Archivo mensual: noviembre 2006

Los trabajadores sociales en centros de salud

Casos de intervención: SAS/1

El Laboratorio de Redes Personales y Comunidades de la Universidad de Sevilla está desarrollando un proyecto de sistematización de la práctica de los trabajadores sociales de centros de atención primaria del Servicio Andaluz de Salud (SAS).

Esta iniciativa de investigación-acción se lleva a cabo con los trabajadores sociales de los centros de salud ubicados en Zonas con Necesidades de Transformación Social. El proyecto se inicia con una fase de formación, para la que se han elaborado tres casos prácticos de intervención comunitaria en contextos de salud, y que están disponibles en formato pdf a continuación:

Santolaya, F., Maya Jariego, I. & Holgado, D. (2006). Caso práctico comentado: La lógica del trabajo comunitario: la influencia de una organización de voluntariado en las políticas y las prácticas de Salud. Proyecto de sistematización de la práctica de los trabajadores sociales de Centros de Atención Primaria. Sevilla: Servicio Andaluz de Salud.

Maya Jariego, I., Holgado, D. & Santolaya, F. (2006). Caso práctico comentado: Casos de intervención comunitaria en Salud: las coaliciones, la evaluación formativa y la mejora de la efectividad. Proyecto de sistematización de la práctica de los trabajadores sociales de Centros de Atención Primaria. Sevilla: Servicio Andaluz de Salud.

Holgado, D., Santolaya, F. & Maya Jariego, I. (2006). Caso práctico comentado: Prevención comunitaria de la diabetes en la frontera de México y Estados Unidos: el programa “Border Health, ¡sí!”. Proyecto de sistematización de la práctica de los trabajadores sociales de Centros de Atención Primaria. Sevilla: Servicio Andaluz de Salud.


El índice de la sociedad civil de CIVICUS

CIVICUS es una alianza global para promover la participación ciudadana. Una de sus actividades más interesantes consiste en la aplicación del Índice de la Sociedad Civil (ICS). El ICS es una herramienta de evaluación participativa de necesidades, que se elabora con la implicación de diversos actores sociales y que pone en marcha una dinámica de investigación-acción.

El índice se está aplicando en más de 60 países, permitiendo la comparación regional. Un informe explicando su aplicación en América Latina ha sido elaborado por Anabel Cruz (Uruguay) y Janine Schall-Emden (Venezuela), y está disponible en el siguiente enlace: Fortalecimiento de la sociedad civil en América Latina.

El índice permite evaluar cuatro dimensiones de la sociedad civil:

  • La estructura de la sociedad civil. Se refiere a la extensión y a la intensidad de la participación comunitaria. Por ejemplo, tiene en cuenta el número de organizaciones y miembros, la existencia de federaciones y entidades secundarias, la extensión del voluntariado, la internacionalización de los movimientos sociales locales, la disponibilidad de recursos humanos y financieros, etcétera.
  • El ambiente exterior en el que opera la sociedad civil. Se refiere al contexto social, cultural y político. Por ejemplo, tiene en cuenta la existencia de derechos políticos, el nivel de corrupción, la existencia de prensa libre e independiente, el nivel de confianza y tolerancia públicas, la autonomía de los movimientos sociales respecto a la administración pública, la existencia de responsabilidad social corporativa, etcétera.
  • Los valores que promueve la sociedad civil. Se trata de evaluar las actitudes de transparencia, tolerancia, igualdad de género, erradicación de la pobreza, preocupación ambiental, etcétera.
  • El impacto de las actividades desarrolladas por la sociedad civil. Se analiza el papel de las organizaciones de la sociedad civil en la defensa de los derechos ciudadanos, la gestión del presupuesto público, la situación de la mujer y de los marginados, etcétera.

El índice es una herramienta de diagnóstico de necesidades participativa, que se basa en estadísticas secundarias sobre la sociedad civil, el análisis de contenido de los medios de comunicación, los estudios exploratorios, el debate entre representantes de la sociedad civil y expertos, y las encuestas comunitarias.

Generalmente se aplica siguiendo pasos sucesivos que se ajustan a la siguiente lógica:

  1. Se constituye un equipo de coordinadores constituido por (a) un representante de la organización nacional coordinadora del proyecto de evaluación, (b) un experto sobre la sociedad civil y (c) un investigador participativo. Este equipo es el encargado de elaborar un informe genérico y de seleccionar un grupo consultor nacional formado por 12 miembros de la sociedad civil.
  2. El grupo consultor revisa el informe genérico remitido por los tres coordinadores. Realiza un análisis de los actores clave y un mapa de la sociedad civil. Todo ello sirve para revisar el informe previo.
  3. A continuación se llevan a cabo actividades de investigación. Se forman grupos de discusión con representantes de la sociedad civil, que rellenan cuestionarios y participan en debates. Se hace una encuesta comunitaria, se realiza análisis de contenido de los medios de comunicación y se recogen datos sobre otros temas significativos.
  4. El equipo coordinador rehace el informe. Y el equipo consultor puntúa, después de leer el informe, un listado de 74 indicadores que se refieren a las 4 dimensiones antes señaladas.
  5. Con todo ello se convoca un encuentro nacional del que surge el informe definitivo.

Gracias a todo este proceso, el ICS es una herramienta participativa, que genera una visión compartida y sentido de comunidad, y que sirve para formular estrategias de intervención.


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