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Publicaciones del LRPC en 2018

La presentación superior corresponde a una comunicación con la que presentamos en 2016 los primeros resultados de nuestra investigación en tres escuelas de Lima, en el marco de un proyecto para la reducción del trabajo infantil. Esos datos se publicaron como artículo en enero de 2018 en la revista Psychosocial Intervention y es posiblemente la publicación del grupo que ha captado más atención en los últimos meses. Actualmente es uno de los artículos más visitados y más descargados de la revista. Entre sus aportaciones se cuentan: (a) evaluar el concepto de “escenarios de conducta” con la metodología de análisis de redes personales, (b) utilizar una aproximación de metodología mixta, combinando estrategias cualitativas y cuantitativas, y (c) aplicar la técnica de “grafos agrupados” con un total de 8 categorías. Está disponible a continuación:

  • Maya Jariego, I., Holgado, D., Márquez, E. & Santolaya, F. J. (2018). The community role of schools in Jicamarca and Villa El Salvador (Peru): crosscutting behavior settings in personal networks. Psychosocial Intervention, 27 (1), 1-11. https://doi.org/10.5093/pi2018a3 [pdf]

Como hemos hecho en años anteriores, más abajo se recogen una selección de publicaciones del LRPC en el segundo semestre de 2018. Esta selección incluye trabajos sobre comunidades de pescadores, visualización de redes sociales, generadores de nombres, participación ciudadana, voluntariado y coaliciones comunitarias.

Tipologías de redes personales

El Laboratorio de Redes Personales y Comunidades (LRPC) obtuvo en 2016 y 2017 sendos “sellos de excelencia” en reconocimiento del proyecto Typology and dynamics of personal networks and their relationship with psychological attributes en la convocatoria Marie Sklodowska-Curie (MSCA-IF). El LRPC continúa impulsando esta línea de investigación en la que combina la elaboración de tipologías de redes personales con el estudio de las diferencias individuales, con un diseño comparativo transcultural.

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Tres artículos que te inspiraron en tu investigación

A Weekly Illustrated Journal of Science (Public Domain)

De redes y comunidades

En el Laboratorio de Redes Personales y Comunidades hemos hecho un ejercicio en el que cada miembro del grupo ha elegido tres artículos que han influido especialmente en su investigación. Cuando se trabaja en la tesis doctoral, se suelen encontrar algunas “perlas” que ofrecen una visión especialmente comprehensiva del área de estudio o que aportan una idea clave que permite reorientar la investigación. Los hemos puesto en común para recopilar una pequeña selección de artículos inspiradores.

Son “los tres artículos que más influyeron en mi tesis doctoral”. Siguiendo un orden cronológico, este es el resultado:

De las redes personales de los inmigrantes

Los tres artículos de Isidro Maya Jariego, a partir de su tesis sobre el papel de las redes de apoyo social en la adaptación psicológica de los inmigrantes:

  • Boyd, M. (1989). Family and Personal Networks in International Migration: Recent Developments and New Agendas. International Migration Review, 23, 3, 638-670. [IMR]

Es un estudio de revisión que explica muy bien las contribuciones de las redes sociales en los procesos migratorios. Este artículo se adelanta a su tiempo, indicando la agenda investigación que permitiría traducir las remesas, las visitas internacionales y los flujos de población en términos de redes.

  • Litwin, H. (1995). The social networks of elderly immigrants: An analytic typology. Journal of Aging Studies, 9(2), 155-174. [JAS]

Este es el artículo que más influyó en mi tesis doctoral y en la investigación que hice inmediatamente después. Por un lado, la idea de hacer tipologías de redes, como una estrategia que resulta eficiente en el análisis de datos y que a la vez es muy apropiada para hacer elaboraciones teóricas. Por otro lado, por el énfasis en la estructura de las relaciones, que a mí me llevó de los estudios psicológicos de apoyo social al análisis de redes sociales…

  • Massey, D.S., Goldring, L. y Durand, J. (1994). Continuities in Transnational Migration: An Analysis of Nineteen Mexican Communities. American Journal of Sociology, 99, 1492-1533. [AJS]

Es el mejor estudio empírico que tuve ocasión de leer durante mi tesis doctoral. Combina la (posiblemente) mejor explicación teórica de las cadenas migratorias con un análisis de comunidades inmigradas en el nivel meso-social. Por ejemplo, examinando la prevalencia de la migración en las comunidades de origen y el tamaño de las comunidades expatriadas.

De preparación comunitaria en atención primaria

Los tres artículos de Daniel Holgado Ramos, a partir de su tesis doctoral sobre los procesos comunitarios en el trabajo social de atención primaria en Andalucía.

  • Wandersman, A. (2003). Community Science: Bridging the Gap between Science and Practice with Community-Centered Models. American Journal of Community Psychology, 31(3-4), 227-242. [AJCP]

Para mí, uno de los artículos clave de las últimas décadas en Psicología Comunitaria. No fue el primero que trata el tema de la conexión entre ciencia y práctica en la intervención social, pero sí sienta las bases de parte de la investigación posterior sobre la implementación de programas y el papel de la comunidad en el ajuste y la efectividad. Establece además una agenda de investigación que ha dado lugar a diversas líneas de investigación y desarrollos teóricos y prácticos posteriores.

  • Edwards, R. W, Jumper-Thurman, P., Plested, B., Oetting, E., & Swanson, L. (2000). Community Readiness: Research to Practice. Journal of Community Psychology, 28(3), 291-307. [JCP]

Aunque no es el primer artículo que describe el concepto de preparación comunitaria, sí es el que más repercusión ha tenido. Al situar la preparación para el cambio en el contexto de la efectividad de programas y de la transferencia de conocimiento, lo convierte en un factor clave a tener en cuenta en la implementación. Quizás el que más influencia tuvo en mi tesis doctoral y el que más me ayudó a definir mis objetivos de estudio.

  • Feinberg, M. E., Riggs, N. R. & Greenberg, M. T. (2005). Social Networks and Community Prevention Coalitions. The Journal of Primary Prevention, 26(4), 279-298. [JPP]

Uno de los primeros artículos que aplica de forma sistemática el análisis de redes sociales en intervención social. Aunque no hace un uso excesivamente complejo de la metodología de redes, es bastante creativo y muestra el potencial del ARS en este campo. Para mi supuso todo un hallazgo en su momento.

De redes y movilidad geográfica

Los tres artículos de Romina Cachia, a partir de su tesis doctoral sobre las redes personales de cuatro grupos de extranjeros altamente cualificados en situación de movilidad geográfica.

