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La comunidad como eslabón perdido en la gestión pesquera

Fishing boats. Mexico. Photo: Curt Carnemark / World Bank (CC BY-NC-ND 2.0)

La pesca sostenible se basa en comunidades sostenibles

La gestión pesquera se concibe normalmente como la acción de agencias gubernamentales sobre los usuarios individuales y, en consecuencia, ignora el nivel comunitario de intervención. Svein Jentoft propuso en un artículo seminal publicado en Marine Policy en el año 2000 que para que una comunidad pesquera sea viable hace falta que los recursos marinos sean sostenibles, pero que también es verdad lo contrario: la sostenibilidad de las poblaciones de peces depende de que las comunidades pesqueras sean viables.

De este supuesto se derivan algunas reflexiones interesantes:

  • En lugar de interpretar la “tragedia de los comunes” como el resultado agregado de las acciones racionales de los individuos en el mercado, cabe interpretarla como una consecuencia de la anomia social en la que las comunidades de pescadores experimentan confusión normativa, los lazos son débiles y los estándares morales están en crisis. En consecuencia, los gestores tienen que preocuparse por respetar la estructura y la cultura de las comunidades de pescadores, y prevenir los daños en el tejido social, la cohesión comunitaria y el sentido de pertenencia.
  • Las formas de gobernanza colaborativa resultan especialmente pertinentes para respetar los lazos sociales, los valores tradicionales y el sentido de responsabilidad social en las comunidades pesqueras. La lógica de la reciprocidad ha sido uno de los activos tradicionales en la sostenibilidad de estos colectivos, y es frecuente que se vea alterada por el rediseño de incentivos que introducen las políticas pesqueras.
  • Tener en cuenta la dimensión comunitaria puede traducirse, por ejemplo, en que las cuotas de pesca son asignadas a comunidades locales (para garantizar elementos de control social internos en su implementación); o en que las comunidades locales están representadas como colectivo en los comités de toma de decisiones en la gestión pesquera. Es decir, se ponen en marcha estrategias de cogestión de base comunitaria.
  • El funcionamiento adecuado de la sociedad civil es una condición necesaria de la cogestión. Es importante que los pescadores desarrollen una historia de asociacionismo y desarrollo comunitario, de forma que desplieguen las competencias relacionadas con la acción colectiva, la representación y la deliberación que les permiten participar eficientemente en la toma de decisiones.

Como hemos ilustrado con el caso de la pesca, parece haber una conexión directa entre la vitalidad de las comunidades costeras y la sostenibilidad de los recursos naturales. La cogestión tiene que integrarse de manera efectiva en las comunidades, de forma que la gestión pesquera y el desarrollo comunitario se refuercen mutuamente.

Comentario basado en:

  • Jentoft, S. (2000). The community: a missing link of fisheries management. Marine Policy, 24(1), 53-60. [JMPO]
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Coaliciones comunitarias para promover la alfabetización

De la capacidad de colaboración frente a los problemas sociales

Las coaliciones comunitarias consisten en redes de colaboración entre instituciones que colaboran para afrontar conjuntamente los problemas sociales de un área geográfica determinada. Además de mejorar (1) la implementación y (2) la efectividad de las intervenciones sociales, contribuyen a (3) la sostenibilidad de las acciones comunitarias.

Es habitual que surjan en contextos de pobreza y desigualdad para responder a los problemas de la comunidad. Se trata de iniciativas que conciben la intervención como acciones para promover el cambio sociocultural, que van más allá de la mera implementación de programas. A continuación reproducimos una reseña de una publicación reciente sobre el tema.

Reseña de:

Ridzi, Frank & Doughty, Margaret. Does Collective Impact Work? What Literacy Coalitions Tell Us. Lexington Books, London, 2017, 261 pp.

