Archivo de la categoría: Niños

Ajuste comunitario en intervenciones con padres de niños con trastornos del espectro autista

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Hepingting (CC BY-SA 2.0)

ImPACT

El Proyecto ImPACT es una intervención basada en la evidencia que enseña a los padres de niños con trastornos del espectro autista cómo promover las habilidades de comunicación de sus hijos. Para ello les muestra cómo aplicar toda una serie de técnicas basadas en la imitación, la implicación social, las instrucciones verbales, las habilidades de juego, etcétera. Sigue un procedimiento estructurado de entrenamiento en el que (a) primero se les dan instrucciones de cómo actuar, (b) a continuación el instructor hace de modelo en la aplicación de la técnica, (c) se practica durante la sesión en interacción con el niño/a, y (d) finalmente se hacen prácticas en casa de unos veinte minutos diarios.

Este tipo de intervenciones mediadas por los padres han resultado muy efectivas. Sin embargo, se han aplicado sobre todo en contextos controlados y han sido menos frecuentes con padres con bajo estatus socio-económico, minorías étnicas y otros colectivos que obligan a una adaptación cultural del entrenamiento.

Barreras y ajuste comunitario en intervenciones mediadas por padres

Un estudio cualitativo reciente, recogió la opinión de padres y aplicadores del programa a través de grupos de discusión, para detectar las barreras específicas que se encuentran con colectivos de un nivel socio-económico más bajo. Entre otros temas, los participantes mencionaron las siguientes dificultades:

  • Es difícil darle continuidad a la intensidad de la intervención. Los entornos menos estructurados o más conflictivos hacen complicado dedicar 30 minutos diarios a una interacción organizada con el niño/a, aplicando la técnica de comunicación correspondiente.
  • El programa desarrolla 14 técnicas diferentes: los aplicadores del programa ven de interés la reducción del número de técnicas a entrenar, para dar la oportunidad de repetir el entrenamiento con cada una de ellas. De esa forma se refuerza el aprendizaje.
  • Los entornos familiares pueden resultar caóticos y poco receptivos para la aplicación de técnicas estructuradas de comunicación. En general fue difícil implicar de manera continuada a padres que están luchando para encontrar una vivienda, comida o un empleo con los que ayudar a la familia.
  • También parece recomendable tener versiones en árabe y en español de los materiales del programa.

Estas barreras requieren de estrategias de adaptación del programa al tipo de contexto comunitario de los padres. Concretamente:

  • Los videos con modelos de comunicación efectiva se cuentan entre los materiales mejor valorados (y son preferidos al material escrito).
  • El formato de aplicación en grupo mejora la implicación de los padres y facilita el intercambio de apoyo social con otros padres en circunstancias similares y de extracción social parecida.
  • También es importante reorganizar el tiempo de práctica en el hogar, siendo flexibles en su aplicación: por ejemplo, los 30 minutos de juego pueden reformularse con 10 minutos durante la comida y 15 durante el baño.

Este estudio muestra que el abandono o la falta de implicación de los padres en programas para mejorar la comunicación con sus hijos no necesariamente tienen que ver con la falta de motivación, sino que pueden estar asociados con las barreras antes mencionadas. Con el análisis anterior hemos mostrado que:

  1. Manteniendo los componentes centrales, cada programa puede ser muy variable en función de los elementos secundarios que se adaptan al tipo de familia y al tipo de contexto comunitario.
  2. La intervención con familias de nivel socio-económico bajo conlleva retos especiales que se relacionan con el grado de preparación del contexto familiar para llevar a la práctica en el hogar lo que han aprendido en las sesiones grupales del programa.

