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Fuerzas de atracción y repulsión en la formación de grupos

Cluster by Mark McNestry (CC BY 2.0)

Desde un punto de vista estructural, los grupos pequeños se han definido tradicionalmente como conglomerados o subconjuntos de nodos, en una red de relaciones positivas, con (a) una alta densidad dentro de la propia categoría y (b) una escasa conexión entre categorías. Estos dos elementos corresponden, respectivamente, a la cohesión y los límites grupales. Sin embargo, en los modelos sobre la formación de grupos han predominado los mecanismos de carácter positivo.

Un artículo reciente de Christoph Stadtfeld, Károly Takács y András Vörös propone que la creación de grupos no depende solo de las fuerzas de atracción (que aumentan la cohesión interna) sino también de las fuerzas de repulsión que contribuyen al establecimiento de límites entre grupos. De hecho, estas últimas pueden ayudar a explicar la estabilidad de las fronteras entre grupos a lo largo del tiempo.

  • Los mecanismos positivos que normalmente se utilizan para explicar la formación de grupos son la reciprocidad, la transitividad, la popularidad y la homofilia.
  • Complementariamente, se pueden incorporar mecanismos negativos para explicar la formación de grupos, tales como: las percepciones negativas mutuas; la existencia de triadas equilibradas mixtas (con lazos positivos y negativos); la tendencia de aquellos individuos que son percibidos negativamente a atraer nuevos lazos negativos; y la “heterofobia”.

Se parte del supuesto de que una red en la que solo funcionen mecanismos de atracción tenderá a colapsar en un solo componente en el que todos los individuos están indirectamente conectados entre sí…

El estudio empírico se realizó con 479 estudiantes de 13 clases de escuelas secundarias en Hungría, con la aplicación de modelos de análisis longitudinal de redes (SAOM) con tres observaciones. La proporción de lazos negativos entre grupos estuvo por encima de lo esperado. El modelo que tomó en consideración los lazos negativos entre actores generó grupos claramente definidos, con límites estables a lo largo del tiempo. Por lo demás, el género tiene, como es habitual en el contexto analizado, una influencia significativa en la formación de grupos. No obstante, su impacto es menor cuando se plantea un modelo con relaciones negativas.

La importancia de las relaciones negativas en la formación de grupos

Por lo tanto, parece que la atracción entre los miembros es necesaria pero no suficiente para explicar por qué emergen grupos estables en estructuras sociales más amplias. Se observó que los amigos tienden a compartir su enemistad hacia otros estudiantes, y es más probable que dos personas se hagan amigas cuando tienen enemigos comunes.

  1. La investigación pone de manifiesto que los lazos negativos son importantes en la comprensión de las relaciones intergrupales y en la formación de grupos.
  2. El artículo destaca por la combinación de modelos estadísticos avanzados de análisis de redes con modelos teóricos de base psicosocial, tales como la teoría del equilibrio de Heider, la teoría de la identidad social y los modelos de relaciones intergrupales.
  3. Es interesante observar que los nodos aislados son más frecuentes en el modelo que tiene en cuenta las relaciones negativas: el establecimiento de límites se basa en el mismo mecanismo que hace que algunos nodos estén aislados. En grupos muy cohesivos la fuerza de atracción puede llevar a la formación de subgrafos completos en algunos casos.
  4. El análisis de la coevolución de múltiples redes puede contribuir a formular modelos teóricos más complejos. Por ejemplo, puede ser de utilidad para explorar los procesos de polarización que se observan en comunidades digitales.

Referencia

Este comentario está basado en:

  • Stadtfeld, C., Takács, K., & Vörös, A. (2020). The emergence and stability of groups in social networks. Social Networks, 60, 129-145. [Social Networks]

Capital social de implementación

7th Women in Banking and Finance Annual Forum (CC BY-NC-ND 2.0)

Cómo las relaciones influyen en la implementación de programas

La implementación de programas es en parte un proceso social. La puesta en práctica de las intervenciones psicosociales puede depender de las relaciones que tienen los facilitadores entre sí, del contacto que mantienen con investigadores (o con los expertos en el problema social de referencia), así como de las dinámicas internas del personal y los directivos de la organización en la que se desarrolla la intervención.

