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Ajuste comunitario en intervenciones con padres de niños con trastornos del espectro autista

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Hepingting (CC BY-SA 2.0)

ImPACT

El Proyecto ImPACT es una intervención basada en la evidencia que enseña a los padres de niños con trastornos del espectro autista cómo promover las habilidades de comunicación de sus hijos. Para ello les muestra cómo aplicar toda una serie de técnicas basadas en la imitación, la implicación social, las instrucciones verbales, las habilidades de juego, etcétera. Sigue un procedimiento estructurado de entrenamiento en el que (a) primero se les dan instrucciones de cómo actuar, (b) a continuación el instructor hace de modelo en la aplicación de la técnica, (c) se practica durante la sesión en interacción con el niño/a, y (d) finalmente se hacen prácticas en casa de unos veinte minutos diarios.

Este tipo de intervenciones mediadas por los padres han resultado muy efectivas. Sin embargo, se han aplicado sobre todo en contextos controlados y han sido menos frecuentes con padres con bajo estatus socio-económico, minorías étnicas y otros colectivos que obligan a una adaptación cultural del entrenamiento.

Barreras y ajuste comunitario en intervenciones mediadas por padres

Un estudio cualitativo reciente, recogió la opinión de padres y aplicadores del programa a través de grupos de discusión, para detectar las barreras específicas que se encuentran con colectivos de un nivel socio-económico más bajo. Entre otros temas, los participantes mencionaron las siguientes dificultades:

  • Es difícil darle continuidad a la intensidad de la intervención. Los entornos menos estructurados o más conflictivos hacen complicado dedicar 30 minutos diarios a una interacción organizada con el niño/a, aplicando la técnica de comunicación correspondiente.
  • El programa desarrolla 14 técnicas diferentes: los aplicadores del programa ven de interés la reducción del número de técnicas a entrenar, para dar la oportunidad de repetir el entrenamiento con cada una de ellas. De esa forma se refuerza el aprendizaje.
  • Los entornos familiares pueden resultar caóticos y poco receptivos para la aplicación de técnicas estructuradas de comunicación. En general fue difícil implicar de manera continuada a padres que están luchando para encontrar una vivienda, comida o un empleo con los que ayudar a la familia.
  • También parece recomendable tener versiones en árabe y en español de los materiales del programa.

Estas barreras requieren de estrategias de adaptación del programa al tipo de contexto comunitario de los padres. Concretamente:

  • Los videos con modelos de comunicación efectiva se cuentan entre los materiales mejor valorados (y son preferidos al material escrito).
  • El formato de aplicación en grupo mejora la implicación de los padres y facilita el intercambio de apoyo social con otros padres en circunstancias similares y de extracción social parecida.
  • También es importante reorganizar el tiempo de práctica en el hogar, siendo flexibles en su aplicación: por ejemplo, los 30 minutos de juego pueden reformularse con 10 minutos durante la comida y 15 durante el baño.

Este estudio muestra que el abandono o la falta de implicación de los padres en programas para mejorar la comunicación con sus hijos no necesariamente tienen que ver con la falta de motivación, sino que pueden estar asociados con las barreras antes mencionadas. Con el análisis anterior hemos mostrado que:

  1. Manteniendo los componentes centrales, cada programa puede ser muy variable en función de los elementos secundarios que se adaptan al tipo de familia y al tipo de contexto comunitario.
  2. La intervención con familias de nivel socio-económico bajo conlleva retos especiales que se relacionan con el grado de preparación del contexto familiar para llevar a la práctica en el hogar lo que han aprendido en las sesiones grupales del programa.