Comentario basado en:

Pickard, K. E., Kilgore, A. N. & Ingersoll, B. R. (2016). Using Community Partnerships to Better Understand the Barriers to Using an Evidence-Based, Parent-Mediated Intervention for Autism Spectrum Disorder in a Medicaid System. American Journal of Community Psychology, 57 (3-4), 391-403. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/27216766

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Causas, consecuencias y acciones efectivas contra el trabajo infantil

Children jumping, by Jon Grainger (CC BY 2.0)

Children jumping, by Jon Grainger (CC BY 2.0)

Causas

El trabajo infantil suele depender de un conjunto de factores que interactúan entre sí. La investigación previa ha identificado, entre otros, los siguientes:

  1. Los ingresos familiares. La pobreza de la familia es el primer antecedente directo que empuja a los niños a trabajar.
  2. La calidad del sistema educativo. Un sistema educativo que funciona mal se relaciona con la proporción de niños trabajadores. Un indicador que a veces se utiliza al respecto es el salario y las condiciones de trabajo de los profesores. También hay que considerar la accesibilidad y la disponibilidad de los recursos educativos.
  3. El trabajo y la educación de los padres. El nivel educativo de los padres y el hecho de que los padres trabajasen de pequeños también son factores significativos.
  4. Otras características estructurales. Entre otras características de la familia, son predictores significativos el número de hermanos, el número de personas en el hogar, y el orden de nacimiento. También es importante el nivel de urbanización y el desplazamiento de la familia del ámbito rural al ámbito urbano por razones económicas, por seguridad o para acceder a recursos públicos.
  5. Cultura del trabajo. Los valores y actitudes sobre el trabajo infantil son determinantes en su origen y en su mantenimiento.

Consecuencias

El trabajo infantil tiene consecuencias negativas en el desarrollo cognitivo, emocional y social de los niños:

  1. Afecta a la calidad de vida y la salud mental de los menores.
  2. Son más vulnerables al impacto físico del trabajo y sufren más accidentes laborales.
  3. Reduce su rendimiento académico y empeora su experiencia escolar, sobre todo en trabajos de mayor intensidad o dedicación.
  4. Tienen salarios más bajos cuando son adultos.
  5. Reduce oportunidades laborales y afecta a su perfil de empleabilidad durante la adultez.
  6. Parece tener un efecto indirecto en términos de mantenimiento de la pobreza.

Acciones contra el trabajo infantil

En los últimos años se ha producido un descenso importante del trabajo infantil en el mundo. Esto corresponde en parte a acciones de prevención y erradicación que han resultado efectivas. Algunas de las más destacadas son las siguientes:

  1. Convenios y acuerdos internacionales contra el trabajo infantil.
  2. Acción concertada de los gobiernos en colaboración con sindicatos, empleadores y otros agentes sociales.
  3. Regulación de la edad mínima de acceso al empleo.
  4. Sistemas de vigilancia y control social.
  5. Potenciar la educación obligatoria: “aumentar la financiación de la educación primaria, establecer estándares de calidad en la escuela, aumentar el nivel de formación reglada de los padres y evaluar el sistema educativo, mejoran la cobertura y el rendimiento escolar”.
  6. Programas de transferencia condicionada de efectivo: “proporcionan incentivos monetarios y asistencia social cuando las familias receptoras cumplen con los criterios de llevar a los niños a la escuela, hacer el seguimiento médico adecuado o retirar a los niños del trabajo infantil, entre otros”.

La naturaleza multicausal del trabajo infantil

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El trabajo infantil es uno de los principales problemas a los que se enfrentan los niños y niñas en el mundo, sobre todo en los países en vías de desarrollo. Aunque se ha observado una reducción importante en el número de niños y adolescentes trabajadores en la última década, actualmente todavía cerca de 168 millones de niños y niñas se dedican a algún tipo de actividad laboral, muchos de ellos a alguna de las peores formas de trabajo infantil definidas por la Organización Internacional del Trabajo y el programa IPEC.

El trabajo infantil no es un fenómeno multicausal, cuyo origen no está solamente en factores económicos, sino también educativos, familiares y sociales.

Es evidente que un mayor nivel de pobreza implicará una mayor probabilidad de que los niños se dediquen a actividades laborales. Aunque los ingresos de los menores que trabajan sean casi siempre inferiores a los de los adultos, en ocasiones su aportación económica es fundamental para el mantenimiento de la familia, cuando existen estas condiciones de pobreza. Sin embargo esto no siempre es así, o al menos, la relación no es siempre tan directa. Por ejemplo, se ha encontrado que los niños y las niñas en condiciones de pobreza de zonas urbanas se dedican en algunos casos a actividades laborales con más frecuencia que los niños y niñas de zonas rurales con las mismas condiciones. Ello se explica en parte porque en las zonas urbanas suele haber más oportunidades laborales, tanto para los adultos como para los niños. Incluso se ha comprobado que cuando un país en vías de desarrollo crece, puede observarse un aumento de las tasas de trabajo infantil (ha ocurrido en India, por ejemplo), en parte explicado por lo mismo.