Estas relaciones pueden facilitar la difusión de buenas prácticas de intervención o simplemente ofrecer apoyo social a los facilitadores durante la implementación del programa. También se ha comprobado que la presión social de los colegas genera normas sociales que inciden en el comportamiento de los facilitadores durante la implementación de programas.

En un artículo reciente se utiliza el concepto de capital social para explorar cómo las relaciones cohesivas y las relaciones de intermediación inciden en resultados específicos de implementación. Es decir, utilizan el esquema que distingue entre capital social cohesivo (bonding social capital) y capital social de intermediación (bridging social capital). Al relacionarlo con el proceso de implementación señalan que:

  1. Los mecanismos de confianza y la presión de las normas sociales influyen en la percepción de los facilitadores sobre el proceso de implementación. En consecuencia, tienen repercusión en la aceptabilidad y adecuación percibidas de las prácticas basadas en la evidencia, así como en la intención de adoptarlas.
  2. El acceso a información innovadora o a recursos diversos parece mediar la viabilidad y la fidelidad de las intervenciones. De modo que el capital social de intermediación tendría un papel en la adaptación de los programas a los contextos específicos. Gracias a estos contactos los implementadores introducen cambios en las prácticas basadas en la evidencia, para que se acomoden a las necesidades y características del entorno en el que actúan.

El análisis anterior parece describir dos mecanismos principales. Por un lado, existen procesos de influencia social que condicionan la adopción de determinadas prácticas basadas en la evidencia. Por otro lado, el acceso a información y recursos diversos se relaciona con la adaptación de los programas a los contextos específicos de intervención. En ambos casos se trata de un planteamiento hipotético que requiere de mayor contraste en el futuro.

  1. La combinación de ambas dinámicas (cohesivas y de intermediación) puede estar presente en las dimensiones de coste, penetración y sostenibilidad de las prácticas basadas en la evidencia. En particular, la capacidad de resistencia de la red ante la rotación de personal (la eliminación de algunos nodos) se relaciona con la sostenibilidad de la intervención.

Este comentario está parcialmente basado en el artículo:

  • Neal, J. W., & Neal, Z. P. (2019). Implementation capital: merging frameworks of implementation outcomes and social capital to support the use of evidence-based practices. Implementation Science, 14(1), 16.

Para saber más

El análisis anterior utiliza un modelo de implementación que distingue ocho dimensiones relevantes en la puesta en práctica de los programas (Proctor et al., 2011). Concretamente, algunas dimensiones relevantes de implementación dependen de la percepción de los facilitadores del programa:

  • Aceptabilidad: interés en aplicar una práctica basada en la evidencia (PBE) determinada.
  • Adecuación: percepción de que la PBE se adapta bien a las necesidades y las características del contexto.
  • Adopción: intención de utilizar la PBE.

Otras dimensiones se refieren al uso práctico de las PBE:

  • Viabilidad: si se puede poner en práctica con facilidad.
  • Fidelidad: si se aplica tal y como se había diseñado.

Finalmente hay aspectos contextuales, tales como:

  • Coste: o dificultad que conlleva la implementación.
  • Penetración: hasta qué punto está extendida determina PBE.
  • Sostenibilidad: mantenimiento en el tiempo de la PBE.

Referencia

  • Proctor, E., Silmere, H., Raghavan, R., Hovmand, P., Aarons, G., Bunger, A., … & Hensley, M. (2011). Outcomes for implementation research: conceptual distinctions, measurement challenges, and research agenda. Administration and Policy in Mental Health and Mental Health Services Research, 38(2), 65-76.