Comentario basado en:

Pickard, K. E., Kilgore, A. N. & Ingersoll, B. R. (2016). Using Community Partnerships to Better Understand the Barriers to Using an Evidence-Based, Parent-Mediated Intervention for Autism Spectrum Disorder in a Medicaid System. American Journal of Community Psychology, 57 (3-4), 391-403. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/27216766

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A mejor comienzo, mejor futuro

Doug Matthews (CC BY-NC-ND 2.0)

Doug Matthews (CC BY-NC-ND 2.0)

Better Beginnings, Better futures

Better Beginnings, Better Futures es un programa de prevención primaria y promoción de la salud mental en niños pequeños y sus familias en comunidades económicamente desfavorecidas. El programa se ha aplicado durante más de 20 años en Ontario (Canadá) y desde el principio se ha caracterizado por (a) implicar a los miembros de la comunidad en (b) la aplicación de programas para promover las capacidades de las familias y las comunidades en la atención a la necesidades de desarrollo infantil.

En su implementación se caracteriza por combinar un conjunto de programas diferentes en cada caso, con las siguientes características:

  • Se aplica de manera universal a los niños de 4 a 8 años.
  • Incluye acciones con los niños, con las familias y con la comunidad.
  • Se hace con el desarrollo de una coalición de servicios locales.
  • Se integra con los servicios existentes.
  • Son programas impulsados por la comunidad, de modo que resulta fundamental la implicación ciudadana.

Los componentes centrales del programa se mantienen en todas las ubicaciones, aunque en cada aplicación se introducen innovaciones para adaptarlo a las condiciones locales.

  • Con los niños se aplican programas de desarrollo emocional, actividades extraescolares y programas de ocio.
  • Con los padres se hacen visitas a domicilio, grupos de apoyo y respiro, y escuelas de padres.
  • En la comunidad se hacen programas de líderes comunitarios, celebraciones y promoción de la seguridad en el barrio.

Durante su implementación dos elementos fundamentales en la aplicación del programa fueron la participación ciudadana y el enfoque en el desarrollo de capacidades. Las alianzas reducen la duplicidad de servicios y generan una visión compartida sobre la prevención y el fortalecimiento de la comunidad.

Fortalecimiento de niños, familias y comunidades

El programa contribuye a una reducción de los problemas de conducta y un aumento del rendimiento escolar en los niños. También fue más frecuente la realización de ejercicio físico entre los participantes y menos frecuentes los comportamientos delictivos.

Los padres informaron de una mejora del funcionamiento familiar y se observó una reducción de la prevalencia de la depresión. En las comunidades se observaron niveles más elevados de participación y una mejora del acceso a los servicios disponibles.

Los análisis de coste-beneficio indican que es una iniciativa eficiente. Si bien se trata de un programa originado y extendido en Ontario, actualmente se trabaja en la generalización del programa a diferentes comunidades en Canadá. Como se trata de una iniciativa que moviliza a la comunidad para poner en marcha iniciativas de fortalecimiento de la infancia, de la familia y de los contextos locales, la transferencia exige una intensa interacción entre los investigadores de BBBF y las comunidades donde se aplica.

Referencia del artículo

Worton, S. K., Caplan, R., Nelson, G., Pancer, S. M., Loomis, C., Peters, D. R., and Hayward, K. (2014). Better Beginnings, Better Futures: Theory, research, and knowledge transfer of a community-based initiative for children and families. Psychosocial Intervention, 23, 135-143. [pdfENG] [pdfESP]


Dosis y oportunidad de la intervención

Jack Zalium (CC BY-ND 2.0)

Jack Zalium (CC BY-ND 2.0)

Los efectos de la prevención 9 años después

Communities That Care (CTC) es una estrategia integral de prevención que normalmente consiste en: (a) poner en marcha una coalición comunitaria a nivel local, para (b) implementar prácticas basadas en la evidencia de reducción del riesgo y potenciación de factores protectores. La intervención se dirige a reducir las drogodependencias, los comportamientos delictivos, la violencia y otros comportamientos perjudiciales para la salud entre los adolescentes.

