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Cómo hacer comunidad

Riega las macetas y sonríe…

Tener una conversación informal sin importancia con tus vecinos puede ser bueno para la salud de la comunidad. Algunos estudios recientes muestran que compartir experiencias positivas mejora el estado de ánimo y se relaciona con la capacidad de resiliencia individual. Por eso las fiestas de barrio o las actividades comunitarias ofrecen oportunidades para el encuentro que pueden tener resultados positivos.

Pequeñas acciones contribuyen a construir sentido de comunidad. La cultura popular ha representado este conocimiento en posters y azulejos que enumeran formas en las que se puede ayudar a construir vida de barrio. Por ejemplo, la imagen que acompaña esta entrada menciona entre otros los siguientes:

  • Apaga la tele.
  • Sal de casa.
  • Levanta la cabeza cuando vas andando.
  • Saluda a los vecinos.
  • Compra a los comerciantes locales.
  • Pide ayuda cuando lo necesites.
  • Recoge la basura del suelo.
  • Organiza una fiesta con los vecinos de tu bloque de pisos.
  • Ayuda a transportar objetos pesados en la escalera.
  • Cuida el jardín compartido.
  • Utiliza la biblioteca de tu localidad.
  • Arréglalo aunque no lo hayas roto tú.
  • Lleva a los niños al parque.
  • Apoya a las escuelas del barrio.
  • (…)

Parecen de sentido de común… Esto no significa que no haya acciones que corresponden al Estado o al ayuntamiento y que son determinantes de la calidad de vida en los barrios. Pero estas pequeñas acciones tienen la ventaja de que en gran medida dependen de ti. Completa en los comentarios de más abajo otras formas que crees que pueden contribuir al fortalecimiento de los barrios.

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Salud comunitaria en los barrios de Barcelona

By Alhzeia (CC BY-SA 2.0)

Comunidades y distritos de salud

El sistema de bienestar social, y en particular los servicios de salud, se enfrentan a retos significativos relacionados con las dificultades financieras y con el aumento de la desigualdad. En ese contexto se han puesto en marcha iniciativas de acción comunitaria para la promoción de la salud, especialmente en el nivel local.

En un estudio en la ciudad de Barcelona se analizaron 49 barrios utilizando indicadores sobre el grado de implicación ciudadana, la implementación de cambios organizativos y la existencia de mesas de salud u otros contextos para la participación. Esto sirvió para clasificar a los barrios en función del grado de desarrollo de iniciativas de salud comunitaria.

Las acciones de carácter comunitario suelen conllevar:

  • una reformulación del papel del sector público,
  • niveles adecuados de participación ciudadana y organización comunitaria, y
  • la puesta en marcha de políticas de renovación urbana.

Estos indicadores se combinaron en el caso de Barcelona, para describir la situación en diferentes contextos vecinales, es decir, en el nivel meso-social. El sistema de indicadores utilizados fue el siguiente:

  1. Proyectos de salud e intervenciones de base comunitaria implementados en el territorio.
    • Acciones de prevención o promoción de la salud dirigidas a la población.
    • Iniciativas de salud de base comunitaria, con la colaboración del vecindario.
    • Iniciativas comunitarias de transformación organizativa e institucional.
  2. Existencia de estructuras de participación estables.
  3. Existencia de equipos comunitarios que trabajan específicamente temas de salud, en colaboración con los recursos públicos.
  4. Existencia de un programa específico de salud en barrios.

Los resultados mostraron una clara conexión entre la fortaleza de las iniciativas comunitarias en cada barrio y la ubicación geográfica del mismo, mostrando la existencia de zonas en situación de riesgo. En consecuencia, se indica el interés de realizar estudios en profundidad de los barrios antes de poner en marcha iniciativas de prevención o promoción específicas.

Preparación comunitaria

Este tipo de evaluación y clasificación de contextos comunitarios puede aplicarse en la mejora de la implementación de programas de prevención y promoción de la salud. Concretamente, aplicando el concepto de preparación comunitaria, los programas de salud pueden adaptarse en función del nivel de sensibilización y de organización de la comunidad, como puede comprobarse en el siguiente caso de estudio:

  • “Comunidades preparadas para la salud en Andalucía” [pdf]

En el caso andaluz se observó la importancia de la interacción entre el contexto organizativo de los centros de atención primaria y las dinámicas del entorno comunitario en los distritos de salud. A través de la evaluación de 81 centros de salud, se pudo comprobar que la participación comunitaria mejora el ajuste de las acciones de prevención y de promoción de la salud. Por otro lado, dado su carácter particularista, el potencial de la acción comunitaria aumenta cuando se integra con los fines universalistas del sistema público de salud.