Redes de organizaciones para promover la enseñanza de la lectura y la escritura

El libro Does Collective Impact Work? es un análisis de las coaliciones comunitarias que pretenden promover la alfabetización en Estados Unidos, donde “32 millones de adultos no saben leer” (p. 5). Los problemas de alfabetización resultan centrales, especialmente durante la infancia, puesto que parecen conectados con la delincuencia juvenil, el abandono escolar temprano, el rendimiento educativo y la inserción socio-laboral posterior. Diversas estimaciones han demostrado que la educación infantil genera un retorno beneficioso, tanto por la reducción de los costes asociados a la delincuencia y el encarcelamiento como por el impacto de los programas formativos de alta calidad en la preparación de la mano de obra e, indirectamente, en la economía nacional. Varios de los problemas sociales que experimenta una comunidad pueden verse positivamente impactados por la alfabetización (pp. 6-10).

Sin embargo, no se trata de un libro sobre alfabetización. Como se reconoce en la propia introducción, “la alfabetización es simplemente el contexto de fondo sobre el que exploramos el fenómeno social emergente de las coaliciones comunitarias con un impacto colectivo” (p.11). Las coaliciones comunitarias normalmente se conciben como un conjunto de organizaciones que colaboran para afrontar un problema social común (Butterfoss, 2007). Habitualmente se basan en la coordinación entre instituciones y en el fomento de una norma social compartida para afrontar problemas sociales y de salud pública. Para ello, (1) se reúnen miembros de la comunidad local, (2) que se organizan en una red de instituciones y (3) se promueven cambios de nivel comunitario.

La coordinación de los líderes locales mejora los resultados. Cuando se trabaja para concentrar los recursos disponibles y facilitar que los esfuerzos sean consistentes, aumenta el impacto comunitario. Sin embargo, la naturaleza de las coaliciones comunitarias no puede reducirse a simples mejoras de coordinación entre agentes sociales. Las coaliciones efectivas conllevan una transformación del exo-sistema que mejora el contexto institucional en el que se desenvuelven los individuos: “Por ejemplo, al proporcionar desarrollo profesional a los trabajadores de los servicios sociales o al crear mecanismos de comunicación entre los docentes y los monitores de actividades extra-escolares, los actores del exo-sistema pueden lograr un verdadero cambio positivo en la vida de los niños sin ni siquiera conocerlos” (p. 16). Las coaliciones son un indicador de preparación comunitaria, que mejoran la implementación de programas y contribuyen a la sostenibilidad a medio plazo de los cambios comunitarios.

En la investigación sobre coaliciones comunitarias han predominado los estudios de casos. Una de las contribuciones originales de Does Collective Impact Work? es la realización de un estudio de ámbito nacional que describe los patrones de formación, desarrollo y mantenimiento a largo plazo de las coaliciones; analiza la financiación de las mismas y evalúa el impacto comunitario para el conjunto de Estados Unidos. Para ello, el libro se basa en dos encuestas nacionales coordinadas por los autores, con sendas muestras de 78 coaliciones de alfabetización y 45 financiadores. En su conjunto, los datos apoyan el impacto colectivo de las coaliciones. Los resultados muestran que este tipo de iniciativas no son un fin en sí mismas sino una herramienta para mejorar la situación de la comunidad. La presencia de coaliciones de alfabetización en una zona geográfica determinada se asocia positivamente con las tasas de graduación en la enseñanza secundaria. Además, de manera interesante se observa que una vez que una vez que se ponen en marcha estrategias de colaboración, dichas capacidades se transfieren a otras necesidades. Por ejemplo, las coaliciones de alfabetización parecen aumentar la preparación de la comunidad para afrontar otros problemas sociales.

En el Capítulo 2 se explica que los financiadores suelen estar motivados por un problema comunitario específico (por ejemplo, la educación adultos o la alfabetización), y que para enfrentarlo de manera efectiva necesitan reducir la fragmentación del sistema de servicios. La coordinación entre organizaciones se puede monitorizar a través de grafos de redes inter-organizativas, donde se evalúan los patrones de networking entre el comité de la coalición y otras instituciones relevantes en la comunidad (pp. 85-91). Esta forma de ver cómo la coalición (con representantes de diferentes entidades) se conecta a su vez con una red de instituciones comunitarias resulta sugerente y podría beneficiarse en el futuro de la aplicación de estrategias formales de análisis de redes sociales. Eso llevaría, por ejemplo, a ubicar el nivel de análisis en las relaciones intra-comité o a examinar las relaciones existentes entre comités (como se hace en el caso de las conexiones cruzadas entre consejos de administración).

