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Encuentros “verdes” y sentido de comunidad

Farmers Market by Gemma Billings (CC BY 2.0)

Los encuentros entre productores agrícolas locales promueven el sentido de comunidad

Los movimientos sociales que promueven la sostenibilidad ambiental no solo se caracterizan por defender el medio ambiente sino que también se centran en la comunidad local. Por ejemplo, los mercados en los que se reúnen los productores locales pueden contribuir a la identidad comunitaria local.

Normalmente este tipo de encuentros se conciben para que contribuyan a la economía local y, en segunda instancia, para que tengan un impacto ambiental. Sin embargo, es de interés explorar las consecuencias sociales y comunitarias que se derivan de las oportunidades de interacción que suscitan.

  1. Los mercados locales parecen contribuir a la implicación cívica y al desarrollo de relaciones entre productores y consumidores. Los vecinos gastan el dinero a nivel local, beneficiando a la comunidad. Sin embargo más allá de la mera transacción comercial, facilita la socialización y el desarrollo de relaciones compartidas.
  2. También refuerza la cadena de suministro local, lo cual mejora las oportunidades laborales locales y la confianza en el futuro de la comunidad.
  3. Tiene un componente de festival cultural local, que promueve el sentido de comunidad.

Un estudio de un mercado de productores locales en Liverpool puso de manifiesto el impacto del mismo en el desarrollo comunitario. A través de la observación participante se analizaron tres componentes de la interacción en el mercado local:

  • Participación local. La principal motivación para ir al mercado local consiste en comprar productos locales de calidad. El mercado se organiza una vez al mes y, de acuerdo con los participantes, está conectado con el orgullo y el apego al lugar.
  • Atmósfera social. Se producen encuentros entre personas con intereses comunes (como animales o plantas), e intercambian conocimiento sobre el tema. En algunos casos se producen conversaciones con un valor educativo (sobre los productos locales), así como interacciones entre familiares y vecinos.
  • Sentido de pertenencia. Es frecuente que los participantes se refieran a la conexión emocional compartida con sus vecinos. La satisfacción de necesidades también parece central en el valor comunitario del encuentro local.

Comentario basado en:

  • Zhao, Y., & Wise, N. (2019). Evaluating the intersection between “green events” and sense of community at Liverpool’s Lark Lane Farmers Market. Journal of Community Psychology, 47(5), 1118-1130.

De los límites de la participación local

Es interesante observar que el mercado local no es la forma de aprovisionamiento diario, sino un encuentro que se organiza periódicamente (en este caso, una vez al mes). Eso muestra que los valores de reproducción cultural, junto con el sentido de pertenencia local, confluyen con los intercambios económicos que sostienen el encuentro.

El desarrollo del sentido de comunidad depende de la historia de interacciones que se produzcan y será variable de un mercado local a otro. Por otro lado, es una iniciativa de carácter particularista en el que los beneficiarios más directos son quienes participan en la misma.


Cuando los barrios se convierten en comunidades

The neighbors, by Radek Kucharski (CC BY 2.0)

Los barrios están entre los contextos más estudiados en psicología comunitaria. Sin embargo, no todos los barrios constituyen una comunidad consolidada. Partiendo de este supuesto, en una investigación realizada en Holanda se intentó determinar cuáles son las condiciones que hacen que un barrio se convierta en una comunidad.

De acuerdo con la teoría de Lindenberg se considera que las condiciones para la existencia de una comunidad “son la oportunidad de hacer cosas juntos, la facilidad con que esto puede suceder y la motivación para hacer cosas juntos” (p. 100). En el estudio realizado en Holanda se tuvieron en cuenta:

  1. Las oportunidades de encuentro. La existencia de lugares en los que puede producirse la interacción (parques, colegios, pequeños negocios), así como el tiempo que los vecinos pasan en el barrio puede resultar decisivo del tipo de vínculo social y afectivo que se desarrolla.
  2. La motivación individual para invertir en otros en el grupo. La motivación se relaciona con la disponibilidad de recursos de valor por parte de los vecinos (capital social). También el hecho de ser propietario de una vivienda y tener la expectativa de seguir residiendo en el mismo barrio en el futuro se relaciona con el interés personal en el entorno comunitario.
  3. Las alternativas para desarrollar los objetivos individuales. Cada persona puede disponer de comunidades alternativas en las que obtener los recursos, que compiten entre sí. Por ejemplo, muchas personas pueden pasar más tiempo en el trabajo que en el barrio y derivar un mayor capital social del primero que del segundo.
  4. Las interdependencias. La realización de actividades conjuntas se relacionan con la satisfacción de necesidades. Si en el contexto comunitario ya existen relaciones previas, para el recién llegado resultará más fácil conectarse.