Para saber más

Este comentario está basado en:

  • Barbieri, N., Gallego, R., Morales, E., Rodríguez-Sanz, M., Palència, L., & Pasarín, M. I. Measuring and Analysing Community Action for Health: An Indicator-Based Typology and Its Application to the Case of Barcelona. Social Indicators Research, 139(1), 25-25. https://link.springer.com/article/10.1007%2Fs11205-017-1703-4

El concepto de preparación comunitaria se puede relacionar con el uso de indicadores sociales para describir contextos comunitarios:

  • Edwards, R. W, Jumper-Thurman, P., Plested, B., Oetting, E., & Swanson, L. (2000). Community Readiness: Research to Practice. Journal of Community Psychology, 28(3), 291-307. [JCP]

Experiencias de comunidad en inmigrantes y locales

Leonardo Caforio (CC BY-NC-SA 2.0)

Inmigrantes y sociedad receptora tienen experiencias personales similares de sentido de comunidad

Los movimientos de población transforman la composición de las comunidades. Los inmigrantes internacionales se incorporan a comunidades locales con las que comparten unos colectivos de pertenencia y difieren en otros. Sin embargo, por lo que respecta a la experiencia psicológica de comunidad, parece que entre inmigrantes y locales son más las cosas que comparten que las que los diferencian.

La experiencia de los inmigrantes puede entenderse como una transición ecológica entre la comunidad local del país de origen y la comunidad local del país receptor, mediada por la comunidad relacional de compatriotas inmigrados. La gestión de estas tres pertenencias resulta determinante de los proceso de aculturación, adaptación e integración social en el país de acogida. El sentido de comunidad originario suele ser más fuerte que el resto, mientras que la experiencia de movilidad geográfica (o las experiencias de diversidad en general) contribuyen a atenuar el proceso de identificación colectiva.

Un estudio desarrollado en Italia y Estados Unidos, comparó las experiencias de sentido de comunidad de los inmigrantes y los miembros de la comunidad receptora. A través de 201 entrevistas cualitativas se comprobó que los participantes en el estudio compartían muchas similitudes en la forma de experimentar su pertenencia comunitaria. En general tanto inmigrantes como personas de la sociedad receptora tienden a valorar como más significativas e importantes las comunidades relacionales que las comunidades de base territorial. Por otro lado, mientras que las personas de la sociedad receptora tienen una noción abarcadora de las comunidades territoriales, los inmigrantes se referían normalmente al subconjunto de personas con las que tienen contacto en dicho espacio geográfico.

Por otro lado, suelen identificar estructuras de nivel intermedio, meso-sociales, e indican que “el sentido de pertenencia se basa en la proximidad, la interacción continuada, la cercanía y la percepción de similitud”. Los problemas compartidos en un territorio pueden generar experiencias similares en los inmigrantes y los miembros de la sociedad receptora, contribuyendo a una identidad común: es el caso de los problemas de delincuencia, de limpieza, de tráfico o de gestión de la propiedad.

Compartir espacios, compartir problemas, compartir comunidades

Las comunidades son colectivos más difusos que los grupos pequeños, de modo que los individuos tienen más dificultades para procesarlas de manera consciente.

  • La experiencia de la migración parece contribuir a que los individuos sean más conscientes de las comunidades en las que están insertos y de las consecuencias de dicha pertenencia en términos prácticos.
  • El sentido de comunidad requiere de participación directa y continuada en entornos sociales compartidos. Los problemas en los barrios unen a inmigrantes y sociedad receptora ante un destino común. También compartir escenarios (como un espacio religioso o una asociación) contribuye a generar sentido de pertenencia.
  • Los grupos que proporcionan apoyo de manera directa median la integración en comunidades más amplias. Las redes de familiares y amigos facilitan la conexión a estructuras más amplias.
  • Las limitaciones en términos de ciudadanía dificultan la participación de los inmigrantes en las comunidades locales y el desarrollo del sentido de pertenencia territorial. La estratificación y la segregación tienen un impacto negativo en la vida comunitaria de las poblaciones inmigradas.
  • Las escuelas públicas, los lugares de trabajo o las asociaciones ofrecen oportunidades para el desarrollo de una conexión emocional compartida entre inmigrantes y sociedad receptora.

