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La economía social en Europa

José Luis Monzón y Rafael Chaves han dirigido un estudio sobre la evolución reciente de la economía social en Europa, promovido por el Comité Económico y Social Europeo. El informe mide la economía social en los diferentes países miembros de la Unión Europea y analiza el impacto de las políticas que se han desarrollado en los últimos años para promover a dicho sector.

La economía social se refiere a una gran pluralidad de actores, que abarcan cooperativas, mutuas y asociaciones, entre otros. De ahí que el informe se inicie con la clarificación de la idea de economía social, revisando los conceptos de tercer sector, empresas sociales, innovación social y emprendimiento social. Esto da lugar a un marco que va más allá de las organizaciones sin ánimo de lucro, pese a que éstas tengan un papel central en la economía social.

Una de las contribuciones del informe es la visión comparada del marco regulador de la economía social en los 28 países miembros. También introduce matizaciones respecto a la “economía colaborativa”, la “responsabilidad social corporativa” y la “economía del bien común”. Entre otros resultados, muestra que:

  • Las medidas para promover el emprendimiento social en Europa se han centrado en mejorar la financiación, promover la visibilidad y articular un entorno jurídico favorable.
  • “El mayor reconocimiento público de la economía social en Europa se ha dado en Francia y en Luxemburgo” (p. 55).
  • La economía social ha mostrado capacidad de resistencia pese a las circunstancias de crisis.

Respecto a España señala que:

  • Es uno de los países donde la economía social goza de amplio reconocimiento.
  • España aprobó la primera ley nacional europea sobre la economía social en 2011.
  • Cuenta con centros de investigación y formación especializados, como el caso de CIRIEC.
  • En 2015 contaba con 22.766 cooperativas que daban cuenta de 378.735 empleos.

El informe hace un análisis detallado de las políticas de promoción de la economía social, tanto a nivel nacional como a nivel europeo. En segundo lugar, hace un acercamiento a la medición de la economía social en Europa, proporcionando cuadros detallados con la información básica de cada país miembro. A modo de resumen, indica que:

<<La economía social europea proporciona:
  • más de 13,6 millones de empleos remunerados en Europa, equivalentes a cerca del 6,3 % de la población activa de la Europa de los Veintiocho

  • empleo, remunerado y no remunerado, a una fuerza de trabajo de más de 19,1 millones de personas

  • más de 82,8 millones de voluntarios, equivalentes a 5,5 millones de trabajadores a tiempo completo

  • más de 232 millones de socios de cooperativas, mutuas y entidades similares

  • más de 2,8 millones de entidades y empresas.>>

Para saber más

  • Descarga el informe en español [pdf]

Filantropía, donaciones y voluntariado en México

Reseña de:

Butcher García-Colín, Jacqueline (Ed.). (2017). Generosidad en México II: Fuentes, cauces y destinos. Editorial Porrúa, México.

Generosidad en México

En septiembre de 2017 México vivió uno de los terremotos más devastadores de su historia reciente. Un sismo de 7.1 grados en la escala de Richter provocó graves daños materiales y 369 muertos. Los ciudadanos se organizaron de manera espontánea para responder a la catástrofe. Muchos participaron en la retirada de escombros o se auto-organizaron para señalizar el tráfico y repartir víveres. Estos hechos dan cuenta del potencial de la sociedad mexicana para la solidaridad y la ayuda mutua. Son un ejemplo de las capacidades comunitarias que emergen ante circunstancias adversas, como es el caso de los desastres naturales. Sin embargo, paradójicamente, ocurren en un contexto con una cultura filantrópica incipiente; con poco desarrollo institucional de la acción voluntaria organizada; en un clima de desconfianza, y a veces conflicto, de la sociedad civil hacia el gobierno; y en un entorno legal complejo, que plantea grandes dificultades de funcionamiento a las organizaciones sin fines de lucro. De ahí la pertinencia de evaluar de una manera realista y objetiva las peculiaridades de las donaciones, el voluntariado y la filantropía en este país.

El libro Generosidad en México II es un análisis de las iniciativas de filantropía y voluntariado en México, con especial atención a las donaciones y a las organizaciones de la sociedad civil. El volumen, impulsado por el Centro de Investigación y Estudios sobre Sociedad Civil (CIESC), es una colección de capítulos escritos por diversos especialistas con el propósito de informar sobre “los donativos en tiempo, dinero y especie que los mexicanos aportan a su comunidad de manera individual o a través de las diversas entidades donantes que existen en el país” (p. 8). Entre otros temas, dedica capítulos específicos a la filantropía individual, las acciones de voluntariado, las fundaciones donantes y la filantropía transfronteriza de Estados Unidos a México.

El CIESC pretende generar este tipo de datos de manera continua, de modo que se convierta en una fuente de referencia sobre el Tercer Sector en México. De hecho, este libro actualiza los datos de un estudio similar, con el mismo título, publicado en 2013, de modo que introduce algunas primeras comparaciones sobre la evolución en el tiempo de las prácticas de solidaridad en el país. El informe es una herramienta para mejorar la transparencia en el sector. Para ello recopila, dimensiona y analiza las iniciativas de la sociedad civil que son una fuente de transformación social, en complementariedad con los esfuerzos gubernamentales.

