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Introducción a la psicología comunitaria

#ISyC

Un libro de acceso abierto para iniciarse en la psicología comunitaria

El doctor Leonard Jason, profesor de la DePaul University en Chicago, ha liderado a un grupo de académicos y expertos en intervención psicosocial para editar un manual de psicología comunitaria de acceso abierto.

El libro es un texto introductorio, escrito en un lenguaje accesible, que pretende mejorar la visibilidad de la psicología comunitaria tanto en el ámbito académico como en el ámbito profesional. Pretende facilitar un primer acercamiento, no excesivamente técnico, a los modelos y estrategias de intervención comunitaria; con cierto énfasis en las acciones de movilización comunitaria y cambio social. Se trata de un libro de texto de acceso abierto, disponibles en la plataforma electrónica Rebus, dirigido a “la nueva generación de psicólogos comunitarios”. En la presentación del mismo se indica:

“Este libro le mostrará cómo analizar, investigar y abordar de manera integral los problemas de la desigualdad económica, la violencia, el abuso de sustancias, la falta de vivienda, la pobreza y el racismo. El libro aporta herramientas para asociarse con miembros de la comunidad y con las organizaciones comunitarias para promover una asignación equitativa de recursos y oportunidades.”

En la publicación han contribuido más de 40 co-autores, con una cobertura internacional, y estará conectado a la formación de nuevos profesionales a través de la Sociedad para la Investigación y la Acción Comunitarias, de la American Psychological Association. Cada capítulo incluye ejercicios prácticos, casos de intervención, videos y cuestionarios, junto con oportunidades para la reflexión sobre la acción comunitaria.

Referencia y acceso a los contenidos

  • Leonard A. Jason, Olya Glantsman, Jack O’Brien, and Kaitlyn Ramian (Eds). Introduction to Community Psychology. Becoming an Agent of Change. Rebus: Montreal, Quebec, Canada. [Acceso abierto]

El libro incluye un capítulo elaborado por miembros del Laboratorio de Redes Personales y Comunidades, en el que se presenta el concepto de Intervención Comunitaria. Para ello, a través de casos de intervención concretos, se presentan los conceptos de efectividad, implementación e investigación-acción.

  • Maya-Jariego, I. & Holgado, D. (2019). Community Interventions. In Leonard A. Jason, Olya Glantsman, Jack O’Brien, and Kaitlyn Ramian (Eds). Introduction to Community Psychology. Becoming an Agent of Change. Rebus: Montreal, Quebec, Canada. [Acceso abierto]

Antirretrovirales y estrategias comunitarias de prevención de SIDA

aids by Philippe Put (CC BY 2.0)

La exposición a programas conductuales mejora el acceso a los programas biomédicos

En 2012 se empezó a utilizar la administración de antirretrovirales como la estrategia preferente en el tratamiento del SIDA. Como es un tipo de intervención bastante eficiente, los centros de referencia en la prevención (como el CDC en Estados Unidos), optaron por centrar los programas en las personas con VIH y sus parejas. A su vez, esto llevó a des-implementar las intervenciones preventivas de base-conductual, que se habían estado desarrollando con éxito durante más de dos décadas.

Sin embargo, las prácticas conductuales basadas en la evidencia no sólo estaban resultando efectivas sino que la exposición a las mismas mostraba tener efectos indirectos beneficiosos para otros programas (entre otros, los de carácter biomédico). Por ejemplo, estar expuesto a los programas preventivos de base conductual aumentaba la probabilidad de que los individuos se hicieran la prueba del SIDA, acudieran a los centros de salud o estuvieran en contacto con los servicios de prevención de drogodependencias o los servicios de salud mental. En sentido contrario, también se ha documentado el caso de que la retirada de algunos de estos programas preventivos redujo la colaboración entre diferentes servicios de salud.

Este caso demuestra que la sustitución de un tipo de programas por otros no sólo incide en la relación coste-efectividad, sino que afecta al ecosistema de los servicios de prevención e, indirectamente, a los resultados. Esto ilustra a la perfección la importancia de prestar atención a los procesos de des-implementación de programas.

