna a un lugar. Al definir el centro de las ciudades como un espacio para el consumo, las personas sin hogar son vistas como una molestia que está fuera de lugar. Algunos apuntes en este contexto:

  • Una manera de describir el espacio consiste en determinar cuáles son las experiencias personales, las emociones y las memorias de un lugar.
  • Incluso podemos diseñar estrategias de intervención que pretenden modificar el significado y, en consecuencia, el valor que tiene un lugar para la población local.
  • Esto hace que en los procesos de planificación urbana participativa sea de interés poner en juego los discursos y las historias compartidas por la población.
  • El concepto de escenarios de conducta, que toma en consideración los comportamientos e interacciones asociados a un lugar, sigue siendo una idea enormemente sugerente que posiblemente ha tenido un pobre desarrollo empírico en la investigación.

Para saber más

Cilliers, E. J., Timmermans, W., Van den Goorbergh, F. & Slijkhuis, J. S. A. (2015). The story behind the place: creating urban spaces that enhance quality of life. Applied Research Quality of Life, 10, 589-598.


Red Americana de Intervención en Situaciones de Sufrimiento Social

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La revista Voluntas ha publicado recientemente el artículo “American Network for Intervention in Situations of Social Suffering (RAISSS): A Case Study of a Civil Society Organization Network”. Se trata de un estudio que aplica el Análisis de Redes Sociales y la Dinámica de Sistemas Complejos a la evolución de la actuación y la investigación conjunta de las 142 organizaciones de la sociedad civil que forman parte de la Red Americana para la Intervención en Situaciones de Sufrimiento Social (RAISSS). A continuación reproducimos el resumen del artículo:

Abstract. Las redes de las organizaciones de la sociedad civil en la región latinoamericana participan cada vez más en la defensa de la política pública. Existen muchos estudios que abordan esta cuestión, pero lo hacen principalmente mediante enfoques metodológicos cualitativos y existen pocos analizados desde un enfoque de análisis de red social. Presentamos un estudio de caso que analiza la Red Americana de Intervención en Situaciones de Sufrimiento Social (RAISSS), una red transnacioal de redes de la sociedad civil de 15 países latinoamericanos que trabajan con el mismo metamodelo, denominado ECO2, para promover la inclusión social y la defensa de la política pública.

Keywords: Social networks; Civil society organizations; Network analysis; Dynamic network models

Referencia del artículo:

  • Machín Ramírez, J. (2015). American Network for Intervention in Situations of Social Suffering (RAISSS): A Case Study of a Civil Society Organization Network. Voluntas. International Journal of Voluntary and Nonprofit Organizations. Online First.

 


ABC del trabajo infantil

abc1La Organización Internacional del Trabajo (OIT) en el marco del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo
Infantil (IPEC) ha publicado recientemente, a través de la Oficina de Paises de la OIT para México y Cuba un manual básico denominado “ABC del Trabajo Infantil”. El documento comienza con un apartado introductorio, dedicado a la definición de trabajo infantil, haciendo hincapié en las peores formas de trabajo infantil como aquellas directamente vinculadas con la violencia u opresión hacia los menores, agravada por la invisibilidad (por ejemplo en el caso del trabajo doméstico forzoso en el caso de las niñas) o las condiciones laborales a veces de precariedad en las que los trabajos son desempeñados.

Se habla de trabajo infantil cuando niños y niñas realizan una actividad laboral que:

  • Es física, mental, social o moralmente perjudicial o dañina.
  • Interfiere con su escolarización y los priva de la oportunidad de ir a la escuela o los obliga a abandonar las aulas.
  • Les exige que intenten combinar la asistencia a la escuela con largas jornadas de trabajo pesado.

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Causas y consecuencias.

La pobreza y la marginación son identificadas como las primeras causas del trabajo infantil, una condiciones sociales de opresión de las que la realización de trabajos de diversa consideración por parte de los menores es una de sus expresiones. La inaccesibilidad al sistema educativo se encuentra también entre los aspectos facilitadores del trabajo infantil. A veces se trata de aspectos físicos, como la distancia al centro educativo, pero otras son de tipo económico, como los costes de escolarización, no siempre asumibles por todas las familias, todavía menos por aquellas en situación de monoparentalidad.