El reencuentro del análisis de redes y la psicología

By Jurge Appelo (CC BY 2.0)

Volumen monográfico de la Revista REDES

En las últimas décadas se han producido nuevos desarrollos del análisis de redes sociales en la psicología, restaurando un vínculo con importantes resonancias históricas. Una de las líneas de investigación ha consistido en el estudio de las diferencias individuales en las redes sociales y las redes personales, incorporando el análisis de factores de personalidad. También se han explorado las redes de síntomas psicológicos, desarrollando estrategias de psicometría relacional. Finalmente, las intervenciones psicosociales basadas en modelos de redes permiten desarrollar prácticas con buenos indicadores de pertinencia y efectividad.

La revista REDES invita a presentar trabajos en los que se apliquen estrategias de análisis de redes sociales en el ámbito de la psicología. Entre los temas que cubre el monográfico se incluyen:

  • Rasgos de personalidad y posición de los individuos en las redes sociales.
  • El estudio de las diferencias individuales en las redes personales.
  • Los Cinco Grandes factores de personalidad y las propiedades estructurales de las redes personales.
  • Diagnóstico relacional a través de redes de síntomas.
  • Las propiedades estructurales de las redes de síntomas psicológicos.
  • Redes y negociación.
  • Intervenciones basadas en redes.
  • El análisis de redes en la monitorización y la mejora de la implementación de programas.
  • Las redes sociales en la intervención comunitaria.
  • Coaliciones comunitarias y redes inter-organizativas.
  • Análisis estructural de grupos pequeños.
  • Redes y relaciones intergrupales.

Editores del monográfico

Ángel Barrasa, Universidad de Zaragoza, <abarrasa@unizar.es>.

Isidro Maya Jariego, Universidad de Sevilla, <isidromj@us.es>.

Información para autores

La fecha límite es el 12 de septiembre de 2019. El plan es publicar la edición especial a finales de 2019 o principios de 2020. Contacte con los editores de la revista para consultas sobre este número especial: revista.redes@uab.es


De turismo y distancia cultural

Deniza Alieva presentó en la asignatura Diversidad en el Trabajo los elementos de distancia cultural de Rusia y Uzbekistán con España. Los contenidos están resumidos a continuación:

En su presentación, (a) analizó las situaciones de contacto intercultural de los turistas rusos en España y (b) describió las peculiaridades culturales de Uzbekistán. Utilizando el modelo de Hofstede, la mayor distancia cultural se observa entre España y Uzbekistán: esta última tiene comparativamente las puntuaciones más altas en colectivismo y distancia de poder, de entre los tres países analizados. En Uzbekistán confluyen influencias culturales de la Ruta de la Seda y la Rusia Soviética, unido a las tradiciones propias de Asia Central. Cuenta además con más de un 80 por ciento de población musulmana. También se describió el caso de desecamiento del Mar de Aral. Finalmente, el estudio de caso puso de manifiesto que la diversidad cultural puede utilizarse como un atractivo o un recurso turístico.

Itinerarios turísticos

Sobre el caso de los turistas rusos en Andalucía, puede consultarse el siguiente artículo de la Revista REDES:

  • Caminos trazados: redes de itinerarios de los turistas rusos en Andalucía. REDES Vol. 29, Núm.1 (2018) [pdf]

Análisis de redes en psicología comunitaria

Neuronal network by Emiliano Ricci (CC BY 2.0)

De psicología, redes y comunidades

Una de las raíces del desarrollo histórico del análisis de redes sociales corresponde a la psicología social, con aportaciones clásicas de Jacob L. Moreno, el grupo de Kurt Lewin en el MIT y el propio Stanley Milgram. En los últimos años las aplicaciones del análisis de redes en el ámbito de la psicología comunitaria parecen haber aumentado. Un artículo reciente de Zachary P. Neal y Jennifer Watling Neal revisa la utilización del análisis de redes en el American Journal of Community Psychology (AJCP), la revista de referencia en psicología comunitaria.

El análisis de redes sociales permite:

  • Describir el contexto,
  • Examinar múltiples niveles de análisis, y
  • Comprender intervenciones en contextos específicos.