En un artículo reciente en el American Journal of Community Psychology, Pinto y Witte (2018) reflexionan sobre cómo la introducción de una intervención farmacológica altamente efectiva transformó las estrategias de prevención de SIDA prevalentes hasta entonces. Sin embargo, la des-implementación de los programas anteriores ha hecho que surjan nuevos problemas, puesto que las intervenciones conductuales proporcionaban el tipo de conocimientos, actitudes y auto-eficacia que son necesarias para una adecuada adherencia a los tratamientos farmacológicos. Por eso recomiendan tomar en consideración la percepción de la comunidad a lo largo de todo el proceso, especialmente cuando se trata de facilitar el acceso a colectivos de alto-riesgo.

Para saber más

Este comentario está basado en:

  • Pinto, R. M., & Witte, S. S. (2018). No Easy Answers: Avoiding Potential Pitfalls of De‐implementation. American Journal of Community Psychology. DOI 10.1002/ajcp.12298 [AJCP]

Visualización para la intervención

Estrategias de visualización de redes en intervención comunitaria

El volumen 29(2) de REDES. Revista Hispana para el Análisis de Redes Sociales, correspondiente a diciembre de 2018, publica un artículo sobre los usos de la visualización en la intervención comunitaria, basándose para ello en el caso de estudio del programa Ciudades ante las Drogas. Se trata de un programa de prevención comunitaria que fue objeto de evaluación formativa para mejorar el proceso de implementación.

REDESEl artículo, bajo la autoría de Daniel Holgado, se publica en la sección “lazos sueltos” que recoge habitualmente casos innovadores de aplicación del análisis de redes sociales:

  • Holgado, D. (2018). Estrategias de visualización de redes en intervención comunitaria. Estudio de caso del programa Ciudades ante las Drogas. [pdf]

Para saber más

Otras publicaciones de la revista sobre innovaciones en el análisis de redes están disponibles a continuación:

  • 7 usos del análisis de redes en la intervención comunitaria [RGpdf]
  • 7 ejemplos de intervención basada en redes [RGpdf]

A continuación se puede consultar también el informe de evaluación formativa del programa Ciudades ante las Drogas:

  • Empoderamiento y prevención del consumo abusivo de drogas [pdf]

Intervención preventiva y contextos sociales

Child Labor vs. Prevention through education. ILO in Asia and the Pacific (CC BY-ND 2.0)

De cómo la prevención interactúa con los contextos comunitarios

Los participantes en los programas preventivos no son receptores pasivos de los mensajes de salud, sino que ponen dichos mensajes en relación con los grupos sociales de los que forman parte. Por ejemplo, cuando en el colegio se promueve una dieta saludable, el cambio de comportamiento depende en parte de las costumbres familiares y de las actitudes de los compañeros. Esta interacción de la intervención con los contextos naturales en los que se mueve el individuo ha sido insuficientemente teorizada.

Un artículo recientemente publicado en Prevention Science analiza precisamente la relación de las acciones preventivas con los micro-sistemas en los que participan los individuos. Se parte del supuesto de que los resultados de la intervención dependen en parte de los contextos sociales en los que viven los participantes y de la interacción social relacionada con los contenidos del programa. De acuerdo con ello, se pueden identificar diversas situaciones en las que los mensajes preventivos entran en interacción con los micro-sistemas y los meso-sistemas de los participantes en el programa:

  • Hay casos en los que la interacción de la intervención con otros contextos comunitarios es prácticamente insignificante. En ese caso se puede examinar el impacto directo de la intervención en los participantes, valorando el cambio de comportamiento, sin ir más allá.
  • Un escenario diferente es cuando el mensaje se dirige a un micro-sistema con la intención de que genere cambios de comportamiento en otro micro-sistema. Por ejemplo, un programa de prevención de drogodependencias que se desarrolla en clase se espera que genere cambios posteriormente en los contextos de relación con los amigos. Se trata de dinámicas de transferencia.
  • Otro caso consiste en que la intervención se aplica en un micro-sistema y se depende de otro para la consecución de resultados. Por ejemplo, un programa aplicado en la escuela para promover una dieta saludable depende de las familias para la obtención de resultados. Se trata de procesos de dependencia entre sistemas.
  • Finalmente, puede ocurrir que los resultados correspondan a una intervención que se está realizando en dos micro-sistemas diferentes. Por ejemplo, un programa que actúa simultáneamente en la escuela y en la familia. La intervención en dos contextos suele ser más efectiva. Es una situación de interdependencia.