En suma, el documento enfatiza cómo en aquellos contextos con escasez de protección de los derechos de los menores en cualquiera de sus expresiones, tales como a la educación, a una calidad de vida digna o a una condiciones de salud y bienestar básicos se ubica en la raíz de este complejo fenómeno que sólo en América Latina afecta a alrededor de 12,5 millones de niños, niñas y adolescentes.

Por ello las consecuencias del trabajo infantil se estiman en el corto y largo plazo, tanto para niños y niñas (es el caso del rendimiento académico, la seguridad personal o la salud y su desarrollo psicológico y moral) como para sus familias (por ejemplo, se estima que las familias ingresarían un 11% más por cada curso escolarizado de un niño o niña) y, en última instancia, para el desarrollo de una región. No en vano, la OIT estima que la economía global podría obtener una ganancia neta de 4,1 trillones de dólares en 20 años si se eliminara el trabajo infantil.

El reto de la prevención del trabajo infantil.

La educación es definida como la principal estrategia de prevención del trabajo infantil. Por educación no solo se entiende la escolarización de los niños y niñas, sino la eliminación de barreras físicas y culturales que dificultan el acceso a la misma. Se trata, en definitiva, de configurar la escuela como escenario alternativo, seguro y significativo respecto al de la explotación laboral. El debate sobre la calidad del sistema educativo es esencial y, por consiguiente, también el compromiso de los gobiernos por asegurar este derecho básico y las condiciones de estabilidad familiar básicas para que así ocurra.

De igual manera, la escuela es también un recurso comunitario nuclear para la prevención del trabajo infantil. Si dotar de equipamiento, logística, tecnología y profesionales es un primer paso, el siguiente es asegurar unos niveles óptimos de adaptabilidad de enfoques pedagógicos a la diversidad de situaciones que conviven en las escuelas, especialmente interesante resulta la adaptación curricular a los niños y niñas más vulnerables al trabajo infantil.

La capacitación a padres y madres es otro elemento a considerar en un programa preventivo. Diagnosticar las fortalezas y los factores de riesgo, sus antecedentes, expectativas y actitudes hacia la escolarización de sus niños y niñas es vital para fomentar no solo la implicación en el proceso educativo, sino también la participación en la comunidad educativa.

El ciclo se completaría con idénticos niveles de exigencia al mercado y empleadores, que en última instancia incluyen en sus plantillas a niños y niñas en condiciones no siempre compatibles con la escolarización. El cumplimiento de los estándares y acuerdos internacionales se convierte en una herramienta a considerar en algunos sectores, esencialmente en aquellos en los que el trabajo infantil se realiza en contextos más invisibles. La realización de campañas de sensibilización también ayudaría a concienciar a una población y a fomentar actitudes favorables a la prevención.

Por último, la investigación sobre este fenómeno permitirá actualizar el diagnóstico del trabajo infantil, así como analizar aquellas estrategias más efectivas para su prevención, establecer lecciones aprendidas y divulgar aquellas prácticas exitosas para su generalización a otros contexto. El papel de la comunidad científica e investigadora también es subrayado en el citado documento.

El programa Edúcame Primero: Perú. Comunidades preparadas para la Prevención del Trabajo Infantil en Lima.

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La Universidad de Sevilla, a través del Laboratorio de Redes Personales y Comunidades – LRPC, y en colaboración con la Universidad del Norte de Colombia y la Pontificia Universidad Católica del Perú, desarrollan esta iniciativa de prevención del trabajo infantil en Lima, a partir de la experiencia de colaboración previa en Colombia.

Esta iniciativa de cooperación internacional universitaria se fundamenta en la implementación de estrategias basadas en el juego como enfoque psicoeducativo, combinado con talleres para el crecimiento personal y evolutivo de los menores de diferentes zonas vulnerables de la capital peruana. De manera complementaria, el programa prevé la capacitación del equipo docente de las escuelas y la involucración de las familias en el proceso educativo a través la participación en dinámicas comunitarias, jornadas y talleres específicos.