Jacqueline Butcher define el donativo como aquella “provisión voluntaria y libre de recursos de cualquier índole en beneficio de terceros fuera del círculo familiar para el beneficio de la sociedad” (p. 18). La contribución principal de esta investigación consiste precisamente en medir las dimensiones de dicha realidad en México, aportando cifras sobre los donativos monetarios por parte de fuentes privadas y sobre la participación voluntaria organizada.

El foco central del libro son las aportaciones monetarias, ya sea a través de donaciones individuales (Capítulo 1) o de organizaciones donantes (Capítulos 3 y 4). Con datos de una encuesta representativa, se pone de manifiesto que más de la mitad de los mexicanos realizaron algún tipo de donación monetaria en el último año, en la mayoría de los casos en la forma de ayuda directa en la calle. La probabilidad de donar es mayor entre aquellas personas que tienen hijos, que tienen una historia previa de participación voluntaria o que han sido receptores de recursos en el pasado. Por lo que respecta a las organizaciones, más de la mitad están localizadas en la Ciudad de México y predominan las fundaciones empresariales y privadas. La ayuda se destina preferentemente a financiar programas educativos y servicios humanos.

La participación voluntaria en acciones de solidaridad está ampliamente extendida en la población mexicana (Capítulo 2). Más del 80 por ciento de los mexicanos participó en alguna acción voluntaria organizada en el último año. Este tipo de actividades se realizan en su mayoría en un contexto colectivo, ya sea a través de instituciones que disponen de un local o en agrupaciones informales de amigos. Los destinarios de la colaboración suelen ser la escuela, la iglesia y el barrio (p. 116). A juicio de los autores, estos datos se corresponden con una “larga historia” de solidaridad, ayuda mutua y participación comunitaria en México (p. 17).

El Capítulo 6 proporciona un elemento de contraste, puesto que se centra en la filantropía transfronteriza desde Estados Unidos a México. Se trata de intercambios que abarcan desde las remesas de los inmigrantes mexicanos a la ayuda oficial al desarrollo, pasando por las fundaciones de carácter comunitario. A diferencia de las donaciones locales, que se centran en la prestación de servicios sociales y educativos, la cooperación transfronteriza se concentra en programas para la defensa de los derechos humanos y la protección del medio ambiente. En este contexto, el apoyo a la agricultura ha sido uno de los enfoques tradicionales en la relación de los Estados Unidos con México. De hecho, casi desde la Revolución Mexicana ha sido una de las líneas de cooperación de la Fundación Rockefeller (Fitzgerald, 1986, citado en p. 290); y actualmente, uno de los donantes estadounidense más significativo según el volumen de donaciones es la Bill & Melinda Gates Foundation, que destina recursos especialmente al Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT). No obstante, Estados Unidos es el segundo donante en la cooperación internacional con México, por detrás de Alemania (p. 296-297).

En su conjunto, el libro proporciona una descripción genérica de las donaciones solidarias en México. Los datos muestran una sociedad mexicana que colabora ampliamente en acciones de voluntariado y participación comunitaria, destacando entre otros los programas educativos y las iniciativas que tienen como contexto de referencia la escuela. Con cierta frecuencia estas acciones ocurren de manera puntual e informal, es decir, pese a las dificultades institucionales con las que se encuentra la acción filantrópica organizada. Las fundaciones empresariales tienen un papel relevante en las donaciones monetarias, en un escenario en el que la ayuda suele estar bastante concentrada tanto por el número de organizaciones implicadas como por la distribución geográfica de las mismas.

La Generosidad en México es el segundo volumen de una serie que puede ayudar a conocer de manera objetiva el alcance del voluntariado y la filantropía en México, e indirectamente a promover la solidaridad organizada en el país.

Referencias

Fitzgerald, D. (1986). Exporting American Agriculture: The Rockefeller Foundation in Mexico, 1943-53. Social Studies of Science, 16(3), 457-483.

Para citar esta reseña:

Maya-Jariego, I. (2018). Book review of Generosidad en México II. Fuentes, cauces y destinos by Jacqueline Butcher. Voluntas. International Journal of Voluntary and Nonprofit Organizations. DOI: 10.1007/s11266-017-9930-5


Qué es el Tercer Sector

marrakech

Daniel Villar Onrubia (CC BY-NC-SA 2.0)

Más allá de las organizaciones sin ánimo de lucro

El Tercer Sector se ha definido tradicionalmente como aquel espacio social que no corresponde al mercado, al estado ni al hogar familiar:

  • A diferencia del estado, es privado.
  • A diferencia del mercado, sirven al bien común.
  • A diferencia de las familias, la participación en el mismo implica una forma de libre elección.