De la complejidad del sentido de pertenencia comunitario

Una parte significativa de la investigación sobre sentido de comunidad se ha centrado en evaluar el sentido de pertenencia al barrio de residencia. (Es decir, se ha puesto el acento en la proximidad y en la homogeneidad). Sin embargo, la identidad comunitaria es un proceso más complejo que la conexión con un solo objeto de referencia:

  • Un mismo individuo participa en múltiples comunidades, geográficas y relacionales.
  • En cada comunidad puede haber diferencias internas, diversidad e incluso conflicto. Diferentes subgrupos difieren en la forma en la que se identifican con la misma comunidad de pertenencia.
  • Una comunidad puede estar anidada en categorías más amplias. Por ejemplo, un barrio forma parte de un distrito, que forma parte de una ciudad, y el individuo puede mantener una identificación diferente en cada caso (incluso a veces contradictoria).
  • Los procesos de cohesión comunitaria pueden tener una vertiente negativa y traducirse en prácticas excluyentes hacia otros colectivos.
  • De hecho, puede haber una tensión implícita entre comunidad y diversidad. En el caso de la inmigración, en las comunidades locales se detectó junto con un debate sobre el “respeto a la diversidad” una expectativa de compartir elementos comunes para desplegar un sentido de comunidad positivo.

En el estudio analizado es de interés que, pese a comparar inmigrantes con sociedad receptora y el caso italiano con el de Estados Unidos, se encontraron más semejanzas que diferencias en las experiencias personales de sentido de comunidad. También se comprobó la importancia de los contextos de participación inmediatos (asociaciones, escuelas públicas, lugares compartidos) en el desarrollo del sentido de comunidad.

Para saber más

Este comentario está basado en:

  • Buckingham, S. L., Brodsky, A. E., Rochira, A., Fedi, A., Mannarini, T., Emery, L., … & Gattino, S. (2018). Shared Communities: A Multinational Qualitative Study of Immigrant and Receiving Community Members. American Journal of Community Psychology. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/pdf/10.1002/ajcp.12255

Un estudio previo sobre los múltiples sentidos de comunidad en inmigrantes y personas con un estilo de vida metropolitano está disponible en:


Redes personales y escenarios de conducta en la periferia de Lima

Foto José Orihuela

La vida comunitaria en las escuelas de barrios desfavorecidos

El contexto ecológico resulta fundamental en la comprensión del comportamiento humano. Sin embargo, una gran parte de la investigación en psicología se ha centrado en el estudio de las diferencias individuales. A veces eso ha conllevado abstraerse del contexto o considerarlo simplemente un factor moderador del comportamiento individual.

Los modelos ecológicos supusieron una innovación en este ámbito, puesto que nos condujeron a considerar que el contexto consiste en unas reglas de funcionamiento o unos patrones de interacción que se mantienen constantes con independencia de cuáles son los miembros individuales que participan en el mismo. Algunos trabajos recientes utilizan el análisis de redes sociales en la definición operativa de dichas regularidades sociales y en la descripción de las diferentes estructuras que adoptan los contextos. Por ejemplo, en un estudio realizado en Quebec describieron las relaciones que se producen entre los profesionales de los servicios de protección a la infancia y las familias, combinando el análisis de redes con la técnica de incidentes críticos. En este caso el análisis estructural sirve para traducir el concepto de “regularidades sociales” y, aunque se basa en anécdotas cualitativas, ilustra el potencial de las redes para la evaluación de contextos.

Otro caso similar es una investigación en la que un equipo de miembros del Laboratorio de Redes Personales y Comunidades evaluamos los escenarios de conducta en tres colegios de barrios pobres en la periferia de Lima (Perú). Para ello realizamos una encuesta de redes personales que fueron representadas con la técnica de grafos agrupados. La investigación nos permitió identificar cuáles son los lugares del barrio en los que es más frecuente interactuar con los vecinos y demostró el papel central de los colegios en la vida comunitaria. Resumimos la metodología y los resultados de dicha investigación a continuación.