Para ampliar información


Redes y coaliciones contra la pobreza

Unity in Diversity, Fady Habib (CC BY 2.0)

Unity in Diversity, Fady Habib (CC BY 2.0)

La región de Miami es la segunda en el indicador de desigualdad de ingresos en Estados Unidos. Más del 22% de los residentes en el Estado de Florida viven bajo el umbral de la pobreza. Además, en Miami se observan comparativamente bajos niveles de implicación cívica, en términos de voluntariado y participación comunitaria, entre otros indicadores.

Miami Thrives Networks (MTN) es una coalición contra la pobreza que en los últimos años ha intentado enfrentar esta situación. Las coaliciones ponen en marcha normalmente iniciativas de colaboración entre organizaciones para afrontar problemas complejos. Además de mejorar la eficiencia, contribuyen al cambio de normas sociales y a poner en marcha respuestas conjuntas a un mismo problema.

La experiencia de MTN fue documentada a través de un proceso de investigación acción, con la colaboración de un grupo de investigadores:

  • El análisis de redes sociales mostró el rol de centralidad de una organización, Catalyst Miami, que puso en marcha la coalición. En las fases iniciales, el éxito de una coalición parece depender en gran medida de la capacidad intra-organizativa de la entidad que lidera la red.
  • La visualización de las relaciones inter-organizativas fue presentada a los miembros de la red, para discutir los factores clave y las barreras en el funcionamiento de la coalición. La combinación de visualización de redes con entrevistas cualitativas aporta información novedosa para contextualizar e interpretar las relaciones. Los participantes señalaron el papel clave de algunas competencias de la organización convocante, tales como la capacidad de facilitar relaciones y de generar compromiso entre los miembros de la red. La carga de trabajo, la falta de personal específico y la falta de experiencia en la formación de coaliciones fueron las dificultades más significativas.

La coalición se fue constituyendo a partir del liderazgo decidido de una organización, en una dinámica de crecimiento desde el centro hacia la periferia. En cualquier caso, la comunicación no fue muy activa en las fases iniciales de la red. La presentación del grafo a los participantes puede contribuir de manera interesante a la formación de la red y al aumento paulatino de la cohesión de la misma.

Referencia del artículo:

Evans, S. D., Rosen, A. D., Kesten, S. M. & Moore, W. (2014). Miami Thrives: Weaving a Poverty Reduction Coalition. American Journal of Community Psychology, 53, 357-368. [AJCP]


Barrios rurales y agresión infantil

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Ian Sane (CC BY 2.0)

El comportamiento de agresión física durante la infancia es un factor de riesgo del fracaso escolar, los problemas de salud mental y las probabilidades de implicarse en actos delictivos durante la adultez.

Un estudio reciente analizó el efecto del barrio en el comportamiento agresivo en pre-adolescentes de una comunidad rural. En los contextos rurales parece haber menos incidencia de la delincuencia que en entornos urbanos. Además, las fuertes relaciones entre familias parecen frenar las dinámicas de contagio del comportamiento agresivo. Sin embargo, las dificultades para acceder a recursos sociales y la emigración de adultos que pueden ejercer de modelos positivos de comportamiento, constituyen factores de riesgo específicos.

La investigación sirvió para demostrar tres maneras diferentes en las que el barrio influye en el comportamiento:

  • La relación directa con amigos con comportamientos violentos. El grupo de amigos constituye un microsistema muy importante en la socialización de los adolescentes. La interacción continuada con iguales genera un impacto inmediato en su comportamiento.
  • El contagio de los comportamientos violentos prevalentes en el barrio. Estar expuesto a comportamientos negativos en el barrio genera procesos de “contagio” o difusión a través de mecanismos de aprendizaje social. De hecho, los niveles de delincuencia en el barrio suelen asociarse positivamente con la prevalencia de la agresión en niños.
  • El impacto indirecto en los estilos educativos de los padres. Cuando los padres o los cuidadores son conscientes de la extensión de los problemas de comportamiento en el barrio –tales como la pertenencia a bandas, el tráfico de drogas y otros actos delictivos-, tienden a reducir los estilos de socialización positivos. Por tanto, el barrio también afecta a los mecanismos de control social.