Esta definición abstracta reconoce potencialmente una gran diversidad de actores y formas de participación. Una forma de delimitarlo ha consistido en centrarse en las asociaciones, las fundaciones, las donaciones y el voluntariado. Pero incluso centrándose en las organizaciones de la sociedad civil, no son claras las fronteras del concepto, puesto que muchas entidades funcionan fundamentalmente con financiación pública o son formas de economía social.

Salamon y Sokolowski han realizado recientemente un intento de construir una conceptualización del tercer sector en un proyecto de comparación internacional de las organizaciones de la sociedad civil. La definición pretende generar una visión de consenso, que identifique un núcleo común en diferentes países sobre la idea de tercer sector, y que pueda ser utilizada de manera operativa.

El concepto de tercer sector que se utiliza en Europa muestra una gran diversidad entre países: por ejemplo, en Reino Unido se centra de modo restrictivo en las entidades sin ánimo de lucro, mientras que en Francia, Bélgica y el sur de Europa (España, Portugal, Italia y Grecia), el concepto es más amplio e incluye diversas formas de economía social. Sin embargo, hay una serie de elementos comunes que facilitan el consenso en la definición:

  • Hay un amplio acuerdo en tres características compartidas por el tercer sector: (a) es de carácter privado, (b) con fines públicos, y (c) se basa en la libre elección, es una acción voluntaria.
  • Se incluye a las organizaciones sin ánimo de lucro. Son privadas y autónomas, no reparten beneficios, y participar en ellas no es obligatorio.
  • Aunque las entidades sin ánimo de lucro componen el núcleo central, está abierta a las cooperativas y las mutuas, entre otras formas de economía social. También las empresas sociales.
  • Además, no se limita a las organizaciones de la sociedad civil, sino que también incluye acciones individuales, tales como el voluntariado y la participación en movimientos sociales.

Para formular una definición operativa, en este caso se asume que no todas las cooperativas, mutuas, empresas sociales o actividades individuales son Tercer Sector, en la medida en que en algunos casos caen del lado del mercado, el estado o el espacio doméstico. Este trabajo proporciona unas pautas operativas muy claras para valorar qué entidades y experiencias pueden formar parte del tercer sector. Es un artículo de obligada lectura para clarificar las formas de participación comunitaria que caben dentro del concepto de “Tercer Sector”.

Comentario basado en:

Salamon, L. M. & Sokolowski, S. W. (2016). Beyond Nonprofits: Re-conceptualizing the Third Sector. Voluntas. International Journal of Voluntary and Nonprofits Organizations, 27, 1515–1545. DOI 10.1007/s11266-016-9726-z


11 Congreso Andaluz del Voluntariado

11voluntariado

Compromiso con el voluntariado

En octubre se celebra en Granada el undécimo congreso andaluz del voluntariado.

En el encuentro se examina el voluntariado y las nuevas formas de participación comunitaria. Entre otros temas, se analizarán las nuevas leyes de voluntariado, así como la contribución de la participación voluntaria en el desarrollo de competencias y la empleabilidad.

  • Inscripción [web]
  • Participación en mesas informativas [web]

Sobre el impacto del tercer sector

thirdsectorimpactEl Third Sector Impact Project es una iniciativa configurada a modo de consorcio de universidades, plataformas y organizaciones sociales con el propósito de describir la compleja realidad del tercer sector y los efectos de su actividad en la realidad social y económica europea.

El proyecto tiene una vocación comparativa europea. Actualmente, participan más de 30 investigadores procedentes de 10 países, donde colaboran alrededor de 100 entidades asociadas cuya prácticas es analizada a la hora de proponer indicadores clave sobre el desempeño del tercer sector.

Para ello, el proyecto organiza eventos, seminarios y pone a disposición diferentes publicaciones que, a modo de recursos online, introducen al lector en el terreno de palabras y procesos clave asociados al impacto organizativo y al establecimiento de sus indicadores de medición.

En el protal web del proyecto (por ahora solo en inglés) se identifican sus cuatro áreas de trabajo:

  • Concepto: Dirigida a precisar la definición de las diversidad de manifestaciones en torno al tercer sector y su relación con la realidad socioeconómica, así como con otros sectores públicos y privados.
  • Medida:  Área más centrada en el establecimiento de indicadores de desempeño compartidos a escala europea y que rindan cuenta de manera estable sobre el funcionamiento del tercer sector.
  • Impacto: Orientada hacia la definición de sistemas empíricos sobre la efectividad del tercer sector y la acción voluntaria, así como de integrar estos indicadores en lo sistemas estadísticos existentes a escala europea.
  • Barreras: Se propone estudiar aquellos aspectos organizativos y contextuales que limitan la consecución del éxito en las iniciativas del tercer sector, proponiendo alternativas para reducir o limitar el efecto de estos obstáculos.

Más información en: http://thirdsectorimpact.eu/

En E-VOLUNTAS ya comentamos algunos recursos sobre medición del voluntariado y su situación a nivel internacional [1] [2]


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