Desde su fundación en 1974, el AJCP ha publicado trabajos tanto con datos de redes personales (n= 17) como con datos de redes completas (n= 29), aunque en los últimos años ha aumentado la presencia relativa de estos últimos. Mientras que las redes personales permiten evaluar el impacto del entorno social en el individuo, las redes completas se centran en comprender procesos en los contextos comunitarios y permiten explicaciones “extra-individuales”.

  • En los estudios de redes personales se han utilizado sobre todo los indicadores de densidad y grado (degree);
  • mientras que en los estudios de redes completas, además de la densidad, se suelen utilizar varios indicadores de centralidad (incluyendo el grado) y la identificación de subgrupos en la red.

A partir de estos antecedentes, Neal y Watling Neal proponen cinco recomendaciones en el uso de las redes en la psicología comunitaria:

  1. Evitar los diseños de elección-fija (fixed-choice design) en los generadores de nombres, en la medida en que sesgan las propiedades estructurales de las redes.
  2. Reducir al mínimo los datos perdidos (si es necesario con estrategias de incentivos, mapas cognitivos o proyecciones).
  3. Para cada métrica de redes que se calcula, el investigador debe explicar qué constructo de interés se pretende medir y por qué.
  4. Asegurarse de que se cumplen los supuestos de las pruebas estadísticas aplicadas (especialmente el supuesto de independencia de las pruebas paramétricas).
  5. Reflexionar sobre los sesgos que puede introducir la forma en la que los datos fueron recogidos, transformados o analizados.

Sobre el primer punto volveremos más adelante en el blog, puesto que su uso se ha extendido, con resultados razonablemente buenos, en el análisis de redes personales. Con el tercer punto se trata de evitar el uso indiscriminado de indicadores de redes para ver si alguno muestra una tendencia significativa. Los autores del artículo recurren a las palabras de Barry Wellman para dejarlo claro:

“Otros han atornillado variables como lo harían con un turbocompresor con el fin de aumentar la varianza explicada” (Wellman, 1998, p.19)

Referencia

Neal, Z. P., & Neal, J. W. (2017). Network Analysis in Community Psychology: Looking Back, Looking Forward. American Journal of Community Psychology. DOI: 10.1002/ajcp.12158

El artículo está accesible en Open Access.

Para saber más


Psicología, redes e intervención comunitaria


2016 en 10 entradas

2016En 2016 hemos publicado 49 entradas. Aquí tienes una selección de 10 de las entradas más visitadas y comentadas.

  • 20 años de voluntariado en América Latina y El Caribe [Voluntariado]
  • Rochelambert para guiris [Paseos]
  • Redes, influencia social y consumo de alcohol [Prevención]
  • Causas y consecuencias del trabajo infantil [Trabajo Infantil]
  • El movimiento de pobladores en el Perú [Pobladores]
  • Ajuste comunitario con padres de niños autistas [Ajuste]
  • Escuela de padres virtual [Padres]
  • Teorías en psicología comunitaria [Teorías]
  • Competencias del psicólogo comunitario [Competencias]
  • 7 usos de las redes en la intervención [Redes]

Las redes de apoyo familiar en el afrontamiento de la enfermedad mental

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Marino González, Shut up and sit down (CC BY-NC-ND 2.0)

Salud mental y apoyo familiar

El apoyo social es un concepto clave en el campo de la intervención social y comunitaria, debido al papel que juega en la salud mental y en los procesos de adaptación cultural de población migrante o desplazada.

Existe una asociación intensa entre apoyo social y salud mental. Los lazos familiares de apoyo cumplen una función destacada cuando algún miembro de la unidad familiar experimenta algún tipo de enfermedad mental. En estos casos la familia nuclear desempeña una función clave en la búsqueda de atención especializada y en la adherencia al tratamiento. Habitualmente es la familia nuclear la que interviene en los primeros momentos de aparición de la enfermedad, mientras que la familia extensa suele aparecer en momentos puntuales de crisis.