Barrios y comportamiento

Los barrios son entornos meso-sociales con efectos directos e indirectos sobre el comportamiento individual. Ponen en marcha mecanismos de control social, aprendizaje vicario y normas sociales de comportamiento. Entre otras dinámicas, pueden influir a través de:

  1. Las oportunidades disponibles para los residentes. Por ejemplo, en los barrios desfavorecidos, con una alta prevalencia del desempleo y escasos ingresos familiares, son más frecuentes los problemas de conducta, los embarazos adolescentes y la delincuencia juvenil.
  2. Los estresores a los que está expuesta la población. La contaminación, el ruido del tráfico o el hacinamiento afecta a la salud de la población y se relaciona también con las dificultades de aprendizaje.
  3. Las normas de comportamiento prevalentes en entorno. El vandalismo, la exposición a la violencia, la presencia de bandas y el tráfico de drogas se relacionan con la prevalencia de estrés postraumático, depresión y problemas de conducta, entre otros.
  4. Los recursos disponibles en la comunidad. El sentido de comunidad, las relaciones de apoyo y la existencia de un porcentaje amplio de residentes de larga duración funcionan como recursos protectores, con impacto positivo en la comunidad.

Referencia del artículo:

Bowen, N.K. & Wretman, C. J. (2014). Rural Neighborhoods and Child Aggression. American Journal of Community Psychology, 54, 304-3015. [AJCP]


Barrios, violencia indirecta y salud mental

Daniel Kulinski (CC BY-NC-SA 2.0)

Daniel Kulinski (CC BY-NC-SA 2.0)

La violencia es la primera causa de muerte entre los jóvenes de la población negra en Estados Unidos. Además, estar expuesto a la violencia en el barrio de residencia se relaciona con problemas de salud mental, estrés postraumático y problemas de conducta. De acuerdo con los estudios epidemiológicos, la mitad de los jóvenes de barrios pobres en Estados Unidos han sido testigos de la violencia y más de dos tercios han escuchado hablar de incidentes violentos.

Pese a que la prevalencia de la violencia en el barrio tiene en general un impacto en la salud mental de los residentes, esta es mayor mientras más cercana sea la experiencia de la misma. Por ejemplo, la violencia indirecta contra familiares es más perjudicial que la violencia contra extraños; igual que ser testigo de la violencia es un factor de riesgo más fuerte que escuchar hablar sobre la violencia que tiene lugar en el barrio.

Tipos de violencia y roles de género

Un estudio reciente comprobó el impacto diferencial en chicos y chicas de la exposición directa o indirecta a la violencia. La investigación se llevó a cabo con los usuarios de un programa para jóvenes con problemas de conducta en Chicago, y contó con la participación de un padre o tutor de cada joven. Los resultados mostraron el papel moderador del género. Concretamente:

  1. Haber sido víctima directa de la violencia es un factor de riesgo para la salud mental de los jóvenes, con independencia del género, y se asocia significativamente con síntomas de estrés postraumático.
  2. Sin embargo, la exposición indirecta a la violencia –especialmente cuando se trata de miembros de la propia familia- sólo fue un riesgo significativo para la salud mental de las niñas.

Estos resultados pueden relacionarse con la diferenciación de los roles de género: las chicas suelen estar más sujetas al control y la supervisión parental, y es más probable que tengan el papel de cuidadoras en la familia.

Resulta de interés añadir que la supervisión parental suele reducirse progresivamente a medida que los hijos crecen y que el descenso es más acusado cuando los jóvenes están expuestos a la violencia de manera consistente en los barrios desfavorecidos, especialmente en el caso de los chicos.