Después de un año y medio de aplicación suelen observarse los primeros cambios significativos. La intervención necesita entre 2 y 5 años para reducir los factores de riesgo, y entre 4 y 10 años para tener un impacto de nivel comunitario. Sin embargo, hasta ahora no se habían evaluado los efectos sostenidos de la implementación de CTC a lo largo de la vida de los participantes en el programa.

En una reciente prueba controlada aleatorizada evaluaron los efectos de CTC 9 años después de su aplicación en 24 ciudades de 7 estados diferentes en Estados Unidos. En general se observaron efectos significativos en el caso de los hombres pero no en el caso de las mujeres. Para la muestra completa sólo se observaron efectos sostenidos en la prevención del comportamiento delictivo.

Las comunidades que recibieron la intervención seguían mostrando un mayor nivel de abstinencia en las 11 drogas evaluadas y en los comportamientos delictivos hasta la edad de 19 años en los varones. Entre los chicos se da una mayor prevalencia de los problemas que se pretenden prevenir con CTC, lo que puede influir en que sean más sensibles a la intervención. En cualquier caso, parece de interés tomar en consideración las diferencias de género en las acciones de carácter comunitario en el futuro.

Referencia del artículo

Oesterle, S., Hawkins, J. D., Kuklinski, M. R., Fagan, A. A., Fleming, C., Rhew, I. C., Brown, E. C., Abbott, R. D., & Catalano, R. F. (2015). Effects of Communities That Care on males’ and females’ drug use and delinquency 9 years after baseline in a community-randomized trial. American Journal of Community Psychology, 56, (3-4), 217-228.

Intensidad, continuidad y oportunidad de las intervenciones en contextos comunitarios

La intervención comunitaria ha prestado especial atención en los últimos años a las condiciones en las que se produce la implementación de programas. Communities That Care ilustra cómo las acciones de prevención se ven obligadas a compensar la influencia persistente de los contextos de riesgo con acciones que contrarresten en la misma medida. En este sentido merece la pena destacar tres elementos:

  • Dosis. Los proyectos que consisten en un pequeño número de sesiones o que apenas se extienden un año tienen un impacto reducido en términos de cambio comportamental. Se hace necesario desarrollar proyectos de medio plazo para obtener resultados preventivos y/o que alcancen una repercusión comunitaria. Parece que a partir de los 4 años de implementación empiezan a calar en el nivel meso-social o comunitario.
  • Acción concertada. Esto se ve reforzado cuando no se trata de acciones puntuales sino de procesos de cambio en los que colaboran organizaciones y agentes clave de la comunidad. Las coaliciones comunitarias facilitan que las prácticas basadas en la evidencia aumenten su impacto, en la medida en que los miembros de la comunidad están expuestos a las mismas influencias desde diferentes fuentes y en diferentes escenarios.
  • Momentos críticos. La prevención temprana con población infantil ha mostrado ser la más eficiente. Especialmente, cuando es de carácter selectivo y se dirige a grupos expuestos a más factores de riesgo. Communities That Care empieza a aplicarse antes de la adolescencia, justo cuando para el conjunto de la población se inician los primeros comportamientos de consumo de drogas o algunas conductas de carácter delictivo. Como observamos en este estudio, la intervención en este momento crítico deja huella, especialmente en los varones, hasta 9 años después.

De los centros de internamiento al acogimiento familiar

Red Lodge, Bristol (by Rod Ward)

Red Lodge, Bristol (by Rod Ward)

Un programa comunitario alternativo a los centros de internamiento

Los niños con conductas extremadamente agresivas y/o delictivas son tratados con frecuencia en entornos residenciales, fuera del hogar. Sin embargo, la investigación ha demostrado que juntar a niños de alto riesgo puede llevar a que se refuercen mutuamente las conductas antisociales. Además, este tipo de dispositivos resultan especialmente costosos.