Por ello, es necesario pensar en otras causas que influyan en esta relación entre la pobreza y el trabajo infantil. Por ejemplo, hay que destacar el papel de las características familiares. El orden de nacimiento de los hijos, hace que unos tenga más probabilidades de trabajar que otros. Los primogénitos suelen tener tasas de trabajo infantil más elevadas que sus hermanos más pequeños. Una familia de mayor tamaño hará que algunos de los hijos trabajen, mientras otros acuden a la escuela, bajo un cierto efecto de especialización en el seno familiar. Además, el hecho de que los padres hayan trabajado cuando pequeños o tenga cierto nivel de estudios son dos factores clave. Si los padres han trabajado en la infancia, es más fácil que los hijos también trabajen. Y al contrario, conforme aumenta el nivel de estudios (sobre todo de la madre), disminuye la probabilidad de presencia de trabajo infantil en los hijos.

Como hemos dicho, vivir en el campo o en la ciudad influye en que los niños y niñas se dediquen a trabajar. Pero no sólo eso, sino que el desplazamiento del ámbito rural al ámbito urbano, puede hacer que aumenten las probabilidades de trabajo infantil. Las familias que se desplazan del campo a la ciudad lo hacen por necesidades económicas, de seguridad o de acceso a servicios públicos. Si este desplazamiento no es planificado y se produce en condiciones precarias y de forma masiva, es posible que en la llegada a la ciudad estas familias tengan que ubicarse en la periferia de la ciudad, en condiciones de pobreza y exclusión, lejos de los servicios públicos que buscan, lo que puede hacer que estas necesidades permanezcan e incluso se agraven.

Finalmente, hay factores relacionados con las condiciones del contexto educativo que también influyen en el trabajo infantil. Por ejemplo, un contexto educativo con pocos recursos y una gestión no adecuada (masificado, sin infraestructuras, con pocos profesores, etcétera) puede hacer que aumenten las tasas de trabajo infantil. Si las familias peciben que la escuela tiene escaso valor formativo para sus hijos o bien implica un coste demasiado elevado para los beneficios que reporta, es posible que sopesen implicar a sus hijos en actividades laborales o al menos, compartir trabajo y escuela.

En definitiva, hay una causa primaria del trabajo infantil (la pobreza), pero que se ve modulada por muchos otros factores (contexto social, características familiares o calidad del sistema educativo, entre otros). Ello hace necesario que cualquier intervención en trabajo infantil sea también multifactorial, para atender a la naturaleza multicausal del trabajo infantil.

Para ampliar esta información:

Holgado, D., Maya-Jariego, I., Palacio, J. & Oviedo-Trespalacios, O. (2016). Two profiles of child labor in the Colombian Caribbean Coast: relocated children to suburban areas compared to the key role of social and labor characteristics of mothers in urban settings. In G. Tonón (Ed.). Indicators of Quality of Life in Latin America. Social Indicators Research Series, Vol. 62. New York: Springer.

 


A mejor comienzo, mejor futuro

Doug Matthews (CC BY-NC-ND 2.0)

Doug Matthews (CC BY-NC-ND 2.0)

Better Beginnings, Better futures

Better Beginnings, Better Futures es un programa de prevención primaria y promoción de la salud mental en niños pequeños y sus familias en comunidades económicamente desfavorecidas. El programa se ha aplicado durante más de 20 años en Ontario (Canadá) y desde el principio se ha caracterizado por (a) implicar a los miembros de la comunidad en (b) la aplicación de programas para promover las capacidades de las familias y las comunidades en la atención a la necesidades de desarrollo infantil.

En su implementación se caracteriza por combinar un conjunto de programas diferentes en cada caso, con las siguientes características:

  • Se aplica de manera universal a los niños de 4 a 8 años.
  • Incluye acciones con los niños, con las familias y con la comunidad.
  • Se hace con el desarrollo de una coalición de servicios locales.
  • Se integra con los servicios existentes.
  • Son programas impulsados por la comunidad, de modo que resulta fundamental la implicación ciudadana.