Las coaliciones comunitarias surgen con frecuencia en contextos de pobreza, con escuelas deficientes, en las que se comparte cierto sentimiento de privación relativa y desigualdad. La formación de redes de organizaciones y la implementación de acciones coordinadas parece mejorar el impacto colectivo (aunque cada coalición puede tener una historia y seguir un itinerario diferente). Este libro sobre What Literacy Coalitions Tell Us revisa sistemáticamente qué factores contribuyen a que este tipo de iniciativas funcionen de manera efectiva. Los autores llevan a cabo un análisis que puede servir de referencia para la implementación de coaliciones basadas en la evidencia.

Referencias

Butterfoss, F. D. (2007). Coalitions and partnerships in community health. John Wiley & Sons, San Francisco.

Para citar esta reseña:

Maya-Jariego, I. (2018). Book review of Does Collective Impact Work? What Literacy Coalitions Tell Us by Frank Ridzi & Margaret Doughty. Voluntas. International Journal of Voluntary and Nonprofit Organizations. DOI: https://doi.org/10.1007/s11266-018-9993-y


Redes personales y escenarios de conducta en la periferia de Lima

Foto José Orihuela

La vida comunitaria en las escuelas de barrios desfavorecidos

El contexto ecológico resulta fundamental en la comprensión del comportamiento humano. Sin embargo, una gran parte de la investigación en psicología se ha centrado en el estudio de las diferencias individuales. A veces eso ha conllevado abstraerse del contexto o considerarlo simplemente un factor moderador del comportamiento individual.

Los modelos ecológicos supusieron una innovación en este ámbito, puesto que nos condujeron a considerar que el contexto consiste en unas reglas de funcionamiento o unos patrones de interacción que se mantienen constantes con independencia de cuáles son los miembros individuales que participan en el mismo. Algunos trabajos recientes utilizan el análisis de redes sociales en la definición operativa de dichas regularidades sociales y en la descripción de las diferentes estructuras que adoptan los contextos. Por ejemplo, en un estudio realizado en Quebec describieron las relaciones que se producen entre los profesionales de los servicios de protección a la infancia y las familias, combinando el análisis de redes con la técnica de incidentes críticos. En este caso el análisis estructural sirve para traducir el concepto de “regularidades sociales” y, aunque se basa en anécdotas cualitativas, ilustra el potencial de las redes para la evaluación de contextos.

Otro caso similar es una investigación en la que un equipo de miembros del Laboratorio de Redes Personales y Comunidades evaluamos los escenarios de conducta en tres colegios de barrios pobres en la periferia de Lima (Perú). Para ello realizamos una encuesta de redes personales que fueron representadas con la técnica de grafos agrupados. La investigación nos permitió identificar cuáles son los lugares del barrio en los que es más frecuente interactuar con los vecinos y demostró el papel central de los colegios en la vida comunitaria. Resumimos la metodología y los resultados de dicha investigación a continuación.

El estudio en colegios peruanos

Se realizó una encuesta a padres y madres de tres colegios de barrios periféricos de Lima (Perú) en los que se aplicaba el programa “Edúcame Primero Perú” para la prevención del trabajo infantil. La encuesta incluía información sobre las redes personales de los entrevistados y se complementó con la observación participante a lo largo de más de dos años de aplicación del programa. Estas son algunas de las observaciones más significativas.

  • La existencia de relaciones de intercambio de información y apoyo social entre las familias del barrio es un recurso protector del trabajo infantil. Las redes de conocimiento mutuo entre hogares parecen ejercer una función de control social, con un valor preventivo.
  • En los colegios se concentran algunos de los escenarios de conducta fundamentales para el desarrollo de este tipo de relaciones. Las madres y padres del barrio inician relaciones en la puerta del centro educativo, en fiestas organizadas por el colegio, en sesiones de tutoría y en escuelas de padres.
  • Las redes entre familias están menos desarrolladas en los asentamientos humanos más recientes, con una historia de desarrollo comunitario más corta. En esas barriadas de aluvión, en las que hay un mayor riesgo de trabajo infantil, los colegios suelen ejercer un papel de puente hacia recursos laborales y otros servicios disponibles fuera del distrito.