Desde este enfoque, la interacción social contribuye a la difusión de las campañas preventivas. Los cuatro casos anteriores ofrecen explicaciones alternativas cuando una intervención no obtiene resultados positivos. También puede servir de base para estrategias de (a) preparación comunitaria, (b) diseño de mensajes preventivos de manera que sean bien recibidos y difundidos, y (c) facilitar la coordinación entre micro-sistemas.

Para saber más

Este comentario está basado en:

Una de las cuestiones que revela este enfoque teórico consiste en la interacción social que discurre en paralelo a la implementación de programas. Al respecto, puede consultarse el siguiente artículo:

  • Maya-Jariego, I. (2016). 7 usos del análisis de redes en la intervención comunitaria. Revista Hispana para el Análisis de Redes Sociales, 27(2), 1-10. [pdf]

Salud comunitaria en los barrios de Barcelona

By Alhzeia (CC BY-SA 2.0)

Comunidades y distritos de salud

El sistema de bienestar social, y en particular los servicios de salud, se enfrentan a retos significativos relacionados con las dificultades financieras y con el aumento de la desigualdad. En ese contexto se han puesto en marcha iniciativas de acción comunitaria para la promoción de la salud, especialmente en el nivel local.

En un estudio en la ciudad de Barcelona se analizaron 49 barrios utilizando indicadores sobre el grado de implicación ciudadana, la implementación de cambios organizativos y la existencia de mesas de salud u otros contextos para la participación. Esto sirvió para clasificar a los barrios en función del grado de desarrollo de iniciativas de salud comunitaria.

Las acciones de carácter comunitario suelen conllevar:

  • una reformulación del papel del sector público,
  • niveles adecuados de participación ciudadana y organización comunitaria, y
  • la puesta en marcha de políticas de renovación urbana.

Estos indicadores se combinaron en el caso de Barcelona, para describir la situación en diferentes contextos vecinales, es decir, en el nivel meso-social. El sistema de indicadores utilizados fue el siguiente:

  1. Proyectos de salud e intervenciones de base comunitaria implementados en el territorio.
    • Acciones de prevención o promoción de la salud dirigidas a la población.
    • Iniciativas de salud de base comunitaria, con la colaboración del vecindario.
    • Iniciativas comunitarias de transformación organizativa e institucional.
  2. Existencia de estructuras de participación estables.
  3. Existencia de equipos comunitarios que trabajan específicamente temas de salud, en colaboración con los recursos públicos.
  4. Existencia de un programa específico de salud en barrios.

Los resultados mostraron una clara conexión entre la fortaleza de las iniciativas comunitarias en cada barrio y la ubicación geográfica del mismo, mostrando la existencia de zonas en situación de riesgo. En consecuencia, se indica el interés de realizar estudios en profundidad de los barrios antes de poner en marcha iniciativas de prevención o promoción específicas.

Preparación comunitaria

Este tipo de evaluación y clasificación de contextos comunitarios puede aplicarse en la mejora de la implementación de programas de prevención y promoción de la salud. Concretamente, aplicando el concepto de preparación comunitaria, los programas de salud pueden adaptarse en función del nivel de sensibilización y de organización de la comunidad, como puede comprobarse en el siguiente caso de estudio:

  • “Comunidades preparadas para la salud en Andalucía” [pdf]

En el caso andaluz se observó la importancia de la interacción entre el contexto organizativo de los centros de atención primaria y las dinámicas del entorno comunitario en los distritos de salud. A través de la evaluación de 81 centros de salud, se pudo comprobar que la participación comunitaria mejora el ajuste de las acciones de prevención y de promoción de la salud. Por otro lado, dado su carácter particularista, el potencial de la acción comunitaria aumenta cuando se integra con los fines universalistas del sistema público de salud.

Para saber más

Este comentario está basado en:

  • Barbieri, N., Gallego, R., Morales, E., Rodríguez-Sanz, M., Palència, L., & Pasarín, M. I. Measuring and Analysing Community Action for Health: An Indicator-Based Typology and Its Application to the Case of Barcelona. Social Indicators Research, 139(1), 25-25. https://link.springer.com/article/10.1007%2Fs11205-017-1703-4

El concepto de preparación comunitaria se puede relacionar con el uso de indicadores sociales para describir contextos comunitarios:

  • Edwards, R. W, Jumper-Thurman, P., Plested, B., Oetting, E., & Swanson, L. (2000). Community Readiness: Research to Practice. Journal of Community Psychology, 28(3), 291-307. [JCP]