Los componentes centrales del programa se mantienen en todas las ubicaciones, aunque en cada aplicación se introducen innovaciones para adaptarlo a las condiciones locales.

  • Con los niños se aplican programas de desarrollo emocional, actividades extraescolares y programas de ocio.
  • Con los padres se hacen visitas a domicilio, grupos de apoyo y respiro, y escuelas de padres.
  • En la comunidad se hacen programas de líderes comunitarios, celebraciones y promoción de la seguridad en el barrio.

Durante su implementación dos elementos fundamentales en la aplicación del programa fueron la participación ciudadana y el enfoque en el desarrollo de capacidades. Las alianzas reducen la duplicidad de servicios y generan una visión compartida sobre la prevención y el fortalecimiento de la comunidad.

Fortalecimiento de niños, familias y comunidades

El programa contribuye a una reducción de los problemas de conducta y un aumento del rendimiento escolar en los niños. También fue más frecuente la realización de ejercicio físico entre los participantes y menos frecuentes los comportamientos delictivos.

Los padres informaron de una mejora del funcionamiento familiar y se observó una reducción de la prevalencia de la depresión. En las comunidades se observaron niveles más elevados de participación y una mejora del acceso a los servicios disponibles.

Los análisis de coste-beneficio indican que es una iniciativa eficiente. Si bien se trata de un programa originado y extendido en Ontario, actualmente se trabaja en la generalización del programa a diferentes comunidades en Canadá. Como se trata de una iniciativa que moviliza a la comunidad para poner en marcha iniciativas de fortalecimiento de la infancia, de la familia y de los contextos locales, la transferencia exige una intensa interacción entre los investigadores de BBBF y las comunidades donde se aplica.

Referencia del artículo

Worton, S. K., Caplan, R., Nelson, G., Pancer, S. M., Loomis, C., Peters, D. R., and Hayward, K. (2014). Better Beginnings, Better Futures: Theory, research, and knowledge transfer of a community-based initiative for children and families. Psychosocial Intervention, 23, 135-143. [pdfENG] [pdfESP]


Dosis y oportunidad de la intervención

Jack Zalium (CC BY-ND 2.0)

Jack Zalium (CC BY-ND 2.0)

Los efectos de la prevención 9 años después

Communities That Care (CTC) es una estrategia integral de prevención que normalmente consiste en: (a) poner en marcha una coalición comunitaria a nivel local, para (b) implementar prácticas basadas en la evidencia de reducción del riesgo y potenciación de factores protectores. La intervención se dirige a reducir las drogodependencias, los comportamientos delictivos, la violencia y otros comportamientos perjudiciales para la salud entre los adolescentes.

Después de un año y medio de aplicación suelen observarse los primeros cambios significativos. La intervención necesita entre 2 y 5 años para reducir los factores de riesgo, y entre 4 y 10 años para tener un impacto de nivel comunitario. Sin embargo, hasta ahora no se habían evaluado los efectos sostenidos de la implementación de CTC a lo largo de la vida de los participantes en el programa.

En una reciente prueba controlada aleatorizada evaluaron los efectos de CTC 9 años después de su aplicación en 24 ciudades de 7 estados diferentes en Estados Unidos. En general se observaron efectos significativos en el caso de los hombres pero no en el caso de las mujeres. Para la muestra completa sólo se observaron efectos sostenidos en la prevención del comportamiento delictivo.

Las comunidades que recibieron la intervención seguían mostrando un mayor nivel de abstinencia en las 11 drogas evaluadas y en los comportamientos delictivos hasta la edad de 19 años en los varones. Entre los chicos se da una mayor prevalencia de los problemas que se pretenden prevenir con CTC, lo que puede influir en que sean más sensibles a la intervención. En cualquier caso, parece de interés tomar en consideración las diferencias de género en las acciones de carácter comunitario en el futuro.

Referencia del artículo

Oesterle, S., Hawkins, J. D., Kuklinski, M. R., Fagan, A. A., Fleming, C., Rhew, I. C., Brown, E. C., Abbott, R. D., & Catalano, R. F. (2015). Effects of Communities That Care on males’ and females’ drug use and delinquency 9 years after baseline in a community-randomized trial. American Journal of Community Psychology, 56, (3-4), 217-228.