En este contexto, se han puesto en marcha estrategias alternativas de acogimiento familiar que facilitan que el tratamiento tengo lugar en los contextos comunitarios habituales. Un ejemplo es el “tratamiento multidimensional de acogimiento familiar” desarrollado con el modelo de aprendizaje social, que tiene las siguientes características:

  • La intervención se desarrolla en una familia de acogida, con padres previamente entrenados, que cuentan además con supervisión continuada.
  • La familia biológica recibe el mismo tipo de entrenamiento al que están expuestos sus hijos en la familia de acogida, facilitando la coherencia en las pautas de disciplina y en los estilos parentales. No sólo se trata a los niños, sino que se trabaja con las familias.
  • El programa es una práctica basada en la evidencia, que (a) ha pasado por ensayos clínicos aleatorizados para evaluar la eficacia y (b) se ha comprobado en condiciones naturales para evaluar la efectividad.
  • La intervención refuerza las conductas pro-sociales, desarrolla hábitos de trabajo y mejora las habilidades de comunicación parentales.

Entre los elementos relevantes del programa se cuentan (a) la selección de padres de acogida con un perfil de motivación e implicación en las necesidades de los menores, (b) la formación intensiva de las familias de acogida, (c) el seguimiento diario de las conductas problemáticas, (d) el contacto con los colegios, (e) el apoyo técnico en situaciones de crisis, (f) un programa de manejo de conducta adaptado al período evolutivo, entre otros.

El programa ha mostrado funcionar bien con adolescentes en el sistema de justicia y con incidentes de delincuencia juvenil, aunque se ha extendido a diversos tipos de poblaciones.

Referencia del artículo

Fisher, P. A. & Gillian, K. S. (2012). Multidimensional treatment Foster care: an alternative to residential treatment for high-risk children and adolescents. Psychosocial Intervention, 21, 195-203. [pdf ESP] [pdf ENG]


De prevención temprana basada en la evidencia

Incredible Years

Incredible Years es “una serie de programas para padres, niños y profesores, para prevenir y tratar los problemas de comportamiento de los niños pequeños y promover su competencia social, emocional y académica“. Estos programas han demostrado ser efectivos en diferentes contextos socio-económicos y culturales.

Se estima que entre el 6 y el 15 por ciento de los niños entre 3 y 12 años muestran problemas emocionales y conductuales clínicamente significativos. Más de un tercio de las familias viven en barrios económicamente desfavorecidos, que pueden convertirse en un factor de riesgo adicional. Por eso resulta pertinente llevar a cabo estrategias de intervención temparana que reducen los problemas de conducta y previenen riesgos posteriores antes de la edad adulta.

Incredible Years es (a) una estrategia de intervención con grupos de padres de niños con problemas de comportamiento, (b) proporciona entrenamiento para mejorar las prácticas parentales y desarrollar competencias de comunicación efectivas y (c) presta apoyo a los padres poniéndolos en contacto con otros que experimentan una situación similar.

El programa se basa en los modelos de aprendizaje social y promueve el desarrollo de relaciones y la auto-eficacia. Para ello sigue en parte estrategias de entrenamiento estructurado de habilidades. Sin embargo, esta intervención se completa con la intervención directa con los niños y también con sus profesores. Entre otros temas, trata los siguientes:

  • Con los padres se promueven pautas de disciplina positivas, la relación con la escuela y el desarrollo de redes de apoyo con otras familias.
  • Con los niños se trabaja el control de reacciones violentas, las habilidades de comunicación y la empatía.
  • Con el profesorado las pautas de disciplina efectivas y la capacidad de resolver problemas en el aula.

En Portugal, como en otros contextos se han desarrollado experiencias de aplicación del programa, adaptándolo a las peculiaridades institucionales y familiares del contexto.