  • Herz, A. (2015). Relational constitution of social support in migrants’ transnational personal communities. Social Networks, 40, 64-74. [SN]

While writing my PhD, I came across Herz’s article. It immediately caught my attention because it dealt exactly with the same topics of my doctoral research: social support, migrants and the use of personal networks. In this article, Herz presents his research on the personal communities of German migrants in Great Britain. It is one of the first articles which tackles how transnationality influences the provision of different dimensions of social support in migrants’ communities. Herz finds that relational characteristics (e.g. contact frequency, tie strength and transnationality) are more relevant that structural characteristics (size, density) and ego attributes (e.g. age, gender or time of residence) in explaining how migrants receive social support.

  • Bastani, S. (2007). Family comes first: Men´s and women´s personal networks in Tehran. Social Networks, 29, 357-374. [SN]

Of all the articles I read for my PhD, this is perhaps the article I can say I truly enjoyed reading. Bastani’s work is highly accessible and I love the way she writes and presents her research. The study explores the differences in the personal networks of woman and men in Tehran, from a qualitative lens and gives an insight of how personal networks work in Iran. Her findings suggest that Iranians tend to prefer same-sex networks and as opposed to most previous findings, the elderly in Tehran have larger networks. However, she also concludes that apart from such differences, she has found little variances when comparing the personal networks of Tehran people to those of similar conditions residing in Toronto and North California, highlighting, that personal networks reveal that we should be cautious when speaking of cultural uniqueness.

  • Urry, J. (2003). Social networks, travel and talk. The British Journal of Sociology, 54(2), 155-175. [BJS]

I came across Urry’s work while doing my Masters in England. In his work, I see reflected the bridge between my masters and doctoral research. His work marks one of the first reflections on how travel influences the social networks of people. He argues that the increase in communications devices had led to extensive networks, but their functioning is still highly dependent upon occasioned meetings. In my view, this work has provided an important contribution to the discourse on new media and networks, because it explored the emerging ‘network sociality’ in the context of the new media environment surging following the dot.com boom, without obliterating, rather emphasizing the importance of meetingness, which remains significant more than a decade later, irrespective of the wide diffusion of online social networks.

De los itinerarios turísticos de los rusos en Andalucía

Los tres artículos de Deniza Alieva, a partir de su tesis doctoral sobre itinerarios y redes organizativas del turismo ruso en Andalucía.

  • Shih, H. Y. (2006). Network characteristics of drive tourism destinations: An application of network analysis in tourism. Tourism Management, 27(5), 1029-1039. [TM]

Uno de los trabajos que crearon la base de mi tesis doctoral. El estudio propone utilizar el análisis de redes sociales para determinar las características particulares de aquellos destinos turísticos que atraen a los viajeros en coche. Se miden los indicadores de centralidad y se analizan los factores que más influyen en la elección de un punto particular del itinerario.

  • Baggio, R., Scott, N., & Cooper, C. (2010). Network science: A review focused on tourism. Annals of Tourism Research, 37(3), 802-827. [ATR]

Los trabajos de estos tres autores me ayudaron a ver más claramente cómo se puede estudiar el turismo a través del análisis de redes sociales. He elegido este artículo de todos sus trabajos porque aquí se hace un muy buen resumen de la aplicación de las técnicas básicas del ARS en un estudio de caso. Ayuda a entender cómo se conectan entre sí los indicadores y qué aplicación práctica pueden tener las diferentes medidas calculadas. Creo que se podría recomendar este artículo a cualquier persona que empiece a explorar el uso del ARS en el ámbito del turismo.

  • Jeuring, J. H. G., & Haartsen, T. (2017). The challenge of proximity: the (un) attractiveness of near-home tourism destinations. Tourism Geographies, 19(1), 118-141. [TG]

Como mi tesis doctoral exploraba los factores que determinan la elección de los puntos específicos de un itinerario, durante la búsqueda de literatura académica sobre el tema, encontré este artículo. Los autores describen resultados de un estudio hecho en los Países Bajos que trataba la percepción de distancia y proximidad por parte de los viajeros. Me interesó mucho este trabajo porque en la mayoría de casos la aproximación a la distancia y la proximidad se basa en los kilómetros, mientras que aquí se ve cómo influyen otros factores, como los relacionados con aspectos motivacionales.

De la prevención del trabajo infantil

Los tres artículos de Esperanza Márquez López, sobre la implementación de programas para reducir el trabajo infantil.

  • Quinby, R. K., Hanson, K., Brooke-Weiss, B., Arthur, M. W., Hawkins, J. D., & Fagan, A. A. (2008). Installing the Communities that Care prevention system: Implementation progress and fidelity in a randomized controlled trial. Journal of Community Psychology, 36(3), 313–332. [JCP]

En este artículo se analiza el funcionamiento de un programa llamado “comunidades que cuidan” que tiene como base el trabajo conjunto entre la comunidad, los facilitadores, los participantes y sus familias de manera que son protagonistas durante la implementación del programa, lo que los hace conscientes de sus cambios. La evaluación del programa destaca el cumplimiento de todas las fases de implementación planificadas y el ajuste de éstas al contexto de intervención.

  • Durlak, J. A., & DuPre, E. P. (2008). Implementation matters: A review of research on the influence of implementation on program outcomes and the factors affecting implementation. American Journal of Community Psychology, 41(3–4), 327–35. [AJCP]

Se analizan de forma sistemática los factores primordiales para analizar la implementación de un programa en una revisión de más de 500 estudios. Destaca el lazo de unión entre una buena implementación y los resultados. Se concluye la necesidad de hacer una recogida exhaustiva de todos los detalles de la implementación de un programa teniendo en cuenta los factores del entorno que rodea a los participantes, haciéndoles partícipes de las innovaciones incorporadas a los programas.

  • Berkel, C., Mauricio, A. M., Schoenfelder, E., & Sandler, I. N. (2011). Putting the pieces together: An integrated model of program implementation. Prevention Science, 12(1), 23–33. [PS]

Destaca la necesidad de crear una teoría que guíe la implementación. Pone en relación el comportamiento de los facilitadores de los programas (fidelidad, calidad de la entrega, y adaptación) y los comportamientos de los participantes (receptividad) para crear un marco desde donde se analicen las dimensiones que influyen directa o indirectamente en los resultados.

De voluntariado y participación comunitaria

Los tres artículos de Fran Santolaya sobre las prácticas de voluntariado, participación ciudadana y organización comunitaria.