Referencia

Maya Jariego, I., Holgado, D., Márquez, E. & Santolaya, F. J. (2018). The community role of schools in Jicamarca and Villa El Salvador (Peru): crosscutting behavior settings in personal networks. Psychosocial Intervention, 27 (1), 1-11. [pdf]

  • Descarga una versión del artículo en español [pdf] (se trata de un pre-print que no incluye los cambios introducidos durante el proceso de revisión y edición).

Otras publicaciones sobre el programa “Edúcame Primero” en Perú y en Colombia están disponibles en nuestra cuenta de ResearchGate:


¿Se pueden promover comunidad y diversidad simultáneamente?

Kevin Dooley (CC BY 2.0)

La paradoja de la intervención comunitaria

La cohesión comunitaria y el respeto de la diversidad cultural son dos de los valores centrales en la psicología comunitaria. Sin embargo, promover un fuerte sentido psicológico de comunidad puede entrar en contradicción con la promoción de la diversidad comunitaria. Son dos principios-guía que están en tensión entre sí.

Zachary P. Neal y Jennifer Watling Neal realizaron un análisis de simulación para demostrar que comunidad y diversidad mantienen una relación inversa. El American Journal of Community Psychology ha publicado un monográfico en el que se retoma este debate y sus implicaciones. El artículo de presentación del monográfico resume alguna de las observaciones fundamentales del debate, desde el punto de vista de los coordinadores:

  1. Siguiendo las observaciones de Robert Putnam, una gran cantidad de estudios han demostrado en diversos países que los niveles de confianza son menores en los barrios más diversos étnicamente.
  2. La diversidad también parece mostrar relaciones inversas con la participación cívica y el capital social.
    • Aunque se han cuestionado los modelos (abstractos) de simulación, también hay evidencias empíricas que parecen mostrar la misma relación inversa.
  3. La paradoja cohesión/diversidad se da incluso remitiéndonos a “comportamientos benignos”, aunque también se ha indicado que puede obedecer a la discriminación y el repliegue identitario.
  4. Algunos grupos nacionalistas han tomado estas evidencias “para justificar una agenda anti-diversidad en el nombre de construir comunidades más fuertes” (p. 257). Sin embargo, también se pueden proponer formas de equilibrar ambos valores y promoverlos simultáneamente.
  5. Es importante hacer una distinción conceptual entre: (a) diversidad: tamaño de los grupos presentes en un contexto determinado; (b) respeto por la diversidad: apertura de los miembros de un contexto determinado hacia diferentes grupos; y (c) segregación.
    • La construcción de comunidades integradas (o no-segregadas) se propone como un requisito del respeto por la diversidad.
    • Las ciudades más diversas tienen más probabilidades de casos de segregación.
    • Promover la diversidad o promover el respeto a la diversidad son dos procesos diferenciados… Es importante manejar los matices conceptuales en el debate diversidad/comunidad.
  6. Las redes personales más densas pueden ser un requisito necesario pero no suficiente del sentido psicológico de comunidad.
  7. Para explorar esta complejidad, se ha propuesto (a) tomar en consideración las relaciones cohesivas y de intermediación, utilizando el concepto de capital social; (b) analizar múltiples sentidos de comunidad; y (c) examinar de manera transversal diferentes elementos de diversidad.

La diversidad de contextos y los contextos de diversidad (otra vez)

La tensión entre cohesión y diversidad pueden coincidir con algunas intuiciones sobre la vida en comunidad. Podríamos suponer que comunidades extremadamente cohesivas pueden resultar excluyentes para las minorías o para grupos diversos. También cabe pensar, sobre el papel, que un extremo de diversidad puede traducirse en disgregación comunitaria.

Por eso resulta pertinente la diferenciación de Edison J. Trickett entre la diversidad de contextos y los contextos de diversidad. Promover el sentido psicológico de comunidad o el respeto a la diversidad podría funcionar de manera diferente en los diferentes contextos de diversidad (entendida como la composición y el tamaño de los diferentes grupos en contacto en un escenario determinado). Quizás el respeto a la diversidad es una norma social potencialmente cohesiva en los contextos con una diversidad muy elevada (es decir, una composición altamente diferenciada, o un contexto de “superdiversidad”). También podría tener un efecto compensatorio en comunidades rurales insulares altamente cohesivas.

