Participación comunitaria y voluntariado

Manuel García Carretero

Participación comunitaria y voluntariado

Manuel García Carretero actualmente es el presidente de la Plataforma Andaluza del Voluntariado, organización compuesta por ocho Plataformas y Redes Provinciales de Voluntariado, con presencia en todas las provincias andaluzas. La trayectoria de Manuel en el movimiento de voluntariado se inició en la Asociación Teléfono de la Esperanza de Sevilla, en la que aún permanece como voluntario. Licenciado en Psicología, Manuel compartió una sesión de trabajo con el alumnado del Máster en Intervención Social y Comunitaria organizado por la Facultad de Psicología de la Universidad de Sevilla y que resumimos a continuación.

La sesión de trabajo comenzó con la presentación de la Plataforma Andaluza del Voluntariado, sus metas, composición y estructura interna. Esta entidad representa la mayor red de voluntariado en Andalucía, y participa también en redes estatales e internacionales, como es el caso del Centro Europeo del Voluntariado – CEV. A modo de claves para la intervención social, la filosofía de trabajo de esta entidad pone el acento en las siguientes dimensiones:

  • Gestión y organización de los recursos comunitarios. La Plataforma Andaluza del Voluntariado presta servicios de asesoramiento y asistencia técnica al conjunto de entidades de voluntariado. Esta labor de acompañamiento cobra especial relevancia en el caso de las pequeñas y medianas entidades de voluntariado. Durante su más de una década de funcionamiento, se considera como un valor el hecho de convertirse en una referencia para el conjunto de asociaciones de voluntariado en Andalucía. Las características de los servicios que prestan son muy variados, y oscilan desde una petición de personas voluntarias, hasta consultas en materia de contabilidad o de gestión de asociaciones en general. En su conjunto, la Plataforma facilita la labor de acceso a recursos financieros y de más tipos dirigidos al movimiento de voluntariado andaluz. Esta labor de mediación comunitaria se ha convertido en una de las principales señas de identidad de la Plataforma Andaluza del Voluntariado.
  • Fomentar la participación y el voluntariado en Andalucía. La Plataforma Andaluza del Voluntariado orienta sus recursos hacia la dinamización del voluntariado andaluz, desde una perspectiva en la que se pone el acento en el ciclo del voluntariado. Es decir, atendiendo a un conjunto de etapas vitales y que tienen que ver con: (1) la decisión de practicar voluntariado; (2) tomar contacto con una entidad; (3) la propia experiencia de voluntariado; y (4) la continuidad o abandono de la misma. En este ciclo hay factores individuales, propios de las personas voluntarias, como es el caso de su disponibilidad o sus motivaciones, pero también hay aspectos organizativos, como el énfasis en la atención a las personas voluntarias, su seguimiento o las características de los programas de voluntariado. En cualquiera de los casos, resulta vital poner de relieve cómo la experiencia de voluntariado resulta especialmente gratificante en la mayoría de los casos, e incluso en aquellas experiencias menos satisfactorias, la Plataforma asesora a entidades acerca de cómo sugerir experiencias de participación compartidas con otras asociaciones, lo que se consigue en la medida en que se compartan recursos entre entidades.
  • El ciclo de la investigación-acción. Concentra una parte importante del esfuerzo de la Plataforma Andaluza del Voluntariado las tareas dedicadas a la identificación de necesidades, demandas y recursos por parte del tejido asociativo andaluz. El voluntariado es un fenómeno que ha evolucionado en los últimos tiempos a un ritmo muy importante. Resulta conveniente realizar investigaciones, estudios y análisis de la evolución del fenómeno que sirva como base sobre la que proponer medidas, tomar decisiones y optimizar recursos. En este sentido, cabe citar la labor del Observatorio Andaluz del Voluntariado.
  • Influencia sociopolítica del voluntariado. Si bien la imagen del voluntariado puede estar asociada a los procesos de ayuda o altruismo entre personas, conviene destacar el papel que desempeña el voluntariado en el conjunto de las políticas públicas. En el caso Andaluz, ya se han elaborado tres ediciones del Plan Andaluz del Voluntariado, que agrupa el conjunto de iniciativas públicas en torno al fomento de la participación y el voluntariado. La aportación del conjunto del movimiento asociativo en la configuración de este Plan así como de otras iniciativas similares resulta determinante, y en muchas ocasiones esta labor de representación y de diálogo institucional es ejercida de manera más eficaz a través de entidades colectivas, como es el caso de la Plataforma Andaluza del Voluntariado. Junto a la influencia en las iniciativas públicas que tienen que ver directamente con el fomento del voluntariado, se establecen redes de colaboración con los demás movimientos sociales y compartir la tarea de hacer visible la presencia ciudadana ante instituciones públicas, empresas, medios de comunicación, etcétera.