  • Omoto, A. M., & Snyder, M. (1995). Sustained helping without obligation: Motivation, longevity of service, and perceived attitude change among AIDS volunteers. Journal of Personality and Social Psychology, 68(4), 671-686. [JPSP]

El artículo explora una de las expresiones solidarias más complejas, como es el caso del voluntariado. Contribuye a su descripción a través de un modelo que conecta elementos de naturaleza individual conjuntamente con elementos de tipo organizativo. El desarrollo de investigaciones posteriores a su publicación derivó en el papel que los elementos comunitarios también desempeñan en explicar las razones por las cuales las personas se involucran en actividades solidarias, así como en atender las razones que explican que haya organizaciones con más probabilidades de mantener su capital de voluntariado a lo largo del tiempo.

  • McMillan, B., Florin, P., Stevenson, J., Kerman, B., & Mitchell, R. E. (1995). Empowerment praxis in community coalitions. American Journal of Community Psychology, 23(5), 699-727. [AJCP]

Las coaliciones comunitarias pueden ser definidas como aquellas organizaciones de segundo nivel en las que diferentes actores sociales contribuyen de manera colaborativa a paliar las consecuencias negativas de un problema así como a prevenir su aparición. El artículo se adentra en el reto de identificar qué consecuencias tiene tanto en el plano individual como en el organizativo el hecho de participar activamente en la solución de problemas sociales. Con una naturalidad hoy ya contrastada, se identifican procesos de empoderamiento psicológico individual y organizativo. Subraya la relevancia de la efectividad organizacional asociada a estructuras de base no siempre tan formales, como el caso de la coaliciones comunitarias.

  • Kieffer, C. H. (1984). Citizen empowerment: A developmental perspective. Prevention in Human Services, 3(2-3), 9-36. [PHS]

Propuesta clásica a través de la cual el autor conecta tópicos esenciales en el ámbito de la intervención social y comunitaria. En el marco del estudio del liderazgo social y comunitario, se propone una lógica progresiva a través de la cual los procesos de participación ciudadana podrían estar conectados con el desarrollo de empoderamiento, identificando el sentido psicológico de comunidad como uno de sus desencadenantes. En suma, de nuevo, aspectos individuales y contextuales se combinan para explicar cómo las personas se implican en mejorar su entorno comunitario.


Experiencias de participación de un psicólogo comunitario

Melissa Mongiat (CC BY-NC-SA 2.0)

Algunas lecciones aprendidas sobre voluntariado, implicación cívica, competencias personales y cohesión local

Durante el último año he participado como voluntario en la sección “pregunte a un asesor” de la Caja de Herramientas Comunitarias. Uno de los temas recurrentes en las preguntas de los usuarios es cómo aumentar la participación de la comunidad. La participación es un valor central de la psicología comunitaria (Chavis & Wandersman, 1990; Dalton, Elias & Wandersman, 2001; Rappaport, 1987; Zimmerman, 2000). Las asociaciones y las organizaciones de base ofrecen oportunidades para desarrollar relaciones, ejercer el compromiso personal con determinadas causas sociales y desplegar diferentes formas de acción colectiva (Christens & Speer, 2011; Florin & Wandersman, 1990; Wandersman & Florin, 2000).

Es habitual que cualquier psicólogo comunitario acumule experiencias de participación a lo largo de su vida personal y profesional. El empoderamiento y la implicación de la comunidad aparecen de manera transversal en todo tipo de iniciativas de cambio social. En mi caso, desde que un grupo de amigos creamos una asociación cultural juvenil, he estado vinculado a diferentes organizaciones comunitarias y asociaciones profesionales. Desde entonces, he estado involucrado en un periódico local, en la financiación de causas comunitarias y en la contribución a una asociación ambiental, por mencionar algunos.

La mayoría de estas experiencias no las he tenido en calidad de psicólogo comunitario. Sin embargo, han resultado fundamentales en mi comprensión de los procesos de organización comunitaria y de las prácticas que promueven la cohesión social. A continuación, desarrollo una breve reflexión personal sobre dichas experiencias. Me detendré en mostrar cómo la participación guarda una relación directa con el desarrollo de competencias personales y mejora la integración comunitaria. Además, veremos varios ejemplos que ilustran cómo la participación efectiva se basa en la persistencia, el desarrollo progresivo de relaciones y la administración de incentivos con los que mantener la implicación a lo largo del tiempo.

La participación como aprendizaje

La primera experiencia de voluntariado en la que recuerdo haber participado consistió en clasificar medicinas que se enviaban a países africanos. Yo tendría unos seis o siete años. Mi madre me llevaba a una asociación de cristianos de base que recogía alimentos y medicinas para remitirlos a iniciativas de cooperación al desarrollo sobre el terreno. La tarea era tan sencilla que podía hacerla un niño. Primero mirábamos la fecha de caducidad para garantizar que la medicación no estaba en mal estado y que todavía tenía unos meses por delante para poder ser utilizada con garantías. Luego separábamos los antibióticos del resto y los organizábamos según una lista de prioridades. Con el tiempo se introdujeron regulaciones en la distribución de medicamentos, con criterios de salud pública y control farmacéutico, que impidieron que esa actividad siguieran haciéndola este tipo de asociaciones. Yo era tan pequeño que clasificar cajas de pastillas y jarabes no dejaba de ser un juego al que dedicaba dos tardes por semana. Sin embargo, aquellas experiencias iniciales de colaboración desinteresada (para atender las necesidades sociales de otras personas a las que yo no conocía), fueron posiblemente, sin saberlo, un antecedente necesario de la participación cívica posterior. Los psicólogos comunitarios sabemos que la participación temprana en acciones de voluntariado predice la implicación comunitaria durante la vida adulta (Guillaume, Jagers & Rivas-Drake, 2015; Lawford & Ramey, 2017).