De igual modo se ha constatado que la enfermedad mental, especialmente en los momentos de crisis, puede llegar a modificar la estructura de relaciones interpersonales del miembro de la unidad familiar que padece la enfermedad, pero también de sus cuidadores, que pueden llegar a experimentar situaciones de estrés y aislamiento social derivados de la responsabilidad que conlleva la provisión de este tipo de cuidados. Estos hallazgos indican que el apoyo social es un concepto complejo, cuyo análisis pormenorizado exige tener en consideración los efectos directos e indirectos que el apoyo social tiene para la salud. También es necesario considerar la naturaleza multidimensional de los vínculos familiares que pueden presentar al mismo tiempo relaciones positivas y negativas en una misma red social. Tanto los vínculos familiares como la cohesión social son importante para garantizar el ajuste psicosocial de los miembros de la familia que padecen enfermedades mentales.

En la familia coexisten tanto relaciones positivas como negativas, que inciden en la experiencia y la evolución de la enfermedad mental. Un estudio con 60 pacientes diagnosticados de algún trastorno mental elaboró una clasificación de cuatro tipos de redes: (a) redes con capital social cohesivo, (b) redes con capital de intermediación, (c) situaciones de sobrecarga, y (d) una red personal orientada a relaciones conflictivas. Los pacientes del tercer y el cuarto conglomerado mostraron mayores niveles de estrés y angustia. En la red sobrecargada también se observó una mayor probabilidad de abandonar el tratamiento.

Apoyo, cohesión e intermediación

  • El apoyo social en el contexto familiar es de carácter multidimensional, y pueden estar presentes de forma simultánea relaciones positivas (que proporcionan apoyo social y que mitigan los efectos de la enfermedad mental), y relaciones negativas (que dificultan el tratamiento y limitan las opciones de superar el problema). Ambos tipos de vínculos interaccionan y es pertinente que sean evaluados de manera conjunta.
  • Las medidas de posicionamiento y cohesión pueden ser utilizadas para categorizar a los pacientes en función de los tipos de apoyo social y de las características de las relaciones familiares en las que están insertos.
  • Las familias cuyos lazos sociales son predominantemente de tipo cohesivo permiten que el familiar que presenta algún trastorno mental se sienta cuidado, valorado y respetado, incluso en los casos en los que al mismo tiempo se dan relaciones potencialmente conflictivas con otros miembros de la familia.
  • Los contextos familiares en los que se da capital social de intermediación, los miembros con problemas mentales se encuentran en una situación de equilibrio entre el apoyo que perciben de sus familiares y el que prestan a otros miembros de la unidad familiar. Además el esfuerzo cognitivo que supone la ocupación de posiciones de intermediación en la red de apoyo, se ve compensado por el incremento de autonomía y de percepción de control sobre el entorno que experimenta el sujeto.
  • Los participantes inmersos en redes que muestran una excesiva sobrecarga y en redes con un intenso componente conflictivo presentan mayores niveles de ajuste psicosocial en comparación con los individuos que cuentan con redes basadas en la cohesión social, en el respeto a las normas y en la confianza (capital social de tipo “bonding”), y en comparación con aquellos que cuentan con redes en las que ocupan posiciones de intermediación en los vínculos de apoyo afectivo (capital social de tipo “bridging”).

Comentario basado en:

Sapin, M., Widmer, E.D., & Iglesias, K. (2016).  From support to overload: Patterns of positive and negative family relationships of adults with mental illness over time. Social Networks, 47, 59-72.


Redes, influencia social y consumo de alcohol

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Adrià Sanchez Aràn (CC BY 2.0)

Enedina Quiroga, investigadora del grupo Salud, Bienestar y Sostenibilidad Socio-Sanitaria de la Universidad de León, coordinado por Pilar Marqués, participó en un seminario de doctorado con el Laboratorio de Redes Personales y Comunidades de la Universidad de Sevilla. Durante la sesión presentó su trabajo de investigación en desarrollo “Influencia de las redes sociales del adolescente en el consumo de alcohol”, dentro del Programa de Doctorado en Biomedicina de la Universidad de León.