Des-implementando programas

Malecón sunset, by Mark McNestry (CC BY 2.0)

Cuando termina la intervención…

En la literatura sobre implementación de programas se ha planteado recientemente el concepto de “des-implementación” para referirse al proceso de interrupción, terminación o retirada de una intervención. Esto puede ocurrir (a) cuando las intervenciones no son efectivas o son contraproducentes, (b) cuando no son las más efectivas o las más eficientes o, simplemente, (c) cuando dejan de ser necesarias. Respectivamente, algunos ejemplos que corresponden a estos tres criterios son los siguientes:

  • Algunos programas de prevención de drogodependencias se aplicaron durante años sin tener evidencias de su efectividad.
  • Las intervenciones comunitarias sustituyeron a los ingresos hospitalarios en la atención a personas con problemas mentales.
  • El éxito en la prevención de la poliomielitis o el ébola hizo necesario replantearse los servicios que se habían organizado para actuar sobre ambos problemas.

En cualquiera de estos casos, la des-implementación es un proceso de retirada progresiva del programa, en el que podemos ver las fases y los factores habituales en la implementación de intervenciones en sentido inverso. Normalmente, se selecciona la intervención, se evalúa el contexto y se inicia el proceso de interrupción del programa.

Pese a tratarse de un nuevo campo de reflexión, los primeros trabajos han aportado algunas observaciones preliminares:

  • La resistencia a la des-implementación depende en parte del contexto previo de aplicación del programa. Por ejemplo, los programas con una historia más prolongada, bien integrados en los sistemas de servicios y que afectan a los intereses de los profesionales son más resistentes a la des-implementación. Por el contrario, los programas que causan un daño son más fáciles de des-implementar que los que simplemente son algo más costosos o poco eficientes.
  • No es lo mismo abandonar el programa que des-implementar. En el segundo caso se trata de prever la situación del contexto comunitario cuando se retira la intervención. Por eso puede relacionarse con transferir poder en la toma de decisiones, con garantizar la autonomía de los individuos (para que funcionen con independencia de la intervención), o con sustituir la función que cumplen los recursos formales por recursos comunitarios. Por el contrario, cuando un programa termina de forma prematura se relaciona más bien con la sostenibilidad o el mantenimiento de la intervención
  • Entre las estrategias de des-implementación, se cuenta la reutilización del sistema organizativo y de los recursos disponibles para la prestación de servicios. Por ejemplo, en Nigeria se reutilizó para prevenir el ébola el sistema de servicios empleado previamente para la prevención de la poliomielitis.
  • La manera en la que se produce la retirada de programas también afecta a la implementación de futuras intervenciones y, en especial, a las actitudes de los potenciales usuarios y a las reacciones de la comunidad. Una retirada inadecuada puede “quemar” a los usuarios, generar desconfianza en el sistema de servicios y convertirse en un antecedente negativo que afecta a la accesibilidad en el futuro.

La discontinuación de la práctica clínica está asociada con los costes de los servicios de salud. Por lo demás, la investigación al respecto se ha centrado en identificar los factores que condicionan la des-implementación y en desarrollar estrategias para facilitar dicho proceso. Se trata de un ámbito en el que veremos nuevas contribuciones en el futuro cercano.

Para saber más

Este comentario está basado en:

  • McKay, V. R., Morshed, A. B., Brownson, R. C., Proctor, E. K., & Prusaczyk, B. (2018). Letting Go: Conceptualizing Intervention De‐implementation in Public Health and Social Service Settings. American Journal of Community Psychology, 62(1-2), 189-202. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1002/ajcp.12258

En español, una revisión genérica sobre el concepto y el proceso de implementación está disponible en el siguiente artículo:

  • Maya Jariego, I. (2010). De la ciencia a la práctica en la intervención comunitaria: La transferencia del conocimiento científico a la actuación profesional. Apuntes de Psicología, 28, 121-141. [pdf]

Redes personales y escenarios de conducta en la periferia de Lima

Foto José Orihuela

La vida comunitaria en las escuelas de barrios desfavorecidos

El contexto ecológico resulta fundamental en la comprensión del comportamiento humano. Sin embargo, una gran parte de la investigación en psicología se ha centrado en el estudio de las diferencias individuales. A veces eso ha conllevado abstraerse del contexto o considerarlo simplemente un factor moderador del comportamiento individual.