Referencia

  • Webster-Stratton, C., Gaspar, M. F. & Seabra-Santos, M. J. (2012). Incredible Years. Parent, Teachers and Children’s Series: Transportability to Portugal of Early Intervention Programs for Preventing Conduct Problems and Promoting Social and Emotional Competence. Psychosocial Intervention, 21, 157-169. http://dx.doi.org/10.5093/in2012a15 [pdf ESP] [pdf ENGLISH]

Elementos de prevención efectiva

Algunos aspectos que merece destacar de esta experiencia son los siguientes:

  • Incredible Years es una práctica basada en la evidencia: se trata de un programa que ha sido evaluado con rigor y del que existe evidencia empírica de su efectividad. El programa se ha desarrollado en paralelo a más de 30 años de investigación sobre los problemas de conducta de los niños. Ha sido evaluado con ensayos experimentales y también se ha comprobado en diversas poblaciones, tanto desde el punto de vista clínica como socio-cultural. Esto hace que esté recogido en varios directorios de prácticas basadas en la evidencia.
  • Es una intervención orientada a momentos clave del desarrollo: la intervención temprana permite interrumpir comportamientos problema antes de que arraigen como hábitos definitivos y antes de que se traduzcan en nuevos factores de riesgo.
  • Está dirigida a grupos de alto riesgo e interviene en múltiples ámbitos (padres, profesorado y niños), mejorando así la efectividad de la intervención.
  • Tiene una fuerte base conductual, proporcionando herramientas y recursos concretos para mejorar la comunicación en contextos familiares.

Infantia: TICs para el desarrollo infantil

INFANTIA

La Universidad del Norte ha desarrollado en el último año el proyecto Infantia, “el primer programa de ‘Telecuidado’ en Latinoamérica”. El programa combina la formación de agentes comunitarios y las estrategias de participación comunitaria con el telecuidado, con contenidos de promoción de los estilos parentales positivos que se distribuyen a través de mensajes de móvil a 7000 familias.

La intervención se desarrolla con la colaboración de Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, la Gobernación del Atlántico, el Hospital de la Universidad del Norte y la Fundación para el Desarrollo del Niño, la Familia y la Comunidad. Las actividades se llevan a cabo en 7 municipios del sur del Atlántico en Colombia, afectadas por la ola invernal de 2010-2011: Repelón, Manatí, Santa Lucía, Campo de la Cruz, Suán, Candelaria y Ponedera.

Las estrategias de mediación comunitaria han demostrado ser efectivas en este tipo de programas, puesto que facilitan el ajuste a las características específicas de la comunidad y tienen un efecto multiplicador [pdf]. El programa Infantia lleva un año funcionando y se ha mostrado como un modo eficiente de llegar a las familias con contenidos educativos sobre el desarrollo infantil. Las TICs en este caso mejoran la cobertura y la continuidad del programa, manteniendo el contacto periódico con las familias.


ABC del trabajo infantil

abc1La Organización Internacional del Trabajo (OIT) en el marco del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo
Infantil (IPEC) ha publicado recientemente, a través de la Oficina de Paises de la OIT para México y Cuba un manual básico denominado “ABC del Trabajo Infantil”. El documento comienza con un apartado introductorio, dedicado a la definición de trabajo infantil, haciendo hincapié en las peores formas de trabajo infantil como aquellas directamente vinculadas con la violencia u opresión hacia los menores, agravada por la invisibilidad (por ejemplo en el caso del trabajo doméstico forzoso en el caso de las niñas) o las condiciones laborales a veces de precariedad en las que los trabajos son desempeñados.

Se habla de trabajo infantil cuando niños y niñas realizan una actividad laboral que:

  • Es física, mental, social o moralmente perjudicial o dañina.
  • Interfiere con su escolarización y los priva de la oportunidad de ir a la escuela o los obliga a abandonar las aulas.
  • Les exige que intenten combinar la asistencia a la escuela con largas jornadas de trabajo pesado.

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Causas y consecuencias.