En cualquier caso, parece relevante tener en cuenta ambas a la vez, puesto que las acciones que se orientan en un sentido pueden tener efectos indirectos en el otro.

Referencia

Este comentario está basado en el artículo:

  • Neal, Z. P. (2017). Taking Stock of the Diversity and Sense of Community Debate. American Journal of Community Psychology, 59, 255-260. DOI: 10.1002/ajcp.12132 [AJCP]

Para saber más


Jane’s walk 2017

JANE’S WALK

Ya está abierta la convocatoria de paseos para la cuarta edición de los paseos comunitarios “Jane’s walk”.

Hasta la fecha y bajo el amplio paraguas de la iniciativa se han realizado 49 paseos que unidos componen un gran recorrido por la Sevilla de los barrios de más de 100 km. Una conversación que ha durado más de 100 horas discurriendo por 81 barrios contando con la colaboración de más de 90 guías voluntarios en representación de 63 colectivos y asociaciones implicando a más de 1000 personas en sus 3 ediciones de vida.”


Así trabaja un psicólogo comunitario

Intervención social y comunitaria

En el video “Así trabaja el psicólogo comunitario” se resume en 3 minutos en qué consiste el rol de los profesionales de la psicología de la intervención social y comunitaria. Para ello se utiliza el caso de Manchay, un asentamiento humano en las afueras de Lima (Perú).

Entre los roles del psicólogo comunitario se mencionan (a) las actividades de evaluación de necesidades y diagnóstico comunitario, (b) los talleres participativos y campañas de salud mental comunitaria, y (c) el diseño e implementación de programas de prevención y promoción. En el desarrollo de su labor, el psicólogo tiene que establecer contacto con líderes comunitarios, médicos, policías y organizaciones no-gubernamentales. También tiene el reto de involucrar a los miembros de la comunidad en los procesos de cambio.

Los asentamientos humanos son comunidades formadas a partir de los desplazamientos de población. Con frecuencia han surgido a partir de la auto-organización de los propios residentes, que han puesto en marcha dinámicas informales de liderazgo y participación comunitaria.


Jane’s Walk Sevilla 2016

CARTEL JWS3JWS
<<Jane’s walk Sevilla es una cita anual de paseos por diferentes barrios, liderados por guías voluntarios, que se inspiran en la pensadora urbana Jane Jacobs y en su idea de que la ciudad puede ser para todos únicamente cuando es creada entre todos.
Jane’s Walk es una iniciativa internacional, iniciada en el año 2007, tras la muerte de la influyente urbanista y activista Jane Jacobs. Cada año en la primera semana de mayo, coincidiendo con la fecha de su nacimiento, más de un centenar de ciudades a lo largo de todo el mundo organizan simultáneamente paseos para ciudadanos guiados por ciudadanos a modo de homenaje a la pensadora, y celebración conjunta de la ciudad. En mayo de 2015 100 ciudades de 22 países diferentes participaron organizando un total de 1000 paseos a lo largo de todo el mundo. Los paseos de la 3ª Edición de Jane’s Walk Sevilla los días 6, 7 y 8 de mayo son los siguientes:
  • Audioguía del Jueves
  • La muralla de Sevilla
  • El antiguo cauce del río Guadaíra
  • Un paseo por el arte
  • La dársena del Guadalquivir
  • Oficios, el arte de pensar con las manos
  • Cartuja Imaginada
  • Descubriendo Alquibia
  • Paisaje urbano, la realidad y el deseo
  • Sevilla Güifi
  • María Luisa, un parque monumental
  • Avda. Miraflores REVISITED
  • Pensar tu barrio
  • Alameda, oscuro objeto de deseo
  • Sevilla ciudad consciente
  • Rochelambert para guiris
En la web www.janeswalksevilla.com se puede reservar plaza para los paseos en los que estés interesado.>>

Escuela, clima social y compromiso cívico

seiuhealthcare775nw (CC BY-NC-ND 2.0)

seiuhealthcare775nw (CC BY-NC-ND 2.0)

La participación se aprende en la escuela

La participación local y el compromiso cívico de los jóvenes predice algunos comportamientos de participación ciudadana durante la adultez, tales como el voluntariado, el voto en las elecciones y la implicación en iniciativas locales. Desde un punto de vista evolutivo, la participación puede iniciarse de modo emergente en algunos contextos que por su inclinación al desarrollo de relaciones de confianza la facilitan. Es el caso de las escuelas donde hay un clima social positivo o niveles adecuados de conectividad social.