Intensidad, continuidad y oportunidad de las intervenciones en contextos comunitarios

La intervención comunitaria ha prestado especial atención en los últimos años a las condiciones en las que se produce la implementación de programas. Communities That Care ilustra cómo las acciones de prevención se ven obligadas a compensar la influencia persistente de los contextos de riesgo con acciones que contrarresten en la misma medida. En este sentido merece la pena destacar tres elementos:

  • Dosis. Los proyectos que consisten en un pequeño número de sesiones o que apenas se extienden un año tienen un impacto reducido en términos de cambio comportamental. Se hace necesario desarrollar proyectos de medio plazo para obtener resultados preventivos y/o que alcancen una repercusión comunitaria. Parece que a partir de los 4 años de implementación empiezan a calar en el nivel meso-social o comunitario.
  • Acción concertada. Esto se ve reforzado cuando no se trata de acciones puntuales sino de procesos de cambio en los que colaboran organizaciones y agentes clave de la comunidad. Las coaliciones comunitarias facilitan que las prácticas basadas en la evidencia aumenten su impacto, en la medida en que los miembros de la comunidad están expuestos a las mismas influencias desde diferentes fuentes y en diferentes escenarios.
  • Momentos críticos. La prevención temprana con población infantil ha mostrado ser la más eficiente. Especialmente, cuando es de carácter selectivo y se dirige a grupos expuestos a más factores de riesgo. Communities That Care empieza a aplicarse antes de la adolescencia, justo cuando para el conjunto de la población se inician los primeros comportamientos de consumo de drogas o algunas conductas de carácter delictivo. Como observamos en este estudio, la intervención en este momento crítico deja huella, especialmente en los varones, hasta 9 años después.

De los centros de internamiento al acogimiento familiar

Red Lodge, Bristol (by Rod Ward)

Red Lodge, Bristol (by Rod Ward)

Un programa comunitario alternativo a los centros de internamiento

Los niños con conductas extremadamente agresivas y/o delictivas son tratados con frecuencia en entornos residenciales, fuera del hogar. Sin embargo, la investigación ha demostrado que juntar a niños de alto riesgo puede llevar a que se refuercen mutuamente las conductas antisociales. Además, este tipo de dispositivos resultan especialmente costosos.

En este contexto, se han puesto en marcha estrategias alternativas de acogimiento familiar que facilitan que el tratamiento tengo lugar en los contextos comunitarios habituales. Un ejemplo es el “tratamiento multidimensional de acogimiento familiar” desarrollado con el modelo de aprendizaje social, que tiene las siguientes características:

  • La intervención se desarrolla en una familia de acogida, con padres previamente entrenados, que cuentan además con supervisión continuada.
  • La familia biológica recibe el mismo tipo de entrenamiento al que están expuestos sus hijos en la familia de acogida, facilitando la coherencia en las pautas de disciplina y en los estilos parentales. No sólo se trata a los niños, sino que se trabaja con las familias.
  • El programa es una práctica basada en la evidencia, que (a) ha pasado por ensayos clínicos aleatorizados para evaluar la eficacia y (b) se ha comprobado en condiciones naturales para evaluar la efectividad.
  • La intervención refuerza las conductas pro-sociales, desarrolla hábitos de trabajo y mejora las habilidades de comunicación parentales.

Entre los elementos relevantes del programa se cuentan (a) la selección de padres de acogida con un perfil de motivación e implicación en las necesidades de los menores, (b) la formación intensiva de las familias de acogida, (c) el seguimiento diario de las conductas problemáticas, (d) el contacto con los colegios, (e) el apoyo técnico en situaciones de crisis, (f) un programa de manejo de conducta adaptado al período evolutivo, entre otros.

El programa ha mostrado funcionar bien con adolescentes en el sistema de justicia y con incidentes de delincuencia juvenil, aunque se ha extendido a diversos tipos de poblaciones.