La pobreza y la marginación son identificadas como las primeras causas del trabajo infantil, una condiciones sociales de opresión de las que la realización de trabajos de diversa consideración por parte de los menores es una de sus expresiones. La inaccesibilidad al sistema educativo se encuentra también entre los aspectos facilitadores del trabajo infantil. A veces se trata de aspectos físicos, como la distancia al centro educativo, pero otras son de tipo económico, como los costes de escolarización, no siempre asumibles por todas las familias, todavía menos por aquellas en situación de monoparentalidad.

En suma, el documento enfatiza cómo en aquellos contextos con escasez de protección de los derechos de los menores en cualquiera de sus expresiones, tales como a la educación, a una calidad de vida digna o a una condiciones de salud y bienestar básicos se ubica en la raíz de este complejo fenómeno que sólo en América Latina afecta a alrededor de 12,5 millones de niños, niñas y adolescentes.

Por ello las consecuencias del trabajo infantil se estiman en el corto y largo plazo, tanto para niños y niñas (es el caso del rendimiento académico, la seguridad personal o la salud y su desarrollo psicológico y moral) como para sus familias (por ejemplo, se estima que las familias ingresarían un 11% más por cada curso escolarizado de un niño o niña) y, en última instancia, para el desarrollo de una región. No en vano, la OIT estima que la economía global podría obtener una ganancia neta de 4,1 trillones de dólares en 20 años si se eliminara el trabajo infantil.

El reto de la prevención del trabajo infantil.

La educación es definida como la principal estrategia de prevención del trabajo infantil. Por educación no solo se entiende la escolarización de los niños y niñas, sino la eliminación de barreras físicas y culturales que dificultan el acceso a la misma. Se trata, en definitiva, de configurar la escuela como escenario alternativo, seguro y significativo respecto al de la explotación laboral. El debate sobre la calidad del sistema educativo es esencial y, por consiguiente, también el compromiso de los gobiernos por asegurar este derecho básico y las condiciones de estabilidad familiar básicas para que así ocurra.

De igual manera, la escuela es también un recurso comunitario nuclear para la prevención del trabajo infantil. Si dotar de equipamiento, logística, tecnología y profesionales es un primer paso, el siguiente es asegurar unos niveles óptimos de adaptabilidad de enfoques pedagógicos a la diversidad de situaciones que conviven en las escuelas, especialmente interesante resulta la adaptación curricular a los niños y niñas más vulnerables al trabajo infantil.

La capacitación a padres y madres es otro elemento a considerar en un programa preventivo. Diagnosticar las fortalezas y los factores de riesgo, sus antecedentes, expectativas y actitudes hacia la escolarización de sus niños y niñas es vital para fomentar no solo la implicación en el proceso educativo, sino también la participación en la comunidad educativa.

El ciclo se completaría con idénticos niveles de exigencia al mercado y empleadores, que en última instancia incluyen en sus plantillas a niños y niñas en condiciones no siempre compatibles con la escolarización. El cumplimiento de los estándares y acuerdos internacionales se convierte en una herramienta a considerar en algunos sectores, esencialmente en aquellos en los que el trabajo infantil se realiza en contextos más invisibles. La realización de campañas de sensibilización también ayudaría a concienciar a una población y a fomentar actitudes favorables a la prevención.

Por último, la investigación sobre este fenómeno permitirá actualizar el diagnóstico del trabajo infantil, así como analizar aquellas estrategias más efectivas para su prevención, establecer lecciones aprendidas y divulgar aquellas prácticas exitosas para su generalización a otros contexto. El papel de la comunidad científica e investigadora también es subrayado en el citado documento.

El programa Edúcame Primero: Perú. Comunidades preparadas para la Prevención del Trabajo Infantil en Lima.

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La Universidad de Sevilla, a través del Laboratorio de Redes Personales y Comunidades – LRPC, y en colaboración con la Universidad del Norte de Colombia y la Pontificia Universidad Católica del Perú, desarrollan esta iniciativa de prevención del trabajo infantil en Lima, a partir de la experiencia de colaboración previa en Colombia.