Años más tarde he coordinado proyectos de cooperación internacional en Colombia y Perú. “Edúcame Primero” es una iniciativa para la prevención del trabajo infantil que normalmente se aplica en colegios, y que consiste en desarrollar acciones psicoeducativas con niños en situación de riesgo psicosocial, junto con sus familias (Maya Jariego & Holgado, 2014; Maya Jariego, 2017). Con la ayuda de becas de formación solidaria de la Universidad de Sevilla, pequeños grupos de estudiantes participaron durante algunos años en la implementación del programa. El voluntariado internacional les proporcionaba una experiencia intercultural y les permitía conocer de primera mano las condiciones de exclusión en los barrios periféricos de las grandes ciudades latinoamericanas. Cuando finalizó el programa en Lima (Perú), visitamos a cada uno de los colegios participantes en el programa para hacerles entrega de un lote de libros de lecturas infantiles, con cuentos y clásicos de la literatura en español. Repartir los libros directamente a los niños para que los colocaran en los anaqueles de la biblioteca del colegio es uno de los momentos más emocionantes que me ha proporcionado la intervención comunitaria. En mi caso me inicié en la lectura cuando era adolescente con una colección de bolsillo con libros de Mario Vargas Llosa, Pablo Neruda, Gabriel García Márquez, Julio Cortázar y otros clásicos del boom literario hispanoamericano. Repartir libros en algunos colegios de Latinoamérica, es decir llevar literatura de vuelta al otro lado del Atlántico, significaba devolver parte de lo que había recibido. Por eso lo viví como un gesto de gran justicia poética.

Terceros lugares en la comunidad local

Pese a estas incursiones en la cooperación internacional, las iniciativas a las que les he dedicado más tiempo se han desarrollado en el ámbito local. He de decir que esto ha ocurrido con especial intensidad en dos etapas diferentes. A principios de los 1990 fundamos un periódico en Alcalá de Guadaíra, una ciudad de tamaño medio en el entorno metropolitano de Sevilla. “La Voz de Alcalá” surgió como un medio independiente de base comunitaria, en un contexto en el que aparecían los primeros casos importantes de corrupción política en España y considerábamos necesario darle voz a los colectivos con menos poder en la comunidad local. El periódico articuló su línea editorial en torno al valor de la participación ciudadana. Creamos una sección, denominada “Tribuna abierta”, en la que cuatro invitados debatían cada semana sobre un tema de interés local. La combinación de la participación abierta con una amplia representación de la diversidad de puntos de vista contribuyó de manera efectiva al debate público y a generar una visión compartida sobre los problemas locales.

Con una filosofía muy parecida surgió también el “Foro Oromana”, una asociación cultural en cuya creación participé una década más tarde. En este caso la actividad principal consistía en organizar conferencias y debates sobre el modelo de ciudad. El contenido de los encuentros oscilaba desde las sesiones de planeamiento urbano estratégico a las mesas redondas con los candidatos a la alcaldía. El foro ciudadano se definió desde su inicio como “un lugar de encuentro entre alcalareños”. Concebíamos la asociación como un “tercer lugar” (Oldenburg, 1989) en el que los vecinos pudieran reunirse informalmente y mantener una conversación. Este tipo de espacios públicos contribuyen a una vida comunitaria activa, facilitan la conexión entre ciudadanos de diferente ideología o condición, y promueven el sentido de comunidad. En los dos casos –el periódico y el foro-, nos basamos durante un largo periodo meramente en la participación voluntaria. Con el tiempo se institucionalizaron y mejoraron su funcionamiento. Sin embargo, aquellos inicios participativos contribuyeron a formar un núcleo de participantes comprometidos que posiblemente influyeron, junto con otros factores, en que dos o tres décadas después ambas asociaciones aún sigan en activo.

Como puede comprobarse en cualquier escenario local, los estudios comunitarios han puesto de manifiesto que la vida asociativa es un ámbito fundamental de socialización y de transformación personal. Permite desplegar los valores y la conciencia crítica en el plano individual, y es un catalizador del sentido de eficacia colectiva (Chavis & Wandersman, 1990; Florin & Wandersman, 1990).

La transparencia de la participación en comunidades virtuales

También he tenido la oportunidad de implicarme activamente en varias comunidades virtuales, y en momentos puntuales he ejercido de voluntario en línea. Aunque no hay nada “virtual” en la participación online (Cravens & Ellis, 2014), me gusta utilizar, por su valor evocativo, el término que popularizó Howard Rheingold (1993). Durante muchos años he sido administrador de “E-Voluntas”, una lista de correo electrónico en la que participan voluntarios, gestores de voluntariado e investigadores. Empezó a funcionar en 2002, con la intención de “crear un canal iberoamericano sobre voluntariado, sociedad civil e intervención comunitaria”. Los contenidos giraban fundamentalmente en torno al intercambio de experiencias en la región y la sistematización de la práctica del voluntariado. Durante el primer año de funcionamiento, hicimos una traducción participativa de “la guía de voluntariado virtual” (Ellis & Cravens, 2000). Para todos los participantes fue nuestra primera experiencia de voluntariado en línea. Nos permitió explorar el potencial de las tecnologías de la información para la colaboración en red y la movilización ciudadana. Con aquella experiencia pionera no sólo comprobamos que se podía hacer voluntariado a distancia de manera efectiva, sino que también nos reveló el potencial de los espacios virtuales para la acción comunitaria.

Antes de que Twitter, Facebook y WhatsApp transformaran el ecosistema de la comunicación online, algunas listas de correo adquirieron un papel destacado entre las comunidades mediadas por ordenador más activas (Rheingold, 1993, 2000). Los foros virtuales proporcionan un medio transparente, que facilita la observación, la monitorización y el registro del grueso de la interacción que tiene lugar entre sus miembros. Esto hace de ellos, en mi opinión, un buen contexto en el que aprender estrategias de dinamización de grupos y “gestión comunitaria”. Cuando administras una lista de correo caes en la cuenta de que es importante recibir al menos un mensaje por semana, para mantener la atención continuada de los suscriptores. También se hace necesario responder a cualquier contribución, por incipiente que sea, y reforzar los pequeños logros. La participación es un proceso de medio y largo plazo, que requiere persistir en los objetivos. El administrador ejerce un liderazgo que establece el tono inicial en la lista de correo y contribuye decisivamente a la cultura del grupo. Poco a poco se va generando un núcleo de participantes activos que proporciona a los foros efectivos una estructura centro-periferia. El foro alcanza su madurez cuando los miembros de la periferia pasan a reforzar el núcleo activo, de forma que se mantiene la dinámica global incluso cuando alguno de los miembros centrales adopta un rol más pasivo. La acción participativa se caracteriza por su sostenibilidad. Con la interacción prolongada en el tiempo, la historia compartida y el desarrollo del sentido de comunidad, se va generando un sistema de intercambio de apoyo generalizado, basado en la reciprocidad, del que se benefician tanto los participantes como los observadores pasivos. Se convierte, entonces, en un recurso de valor público.