El estudio en colegios peruanos

Se realizó una encuesta a padres y madres de tres colegios de barrios periféricos de Lima (Perú) en los que se aplicaba el programa “Edúcame Primero Perú” para la prevención del trabajo infantil. La encuesta incluía información sobre las redes personales de los entrevistados y se complementó con la observación participante a lo largo de más de dos años de aplicación del programa. Estas son algunas de las observaciones más significativas.

  • La existencia de relaciones de intercambio de información y apoyo social entre las familias del barrio es un recurso protector del trabajo infantil. Las redes de conocimiento mutuo entre hogares parecen ejercer una función de control social, con un valor preventivo.
  • En los colegios se concentran algunos de los escenarios de conducta fundamentales para el desarrollo de este tipo de relaciones. Las madres y padres del barrio inician relaciones en la puerta del centro educativo, en fiestas organizadas por el colegio, en sesiones de tutoría y en escuelas de padres.
  • Las redes entre familias están menos desarrolladas en los asentamientos humanos más recientes, con una historia de desarrollo comunitario más corta. En esas barriadas de aluvión, en las que hay un mayor riesgo de trabajo infantil, los colegios suelen ejercer un papel de puente hacia recursos laborales y otros servicios disponibles fuera del distrito.

Referencia

Maya Jariego, I., Holgado, D., Márquez, E. & Santolaya, F. J. (2018). The community role of schools in Jicamarca and Villa El Salvador (Peru): crosscutting behavior settings in personal networks. Psychosocial Intervention, 27 (1), 1-11. [pdf]

  • Descarga una versión del artículo en español [pdf] (se trata de un pre-print que no incluye los cambios introducidos durante el proceso de revisión y edición).

Otras publicaciones sobre el programa “Edúcame Primero” en Perú y en Colombia están disponibles en nuestra cuenta de ResearchGate:


De la adversidad infantil a la violencia entre adolescentes

The Busy Gang, by Lars Dahlin (CC BY-NC-ND 2.0)

Espiral de trauma y violencia en adolescentes de bandas urbanas

En Estados Unidos hay unas 30.000 bandas en las que participan más de 750.000 jóvenes. La adversidad infantil y la poli-victimización durante la infancia (es decir, la exposición a diferentes formas de trauma y estrés) son un antecedente directo de la participación en bandas y el ejercicio de la violencia en las mismas.

Entre los factores de riesgo que predicen la incorporación a bandas durante la adolescencia se han documentado:

  • Los problemas económicos.
  • Pertenecer a hogares en situación de pobreza.
  • La exposición a la violencia.
  • La percepción de la escuela como un lugar inseguro.
  • La adversidad infantil, las experiencias traumáticas y la poli-victimización.

El ciclo de la violencia

La victimización y la violencia se refuerzan mutuamente. Una investigación cualitativa con adolescentes afroamericanos y latinos en Milwaukee (Wisconsin) ilustra la espiral de trauma y violencia en la que se ven envueltos:

  1. Las víctimas de experiencias traumáticas durante la infancia pueden experimentar secuelas psicológicas, tales como estrés postraumático, depresión y abuso de drogas.
  2. La exposición al trauma conduce a la normalización de la violencia (por un proceso de habituación o desensibilización), lo cual lleva a un proceso acumulativo de exposición a la violencia y la adversidad.
  3. La combinación de violencia en la familia y el barrio lleva a muchos adolescentes a buscar seguridad y afiliación en las bandas, que también les permiten obtener beneficios económicos (normalmente a través de la venta de drogas y actividades ilícitas).
  4. Sin embargo, la implicación en bandas suele conducir a más violencia y a una exposición acumulativa a procesos de trauma y victimización. Muchos reportan sentimientos de culpa e inseguridad, y conductas de venganza e hipervigilancia como parte de su participación en las bandas.
  5. El resultado frecuente es, de nuevo, ansiedad, depresión, estrés postraumático y agresión.

Los barrios con bandas

Las bandas son un fenómeno prevalente en barrios desfavorecidos o devastados, en los que hay una concentración de pobreza, drogas y violencia. La exposición directa y vicaria a la violencia forma parte del proceso de socialización. La prevalencia del comportamiento tiene un efecto de norma social. Con frecuencia, los niños han sufrido en la familia maltrato o abuso sexual, o han estado expuestos al abuso de drogas y la violencia entre sus padres. En ocasiones tienen que cuidar de sus hermanos. En general perciben que tienen opciones limitadas, que no pueden salir de las bandas ni de un estilo de vida delincuencial. Las bandas cumplen un papel central en sus vidas, de modo que desarrollan un fuerte lazo entre los miembros. Esta investigación cualitativa documenta la percepción de los adolescentes:

“Yo entré en la banda porque creo que no tenía otra opción”.