Los modelos ecológicos supusieron una innovación en este ámbito, puesto que nos condujeron a considerar que el contexto consiste en unas reglas de funcionamiento o unos patrones de interacción que se mantienen constantes con independencia de cuáles son los miembros individuales que participan en el mismo. Algunos trabajos recientes utilizan el análisis de redes sociales en la definición operativa de dichas regularidades sociales y en la descripción de las diferentes estructuras que adoptan los contextos. Por ejemplo, en un estudio realizado en Quebec describieron las relaciones que se producen entre los profesionales de los servicios de protección a la infancia y las familias, combinando el análisis de redes con la técnica de incidentes críticos. En este caso el análisis estructural sirve para traducir el concepto de “regularidades sociales” y, aunque se basa en anécdotas cualitativas, ilustra el potencial de las redes para la evaluación de contextos.

Otro caso similar es una investigación en la que un equipo de miembros del Laboratorio de Redes Personales y Comunidades evaluamos los escenarios de conducta en tres colegios de barrios pobres en la periferia de Lima (Perú). Para ello realizamos una encuesta de redes personales que fueron representadas con la técnica de grafos agrupados. La investigación nos permitió identificar cuáles son los lugares del barrio en los que es más frecuente interactuar con los vecinos y demostró el papel central de los colegios en la vida comunitaria. Resumimos la metodología y los resultados de dicha investigación a continuación.

El estudio en colegios peruanos

Se realizó una encuesta a padres y madres de tres colegios de barrios periféricos de Lima (Perú) en los que se aplicaba el programa “Edúcame Primero Perú” para la prevención del trabajo infantil. La encuesta incluía información sobre las redes personales de los entrevistados y se complementó con la observación participante a lo largo de más de dos años de aplicación del programa. Estas son algunas de las observaciones más significativas.

  • La existencia de relaciones de intercambio de información y apoyo social entre las familias del barrio es un recurso protector del trabajo infantil. Las redes de conocimiento mutuo entre hogares parecen ejercer una función de control social, con un valor preventivo.
  • En los colegios se concentran algunos de los escenarios de conducta fundamentales para el desarrollo de este tipo de relaciones. Las madres y padres del barrio inician relaciones en la puerta del centro educativo, en fiestas organizadas por el colegio, en sesiones de tutoría y en escuelas de padres.
  • Las redes entre familias están menos desarrolladas en los asentamientos humanos más recientes, con una historia de desarrollo comunitario más corta. En esas barriadas de aluvión, en las que hay un mayor riesgo de trabajo infantil, los colegios suelen ejercer un papel de puente hacia recursos laborales y otros servicios disponibles fuera del distrito.

Referencia

Maya Jariego, I., Holgado, D., Márquez, E. & Santolaya, F. J. (2018). The community role of schools in Jicamarca and Villa El Salvador (Peru): crosscutting behavior settings in personal networks. Psychosocial Intervention, 27 (1), 1-11. [pdf]

  • Descarga una versión del artículo en español [pdf] (se trata de un pre-print que no incluye los cambios introducidos durante el proceso de revisión y edición).

Otras publicaciones sobre el programa “Edúcame Primero” en Perú y en Colombia están disponibles en nuestra cuenta de ResearchGate:


Networking entre agricultores para prevenir la degradación del suelo

Robert Wilson (CC BY-ND 2.0)

Memoria ambiental espacialmente distribuida

Las comunidades rurales suelen desarrollar un conocimiento compartido sobre el medio ambiente local. Sin embargo, esta memoria colectiva sobre las prácticas ecológicas suele referirse al espacio geográfico inmediato y reproducirse en redes cohesivas que disponen de información redundante. Por el contrario, las relaciones con individuos geográficamente distantes permiten acceder a una memoria ambiental diversa, así como a prácticas ecológicas que pueden resultar innovadoras en el entorno local. Por eso los temporeros agrícolas, los pastores trashumantes o los agricultores migrantes pueden contribuir a difundir nuevas prácticas agropecuarias y a la introducción de innovaciones para la conservación ambiental.

En varias comunidades rurales de Indonesia se realizó un experimento para evaluar el impacto en las redes sociales de unos talleres de networking que pretendían difundir información para la adopción de fertilizantes orgánicos. La intervención se centró en promover los contactos interregionales, de forma que los participantes compartieran diferentes experiencias y accedieran a conocimiento ecológico novedoso para ellos.