Referencia del artículo

Fisher, P. A. & Gillian, K. S. (2012). Multidimensional treatment Foster care: an alternative to residential treatment for high-risk children and adolescents. Psychosocial Intervention, 21, 195-203. [pdf ESP] [pdf ENG]


Normas y comportamiento agresivo en clase

James Emery (CC BY 2.0)

James Emery (CC BY 2.0)

Normas en la red social de clase

Los compañeros son especialmente importantes durante la infancia y la adolescencia, y el comportamiento agresivo es uno de los que muestra cierta dependencia respecto a las redes de relaciones con amigos y conocidos.

Las características del contexto, tales como las normas de clase, son factores relevantes en el comportamiento agresivo. Las normas pueden consistir tanto en la prevalencia de un comportamiento determinado (norma descriptiva) como en las actitudes y creencias hacia dicho comportamiento (norma prescriptiva).

Las clases con elevados niveles de agresión crean un entorno que normaliza el comportamiento agresivo. Concretamente, hacen que sean más aceptables los comportamientos agresivos, así como los niños que despliegan ese tipo de comportamientos. También reducen la presión social para inhibir la agresión. En la misma línea, otro factor relevante es la influencia específica de los compañeros de clase con mayor prominencia social o mayor estatus socio-métrico.

Formas de agresión y redes sociales

  • La investigación ha demostrado que la popularidad de los niños depende en parte del grado de ajuste de su comportamiento a las normas prevalentes en el aula. La valoración del comportamiento agresivo de los niños varía en función de las normas de clase. Por ejemplo, en las aulas con mayores niveles de agresión abierta, los niños abiertamente agresivos fueron más del agrado de sus compañeros en comparación con las aulas con menores niveles de agresión abierta.
  • Como vemos, también son importantes las diferentes formas de agresión. En general, la agresión relacional no tiene consecuencias tan negativas para los individuos que la despliegan. Los niños con formas de agresión relacional son en general más preferidos en las redes de relaciones que los que despliegan formas de agresión explícita y directa. Sin embargo, esta asociación no se da cuando la agresión abierta es la norma en el aula.

El análisis de redes permite integrar el análisis individual, micro- y macro-social; y es un enfoque útil en la evaluación de las normas de comportamiento.

Referencia del artículo

Jackson, D.R., Cappella, E. & Neal, J.W. (2015). Norms in the Classroom Social Network: Contexts of Aggressive Behavior and Social Preference in Middle Childhood. American Journal of Community Psychology, 56, (3-4), 293-306. [AJCP]


De prevención temprana basada en la evidencia

Incredible Years

Incredible Years es “una serie de programas para padres, niños y profesores, para prevenir y tratar los problemas de comportamiento de los niños pequeños y promover su competencia social, emocional y académica“. Estos programas han demostrado ser efectivos en diferentes contextos socio-económicos y culturales.

Se estima que entre el 6 y el 15 por ciento de los niños entre 3 y 12 años muestran problemas emocionales y conductuales clínicamente significativos. Más de un tercio de las familias viven en barrios económicamente desfavorecidos, que pueden convertirse en un factor de riesgo adicional. Por eso resulta pertinente llevar a cabo estrategias de intervención temparana que reducen los problemas de conducta y previenen riesgos posteriores antes de la edad adulta.

Incredible Years es (a) una estrategia de intervención con grupos de padres de niños con problemas de comportamiento, (b) proporciona entrenamiento para mejorar las prácticas parentales y desarrollar competencias de comunicación efectivas y (c) presta apoyo a los padres poniéndolos en contacto con otros que experimentan una situación similar.

El programa se basa en los modelos de aprendizaje social y promueve el desarrollo de relaciones y la auto-eficacia. Para ello sigue en parte estrategias de entrenamiento estructurado de habilidades. Sin embargo, esta intervención se completa con la intervención directa con los niños y también con sus profesores. Entre otros temas, trata los siguientes:

  • Con los padres se promueven pautas de disciplina positivas, la relación con la escuela y el desarrollo de redes de apoyo con otras familias.
  • Con los niños se trabaja el control de reacciones violentas, las habilidades de comunicación y la empatía.
  • Con el profesorado las pautas de disciplina efectivas y la capacidad de resolver problemas en el aula.

En Portugal, como en otros contextos se han desarrollado experiencias de aplicación del programa, adaptándolo a las peculiaridades institucionales y familiares del contexto.

