Barrios, violencia indirecta y salud mental

Daniel Kulinski (CC BY-NC-SA 2.0)

Daniel Kulinski (CC BY-NC-SA 2.0)

La violencia es la primera causa de muerte entre los jóvenes de la población negra en Estados Unidos. Además, estar expuesto a la violencia en el barrio de residencia se relaciona con problemas de salud mental, estrés postraumático y problemas de conducta. De acuerdo con los estudios epidemiológicos, la mitad de los jóvenes de barrios pobres en Estados Unidos han sido testigos de la violencia y más de dos tercios han escuchado hablar de incidentes violentos.

Pese a que la prevalencia de la violencia en el barrio tiene en general un impacto en la salud mental de los residentes, esta es mayor mientras más cercana sea la experiencia de la misma. Por ejemplo, la violencia indirecta contra familiares es más perjudicial que la violencia contra extraños; igual que ser testigo de la violencia es un factor de riesgo más fuerte que escuchar hablar sobre la violencia que tiene lugar en el barrio.

Tipos de violencia y roles de género

Un estudio reciente comprobó el impacto diferencial en chicos y chicas de la exposición directa o indirecta a la violencia. La investigación se llevó a cabo con los usuarios de un programa para jóvenes con problemas de conducta en Chicago, y contó con la participación de un padre o tutor de cada joven. Los resultados mostraron el papel moderador del género. Concretamente:

  1. Haber sido víctima directa de la violencia es un factor de riesgo para la salud mental de los jóvenes, con independencia del género, y se asocia significativamente con síntomas de estrés postraumático.
  2. Sin embargo, la exposición indirecta a la violencia –especialmente cuando se trata de miembros de la propia familia- sólo fue un riesgo significativo para la salud mental de las niñas.

Estos resultados pueden relacionarse con la diferenciación de los roles de género: las chicas suelen estar más sujetas al control y la supervisión parental, y es más probable que tengan el papel de cuidadoras en la familia.

Resulta de interés añadir que la supervisión parental suele reducirse progresivamente a medida que los hijos crecen y que el descenso es más acusado cuando los jóvenes están expuestos a la violencia de manera consistente en los barrios desfavorecidos, especialmente en el caso de los chicos.

Implicaciones para la intervención

  • La evaluación clínica debe tomar en consideración las experiencias vicarias de violencia, especialmente en contextos de exclusión social.
  • Debe prestarse especial atención a los barrios desfavorecidos, donde son más probables este tipo de problemas, lo cual aumenta la probabilidad no sólo de ser víctima directa sino de ser testigo de incidentes violentos o incluso estar expuesto a la normalización de la violencia.
  • También se recomienda centrarse en estrategias de resiliencia de carácter compensatorio para los jóvenes en estos contextos.

Referencia del artículo:

Javdani, S., Abdul-Adil, J., Suarez, L., Nichols, S.R., Farmer, A.D. (2014). Gender Differences in the Effects of Community Violence on Mental Health Outcomes in a Sample of Low-Income Youth Receiving Psychiatric Care. American Journal of Community Psychology, 53 (3-4), 235-248. [AJCP]


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