Cómo aumentar la participación

Promover la participación comunitaria es, en definitiva, una tarea muy compleja. Cuando los usuarios de la Caja de Herramientas me preguntan por este tema, evito las respuestas de carácter eminentemente teórico e intento trasladar algunas de las lecciones aprendidas en mi propia experiencia de participación. Las he resumido en la Tabla 1.

Mi recomendación suele consistir en prestar atención a las competencias de los participantes, los escenarios de interacción y la formación de un grupo cohesivo con sentido de pertenencia. Tanto los líderes como las organizaciones tienen un papel fundamental en la participación comunitaria efectiva. Además, los espacios que son capaces de congregar a individuos y colectivos diversos cuentan con un valioso potencial para la construcción comunitaria. Finalmente, se trata de un proceso que se va construyendo progresivamente, a través de una historia compartida por los participantes, y que requiere de una red mínimamente estructurada en la que emerge el sentido psicológico de comunidad (Maya-Jariego, 2004).

Como la participación tiene un valor transversal en la acción comunitaria, las lecciones pueden trasladarse posiblemente a cualquier ámbito, con independencia del problema social o de la población con la que se trabaje. No importa cuál sea el contexto, la participación es un camino largo que se sostiene en la tenacidad, el desarrollo de relaciones personales y la construcción de escenarios compartidos.

REFERENCIAS

Chavis, D. M., & Wandersman, A. (1990). Sense of community in the urban environment: A catalyst for participation and community development. American Journal of Community Psychology, 18(1), 55-81.

Christens, B. D., & Speer, P. W. (2011). Contextual influences on participation in community organizing: A multilevel longitudinal study. American Journal of Community Psychology, 47(3-4), 253-263.

Cravens, J., & Ellis, S. J. (2014). The Last Virtual Volunteering Guidebook: Fully Integrating Online Service into Volunteer Involvement. Philadelphia, PA: Energize.

Dalton, J. H., Elias, M. J., & Wandersman, A. (2001). Community psychology: Linking individuals and communities. Wadsworth/Thomson Learning.

Ellis, S. J., & Cravens, J. (2000). The Virtual Volunteering Guidebook: How to Apply the Principles of Real-World Volunteer Management to Online Service. Impact Online.

Florin, P., & Wandersman, A. (1990). An introduction to citizen participation, voluntary organizations, and community development: Insights for empowerment through research. American Journal of Community Psychology, 18(1), 41-54.

Guillaume, C., Jagers, R., & Rivas-Drake, D. (2015). Middle school as a developmental niche for civic engagement. American Journal of Community Psychology, 56 (3), 321-331

Lawford, H. L., & Ramey, H. L. (2017). Predictors of Early Community Involvement: Advancing the Self and Caring for Others. American Journal of Community Psychology, 59(1-2), 133-143.

Maya-Jariego, I. (2004). Sentido de comunidad y potenciación comunitaria. Apuntes de Psicología, 22(2), 187-211.

Maya-Jariego, I. (2017), “But We Want to Work”: The Movement of Child Workers in Peru and the Actions for Reducing Child Labor. American Journal of Community Psychology, 60: 430–438. doi:10.1002/ajcp.12180

Maya-Jariego, I. & Holgado, D. (2014). From Barranquilla to Lima in Reducing Child Labor: Lessons in Community Action. Global Journal of Community Psychology Practice, 5 (2), 1-6.

Oldenburg, R. (1989). The great good place: Café, coffee shops, community centers, beauty parlors, general stores, bars, hangouts, and how they get you through the day. Paragon House Publishers.

Rappaport, J. (1987). Terms of empowerment/exemplars of prevention: Toward a theory for community psychology. American Journal of Community Psychology, 15(2), 121-148.

Rheingold, H. (1993). The virtual community: Finding connection in a computerized world. Reading, MA: Addison-Wesley Longman Publishing.

Rheingold, H. (2000). The virtual community: Homesteading on the electronic frontier. Cambridge, MA: MIT press.

Wandersman, A., & Florin, P. (2000). Citizen participation and community organizations. In Handbook of Community Psychology (pp. 247-272). Springer US.

Zimmerman, M. A. (2000). Empowerment theory. In Handbook of community psychology (pp. 43-63). Springer US.

Para citar este artículo

Este artículo ha sido publicado en la sección “From Our Members” de The Community Psychologist. Por favor, utilice la siguiente referencia:

  • Maya-Jariego, I. (2018). Participation experiences of a community psychologist: Lessons learned about volunteering, civic involvement, personal competencies and local cohesion. The Community Psychologist, 51(2), 26-29.

Descarga el artículo original en el siguiente enlace: [pdf]

 


Filantropía, donaciones y voluntariado en México

Reseña de:

Butcher García-Colín, Jacqueline (Ed.). (2017). Generosidad en México II: Fuentes, cauces y destinos. Editorial Porrúa, México.

Generosidad en México

En septiembre de 2017 México vivió uno de los terremotos más devastadores de su historia reciente. Un sismo de 7.1 grados en la escala de Richter provocó graves daños materiales y 369 muertos. Los ciudadanos se organizaron de manera espontánea para responder a la catástrofe. Muchos participaron en la retirada de escombros o se auto-organizaron para señalizar el tráfico y repartir víveres. Estos hechos dan cuenta del potencial de la sociedad mexicana para la solidaridad y la ayuda mutua. Son un ejemplo de las capacidades comunitarias que emergen ante circunstancias adversas, como es el caso de los desastres naturales. Sin embargo, paradójicamente, ocurren en un contexto con una cultura filantrópica incipiente; con poco desarrollo institucional de la acción voluntaria organizada; en un clima de desconfianza, y a veces conflicto, de la sociedad civil hacia el gobierno; y en un entorno legal complejo, que plantea grandes dificultades de funcionamiento a las organizaciones sin fines de lucro. De ahí la pertinencia de evaluar de una manera realista y objetiva las peculiaridades de las donaciones, el voluntariado y la filantropía en este país.

El libro Generosidad en México II es un análisis de las iniciativas de filantropía y voluntariado en México, con especial atención a las donaciones y a las organizaciones de la sociedad civil. El volumen, impulsado por el Centro de Investigación y Estudios sobre Sociedad Civil (CIESC), es una colección de capítulos escritos por diversos especialistas con el propósito de informar sobre “los donativos en tiempo, dinero y especie que los mexicanos aportan a su comunidad de manera individual o a través de las diversas entidades donantes que existen en el país” (p. 8). Entre otros temas, dedica capítulos específicos a la filantropía individual, las acciones de voluntariado, las fundaciones donantes y la filantropía transfronteriza de Estados Unidos a México.