Así lo demuestra una investigación con estudiantes de enseñanza secundaria de la minoría negra en Estados Unidos: “La percepción positiva del clima escolar se asoció de manera significativa con la conectividad social en la escuela, y ésta a su vez se asoció positivamente con el compromiso cívico” (Guillaume, Jager & Rivas-Drake, 2015). Dicho efecto se mantuvo longitudinalmente.

El clima social positivo no es suficiente para resultar en compromiso cívico, sino que se hace necesario que los estudiantes se sientan conectados a la escuela. La vinculación con la escuela parece proporcionar una experiencia evolutiva de implicación con el entorno local y con la sociedad de un modo más amplio.

La participación tiene un valor transversal en las iniciativas de transformación comunitaria:

  • Por un lado, la participación ciudadana es un elemento clave de preparación para el cambio. Junto con una adecuada sensibilización respecto a los problemas sociales, la efectividad de las intervenciones depende en parte del grado de organización comunitaria. Los líderes naturales, las redes de colaboración y la implicación ciudadana facilitan el buen desarrollo de las intervenciones.
  • Por otro lado, las asociaciones y las organizaciones de base han sido tradicionalmente consideradas como espacios de mediación, que contribuyen a articular las comunidades. En esta investigación comprobamos que la escuela secundaria es una institución igualmente relevante, que puede ejercer una influencia especialmente significativa en la socialización de los jóvenes en el compromiso cívico.

Referencia del artículo

Guillaume, C., Jagers, R., & Rivas-Drake, D. (2015). Middle school as a developmental niche for civic engagement. American Journal of Community Psychology, 56 (3), 321-331. [AJCP]


Dosis y oportunidad de la intervención

Jack Zalium (CC BY-ND 2.0)

Jack Zalium (CC BY-ND 2.0)

Los efectos de la prevención 9 años después

Communities That Care (CTC) es una estrategia integral de prevención que normalmente consiste en: (a) poner en marcha una coalición comunitaria a nivel local, para (b) implementar prácticas basadas en la evidencia de reducción del riesgo y potenciación de factores protectores. La intervención se dirige a reducir las drogodependencias, los comportamientos delictivos, la violencia y otros comportamientos perjudiciales para la salud entre los adolescentes.

Después de un año y medio de aplicación suelen observarse los primeros cambios significativos. La intervención necesita entre 2 y 5 años para reducir los factores de riesgo, y entre 4 y 10 años para tener un impacto de nivel comunitario. Sin embargo, hasta ahora no se habían evaluado los efectos sostenidos de la implementación de CTC a lo largo de la vida de los participantes en el programa.

En una reciente prueba controlada aleatorizada evaluaron los efectos de CTC 9 años después de su aplicación en 24 ciudades de 7 estados diferentes en Estados Unidos. En general se observaron efectos significativos en el caso de los hombres pero no en el caso de las mujeres. Para la muestra completa sólo se observaron efectos sostenidos en la prevención del comportamiento delictivo.

Las comunidades que recibieron la intervención seguían mostrando un mayor nivel de abstinencia en las 11 drogas evaluadas y en los comportamientos delictivos hasta la edad de 19 años en los varones. Entre los chicos se da una mayor prevalencia de los problemas que se pretenden prevenir con CTC, lo que puede influir en que sean más sensibles a la intervención. En cualquier caso, parece de interés tomar en consideración las diferencias de género en las acciones de carácter comunitario en el futuro.

Referencia del artículo

Oesterle, S., Hawkins, J. D., Kuklinski, M. R., Fagan, A. A., Fleming, C., Rhew, I. C., Brown, E. C., Abbott, R. D., & Catalano, R. F. (2015). Effects of Communities That Care on males’ and females’ drug use and delinquency 9 years after baseline in a community-randomized trial. American Journal of Community Psychology, 56, (3-4), 217-228.

