El efecto comerciante

Photo: @LincolnRestler

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Los pequeños negocios pueden revitalizar los barrios. Los establecimientos de pequeños empresarios contribuyen al aspecto estético de la ciudad, especialmente en las avenidas comerciales, al mismo tiempo que acercan el tipo de servicios que necesitan los residentes. Son locales que facilitan la interacción entre los vecinos y fomentan el sentido de comunidad. También pueden aportar un valor simbólico en los barrios en los que están ubicados y, cuando se organizan en torno a las asociaciones de comerciantes, constituyen uno de los actores clave en la participación local.

Con frecuencia los programas de desarrollo urbano y de rehabilitación de barrios han pasado por alto la participación de los residentes, los comerciantes y las asociaciones de la comunidad. Sin embargo, los vecinos pueden tener un papel clave, al promover el desarrollo desde dentro.

En Fort Greene, un barrio de Brooklyn, en Nueva York, se produjo una transformación del barrio entre la década de los 1960 y el 2000. Fort Greene pasó de ser un gueto de la minoría negra a convertirse en un zona reconocida por la riqueza de su vida cultural. Los comerciantes negros contribuyeron activamente a esta revitalización. Emprendieron negocios a nivel individual y, simultáneamente, se implicaron en iniciativas colectivas que aportaban una visión estratégica de las zonas en las que estaban ubicados.

En este caso la concentración de pequeños negocios y la asociación de los comerciantes contribuyeron decididamente al proceso de construcción comunitaria. Restaurantes, locales de jazz, cafeterías, tiendas de antigüedades, librerías, galerías de arte, panaderías y tiendas de servicios personales, entre otros, se fueron ubicando progresivamente en el área. A lo largo de cuatro décadas –con una confluencia de vectores de desarrollo- el barrio experimentó una reducción en las tasas de delincuencia, recibió nueva población, aumentó su valor inmobiliario y atrajo más turistas. Fort Greene se fue constituyendo como un vibrante enclave cultural negro.

En Andalucía podríamos hacer un paralelismo con el caso del Albaicín en Granada. En la zona de Nueva Calderería se concentran teterías, bocadillerías y restaurantes vinculados a la cultura árabe, muchos de ellos regentados por marroquíes. Estos negocios han contribuido al dinamismo económico y turístico del vecindario. También conforman un espacio de relación que incide en la cohesión de los residentes, en procesos de identificación, y en la singularidad del barrio.

Referencia del artículo:

Sutton, S. A. (2010). Rethinking Commercial Revitalization: A Neighborhood Small Business Perspective. Economic Development Quarterly, 24, 352-371.

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