Una línea de investigación del Laboratorio de Redes Personales y Comunidades consiste en analizar el sentido psicológico de comunidad, es decir, el sentimiento de pertenencia a un colectivo amplio (más allá de la interacción directa que se produce en pequeños grupos). Esta idea genera reacciones diferentes dependiendo del público al que se dirija.
Cuando lo presento a mis alumnos en Andalucía, tengo la sensación de que el concepto es consistente con su experiencia subjetiva. En Sevilla hay formas comunitarias muy desarrolladas, con niveles elevados de cohesión social. También se refleja en mecanismos de control social comparativamente muy asentados, y a veces es una barrera para la innovación… Aunque es un estereotipo referirse a las hermandades de Semana Santa, constituyen un ejemplo prototípico de estructura meso-social, con mecanismos de reciprocidad e intercambio que se traducen en fuertes sentimientos de identificación colectiva. Para los estudiantes andaluces referirse a la “conexión emocional compartida” como una dinámica colectiva no es algo extraño sino familiar y comprensible.
Sin embargo, cuando he presentado nuestras investigaciones ante un público francés siempre he encontrado objeciones al propio término de “comunidad”. Se trata de un concepto con connotaciones políticas particularistas que entran en contradicción con el marco de referencia de la república (de la res publica), de la igualdad ante la ley o de la idea de ciudadanía. Suelo replicar haciendo un paralelismo con las dinámicas de cohesión de grupo. Hay formas de cohesión social en colectivos de nivel intermedio, meso-social, que resultan relevantes en el plano psicológico y en la estructura social, y que no se disuelven aunque adoptemos un marco político de referencia de carácter universalista.
Estas dos reacciones muestran la tensión entre el uso descriptivo y el uso político de la idea de “comunidad”. Los grupos pequeños pueden generar dinámicas positivas de cohesión social que mejoran su rendimiento, como ocurre en ocasiones en los equipos de trabajo. Normalmente son redes en las que todos los miembros se relacionan entre sí, tienen contacto directo y son visibles entre sí. Sin embargo, las formas de cohesión social también pueden darse en barrios, organizaciones o comunidades relacionales, que constituyen espacios meso-sociales en los que no todos los integrantes tienen una relación directa ni se conocen mutuamente.
La investigadora Jayne Cravens está desarrollando un proyecto a nivel europeo para determinar el impacto que la participación en actividades vinculadas al voluntariado virtual, pueden tener sobre el nivel de empleabilidad de las personas involucradas en este tipo de iniciativas. Con frecuencia la participación en ONGs -bien sea de modo presencial o a través de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación- implican el desarrollo de competencias y habilidades, que pueden ser trasladables al ámbito profesional incrementando en consecuencia la capacidad de reforzar las competencias profesionales.
Precisamente este es el elemento principal que Cravens quiere explorar a través de esta investigación, de tal forma que al participar en iniciativas de promoción social, no sólo se estarían mejorando las condiciones de vida de la comunidad con la que se interviene, sino que de forma paralela se estarían fortaleciendo las competencias individuales que inciden en la capacidad de obtener un empleo. Este tipo de investigaciones son especialmente pertinentes en el contexto europeo, ámbito en el que el desempleo juvenil alcanza niveles alarmantes como en el caso de España. Por este motivo demostrar empíricamente que el voluntariado y la participación social pueden incidir en el incremento de la empleabilidad de los jóvenes, puede constituir un estímulo desde la escena social y política para promover e incentivar la participación en iniciativas solidarias de base tecnológica.
El 14 de junio se celebra en Cerdeña el encuentro europeo de voluntariado “Cittadini attivi: desiderio e forza di cambiamento. Il ruolo del volontariato”.
“Sono niti i tempi in cui l’integrazione europea poteva realizzarsi per implicito consenso dei cittadini. L’Europa non può essere tecnocratica o burocratica, e neanche diplomatica,ma dev’essere sempre più democratica.”
Hoy 12 de junio de 2013 se celebra el Día mundial contra el trabajo infantil. En las últimas semanas, en E-Voluntas hemos estado publicando noticias y reflexiones sobre este fenómeno, centrándonos en las estrategias de prevención efectivas basadas en la evidencia.
En su versión actual, el programa Edúcame Primero Colombia está evolucionando en el sentido de (a) incorporar micro-intervencioneslúdicas basadas en la evidencia, (b) desarrollar acciones para atender a las necesidades especiales de los desplazados por la violencia política y (c) potenciar el carácter comunitario de la intervención, incorporando actividades con las familias, los centros educativos y los barrios de residencia de los niños trabajadores.
El evento contó con la participación de personal de las estructuras solidarias de diferentes universidades andaluzas y estatales, estudiantes universitarios, personal docente e investigador así como con entidades no gubernamentales que compartieron su visión sobre el papel de la universidad a partir de experiencias de colaboración y trabajo en red.