Referencia

  • Webster-Stratton, C., Gaspar, M. F. & Seabra-Santos, M. J. (2012). Incredible Years. Parent, Teachers and Children’s Series: Transportability to Portugal of Early Intervention Programs for Preventing Conduct Problems and Promoting Social and Emotional Competence. Psychosocial Intervention, 21, 157-169. http://dx.doi.org/10.5093/in2012a15 [pdf ESP] [pdf ENGLISH]

Elementos de prevención efectiva

Algunos aspectos que merece destacar de esta experiencia son los siguientes:

  • Incredible Years es una práctica basada en la evidencia: se trata de un programa que ha sido evaluado con rigor y del que existe evidencia empírica de su efectividad. El programa se ha desarrollado en paralelo a más de 30 años de investigación sobre los problemas de conducta de los niños. Ha sido evaluado con ensayos experimentales y también se ha comprobado en diversas poblaciones, tanto desde el punto de vista clínica como socio-cultural. Esto hace que esté recogido en varios directorios de prácticas basadas en la evidencia.
  • Es una intervención orientada a momentos clave del desarrollo: la intervención temprana permite interrumpir comportamientos problema antes de que arraigen como hábitos definitivos y antes de que se traduzcan en nuevos factores de riesgo.
  • Está dirigida a grupos de alto riesgo e interviene en múltiples ámbitos (padres, profesorado y niños), mejorando así la efectividad de la intervención.
  • Tiene una fuerte base conductual, proporcionando herramientas y recursos concretos para mejorar la comunicación en contextos familiares.

Crecer Jugando en Jicamarca y Villa El Salvador

Prevención del trabajo infantil en Lima (Perú)

CRECER JUGANDO

Crecer Jugando es un proyecto de intervención comunitaria para la prevención del trabajo infantil en Jicamarca y Villa el Salvador (Lima, Perú), impulsado por la Pontificia Universidad Católica del Perú.

En el video que acompaña esta entrada se resumen algunos de los componentes de la intervención, caracterizada -entre otros aspectos- por (a) el fortalecimiento de los niños y niñas participantes, (b) la colaboración el profesorado y las familias, y (c) las dinámicas de investigación-acción.

Junto a la potenciación del espacio académico, un elemento fundamental del programa consiste en garantizar un espacio para actividades lúdicas. Más allá de ser un elemento de prevención del trabajo infantil (en la medida en que configura un contexto de actividad alternativo), el juego ofrece oportunidades para el desarrollo de competencias y tiene un impacto directo en el bienestar psicológico de los menores. El juego es un contexto en el que se aprenden el comportamiento regulado por reglas y pautas de comunicación de positivas.

En el video, además de los profesores impulsores de la iniciativa, participan varios de los facilitadores que desarrollaron el programa. Los facilitadores reflexionan sobre la diversidad de formas de trabajo infantil y su impacto en el desarrollo psicológico de los niños. Esta experiencia transfiere a Perú algunas de las lecciones aprendidas en el programa Edúcame Primero Colombia.


Infantia: TICs para el desarrollo infantil

INFANTIA

La Universidad del Norte ha desarrollado en el último año el proyecto Infantia, “el primer programa de ‘Telecuidado’ en Latinoamérica”. El programa combina la formación de agentes comunitarios y las estrategias de participación comunitaria con el telecuidado, con contenidos de promoción de los estilos parentales positivos que se distribuyen a través de mensajes de móvil a 7000 familias.

La intervención se desarrolla con la colaboración de Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, la Gobernación del Atlántico, el Hospital de la Universidad del Norte y la Fundación para el Desarrollo del Niño, la Familia y la Comunidad. Las actividades se llevan a cabo en 7 municipios del sur del Atlántico en Colombia, afectadas por la ola invernal de 2010-2011: Repelón, Manatí, Santa Lucía, Campo de la Cruz, Suán, Candelaria y Ponedera.

Las estrategias de mediación comunitaria han demostrado ser efectivas en este tipo de programas, puesto que facilitan el ajuste a las características específicas de la comunidad y tienen un efecto multiplicador [pdf]. El programa Infantia lleva un año funcionando y se ha mostrado como un modo eficiente de llegar a las familias con contenidos educativos sobre el desarrollo infantil. Las TICs en este caso mejoran la cobertura y la continuidad del programa, manteniendo el contacto periódico con las familias.


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