En dicho trabajo estudia la influencia de las redes de amistad y las redes de consumo familiar y entre iguales en las conductas de consumo de alcohol en adolescentes en los contextos urbano y rural. El trabajo realiza aportaciones de interés a un campo de investigación que ya cuenta con un gran desarrollo teórico, metodológico y práctico. La incorporación del Análisis de Redes Sociales supone un cambio de perspectiva de enorme relevancia. La comparación entre el ámbito urbano y rural incorpora un espacio de reflexión en torno a las diferencias en los patrones de relación, comportamiento y consumo de alcohol en estos contextos. Además, la integración de las perspectivas epidemiológica, psicosocial y conductual supone una apuesta de enorme valor y alcance.

Contagio, influencia social y consumo de alcohol

La investigación sobre el papel de los procesos de influencia social en el consumo abusivo de alcohol y otras drogas es un área consolidada en las ciencias sociales. Es un ámbito que cuenta con evidencias teóricas, con conocimientos prácticos y con resultados de prevención positivos.

La confluencia de las redes con la influencia social en el consumo se ha producido de diferentes formas:

  • El análisis de los procesos de contagio, incorporando información sobre relaciones en los estudios epidemiológicos.
  • El análisis de los procesos de selección e influencia entre iguales, que redunda en normas sociales de consumo.
  • El estudio de la presión de los iguales a través de las relaciones interpersonales, tanto para valorar el inicio al consumo como el establecimiento de niveles y patrones de consumo específicos.
  • La documentación de interacciones de aprendizaje social entre iguales y en el contexto familiar, etcétera.

Uno de los elementos clave consiste en determinar qué contenido de las relaciones es objeto de análisis: la norma subjetiva, los intercambios de información, la presión social, los valores y actitudes compartidos, la prevalencia del consumo en el entorno interpersonal… Cada uno de ellos remite a contextos de investigación específicos.

Composición, estructura y escenarios de relación

En este sentido, uno de los principales retos de la investigación en este ámbito puede estar en lograr la integración de una perspectiva diádica, basadas en la influencia directa de los vínculos de amistad y de consumo sobre la conducta del adolescente, y el análisis de la estructura de relaciones y la influencia de los diferentes escenarios en los que se producen estas relaciones. En el primer caso, estaríamos hablando de estudios basados en la influencia de la composición de las redes egocéntricas de los actores de la red (con relaciones directas de primer grado) y en el segundo caso de la influencia de la posición de los actores y la estructura de relaciones (no solo directas, sino a diferentes niveles relacionales).

De hecho, la incorporación de los escenarios de conducta y relación puede suponer un cambio cualitativo en la reflexión en torno a los procesos de influencia en el consumo, a través de la comparación de diferentes relaciones en diferentes espacios y con consecuencias diversas sobre la conducta de consumo. Por ejemplo, la influencia de las posiciones en las redes de compañerismo y amistad en la clase y en el uso del tiempo libre y las redes de consumo, o la vinculación de la relación diádica a un contexto determinado (que puede funcionar como facilitador, inhibidor o modulador del proceso de influencia de esa relación).

A pesar del enorme volumen de estudios y evidencia existentes en el ámbito de las drogodependencias, existe aún margen para realizar aportaciones de interés, sobre todo en la confluencia entre diferentes perspectivas teóricas y metodológicas.


Métodos de investigación y acción comunitaria

OUP_community_researchLeonard A. Jason y David S. Glenwick son editores de un nuevo manual de metodología de investigación comunitaria, publicado por Oxford University Press: Handbook of Methodological Approaches to Community-Based Research.

El manual presenta algunas de las metodologías más innovadoras de investigación comunitaria, aplicada a todo tipo de problemas sociales. Entre otros temas, se revisan las estrategias de promoción de la salud, desarrollo comunitario y evaluación de intervenciones ecológicas. En 35 capítulos se recopilan casos de utilización de enfoques cuantitativos, cualitativos y mixtos, tales como la investigación acción participativa, el análisis de redes sociales, la visualización y la etnografía, entre otros.

  • Descarga un folleto con el índice completo de contenidos [pdf].

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