En suma, la Plataforma Andaluza del Voluntariado desempeña un rol de intermediación social entre la ciudadanía, las entidades de voluntariado y aquellos grupos sociales y/o contextos donde el programa de voluntariado adquiere sentido. Lo que en sí mismo ya resulta una tarea de aprendizaje tanto individual como colectivo. Los recursos de la Plataforma Andaluza del Voluntariado están orientados para fomentar este aprendizaje y generalizarlo al conjunto de ámbitos de influencia de una asociación.

“El voluntariado es la forma más genuina de participación, por cuanto implica dedicar nuestro tiempo a favor de valores esencialmente humanos de ayuda a los demás, y, a su vez, revierte en un proceso de empoderamiento colectivo”

Posteriormente, se esbozaron un conjunto de iniciativas promovidas por parte de esta entidad, y que son consideradas como buenas prácticas de intervención. Como son:

La propuesta de coordinación de los equipos técnicos de la Plataforma Andaluza del Voluntariado y las diferentes Plataformas o redes provinciales de voluntariado. El énfasis en la coordinación y trabajo en red internos ha consolidado lazos de confianza y reciprocidad entre los miembros de la organización. Se trata de poner en valor una cultura y unos valores organizativos fundamentados en la solidaridad. Este esfuerzo tiene sus frutos, como es el caso de los niveles de coordinación de la Red Andaluza de Centros de Recursos para el Voluntariado y las Asociaciones, donde una parte importante de estos centros son gestionados por las diferentes plataformas provinciales de voluntariado.

Programa de voluntariado en centros de menores infractores. El voluntariado desempeña un papel importante en el proceso de integración social de esa población, si bien el resultado más interesante tiene lugar cuando menores que ya han cumplido el proceso de internamiento pasan a formar parte del programa de voluntariado. Este ejemplo pone de relieve la importancia de “acercar” el voluntariado a los colectivos.

El programa de voluntariado con personas sordociegas. Esta experiencia de voluntariado acentúa cómo es posible contribuir todas las personas pueden contribuir a la sociedad a través del voluntariado. Personas con capacidades sensoriales reducidas son capaces de divulgar iniciativas solidarias y de participación. En este caso, la expresión artística a través del teatro ha sido el vehículo a través del cual canalizar este importante caudal solidario.

Programa de voluntariado corporativo. Acercar la iniciativa empresarial al voluntariado no está exento de riesgos, y, sin embargo, son ya varias las ediciones de esta propuesta que la Plataforma Andaluza del Voluntariado lleva desarrollando, a través de la cual las empresas facilitan a su personal el desarrollo de iniciativas solidarias en entidades de voluntariado. Los efectos positivos no sólo son considerados por las propias entidades de voluntariado, o por las propias personas voluntarias, sino también por parte de las empresas, que están comprobando cómo se favorece la cohesión de grupo, cierto sentido de pertenencia y de desarrollo personal y profesional en las personas que participan en este programa, y que, a buen seguro, irá asumiendo cada vez más protagonismo en el conjunto del movimiento de voluntariado.

Por último, la sesión finalizó con una breve exposición acerca del Observatorio Andaluz del Voluntariado. Su papel como recurso al conjunto de entidades de voluntariado, esencialmente en su papel a la hora de identificar necesidades y tendencias en el voluntariado andaluz. De hecho, se presentó un resumen del estudio elaborado por esta entidad, algunas de cuyas conclusiones fueron presentadas en el marco del XIII Congreso Estatal del Voluntariado, celebrado en Logroño, los pasados 30 de noviembre al 2 de diciembre de 2010.

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