Esta iniciativa de cooperación internacional universitaria se fundamenta en la implementación de estrategias basadas en el juego como enfoque psicoeducativo, combinado con talleres para el crecimiento personal y evolutivo de los menores de diferentes zonas vulnerables de la capital peruana. De manera complementaria, el programa prevé la capacitación del equipo docente de las escuelas y la involucración de las familias en el proceso educativo a través la participación en dinámicas comunitarias, jornadas y talleres específicos.

Para ampliar información


Día Mundial contra el Trabajo Infantil

AficheHoy 12 de junio de 2013 se celebra el Día mundial contra el trabajo infantil. En las últimas semanas, en E-Voluntas hemos estado publicando noticias y reflexiones sobre este fenómeno, centrándonos en las estrategias de prevención efectivas basadas en la evidencia.

En los últimos años hemos colaborado con el programa Edúcame Primero Colombia, de prevención del trabajo infantil a través de la educación obligatoria y las actividades recreativas. El trabajo infantil tiene un claro impacto en el rendimiento educativo de los niños, y en sentido contrario la educación obligatoria tiene un valor preventivo.

En su versión actual, el programa Edúcame Primero Colombia está evolucionando en el sentido de (a) incorporar micro-intervenciones lúdicas basadas en la evidencia, (b) desarrollar acciones para atender a las necesidades especiales de los desplazados por la violencia política y (c) potenciar el carácter comunitario de la intervención, incorporando actividades con las familias, los centros educativos y los barrios de residencia de los niños trabajadores.

A continuación puedes consultar las entradas previas sobre el tema:

  • Red Latinoamericana contra el Trabajo Infantil [Mapas]
  • Estrategia contra el trabajo infantil en Colombia [Planes]
  • Trabajo infantil doméstico [Niñas]
  • Redes personales de los desplazados en Colombia [Desplazados]
  • Aplicación de programas en centros educativos [Educación]
  • Los programas de transferencia condicionada de efectivo [TFE]
  • El punto de vista de los niños sobre el trabajo infantil [Niños]
  • De la migración al trabajo infantil en Colombia [Colombia]
  • Menores desplazados, menores trabajadores [Desplazados]
  • Migración y trabajo infantil [Migración]
  • “Intensificar la lucha contra el trabajo infantil” [OIT]

La intervención en el trabajo infantil doméstico

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De trabajo doméstico

El trabajo infantil doméstico es una modalidad de trabajo infantil de difícil evaluación y cuantificación, debido en parte a la invisibilidad de este tipo de trabajos que se realizan en el interior del hogar familiar o en hogares de terceros. Por otro lado, en ocasiones, las legislaciones sobre condiciones laborales en general y las restricciones sobre el trabajo infantil, no suelen tener en cuenta este tipo de actividades laborales. En 2008, la Fundación Save the Children publicó un informe en el que indicaba que más de 50 millones de niños y niñas en todo el mundo se dedicaban a actividades laborales domésticas, de los cuales, 10 millones lo hacían en condiciones de esclavitud o relacionadas con las peores formas de trabajo infantil.

En este informe se apuntan a algunas de las principales características de este tipo de trabajos:

1. Como hemos mencionado, tienen lugar en el ámbito privado del hogar. Ello aumenta su invisibilidad, además de dificultar su inclusión en la agenda de las políticas y programas nacionales e internacionales de lucha contra el trabajo infantil.

2. Suele ser un tipo de trabajo social y culturalmente aceptado en muchas ocasiones, sobre todo cuando se desempeña en el hogar familiar. Incluso cuando se desarrolla en hogares de terceros, los padres suelen tener la convicción de que enviar a sus hijos e hijas a los hogares de personas con mayor estatus social o mayor capacidad económica, supone mejores oportunidades de futuro para ellos.

3. Afecta en mayor medida a las niñas que a los niños. De hecho, en diversos estudios se apunta a que más del 80 por ciento del trabajo infantil doméstico lo desempeñan niñas entre los 6 y los 17 años.