El estudio se basó en una encuesta representativa sobre las relaciones sociales de los holandeses, con información específica sobre 1.007 encuestados en 168 barrios. Esto resulta interesante en un contexto en el que han predominado los estudios de caso. Algunas de las observaciones empíricas más destacadas fueron las siguientes:

  • Los resultados mostraron que los barrios siguen siendo un espacio relevante para el desarrollo de comunidades en Holanda. En general, es un espacio en el que los individuos encuentran seguridad y afecto.
  • De las diferentes condiciones analizadas, la interdependencia entre los vecinos es el factor que más contribuye al desarrollo de una comunidad local, seguido de la intención de permanencia en el barrio. Aquellos que tienen niños se sienten más vinculados con el barrio.
  • Curiosamente, los barrios con más servicios muestran comunidades más fuertes, de modo que la urbanización –posiblemente a través de los pequeños negocios y los “terceros lugares”– parece aumentar las oportunidades de contacto entre los vecinos.
  • También es interesante indicar que hay condiciones, como la intención de permanencia en el barrio, que contribuyen a la creación de comunidad incluso aunque no aumente el número de vecinos que están presentes en las redes personales de los encuestados.

“Ser interdependiente, no tener relaciones alternativas fuera del barrio, ser propietario de la casa en la que se reside, estar casado, vivir en un barrio con escasa movilidad residencial y tener ingresos elevados promueven los comportamientos de solidaridad” (p. 110)

Este comentario está parcialmente basado en el artículo:

De los contextos de interacción a la dependencia mutua

My neighborhood,
by Chris Dlugosz (CC BY 2.0)

Las personas que residen cerca suelen compartir una serie de características sociales, por lo que los barrios han sido tradicionalmente núcleos de población relativamente homogénea. Para analizar las comunidades se ha recurrido al número, la calidad de las relaciones y los sentimientos compartidos. En este contexto, una gran parte de la investigación se ha centrado en documentar el declive de las comunidades locales. Por eso resulta novedoso centrarse en las condiciones que permiten que surja una comunidad.

En el artículo de Völker et al. (2006) se concibe la comunidad como un contexto “en el que los individuos obtienen importantes beneficios personales para su bienestar haciendo cosas junto con otros” (p.100). Como en la propuesta original de Seymour Sarason (1974), tanto la interacción como la interdependencia forman parte de la definición de comunidad, y se relaciona directamente con el bienestar individual y colectivo. Sin embargo, en el enfoque de la psicología comunitaria también se suele tomar en consideración la conexión emocional compartida. Es uno de los componentes fundamentales del sentido psicológico de comunidad.

De los planteamientos anteriores se derivan algunas conclusiones de interés.

  • La comunidad “no es necesariamente una entidad local” (p. 101). Los contextos físicos ofrecen oportunidades (variables) para la interacción, pero también pueden darse comunidades relacionales que no dependen necesariamente de la proximidad física.
  • Tener relaciones con vecinos es un prerrequisito de la existencia de la comunidad, pero no se puede reducir la comunidad a la existencia de relaciones. Por ejemplo, preguntar por el número de vecinos que un individuo conoce no necesariamente es el mejor indicador de comunidad. A veces, basta con tener un pequeño número de relaciones significativas en el vecindario, para que uno se sienta conectado con el barrio.
  • Cuando los vecinos tienen estilos de vida similares entre sí, parece más fácil la creación de una comunidad.
  • Las oportunidades de encuentro e interacción hacen posible el intercambio de recursos y la satisfacción de necesidades. A su vez, en ese contexto surgen la dependencia mutua y la conexión emocional compartida.
  • La comunidad no se puede reducir a su componente relacional ni a su componente subjetivo. Ambos están presentes en la experiencia de vida comunitaria.