Intensidad, continuidad y oportunidad de las intervenciones en contextos comunitarios

La intervención comunitaria ha prestado especial atención en los últimos años a las condiciones en las que se produce la implementación de programas. Communities That Care ilustra cómo las acciones de prevención se ven obligadas a compensar la influencia persistente de los contextos de riesgo con acciones que contrarresten en la misma medida. En este sentido merece la pena destacar tres elementos:

  • Dosis. Los proyectos que consisten en un pequeño número de sesiones o que apenas se extienden un año tienen un impacto reducido en términos de cambio comportamental. Se hace necesario desarrollar proyectos de medio plazo para obtener resultados preventivos y/o que alcancen una repercusión comunitaria. Parece que a partir de los 4 años de implementación empiezan a calar en el nivel meso-social o comunitario.
  • Acción concertada. Esto se ve reforzado cuando no se trata de acciones puntuales sino de procesos de cambio en los que colaboran organizaciones y agentes clave de la comunidad. Las coaliciones comunitarias facilitan que las prácticas basadas en la evidencia aumenten su impacto, en la medida en que los miembros de la comunidad están expuestos a las mismas influencias desde diferentes fuentes y en diferentes escenarios.
  • Momentos críticos. La prevención temprana con población infantil ha mostrado ser la más eficiente. Especialmente, cuando es de carácter selectivo y se dirige a grupos expuestos a más factores de riesgo. Communities That Care empieza a aplicarse antes de la adolescencia, justo cuando para el conjunto de la población se inician los primeros comportamientos de consumo de drogas o algunas conductas de carácter delictivo. Como observamos en este estudio, la intervención en este momento crítico deja huella, especialmente en los varones, hasta 9 años después.

De los centros de internamiento al acogimiento familiar

Red Lodge, Bristol (by Rod Ward)

Red Lodge, Bristol (by Rod Ward)

Un programa comunitario alternativo a los centros de internamiento

Los niños con conductas extremadamente agresivas y/o delictivas son tratados con frecuencia en entornos residenciales, fuera del hogar. Sin embargo, la investigación ha demostrado que juntar a niños de alto riesgo puede llevar a que se refuercen mutuamente las conductas antisociales. Además, este tipo de dispositivos resultan especialmente costosos.

En este contexto, se han puesto en marcha estrategias alternativas de acogimiento familiar que facilitan que el tratamiento tengo lugar en los contextos comunitarios habituales. Un ejemplo es el “tratamiento multidimensional de acogimiento familiar” desarrollado con el modelo de aprendizaje social, que tiene las siguientes características:

  • La intervención se desarrolla en una familia de acogida, con padres previamente entrenados, que cuentan además con supervisión continuada.
  • La familia biológica recibe el mismo tipo de entrenamiento al que están expuestos sus hijos en la familia de acogida, facilitando la coherencia en las pautas de disciplina y en los estilos parentales. No sólo se trata a los niños, sino que se trabaja con las familias.
  • El programa es una práctica basada en la evidencia, que (a) ha pasado por ensayos clínicos aleatorizados para evaluar la eficacia y (b) se ha comprobado en condiciones naturales para evaluar la efectividad.
  • La intervención refuerza las conductas pro-sociales, desarrolla hábitos de trabajo y mejora las habilidades de comunicación parentales.

Entre los elementos relevantes del programa se cuentan (a) la selección de padres de acogida con un perfil de motivación e implicación en las necesidades de los menores, (b) la formación intensiva de las familias de acogida, (c) el seguimiento diario de las conductas problemáticas, (d) el contacto con los colegios, (e) el apoyo técnico en situaciones de crisis, (f) un programa de manejo de conducta adaptado al período evolutivo, entre otros.

El programa ha mostrado funcionar bien con adolescentes en el sistema de justicia y con incidentes de delincuencia juvenil, aunque se ha extendido a diversos tipos de poblaciones.

Referencia del artículo

Fisher, P. A. & Gillian, K. S. (2012). Multidimensional treatment Foster care: an alternative to residential treatment for high-risk children and adolescents. Psychosocial Intervention, 21, 195-203. [pdf ESP] [pdf ENG]


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