El CIESC pretende generar este tipo de datos de manera continua, de modo que se convierta en una fuente de referencia sobre el Tercer Sector en México. De hecho, este libro actualiza los datos de un estudio similar, con el mismo título, publicado en 2013, de modo que introduce algunas primeras comparaciones sobre la evolución en el tiempo de las prácticas de solidaridad en el país. El informe es una herramienta para mejorar la transparencia en el sector. Para ello recopila, dimensiona y analiza las iniciativas de la sociedad civil que son una fuente de transformación social, en complementariedad con los esfuerzos gubernamentales.

Jacqueline Butcher define el donativo como aquella “provisión voluntaria y libre de recursos de cualquier índole en beneficio de terceros fuera del círculo familiar para el beneficio de la sociedad” (p. 18). La contribución principal de esta investigación consiste precisamente en medir las dimensiones de dicha realidad en México, aportando cifras sobre los donativos monetarios por parte de fuentes privadas y sobre la participación voluntaria organizada.

El foco central del libro son las aportaciones monetarias, ya sea a través de donaciones individuales (Capítulo 1) o de organizaciones donantes (Capítulos 3 y 4). Con datos de una encuesta representativa, se pone de manifiesto que más de la mitad de los mexicanos realizaron algún tipo de donación monetaria en el último año, en la mayoría de los casos en la forma de ayuda directa en la calle. La probabilidad de donar es mayor entre aquellas personas que tienen hijos, que tienen una historia previa de participación voluntaria o que han sido receptores de recursos en el pasado. Por lo que respecta a las organizaciones, más de la mitad están localizadas en la Ciudad de México y predominan las fundaciones empresariales y privadas. La ayuda se destina preferentemente a financiar programas educativos y servicios humanos.

La participación voluntaria en acciones de solidaridad está ampliamente extendida en la población mexicana (Capítulo 2). Más del 80 por ciento de los mexicanos participó en alguna acción voluntaria organizada en el último año. Este tipo de actividades se realizan en su mayoría en un contexto colectivo, ya sea a través de instituciones que disponen de un local o en agrupaciones informales de amigos. Los destinarios de la colaboración suelen ser la escuela, la iglesia y el barrio (p. 116). A juicio de los autores, estos datos se corresponden con una “larga historia” de solidaridad, ayuda mutua y participación comunitaria en México (p. 17).

El Capítulo 6 proporciona un elemento de contraste, puesto que se centra en la filantropía transfronteriza desde Estados Unidos a México. Se trata de intercambios que abarcan desde las remesas de los inmigrantes mexicanos a la ayuda oficial al desarrollo, pasando por las fundaciones de carácter comunitario. A diferencia de las donaciones locales, que se centran en la prestación de servicios sociales y educativos, la cooperación transfronteriza se concentra en programas para la defensa de los derechos humanos y la protección del medio ambiente. En este contexto, el apoyo a la agricultura ha sido uno de los enfoques tradicionales en la relación de los Estados Unidos con México. De hecho, casi desde la Revolución Mexicana ha sido una de las líneas de cooperación de la Fundación Rockefeller (Fitzgerald, 1986, citado en p. 290); y actualmente, uno de los donantes estadounidense más significativo según el volumen de donaciones es la Bill & Melinda Gates Foundation, que destina recursos especialmente al Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT). No obstante, Estados Unidos es el segundo donante en la cooperación internacional con México, por detrás de Alemania (p. 296-297).

En su conjunto, el libro proporciona una descripción genérica de las donaciones solidarias en México. Los datos muestran una sociedad mexicana que colabora ampliamente en acciones de voluntariado y participación comunitaria, destacando entre otros los programas educativos y las iniciativas que tienen como contexto de referencia la escuela. Con cierta frecuencia estas acciones ocurren de manera puntual e informal, es decir, pese a las dificultades institucionales con las que se encuentra la acción filantrópica organizada. Las fundaciones empresariales tienen un papel relevante en las donaciones monetarias, en un escenario en el que la ayuda suele estar bastante concentrada tanto por el número de organizaciones implicadas como por la distribución geográfica de las mismas.

La Generosidad en México es el segundo volumen de una serie que puede ayudar a conocer de manera objetiva el alcance del voluntariado y la filantropía en México, e indirectamente a promover la solidaridad organizada en el país.

Referencias

Fitzgerald, D. (1986). Exporting American Agriculture: The Rockefeller Foundation in Mexico, 1943-53. Social Studies of Science, 16(3), 457-483.

Para citar esta reseña:

Maya-Jariego, I. (2018). Book review of Generosidad en México II. Fuentes, cauces y destinos by Jacqueline Butcher. Voluntas. International Journal of Voluntary and Nonprofit Organizations. DOI: 10.1007/s11266-017-9930-5


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Fundación Cibervoluntarios ofrece para este curso 2017/2018 formación gratuita a través de un workshop de 4 horas:

Día: Viernes 17 de noviembre  Horario: 09:00-13:00 horas  Lugar: Facultad de Psicología. Avda. Camilo José Cela s/n; Sevilla. Aula de informática A

Metodología:

  • Presentación y conocimiento de los objetivos de desarrollo sostenible (ODS)

  • Presentación de la plataforma CiberPlus

  • Metodología de cómo detectar, crear y generar iniciativas de innovación social

  • Cómo usar plataforma, seguir todo el SIP con ejemplos específicos y trabajando sobre todo en la fase de creación de retos y/o participación en las fases de ideación e iteraciones.

  • Alta, uso y participación de los usuarios en la plataforma

  • Análisis y seguimiento de los proyectos creados. Necesidades detectadas

  • Evaluación de sus experiencias como usuario/a: que consideran más positivo y negativo de la plataforma, seguimiento posterior del proyecto.

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ONGs y cambio político

Voluntas, International Journal

Reseña de:

Kilby, P. (2015). NGOs and Political Change. A History of the Australian Council for International Development. ANU Press.

El Consejo Australiano para el Desarrollo Internacional (Australian Council for International Development, ACFID) es la federación de organizaciones de cooperación al desarrollo australianas que fue fundada en 1965. El libro “NGOs and Political Change” traza la historia de ACFID en sus primeros 50 años de existencia, contada por quien estuvo directamente implicado en su coordinación en la década de los 1980 y los 1990. Patrick Kilby hace una crónica de la historia de ACFID, analiza el papel de las organizaciones no gubernamentales en la cooperación internacional desde la década de los 1960s, y reflexiona sobre la evolución de las políticas de cooperación al desarrollo.