El programade trabajo combinó presentaciones plenarias con mesas de experiencias. En primer lugar, la contextualización sobre el potencial de colaboración entre instituciones y entidades sociales corrió por cuenta de Victor Renés Ayala, quien acentuó los conceptos de conocimiento, educación y democracia. Puso de relieve la vocación transformadora del conocimiento y cómo la solidaridad acontece no tanto en procesos de redistribución de bienes sino en la apropiación de esos bienes y espacios por parte de la comunidad. La naturaleza de las relaciones entre universidad y sociedad civil organizada está íntimamente vinculada con procesos de “comunitarización” de las acciones, proyectos y centros. En suma, reivindicó el empoderamiento de los protagonistas de las acciones, asumiendo como lema de la responsabilidad universitaria en términos de “ciencia con ciencia“.
Retos y oportunidades
El voluntariado universitario es definido como una de las expresiones(no la única) más visibles de la responsabilidad social universitaria. Durante las sesiones se abordó el recorrido normativo a través del cual se han institucionalizado las políticas públicas de voluntariado en las universidades. No obstante, se identifican nuevos espacios de colaboración sociedad-universidad tales como las iniciativas de aprendizaje- servicio, la cooperación universitaria para el desarrollo, así como la realización de prácticas y trabajos de fin de grado/máster en colaboración con la iniciativa social y solidaria.
Desde la perspectiva de la gestión universitaria, la universidad reivindica como irreversibles, a pesar del contexto generalizado de recortes, los logros alcanzados en materia de promoción de la participación ciudadana y el establecimiento de alianzas con el tercer sector. Estudiantes y representantes del tercer sector también expusieron argumentos a favor y en contra de la idoneidad de asignación y/o reconocimiento de créditos por participar en iniciativas solidarias de acuerdo con la normativa universitaria. En e-voluntas también se ha tratado este asunto [ver aquí]. El profesorado universitario participante también puso de relieve la oportunidad de innovar en la configuración didáctica de los contenidos formativos y la metodología de trabajo durante las sesiones docentes.
En el apartado de retos, se enfatiza la necesidad de integrar, a modo de itinerarios formativos, contenidos vinculados con la utilidad social del conocimiento, así como ofrecer posibilidades de participación comunitaria a lo largo del ciclo formativo. El contexto de presión al que está sometido el profesorado por la acreditación y acumulación de méritos, así como el conjunto de la estructura universitaria, debiera ser permeable a la consideración de iniciativas de transferencia de conocimientos entre la teoría y la práctica.
En suma, la responsabilidad social universitaria abarca un conjunto interdiciplinar de oportunidades de conexión entre la ciencia y la práctica social del conocimiento, asumiendo un papel activo el establecimiento de colaboraciones entre entidades ciudadanas e instituciones universitarias en favor del desarrollo comunitario y avances en la solución de problemas sociales. La integración de esta filosofía en el funcionamiento universitario, la capacidad de sistematizar las prácticas socialmente responsables y la medición de su efectividad en términos de innovación y avances sociales son parte de los próximos desafíos a resolver y que probablemente serán atendidos durante las Jornadas Internacionales sobre Responsabilidad Social Universitaria que tendrán lugar los próximos 14 y 15 de noviembre en Cádiz. Programa provisional aquí
Para saber más
Arias Careaga, Silvia y Simón Ruiz, Alfonso (2004) Las Estructuras Solidarias de las Universidades Españolas: Organización y Funcionamiento. UAM. Fundación Telefónica. [Ver aquí]
Manzano-Arrondo, Vicente (2012) La Universidad Comprometida. UPV-Hegoa [ver aquí]
De la Cuesta, Marta (2011) Responsabilidad Social Universitaria. UNED-Fundación Carolina [ver aquí]
Muñoz Cancela, Cecilia (2012) Responsabilidad Social Universitaria: Aportes al enriquecimiento del concepto desde la dimensión de las prácticas. Documento de trabajo núm. 23 – UCM. [ver aquí]
Portal web de la Federación Española de Universidades Populares: http://www.feup.org/
Cátedra de Telefónica en la UNED sobre Responsabilidad Social Corporativa y Sostenibilidadhttp://rsc.uned.es/
Ministerio de Educación – Gobierno de España (2011) La Responsabilidad Social de la Universidad y el Desarrollo Sostenible. [ver aquí]
Portal web Foro de los Consejos Sociales de las Universidades Públicas de Andalucía – Responsabilidad Social Universitaria. http://rsuniversitaria.org/web/
El trabajo infantil doméstico es una modalidad de trabajo infantil de difícil evaluación y cuantificación, debido en parte a la invisibilidad de este tipo de trabajos que se realizan en el interior del hogar familiar o en hogares de terceros. Por otro lado, en ocasiones, las legislaciones sobre condiciones laborales en general y las restricciones sobre el trabajo infantil, no suelen tener en cuenta este tipo de actividades laborales. En 2008, la Fundación Save the Children publicó un informe en el que indicaba que más de 50 millones de niños y niñas en todo el mundo se dedicaban a actividades laborales domésticas, de los cuales, 10 millones lo hacían en condiciones de esclavitud o relacionadas con las peores formas de trabajo infantil.