Implicaciones para la intervención

  • La evaluación clínica debe tomar en consideración las experiencias vicarias de violencia, especialmente en contextos de exclusión social.
  • Debe prestarse especial atención a los barrios desfavorecidos, donde son más probables este tipo de problemas, lo cual aumenta la probabilidad no sólo de ser víctima directa sino de ser testigo de incidentes violentos o incluso estar expuesto a la normalización de la violencia.
  • También se recomienda centrarse en estrategias de resiliencia de carácter compensatorio para los jóvenes en estos contextos.

Referencia del artículo:

Javdani, S., Abdul-Adil, J., Suarez, L., Nichols, S.R., Farmer, A.D. (2014). Gender Differences in the Effects of Community Violence on Mental Health Outcomes in a Sample of Low-Income Youth Receiving Psychiatric Care. American Journal of Community Psychology, 53 (3-4), 235-248. [AJCP]


Los retos de la psicología comunitaria

John Fekner (CC BY-SA 3.0) Broken Promises/Falsas Promesas, Charlotte Street, South Bronx, 1980

Los psicólogos comunitarios han reflexionado desde los orígenes de la disciplina sobre los principios y valores que deben regular su intervención en el ámbito social; el compromiso con los grupos desfavorecidos; las estrategias de transferencia del conocimiento y la efectividad de los programas; y su inserción en el contexto histórico y sociopolítico.

En un trabajo recientemente publicado en el Journal of Community Psychology, Maritza Montero y María Winkler resumen las percepciones de un grupo de expertos iberoamericanos de Psicología Comunitaria sobre (a) los problemas sociales a los que deberán hacer frente en los próximos años, (b) las competencias básicas que serán necesarias en dicho contexto y (c) los retos que ello plantea en la educación y la formación en Psicología Comunitaria.

Algunas de las conclusiones que se derivan de su análisis son las siguientes:

  • La Psicología Comunitaria tiene una fuerte vinculación al contexto, por lo que no puede ignorar que los problemas sociales demandan soluciones que se insertan en un contexto global complejo, donde las crisis económicas y ambientales y los cambios sociales derivados de la inserción de las nuevas tecnologías, generan nuevos contextos de intervención y problemas sociales de naturaleza diversa.
  • Como consecuencia de ello, es necesario ampliar el espectro de los ámbitos clásicos de intervención, yendo más allá de la atención a colectivos desfavorecidos: la calidad de vida y la seguridad en contextos urbanos, la complejidad de la vida moderna y la inserción de las TICs en el contexto sociocomunitario, los problemas ambientales y su impacto en la calidad de vida de las comunidades, entre otros.
  • Las competencias generales y específicas señaladas suelen hacer referencia a la interdisciplinariedad, el aumento del rigor metodológico, el manejo y la incorporación de recursos tecnológicos en la evaluación y la implementación de los programas y el posicionamiento claro ante los problemas sociales, junto al análisis crítico de los contextos sociales y políticos.
  • Se adivina la tensión que apuntan Trickett, Trimble y Allen (2014) entre los modelos clínicos o de la salud y los modelos sociales en la atención a los problemas comunitarios. De forma sorprendente, pocos expertos apuntan a la necesidad de trabajar con la comunidad, y hay pocas referencias explícitas a procesos como la participación, la potenciación o la preparación comunitarias (conceptos clave en los últimos 30 años en la literatura sobre Psicología Comunitaria).
  • En general, hay una visión pesimista sobre el futuro en cuanto al crecimiento de las desigualdades, la pobreza y la exclusión social y, por extensión, sobre cómo la Psicología Comunitaria podrá hacer frente a estos cambios sociales y comunitarios.

Estas reflexiones sobre los retos actuales y futuros de la Psicología Comunitaria, deben servir no solamente para la mejora y la adaptación del rol y el desempeño profesional de los psicólogos comunitarios, sino también de la investigación y la formación en la disciplina. Como planteaban algunos de los expertos entrevistados por Maritza Montero, la Psicología Comunitaria no debe dejar de ser “la conciencia social de la Psicología”, pero sin olvidar sus raíces académicas y científicas.

Referencia:

Montero, M. & Winkler, M. (2014). Iberian and Latin American Ethics in Community Psychology: The Contradiction between Facts and Academician’s Perception. Journal of Community Psychology, 42(8), 997-1014.


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