ACFID proporciona apoyo a organizaciones de la sociedad civil locales a través de acciones de carácter comunitario. Sus intervenciones incluyen los programas de formación, microcréditos, programas de alimentos o campañas de conciencias y defensa de los derechos humanos. La federación está constituida por unas 140 asociaciones, que actúan en 100 países en desarrollo. El presupuesto que maneja ha alcanzado los mil millones de dólares al año.

Al contar la intrahistoria de esta organización australiana, Kilby pasa revista a los cambios que ha experimentado la cooperación internacional. Desde las primeras experiencias de cooperación, que consistieron en el envío de voluntarios internacionales a los países en desarrollo, las acciones de las ONGs se han ido imbricando con las políticas de desarrollo: es decir, han experimentado un proceso de institucionalización y de colaboración con los gobiernos. Las actividades puntuales de voluntarios que proporcionaban educación o servicios de salud se han integrado en una política de cooperación internacional. También han evolucionado los contenidos de la cooperación, desde el foco en la infraestructura al desarrollo comunitario. El relato de estos cambios permite entender los debates actuales sobre el papel regulador del estado, junto con la tensión implícita entre obtener financiación del gobierno y llevar a cabo acciones reivindicativas y de defensa de derechos. Con el caso de ACFID, la crónica ilustra que el movimiento de cooperación internacional se ha institucionalizado progresivamente.

Uno de los aspectos interesantes del libro consiste en ver cómo el debate intelectual sobre cooperación internacional ha evolucionado en paralelo a los cambios del contexto político. En las décadas de mayor optimismo por el cambio social se desarrollaron los modelos de desarrollo comunitario, con iniciativas de pequeña escala, las campañas de concienciación pública y preparación comunitaria, los programas de prevención y promoción, el enfoque de atención a la diversidad y el interés por contrarrestar las situaciones de desigualdad. Es una época en la que la cooperación internacional está inspirada por la visión de que “lo pequeño es hermoso” (Schumacher, 1973). Posteriormente, a medida que se ha reducido el papel del estado, las ONGs han cubierto un mayor espacio en la prestación de servicios y el discurso teórico sobre la cooperación internacional ha girado en torno a la idea de participación y el fortalecimiento de la sociedad civil (ver páginas 5-6).

De acuerdo con las líneas centrales que estructuran el trabajo de ACFID, el libro revisa la educación (Capítulo 3), el género (Capítulo 4) y los derechos humanos (Chapter 6) en el contexto de la cooperación internacional. Los esfuerzos de la organización se han centrado en promover concienciación social, contribuir a la igualdad de género y defender la justicia social. También analiza en detalle las respuestas de emergencia y la intervención en crisis humanitarias (Capítulo 5), que es uno de los temas que más impacto ha tenido en la financiación de las ONG de cooperación al desarrollo. Por ejemplo, en el caso australiano el tsunami de 2004 en el Océano Índico supuso un incremento exponencial de los ingresos a lo largo de ocho años (p. 3). Por otra parte, el informe presta especial atención a las relaciones con el gobierno australiano (Capítulos 7 y 8), entre otros aspectos.

La coordinación de las ONGs que hacen cooperación, a través de una entidad como ACFID, tiene un valor instrumental y práctico en situaciones de emergencia. No obstante, la historia que cuenta Patrick Kilby también demuestra que contribuye a generar una visión compartida en el sector y que facilita la interlocución con el gobierno (un rol especialmente sensible en la medida en que es una vía fundamental de financiación al mismo tiempo que se pretende influir en sus prioridades). Una federación de este tipo hace de portavoz y defensora de los intereses de las ONG, contribuye a la formación de coaliciones, representa al sector en situaciones de conflicto y promueve el networking entre los actores de la cooperación. El autor también describe su contribución a las iniciativas de mejora de la calidad, responsabilidad social y rendición de cuentas.

El libro resulta especialmente interesante para los representantes de la administración pública y los gestores de la cooperación al desarrollo. Es un relato desde dentro sobre los esfuerzos, las dificultades y los retos que conlleva coordinar las ONGs y otros actores de cooperación al desarrollo. Desde el punto de vista académico, puede leerse como un estudio de caso en profundidad sobre los cambios institucionales y políticos de la cooperación internacional australiana. Sin embargo, el caso tiene también alcance internacional. “NGOs and political change” ilustra que las dificultades actuales de la gestión de los recursos de cooperación no está sólo en el aumento del número y la diversidad de los actores y las organizaciones implicados (algo que ha quedado patente por ejemplo en la coordinación instrumental de las entidades que intervienen en situaciones de emergencia y desastres). La transformación del contexto político y del entramado institucional supone un desafío para mantener el activismo, la protección y la promoción de los derechos humanos, y la lucha por la justicia social que dieron origen al movimiento de cooperación al desarrollo.

References

Schumacher, E. F. (1973). Small is beautiful: a study of economics as if people really mattered. Blond & Briggs.

Para citar esta reseña:

Maya-Jariego, I. (2017). Book review of NGOs and Political Change. A History of the Australian Council for International Development by Patrick Kilby. Voluntas. International Journal of Voluntary and Nonprofit Organizations. DOI: 10.1007/s11266-017-9865-x


2016 en 10 entradas

2016En 2016 hemos publicado 49 entradas. Aquí tienes una selección de 10 de las entradas más visitadas y comentadas.

  • 20 años de voluntariado en América Latina y El Caribe [Voluntariado]
  • Rochelambert para guiris [Paseos]
  • Redes, influencia social y consumo de alcohol [Prevención]
  • Causas y consecuencias del trabajo infantil [Trabajo Infantil]
  • El movimiento de pobladores en el Perú [Pobladores]
  • Ajuste comunitario con padres de niños autistas [Ajuste]
  • Escuela de padres virtual [Padres]
  • Teorías en psicología comunitaria [Teorías]
  • Competencias del psicólogo comunitario [Competencias]
  • 7 usos de las redes en la intervención [Redes]

Qué es el Tercer Sector

marrakech

Daniel Villar Onrubia (CC BY-NC-SA 2.0)

Más allá de las organizaciones sin ánimo de lucro

El Tercer Sector se ha definido tradicionalmente como aquel espacio social que no corresponde al mercado, al estado ni al hogar familiar:

  • A diferencia del estado, es privado.
  • A diferencia del mercado, sirven al bien común.
  • A diferencia de las familias, la participación en el mismo implica una forma de libre elección.

