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Rochelambert para guiris

RocheGlobal Experience Office in Jane’s Walk

Los paseos comunitarios Jane’s Walks son una invitación a “explorar la ciudad, conectar con vecinos y contar historias sobre tu comunidad”. El 11 de mayo, un grupo de estudiantes de la Northeastern University (Boston, Estados Unidos) realizó una visita guiada a Rochelambert, experimentando con la confluencia de miradas del turista y el etnográfo. “Como en La tesis de Nancy, lo que para un turista es un problema de comunicación personal para un etnógrafo es una ‘lección aprendida'”.

Un barrio habitable con estabilidad residencial

IMG-20160512-WA0006La primera parada fue en la Inmobiliaria Gallo, donde José contó la historia y la evolución urbana de la zona. Rochelambert se construyó en los años 1970 en una zona de campo. La constructora Urbis desarrolló una promoción de viviendas sociales. “Fue una de las primeras zonas de Sevilla en la que se empezó a construir una ciudad diferente, con calles anchas, zonas peatonales, aparcamientos, bloques armoniosos… Hasta entonces teníamos la herencia de la ciudad feudal, con calles estrechas y una normativa antigua sobre la construcción de viviendas”. Rochelambert ocupa 180.000 metros cuadrados, con unas 4.000 viviendas, en su mayoría para familias, con 3 o 4 dormitorios.

El barrio tiene bastante estabilidad. Una gran parte de los primeros ocupantes siguen residiendo en la zona, después de 30 o 40 años, e incluso “vuelven a Rochelambert los nacidos aquí, después de haber vivido fuera por un tiempo”. En sus inicios hubo movimientos asociativos y vecinales bastante activos, “tanto de grupos cristianos como de vecinos que se organizaron en contra de un pararrayos radioactivo”. El barrio tiene buenas insfraestructuras y las paradas del Metro “nos han puesto en el centro de la ciudad”.

Participación, relaciones personales y capacidad de resistencia

IMG-20160512-WA0004Pese a que en algún momento se ha transmitido una imagen distorsionada de Rochelambert, los vecinos son conscientes de las fortalezas del barrio y de su capacidad de resistencia. En la Asociación de Vecinos Al-Quivir mostraron fotografías de las actividades culturales, los jardines comunitarios y las acciones de mejora del barrio que se han llevado a cabo en los últimos años. Loli Morales, presidenta de la asociación, indicó que “el barrio ha ido envejeciendo y se hace necesario ir renovando las infraestructuras. Los vecinos siempre están pendientes de reivindicar reparaciones y están atentos a que se cuide el entorno”. Por su parte, el grupo parroquial Paz y Misericordia presentó la actividad de recogida de alimentos con la colaboración de comerciantes y vecinos, y comentó la importancia simbólica de la hermandad para los residentes en el barrio. También se visitaron algunos de los puntos de encuentro del barrio, una función que cumplen las zonas peatonales, el mercado o los parques infantiles.

IMG-20160512-WA0003José Antonio contó la experiencia de un movimiento vecinal que se opuso a la construcción de un parking subterráneo y consiguió parar la iniciativa: “aquí tenemos 300 aparcamientos en superficie y los vecinos no veían la necesidad de construir un parking. El ayuntamiento y una promotora decidieron construir un aparcamiento subterráneo, junto con un edificio, sin consultar a los vecinos. Nosotros no vimos la necesidad, porque al final nos supondría pagar por una plaza de parking en un sitio en el que ya teníamos aparcamiento. Así que nos organizamos. Con la participación de los presidentes de comunidad en cada bloque nos coordinamos; cada vecino empezó a pagar un euro al mes para los gastos de carteles, desplazamiento y abogados; como pensábamos que las gruas vendrían de madrugada, hacíamos patrullas durante la noche… La prensa se hizo eco y tuvimos claro que esta batalla iba a ser ganada, que las cosas no se imponen… Creo que en eso fue importante contar en el barrio con gente que había vivido la transición de la dictadura a la democracia y sabía de la importancia de la participación política. La lucha duró cinco meses, y al final conseguimos parar el parking. Desde entonces mantenemos la amistad, porque aquello nos unió mucho”.

Políticas públicas y desarrollo comunitario

IMG-20160512-WA0002El recorrido terminó en el Centro de Salud Amate. En el caso de Rochelambert se constata la importancia de la participación comunitaria de una parte de los vecinos desde los orígenes del barrio, la existencia de zonas comunes y un fuerte sentido de comunidad. También se hizo referencia a las políticas públicas de salud y bienestar, o los desarrollos recientes del carril bici y el Metro. Finalmente, las participantes -estudiantes norteamericanas- compartieron sus impresiones sobre el paseo comunitario en Rochelambert:

  • “Me ha gustado ver que los vecinos están orgullosos de su comunidad, de su barrio, y que los que participan en la asociación de vecinos están felices de participar”.
  • “Hemos andado relativamente poco, pero todos los servicios estaban aquí: los colegios, los centros de salud, la asociación de vecinos. Eso es impensable en muchas ciudades de Estados Unidos. En la organización urbana es importante que los servicios estén distribuidos en las comunidades, descentralizados”.
  • “A mi me ha interesado comprobar que igual en España, que en China o en Francia, la gente se organiza cuando tiene un problema o simplemente para cubrir sus necesidades”.
  • “Los más jóvenes se van, pero luego vuelven, porque están conectados con el barrio. Las generaciones de los más mayores tienen unos valores de implicación cívica y un sentido de comunidad que sigue trayendo a los jóvenes de vuelta”.
  • “Yo me he quedado con la importancia de los espacios comunes como valor”.
  • “Es interesante que diferentes organizaciones, como la iglesia y las asociaciones, colaboran y hacen cosas juntos”.
  • “En un barrio hay muchas perspectivas, cada uno ve las cosas desde su experiencia personal, pero finalmente todos pueden contribuir a conseguir las metas aportando su bagaje”.
  • “Un barrio no viene dictado por el beneficio económico y eso es algo que tienen que saber las empresas inmobiliarias y los planificadores urbanos”.
  • “En la asociación dijeron que no tienen afiliación política y eso me llamó la atención, porque en Estados Unidos es común encontrar una declaración partidista por parte de las entidades vecinales”.
  • “Mi impresión es que en este barrio se respira vida comunitaria, que hay reacción de algunos grupos de ciudadanos cuando les quieren imponer un parking o una visión distorsionada del barrio, y que tienen bastante presencia las tradiciones y los valores católicos”.
  • “Sí, es curioso que cuando en el resto del mundo estamos pensando en más coches y en miles de kilómetros de carreteras, hay gente que lo que quiere es mantener sus valores y su cultura”.
  • “Creo que hay un sentido de familia, de unidad, una mentalidad en la que es importante proteger tu propio espacio, respetarlo, y conservar el entorno en el que vives“.
  • “Me han inspirado las fotos de la asociación sobre las reformas en el barrio, porque muestran que se pueden hacer cosas, que se puede ser productivo, que es posible cuando te unes con otros y trabajas por metas comunes”.
  • “Cuando piensas en una ciudad, al final lo que importan son las necesidades de la gente“.
  • “En la asociación hemos visto varias mujeres, porque las mujeres son constructuras de comunidad“.

Green Grounds: activismo y huertos comunitarios

7767_105544199651184_31267592_n1Green Grounds es una iniciativa comunitaria que ha puesto en marcha decenas de huertos comunitarios en Los Ángeles en los últimos años. Se basa en la participación voluntaria y pretender ser un catalizador del sentido de comunidad y el empoderamiento en los barrios donde se lleva a cabo.

Originalmente surgió como una controvertida forma de activismo que localizaba huertos en zonas comunes y espacios públicos no utilizados: en los arcenes de las autovías, aceras y solares abandonados.

La experiencia pretende recuperar espacios para “producir tu propia comida”. Sin embargo, tiene una clara vocación comunitaria que va más allá de la producción de alimentos.

Los huertos comunitarios son una oportunidad para afrontar la escasez de alimentos, promover la diversidad y el intercambio comunitario, estimular el voluntariado, recuperar los barrios, defender aspiraciones vecinales y educar a los menores en relación con el medio.

Los huertos urbanos constituyen escenarios de conducta que facilitan la relación entre vecinos, la vinculación comunitario y la puesta en marcha de acciones colectivas.

Para saber más

  • Huertos urbanos en Barcelona [BCN]
  • Red de huertos urbanos comunitarios de Madrid [MADRID]
  • Plataformas de huertos urbanos sociales de Sevilla [SVQ]

Del Huerto del Rey Moro al Mercado del Pumarejo

130420133444Hace un par de meses visitamos el Huerto del Rey Moro y el mercado social del Pumarejo. Los dos son iniciativas comunitarias que se basan en la auto-organización y el intercambio de recursos. Ambos conforman también espacios que facilitan la interacción y contribuyen al desarrollo del sentido psicológico de comunidad.

El Huerto del Rey Moro se ubica en un espacio no construido del casco antiguo de Sevilla. Se trata de un espacio de 5.000 metros cuadrados que fue originalmente una huerta en el siglo XV y que se ha mantenido sin urbanizar desde entonces. En el 2004 fue recuperado por un grupo de vecinos para realizar actividades de educación ambiental, encuentros comunitarios y actividades culturales. El espacio para cultivo es relativamente pequeño. Sin embargo, para una parte de los vecinos constituye una conquista. Se ha convertido en un lugar de encuentro y una oportunidad para realizar actividades compartidas. Es un ejemplo de cómo las huertas urbanas pueden hacer de catalizador de actividades que van más allá de la agricultura. La investigación en psicología comunitaria ha mostrado que los huertos comunitarios mejoran la cohesión de los vecindarios y tienen un impacto positivo en la salud y la calidad de vida de la población.

PumaA diez minutos de paseo se encuentra la Plaza del Pumarejo. El segundo sábado de cada mes se organiza un encuentro de intercambio local por puntos, que utiliza el Puma como moneda social. En una visita al mercado se pueden encontrar artesanías, bebidas, hortalizas y productos de cocina casera, entre otros. También se pueden intercambiar servicios a la comunidad y otras actividades. En un año de funcionamiento ha superado las mil personas inscritas en la red de trueque.

En el caso del Pumarejo es interesante observar la interacción que se produce entre el mercado social y el barrio en el que se ubica. Los organizadores y los participantes más activos pueden tener un perfil más o menos diferenciado. Estos recursos comunitarios corresponden además a una historia de movilizaciones en torno a la Casa del Pumarejo. Sin embargo, es una iniciativa de la que son partícipes los vecinos, ya sea de forma directa o indirecta.

130420133452El mercado acaba conformando un escenario relevante para la interacción en el barrio. El segundo sábado de cada mes atrae a potenciales clientes. Algunas tiendas del barrio participan con ofertas o permiten la utilización del Puma. La organización periódica del espacio de trueque se acaba convirtiendo en un elemento distintivo del Pumarejo. Por eso cabe esperar que el sentido psicológico de comunidad en el barrio y en el MercaPuma discurren en paralelo. El sitio de trueque es un espacio para la relación, un catalizador de iniciativas y experiencias comunitarias.

Los huertos urbanos o los espacios alternativos de intercambio local son escenarios de comportamiento que, más allá de un pequeño núcleo de participantes activos, contribuyen al sentido de comunidad más amplio de los barrios en los que se desarrollan.

Para leer más


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