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Intervención en el trabajo infantil doméstico

A pesar de las dificultades mencionadas, se pueden encontrar experiencias que han tenido como población objeto, los niños y niñas dedicados a actividades laborales en el hogar. Por ejemplo, la OIT en América Latina y el Caribe diseñó y difundió cuñas radiofónicas que tenían como objetivo la sensibilización sobre diferentes formas de trabajo infantil. Una de ellas, llamada Soledad, hacía referencia explícita al trabajo infantil en el hogar.

Por otro lado, en Colombia, entre 2002 y 2010 se llevaron a cabo un conjunto de programas de intervención en trabajo infantil, entre los que se encontraba el programa de “Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil Doméstico en Hogares de Terceros”. Este programa tenía como principales objetivos el cambio cultural en la percepción del trabajo infantil por parte de la sociedad colombiana en general y de forma específica entre los funcionarios de las instituciones y administraciones de atención y protección al menor (entidades de protección infantil, profesores y personal de los centros educativos, padres y madres, etcétera). Para ello se utilizó una estrategia de comunicación y sensibilización mediante materiales audiovisuales y otra consistente en la organización de talleres con diferentes agentes sociales.

Finalmente, una propuesta interesante es el de la publicación promovida por la OIT y el Departamento de Trabajo de Estados Unidos, “Trapitos al Sol”. Se trata de una experiencia similar a otras ya comentadas, consistente en dar voz a los niños y niñas trabajadores, en esta ocasión dedicados a actividades domésticas. Lo interesante en este caso, es que se tienen en cuenta las experiencias tanto de niños y niñas, como de adolescentes y adultos que en su infancia tuvieron que trabajar bien en el propio hogar o bien en hogares de terceros en forma de servidumbre.


Intensificar la lucha contra el trabajo infantil

El informe de la OIT “Intensificar la lucha contra el trabajo infantil” es de obligada lectura para los interesados en la prevención de este fenómeno. El documento (a) hace una revisión exhaustiva de las estadísticas de trabajo infantil en el mundo, (b) revisa las condiciones y necesidades especiales de los menores y (c) valora las diferentes intervenciones que se han desarrollado en este ámbito.

La prevención del trabajo infantil en la agricultura sigue siendo una de las prioridades. Se trata del ámbito en el que trabaja un mayor número de menores en el mundo y suele estar asociado a formas culturales arraigadas en la socialización de los niños. Entre las estrategias de intervención se presta atención a la transferencia condicionada de efectivos y a la educación obligatoria. En este último caso, el reto en muchos países consiste en la escasez de profesorado. También es de interés la relación entre la extensión del trabajo infantil y las dificultades de los jóvenes para encontrar un empleo decente.

En el caso de Latinoamérica se constatan los logros de la última década, conformando la región que más ha avanzado en la reducción del trabajo infantil. Sin embargo, se establece como reto la intervención específica con pueblos indígenas y se señalan los riesgos de la crisis financiera mundial en las políticas de protección social.

De entre las recomendaciones para la intervención, nos gustaría destacar tres elementos de los muchos que se mencionan:

  • De los proyectos a las políticas. El impacto de la prevención es reducido si las intervenciones no forman parte de políticas de largo alcance, enfrentando el cambio cultural que supone la protección de los menores.
  • Continuidad de las intervenciones. En segundo lugar, la efectividad de la intervención pasa por el desarrollo de proyectos de medio plazo, de forma que la continuidad y la sostenibilidad de las intervenciones se convierten en dimensiones clave.
  • El riesgo de desandar lo andado. Finalmente, el informe deja claro la necesidad de orientar más estratégicamente la intervención en tiempos de crisis. Posiblemente mantener la intervención conllevará también innovar en las formas de financiación de las actividades de protección social, así como profundizar en la alianza sindical y empresarial.

Informe

  • Descárgalo de la biblioteca de la red LACTI [pdf]

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