En este informe se apuntan a algunas de las principales características de este tipo de trabajos:
1. Como hemos mencionado, tienen lugar en el ámbito privado del hogar. Ello aumenta su invisibilidad, además de dificultar su inclusión en la agenda de las políticas y programas nacionales e internacionales de lucha contra el trabajo infantil.
2. Suele ser un tipo de trabajo social y culturalmente aceptado en muchas ocasiones, sobre todo cuando se desempeña en el hogar familiar. Incluso cuando se desarrolla en hogares de terceros, los padres suelen tener la convicción de que enviar a sus hijos e hijas a los hogares de personas con mayor estatus social o mayor capacidad económica, supone mejores oportunidades de futuro para ellos.
3. Afecta en mayor medida a las niñas que a los niños. De hecho, en diversos estudios se apunta a que más del 80 por ciento del trabajo infantil doméstico lo desempeñan niñas entre los 6 y los 17 años.
2
Intervención en el trabajo infantil doméstico
A pesar de las dificultades mencionadas, se pueden encontrar experiencias que han tenido como población objeto, los niños y niñas dedicados a actividades laborales en el hogar. Por ejemplo, la OIT en América Latina y el Caribe diseñó y difundió cuñas radiofónicas que tenían como objetivo la sensibilización sobre diferentes formas de trabajo infantil. Una de ellas, llamada Soledad, hacía referencia explícita al trabajo infantil en el hogar.
Por otro lado, en Colombia, entre 2002 y 2010 se llevaron a cabo un conjunto de programas de intervención en trabajo infantil, entre los que se encontraba el programa de “Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil Doméstico en Hogares de Terceros”. Este programa tenía como principales objetivos el cambio cultural en la percepción del trabajo infantil por parte de la sociedad colombiana en general y de forma específica entre los funcionarios de las instituciones y administraciones de atención y protección al menor (entidades de protección infantil, profesores y personal de los centros educativos, padres y madres, etcétera). Para ello se utilizó una estrategia de comunicación y sensibilización mediante materiales audiovisuales y otra consistente en la organización de talleres con diferentes agentes sociales.
Finalmente, una propuesta interesante es el de la publicación promovida por la OIT y el Departamento de Trabajo de Estados Unidos, “Trapitos al Sol”. Se trata de una experiencia similar a otras ya comentadas, consistente en dar voz a los niños y niñas trabajadores, en esta ocasión dedicados a actividades domésticas. Lo interesante en este caso, es que se tienen en cuenta las experiencias tanto de niños y niñas, como de adolescentes y adultos que en su infancia tuvieron que trabajar bien en el propio hogar o bien en hogares de terceros en forma de servidumbre.
Este encuentro prestará especial atención a la elaboración de propuestas de la futura Ley Andaluza de Comunicación Audiovisual. Este foro pretende agrupar aquellas inquietudes por ajustar la comunicación a aspectos éticos y valores de participación ciudadana y de compromiso social de los agentes sociales, instituciones y empresas del sector de la comunicación.
El informe de la OIT “Intensificar la lucha contra el trabajo infantil” es de obligada lectura para los interesados en la prevención de este fenómeno. El documento (a) hace una revisión exhaustiva de las estadísticas de trabajo infantil en el mundo, (b) revisa las condiciones y necesidades especiales de los menores y (c) valora las diferentes intervenciones que se han desarrollado en este ámbito.
La prevención del trabajo infantil en la agricultura sigue siendo una de las prioridades. Se trata del ámbito en el que trabaja un mayor número de menores en el mundo y suele estar asociado a formas culturales arraigadas en la socialización de los niños. Entre las estrategias de intervención se presta atención a la transferencia condicionada de efectivos y a la educación obligatoria. En este último caso, el reto en muchos países consiste en la escasez de profesorado. También es de interés la relación entre la extensión del trabajo infantil y las dificultades de los jóvenes para encontrar un empleo decente.
En el caso de Latinoamérica se constatan los logros de la última década, conformando la región que más ha avanzado en la reducción del trabajo infantil. Sin embargo, se establece como reto la intervención específica con pueblos indígenas y se señalan los riesgos de la crisis financiera mundial en las políticas de protección social.