Para saber más

En psicología comunitaria, el concepto fue introducido por Seymour Sarason:

  • Sarason, S.B. (1974). The psychological sense of community: Prospects for a community psychology. San Francisco: Jossey-Bass.

Tienes una revisión de la literatura en español en:

También algunos recursos de interés en la siguiente página:

  • Sense of Community [Web]

 

 


La violencia de pareja en las minorías homosexuales

Rainbow

Rainbow Maker by frankieleon (CC BY 2.0)

IPV in LGBT

Se tiene constancia de una alta tasa de violencia física, sexual y psicológica en la pareja entre estudiantes universitarios. La mayor parte de la investigación previa sobre la violencia de pareja se ha centrado en parejas heterosexuales. Sin embargo, los estudiantes de minorías sexuales experimentan por lo general tasas más altas de violencia de pareja que los heterosexuales. Además, los pocos estudios existentes muestran que el colectivo LGBT experimenta resultados académicos, físicos y psicológicos más negativos que las víctimas heterosexuales de violencia en la pareja.

Un reciente estudio en los campus universitarios de Estados Unidos, analizó la violencia de pareja en el colectivo LGTB, utilizando dos aproximaciones teóricas:

  1. El estrés de la minoría. Las minorías sexuales tienen experiencias específicas tales como: la confusión sobre y la ocultación de la propia identidad sexual, las experiencias de rechazo y discriminación, y en ocasiones la internalización de la homofobia.
  2. La preparación comunitaria. Cada campus universitario puede variar en el grado de información existente sobre el colectivo LGTB, el número de programas específicos, la conciencia del problema y de los recursos existentes por parte de la comunidad y el liderazgo específico sobre las necesidades de las minorías sexuales.

Los resultados del estudio mostraron (a) una falta de preparación comunitaria generalizada para atender los problemas de violencia de pareja en el colectivo LGTB en el contexto universitario, y (b) un papel clave, en términos de preparación comunitaria, de un clima tolerante en el campus hacia las minorías y del sentido psicológico de comunidad. Además, (c) las víctimas de violencia de pareja percibían una mayor preparación comunitaria que el resto.

Minorías, preparación comunitaria y prevención de la violencia de pareja

  1. Como ocurre con las minorías étnicas, en el desarrollo de la propia identidad parecen tener un rol significativo las experiencias de discriminación y rechazo por parte de la mayoría.
  2. Como consecuencia del ocultamiento de la propia identidad sexual, el colectivo LGTB puede tener un sistema de apoyo social menos desarrollado o más dificultades en el proceso de búsqueda de ayuda.
  3. La preparación comunitaria se refiere a la existencia de: (a) esfuerzos comunitarios sobre el problema social, (b) conocimiento en la comunidad sobre dichos esfuerzos, (c) liderazgo, (d) clima comunitaria positiva, (e) conocimiento de la comunidad sobre el problema social, y (f) recursos especializados sobre las necesidades del colectivo. Al respecto indicaron que: “los campus universitarios más inclusivos y que aceptan a los estudiantes de minorías sexuales, así como los campus en los que el colectivo LGTB tiene un sentido de pertenencia y conexión emocional compartida, fueron percibidos con mayor preparación comunitaria para afrontar la violencia de pareja”.
  4. El diagnóstico de la preparación comunitaria es una evaluación del potencial de cambio, en el que se valora cómo una intervención específica va a funcionar dependiendo de las características del contexto receptor de la misma.
  5. En el estudio, sería de interés conocer la variabilidad de la experiencia en función de las facultades, puesto que la prevalencia del colectivo LGTB y las actitudes preponderantes en un contexto específico pueden ser determinantes de la evaluación de las víctimas de la violencia de pareja.

Comentario basado en:

Edwards, K. M., Littleton, H. L., Sylaska, K. M., Crossman, A. L. & Craig, M. (2016). College Campus Community Readiness to Address Intimate Partner Violence Among LGBTQ+ Young Adults: A Conceptual and Empirical Examination. American Journal of Community Psychology, 58 (1-2), http://dx.doi.org/10.1002/ajcp.12068


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