“En cinco años me veo muerto, en la cárcel o huyendo”.

Notas para la intervención

Esta investigación muestra el reforzamiento mutuo entre diferentes factores de riesgo, y el carácter acumulativo de diferentes experiencias de estrés. Las acciones preventivas durante la infancia para colectivos en alto riesgo pueden resultar especialmente eficientes en dicho contexto.

  1. Las intervenciones con adolescentes miembros de bandas deben incorporar acciones para el tratamiento de las experiencias traumáticas.
  2. También resultan pertinentes los programas de intervención temprana y prevención secundaria, con niños que han estado expuestos (o han sido testigos de) violencia.
  3. Las iniciativas para promover un empleo son prioritarios en los contextos de pobreza urbana. Otros factores protectores documentados son el comportamiento positivo de los iguales y la implicación religiosa.
  4. La rehabilitación y reintegración de los miembros de bandas en la comunidad suelen implicar “entrenamiento en habilidades, mediación familiar y comunitaria, y programas intensivos de salud mental individualizados”.

Referencia

Este comentario está basado en:

Quinn, K., Pacella, M. L., Dickson‐Gomez, J., & Nydegger, L. A. (2017). Childhood adversity and the continued exposure to trauma and violence among adolescent gang members. American Journal of Community Psychology, 59(1-2), 36-49. [AJCP]


Tres colegios de Lima

Pueblos jóvenes, by Mariano Mantel (CC BY-NC 2.0)

Pueblos jóvenes, by Mariano Mantel (CC BY-NC 2.0)

Preparación comunitaria y organizativa contra el trabajo infantil en tres colegios de barrios periféricos de Lima (Perú)

La revista Apuntes de Psicología publica en el volumen 33 (3) de 2015 un artículo de la preparación comunitaria de los colegios de la periferia de Lima (Perú) para los programas de prevención del trabajo infantil.

El estudio se centra en tres contextos comunitarios de Villa El Salvador y Jicamarca, y examina tanto aspectos organizativos (de los colegios) como aspectos comunitarios de los barrios de referencia. Consulta el resumen y descarga el artículo completo a continuación:

Los centros educativos son un escenario medular de la vida comunitaria. En este artículo analizamos la preparación para la prevención del trabajo infantil en tres contextos comunitarios de Jicamarca y Villa El Salvador, en el entorno periurbano de Lima (Perú). Para ello comparamos las características organizativas y comunitarias de los colegios “Max Uhle”, “Peruano Suizo” y “NASSAE”, junto con el perfil psicológico de 151 niños de 4º y 5º de primaria participantes en el programa Edúcame Primero, Perú. El estudio de caso comparativo combinó la observación participante, entrevistas a 10 informantes clave y la aplicación de una batería de evaluación infantil con escalas de autoestima, autoeficacia, habilidades sociales y rendimiento académico. También se evaluó el clima social en cada centro y se obtuvieron indicadores de violencia escolar y violencia comunitaria. El colegio de mayor tamaño, con una estructura organizativa burocratizada, mostró los indicadores más negativos en rendimiento académico, habilidades sociales y percepción de violencia en la comunidad. También obtuvo la evaluación más baja en la preparación comunitaria contra el trabajo infantil. Este caso muestra la importancia de las dinámicas organizativas en el papel comunitario que ejerce el centro educativo. En la discusión destacamos la interacción entre los factores organizativos y las características de la comunidad como un indicador clave de la preparación para el cambio. Concretamente, el ajuste comunitario de las organizaciones educativas parece ser fundamental en la implementación efectiva de programas contra el trabajo infantil.
Edúcame Primero Perú

Referencia del artículo

  • Holgado, D., Santolaya, F. J., Maya-Jariego, I., Cueto, R. M. & Anaya, R. H. (2015). Preparación comunitaria y organizativa contra el trabajo infantil en tres colegios de barrios periféricos de Lima (Perú). Apuntes de Psicología, 33 (3), 103-116. [pdf]

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