De entre las recomendaciones para la intervención, nos gustaría destacar tres elementos de los muchos que se mencionan:
De los proyectos a las políticas. El impacto de la prevención es reducido si las intervenciones no forman parte de políticas de largo alcance, enfrentando el cambio cultural que supone la protección de los menores.
Continuidad de las intervenciones. En segundo lugar, la efectividad de la intervención pasa por el desarrollo de proyectos de medio plazo, de forma que la continuidad y la sostenibilidad de las intervenciones se convierten en dimensiones clave.
El riesgo de desandar lo andado. Finalmente, el informe deja claro la necesidad de orientar más estratégicamente la intervención en tiempos de crisis. Posiblemente mantener la intervención conllevará también innovar en las formas de financiación de las actividades de protección social, así como profundizar en la alianza sindical y empresarial.
Figura 1. Red de apoyo social de adulto en situación de desplazamiento
Redes personales, desplazamiento y trabajo infantil
Colombia es uno de los países que más ha sufrido el fenómeno del desplazamiento forzado en los últimos años. Este fenómeno se debe a múltiples factores entre los que destacan el conflicto armado, la presencia de grupos paramilitares o las recientes inundaciones que azotaron el Departamento del Atlántico a finales de 2010. Todos estos elementos han incidido de manera directa en la generación de más de cinco millones de desplazados en todo el país, situándolo como uno de los países con mayor proporción de población desplazada a nivel mundial (IDMC, 2011).
El desplazamiento produce importantes efectos a nivel comunitario e individual. A nivel comunitario provoca una descomposición del tejido social en la que tanto las comunidades de origen como el contexto de destino ven modificada su estructura y composición. Previamente se han documentado situaciones de segregación y conflictividad social derivadas de este fenómeno. A nivel individual, la población afectada debe abandonar sus tierras para asentarse en las zonas periféricas de las grandes ciudades en las que deben buscar el sustento de sus familias. Por otro lado la fragmentación familiar deriva en una reducción de las fuentes de apoyo social disponibles, incrementando el riesgo de padecer situaciones de exclusión social. Los menores de estas familias son especialmente vulnerables al desplazamiento en tanto que dependen directamente de los progenitores. Uno de los efectos del desplazamiento es que estas situaciones incrementan la probabilidad de que los menores realicen actividades laborales para incrementar los mermados ingresos de la unidad familiar.
Figura 2. Red de apoyo social de adulto no desplazado.
El Laboratorio de Redes Personales y Comunidades (LRPC) ha desarrollado un estudio en Barranquilla (Atlántico-Colombia), para analizar las características de las redes personales de población desplazada y no desplazada, con la finalidad de determinar los posibles efectos interactivos entre las propiedades estructurales de las redes personales y diversos indicadores de implicación comunitaria como el sentido de pertenencia, la participación social o el capital social. Otro de los objetivos de la investigación es poder identificar una tipología de las redes de apoyo social de la población desplazada, para así proponer estrategias de integración y optimización. Para ilustrar los efectos del desplazamiento en las figuras 1 y 2 presentamos dos redes personales. La Figura 1 corresponde a la red de apoyo social de una persona desplazada, mientras que la Figura 2 representa la red de una persona que no se ha desplazado. Como podemos observar la estructura y la composición de la red personal varía notablemente en los dos casos expuestos. La persona desplazada mantiene pocos contactos en el contexto de destino, lo que se traduce en menor disponibilidad de fuentes de apoyo próximas. En sentido inverso la persona no desplazada cuenta en su red con una amplia proporción de población local, este aspecto garantiza el acceso a diferentes fuentes de apoyo repercutiendo positivamente en diferentes variables psicosociales. Este análisis hace posible comprender los procesos de adaptación y desarrollo en el contexto de destino desde una perspectiva interactiva, en la que el entorno relacional del sujeto puede explicar estos procesos de vital importancia para el bienestar individual y colectivo.
Nota sobre las representaciones visuales: El tamaño del nodo indica la multiplicidad de tipos de apoyo que recibe la persona. La forma indica la relación que mantienen con el sujeto (círculo=familiar; cuadrado= pareja; triángulo= amigo; rombo= compañero de trabajo; cuadrado redondeado= vecino). Finalmente el color del nodo indica la procedencia del individuo (blanco= Barranquilla; negro= otra ciudad de Colombia).
Proyecto de investigación en cooperación al desarrollo
Redes personales de los menores trabajadores en familias desplazadas por la violencia política en Colombia: indicadores para la evaluación de las acciones de cooperación internacional para el desarrollo. Proyectos de investigación en cooperación al desarrollo. Oficina de Cooperación al Desarrollo de la Universidad de Sevilla (2012-2015).