Esta definición abstracta reconoce potencialmente una gran diversidad de actores y formas de participación. Una forma de delimitarlo ha consistido en centrarse en las asociaciones, las fundaciones, las donaciones y el voluntariado. Pero incluso centrándose en las organizaciones de la sociedad civil, no son claras las fronteras del concepto, puesto que muchas entidades funcionan fundamentalmente con financiación pública o son formas de economía social.

Salamon y Sokolowski han realizado recientemente un intento de construir una conceptualización del tercer sector en un proyecto de comparación internacional de las organizaciones de la sociedad civil. La definición pretende generar una visión de consenso, que identifique un núcleo común en diferentes países sobre la idea de tercer sector, y que pueda ser utilizada de manera operativa.

El concepto de tercer sector que se utiliza en Europa muestra una gran diversidad entre países: por ejemplo, en Reino Unido se centra de modo restrictivo en las entidades sin ánimo de lucro, mientras que en Francia, Bélgica y el sur de Europa (España, Portugal, Italia y Grecia), el concepto es más amplio e incluye diversas formas de economía social. Sin embargo, hay una serie de elementos comunes que facilitan el consenso en la definición:

  • Hay un amplio acuerdo en tres características compartidas por el tercer sector: (a) es de carácter privado, (b) con fines públicos, y (c) se basa en la libre elección, es una acción voluntaria.
  • Se incluye a las organizaciones sin ánimo de lucro. Son privadas y autónomas, no reparten beneficios, y participar en ellas no es obligatorio.
  • Aunque las entidades sin ánimo de lucro componen el núcleo central, está abierta a las cooperativas y las mutuas, entre otras formas de economía social. También las empresas sociales.
  • Además, no se limita a las organizaciones de la sociedad civil, sino que también incluye acciones individuales, tales como el voluntariado y la participación en movimientos sociales.

Para formular una definición operativa, en este caso se asume que no todas las cooperativas, mutuas, empresas sociales o actividades individuales son Tercer Sector, en la medida en que en algunos casos caen del lado del mercado, el estado o el espacio doméstico. Este trabajo proporciona unas pautas operativas muy claras para valorar qué entidades y experiencias pueden formar parte del tercer sector. Es un artículo de obligada lectura para clarificar las formas de participación comunitaria que caben dentro del concepto de “Tercer Sector”.

Comentario basado en:

Salamon, L. M. & Sokolowski, S. W. (2016). Beyond Nonprofits: Re-conceptualizing the Third Sector. Voluntas. International Journal of Voluntary and Nonprofits Organizations, 27, 1515–1545. DOI 10.1007/s11266-016-9726-z


11 Congreso Andaluz del Voluntariado

11voluntariado

Compromiso con el voluntariado

En octubre se celebra en Granada el undécimo congreso andaluz del voluntariado.

En el encuentro se examina el voluntariado y las nuevas formas de participación comunitaria. Entre otros temas, se analizarán las nuevas leyes de voluntariado, así como la contribución de la participación voluntaria en el desarrollo de competencias y la empleabilidad.

  • Inscripción [web]
  • Participación en mesas informativas [web]

Competencias en positivo

Cibervoluntarios

“Competencias en positivo” en Universidad de Sevilla

Desarrollo de competencias en los universitarios que realizan voluntariado

El 20 de mayo se realizó en la Facultad de Ciencias del Trabajo la jornada “Competencias en positivo” sobre voluntariado y tecnologías de la información, organizada por Cibervoluntarios. En el encuentro se debatió la relación del voluntariado con la universidad, las experiencias europeas de acreditación de competencias, así como las iniciativas de educación para la participación y aprendizaje-servicio. La sesión estuvo coordinada por Inés Romero.

Cibervoluntarios cuenta con 1.500 cibervoluntarios en España y Latinoamérica y hace uso de las “nuevas tecnologías para la innovación social y el empoderamiento ciudadano”. Durante la jornada presentaron casos de participación efectiva mediada por Internet. Parte de la sesión estaba orientada a los estudiantes universitarios que quieren iniciar una actividad de voluntariado.

La participación en acciones de voluntariado permite desarrollar competencias tales como el análisis de problemas, la autonomía, la flexibilidad cognitiva, la capacidad de liderazgo, la planificación, la comunicación interpersonal y el trabajo en equipo. Algunas iniciativas europeas, como Europass, pretenden poner en valor las competencias que se adquieren durante la práctica voluntaria, de forma que se puedan reflejar en el currículum. Las propuestas de acreditación de competencias pretenden facilitar el impacto del voluntariado en términos de empleabilidad. En este sentido, las competencias digitales que se desarrollan en la práctica del cibervoluntariado pueden ser de gran valor.

El voluntariado andaluz, a debate

La jornada también sirvió para debatir sobre el IV Plan Andaluz del Voluntariado, que actualmente se encuentra en fase de diseño y alegaciones. Armando Rotea, Presidente de la Plataforma Andaluza del Voluntariado, puso de manifiesto algunas de las dificultades que actualmente conlleva la participación voluntaria. Entre otros factores, mencionó la burocratización de la gestión del voluntariado y la necesidad percibida por el movimiento asociativo de ser acompañados en la promoción de la participación ciudadana. Fran Santolaya e Isidro Maya Jariego, miembros del Laboratorio de Redes Personales y Comunidades (HUM-059) presentaron los resultados de una encuesta entre voluntarios/as andaluces y miembros de organizaciones no gubernamentales en Andalucía, y reflexionaron sobre algunos de los ejes estratégicos de los planes de voluntariado en Andalucía en la última década.

Experiencias de voluntariado

Autismo Sevilla presentó su experiencia en la gestión de voluntarios, con la participación de Luis Arenas y Victoria Zambrana. En esta asociación cuentan con voluntarios que acompañan a personas con diversidad funcional y pretenden mejorar la calidad de vida de las personas con autismo y sus familias. En este tipo de actividades los voluntarios aprenden empatía y adquieren flexibilidad para adaptarse a las peculiaridades de las personas con autismo.

Finalmente, María Aguayo y Javier Román, estudiantes de psicología que han realizado sus prácticas en Cibervoluntarios, presentaron su experiencia con el programa Edúcame Primero Perú. Con la ayuda de un blog, los cibervoluntarios han colaborado en el desarrollo de escuelas de padres a distancia. En el blog se recogen notas informativas sobre la relación padres-hijos y se proporcionan infografías con orientaciones para mejorar la comunicación familiar.


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