Aunque la intervención no funcionó igualmente en todos los contextos, en una de las comunidades (en la Isla de Java) se encontró que los participantes en los talleres desarrollaron nuevos lazos interregionales (es decir, con personas externas a su comunidad local), lo cual contribuyó a (a) que hicieran de pioneros en la adopción de nuevas prácticas para prevenir la degradación del suelo y (b) que aumentara su popularidad en la comunidad local (en términos de indegree), de modo que otros agricultores empezaron a considerarlos una importante fuente de información.

Este experimento es un ejemplo de la incorporación del análisis de redes en la evaluación de intervenciones, o incluso como estrategia de intervención por sí misma. También ilustra cómo diferentes comunidades pueden estar preparadas de modo diferente para la misma intervención. Es decir, el grado de preparación comunitaria puede determinar que se obtengan más o menos resultados con la misma intervención. Por ejemplo, la historia previa o la experiencia ambiental de una comunidad pueden determinar el grado de aprovechamiento de los talleres de networking o de la formación especializada para utilizar fertilizantes orgánicos.

Referencia

Este comentario está basado en el siguiente artículo:

Matous, P. & Todo, Y. (2018). An experiment in strengthening the networks of remote communities in the face of environmental change: leveraging spatially distributed environmental memory. Regional Environmental Change. [pdf] https://doi.org/10.1007/s10113-018-1307-9


Mantenimiento a largo plazo de la prevención basada en la evidencia

DarmstadtKoeln (CC BY-SA 2.0)

Sostenibilidad de las coaliciones comunitarias

Las coaliciones comunitarias se han convertido en uno de los mecanismos claves de prevención en el nivel comunitario. Una de sus ventajas a priori es que pueden contribuir al mantenimiento del impacto de la intervención, a través de cambios en las maneras de organizarse y distribuir recursos en la comunidad.

Por eso una de las cuestiones abiertas es qué ocurre cuando se termina la financiación para este tipo de iniciativas. Es una manera de valorar la sostenibilidad de la intervención. En Tennessee (Estados Unidos) se realizó un amplio estudio para valorar la supervivencia de las coaliciones para la prevención de drogodependencias, un lustro después de su implementación inicial. Los resultados mostraron buenos indicadores de sostenibilidad:

  1. El 70 por ciento de las coaliciones comunitarias seguían en funcionamiento cinco años y medio después de que hubiese finalizado la financiación federal. En la obtención de estos resultados tan positivos parece haber jugado un papel clave el desarrollo de capacidades del personal encargado de las acciones preventivas, concretamente (a) la formación continua de alta calidad y (b) la asistencia técnica. Estos resultados son consistentes con otras evidencias previas que muestran la importancia de las capacidades organizativas. En este caso, el personal fue entrenado en cómo reclutar nuevos miembros, cómo conseguir recursos financieros, como diseñar e implementar intervenciones, etcétera.
  2. Sin embargo, sólo el 42 por ciento de las intervenciones eran prácticas basadas en la evidencia (PBE). Pese a que tenemos constancia de que las PBE obtienen por lo general un mayor impacto. Por eso se ha sugerido que los financiadores podrían ser más rigurosos y exigentes sobre el tipo de programas a los que asignan subvenciones.
  3. En cualquier caso, las intervenciones también mostraron un nivel muy elevado de sostenibilidad a corto y medio plazo. Los predictores de sostenibilidad en el nivel de las PBE fueron el aumento en recursos, datos y capacidades a lo largo del tiempo. Una vez más, organizaciones con más conocimiento experto, mayor formalización y más recursos mostraron mayor sostenibilidad.
  4. En la selección y continuidad de las PBE, resultó especialmente relevante su versatilidad, de modo que pudiesen probarse e implementarse en pequeños pasos.

Referencia

Este comentario está basado en el siguiente artículo:

  • Johnson, K., Collins, D., Shamblen, S., Kenworthy, T. & Wandersman, A. (2017). Long-Term Sustainability of Evidence-Based Prevention Interventions and Community Coalitions Survival: a Five and One-Half Year Follow-up Study. Prevention Science, 18 (5), 610-621. [Prevention Science]

Seis principios para promover la equidad a través de coaliciones comunitarias

Las coaliciones son una estrategia cada vez más utilizada, que se ha mostrado efectiva en los cambios de nivel comunitario e incluso macro-social. Por ejemplo, recientemente un grupo de psicólogos comunitarios elaboraron un listado de principios para el funcionamiento efectivo de las coaliciones comunitarias que pretenden promover la equidad y la justicia. Son los siguientes:

  1. Abordar explícitamente la cuestión de la injusticia social y económica.
  2. Seguir un enfoque de desarrollo comunitario en el que los residentes tienen el mismo poder para determinar la agenda de la coalición y la asignación de recursos.
  3. Recurrir a la organización comunitaria como parte del proceso, contribuyendo al liderazgo y el poder de los residentes.
  4. Centrarse en las políticas y en el cambio estructural.
  5. Basarse en la gran cantidad de investigaciones de las últimas cuatro décadas que demuestran qué estrategias resultan efectivas en los contextos comunitarios.
  6. Facilitar la colaboración y el liderazgo entre los participantes.
  7. Desarrollar estructuras que faciliten la colaboración y el liderazgo comunitario.

Para saber más

Wolff, T., Minkler, M., Wolfe, S., Berkowitz, B., Bowen, L., Dunn Butterfoss, F., … & Lee, K. (2017). Collaborating for equity and justice: Moving beyond collective impact. Nonprofit Quarterly, 9. [NPQ]


Problemas de vivienda crónicos y episódicos en enfermos mentales

Ivaan Kotulsky ca. 1995 City of Toronto Archives (CC BY 2.0)

Patrones temporales de vida en la calle

Las intervenciones que se dirigen a grupos específicos son más efectivas que las que se dirigen de manera genérica a toda la población. En el caso de las personas sin hogar, esto se ha traducido en la elaboración de tipologías, que permiten diseñar servicios especializados para cada subgrupo en función de sus condiciones de vida y sus características comportamentales.

  • Por ejemplo, se ha distinguido entre las personas sin hogar de forma crónica y aquellos que están en esta situación de manera episódica. Mientras que los primeros suelen utilizar los refugios para personas sin hogar de manera continuada, los segundos entran y salen de este tipo de servicios.
  • También se han elaborado clasificaciones en función de indicadores físicos y comportamentales de salud, agrupando a las personas sin hogar en función de si padecen problemas de salud física, problemas de salud mental y abuso de drogas. Esto ha servido para determinar que los que muestran problemas con las drogas tienen más dificultades para conseguir cierta estabilidad residencial. El consumo abusivo de drogas es un factor de riesgo decisivo.

En un condado de Seattle (Washington), realizaron una investigación específica centrada en el subgrupo de personas sin hogar que padecen enfermedad mental. En este caso se identificaron cuatro grupos en función de los patrones temporales de uso de la vivienda: sin hogar de manera continuada, con alojamiento de manera continuada, sin hogar intermitentemente, y sin hogar temporalmente. El estudio permitió identificar algunos factores de riesgo:

  • Las personas con problemas de salud mental mostraron mayor riesgo de inestabilidad residencial a largo plazo (en comparación con la población sin hogar general).
  • Los hombres también fueron más vulnerables que las mujeres, estando más representados en el grupo de personas sin hogar de manera continuada. En este caso el género puede coincidir con otros factores de riesgo, tales como (a) el consumo abusivo de drogas y (b) la encarcelación. El consumo de drogas puede discurrir con situaciones episódicas de falta de vivienda y están en contacto con todo tipo de programas, desde refugios a programas especializados o la cárcel. Los centros de servicios son un escenario especialmente relevante para este tipo de población.
  • También es interesante constatar que quienes no cuentan con un diagnóstico de enfermedad mental, o quienes muestran problemas menos severos que la psicosis, pueden tener necesidades específicas en el acceso a las prestaciones.

Notas para la intervención

  1. Este es un ámbito en el que la prevención puede resultar especialmente pertinente, dada la asociación entre enfermedad mental y vida en la calle.
  2. También resulta útil diseñar programas basados en la idea de la continuidad de los programas de vivienda, facilitando transiciones hacia entornos residenciales progresivamente más independientes.
  3. Una de las prácticas basadas en la evidencia es el programa Housing First. En España se ha denominado “Programa Hábitat”, como se muestra en el video a continuación:

Programa Hábitat

Referencia del artículo

  • Brown, M., Chodzen, G., Mihelicova, M., & Collins, K. (2017). Applying a Time‐Patterned Typology of Homelessness Among Individuals with Mental Illness. American Journal of Community Psychology, 59, 306-315. [AJCP]

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