Barrios rurales y agresión infantil

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Ian Sane (CC BY 2.0)

El comportamiento de agresión física durante la infancia es un factor de riesgo del fracaso escolar, los problemas de salud mental y las probabilidades de implicarse en actos delictivos durante la adultez.

Un estudio reciente analizó el efecto del barrio en el comportamiento agresivo en pre-adolescentes de una comunidad rural. En los contextos rurales parece haber menos incidencia de la delincuencia que en entornos urbanos. Además, las fuertes relaciones entre familias parecen frenar las dinámicas de contagio del comportamiento agresivo. Sin embargo, las dificultades para acceder a recursos sociales y la emigración de adultos que pueden ejercer de modelos positivos de comportamiento, constituyen factores de riesgo específicos.

La investigación sirvió para demostrar tres maneras diferentes en las que el barrio influye en el comportamiento:

  • La relación directa con amigos con comportamientos violentos. El grupo de amigos constituye un microsistema muy importante en la socialización de los adolescentes. La interacción continuada con iguales genera un impacto inmediato en su comportamiento.
  • El contagio de los comportamientos violentos prevalentes en el barrio. Estar expuesto a comportamientos negativos en el barrio genera procesos de “contagio” o difusión a través de mecanismos de aprendizaje social. De hecho, los niveles de delincuencia en el barrio suelen asociarse positivamente con la prevalencia de la agresión en niños.
  • El impacto indirecto en los estilos educativos de los padres. Cuando los padres o los cuidadores son conscientes de la extensión de los problemas de comportamiento en el barrio –tales como la pertenencia a bandas, el tráfico de drogas y otros actos delictivos-, tienden a reducir los estilos de socialización positivos. Por tanto, el barrio también afecta a los mecanismos de control social.

Barrios y comportamiento

Los barrios son entornos meso-sociales con efectos directos e indirectos sobre el comportamiento individual. Ponen en marcha mecanismos de control social, aprendizaje vicario y normas sociales de comportamiento. Entre otras dinámicas, pueden influir a través de:

  1. Las oportunidades disponibles para los residentes. Por ejemplo, en los barrios desfavorecidos, con una alta prevalencia del desempleo y escasos ingresos familiares, son más frecuentes los problemas de conducta, los embarazos adolescentes y la delincuencia juvenil.
  2. Los estresores a los que está expuesta la población. La contaminación, el ruido del tráfico o el hacinamiento afecta a la salud de la población y se relaciona también con las dificultades de aprendizaje.
  3. Las normas de comportamiento prevalentes en entorno. El vandalismo, la exposición a la violencia, la presencia de bandas y el tráfico de drogas se relacionan con la prevalencia de estrés postraumático, depresión y problemas de conducta, entre otros.
  4. Los recursos disponibles en la comunidad. El sentido de comunidad, las relaciones de apoyo y la existencia de un porcentaje amplio de residentes de larga duración funcionan como recursos protectores, con impacto positivo en la comunidad.

Referencia del artículo:

Bowen, N.K. & Wretman, C. J. (2014). Rural Neighborhoods and Child Aggression. American Journal of Community Psychology, 54, 304-3015. [AJCP]


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