Los próximos 6 y 7 de julio tendrá lugar el “II Encuentro Iberoamericano sobre Transparencia en el Tercer Sector: la transparencia, un valor en la práctica”, organizado por el Observatorio del Tercer Sector, en CaixaForum Madrid.

El encuentro tiene como objetivo general reflexionar en torno a las buenas prácticas en el ámbito de la transparencia en el Tercer Sector en Iberoamérica. Por otro lado, es una oportunidad para visibilizar el trabajo realizado desde las organizaciones para mejorar la justificación de las actividades y reforzar la posición y la evolución de los recursos destinados a la transparencia.

En el encuentro participarán más de 200 personas de 10 países iberoamericanos. Por otro lado, se adoptará una metodología participativa en su desarrollo, con grupos de debate y trabajo, talleres y presentación de estudios y conclusiones.

En el marco del 6º Congreso Andaluz del Voluntariado: Retos 2009, el Laboratorio de Redes Personales y Comunidades presentó una comunicación donde se expusieron las principales líneas de trabajo de la evaluación externa del II Plan Andaluz del Voluntariado 2006-2009.

Se presentó el proceso de elaboración del instrumento para la identificación de buenas prácticas, inspirado en el marco de trabajo Getting to Outcomes.

La presentación está disponible en el siguiente enlace.

Voluntariado y actualidad

Agosto 29, 2008

Aún con la “resaca” postvacacional (por lo menos los que estamos por estas latitudes), quiero compartir con ustedes la siguiente conclusión (disculpad mi atrevimiento) fruto de alguna que otra deliberación estival… ahí va… El voluntariado ya no está de moda… Y, además, trataremos de argumentar por qué esta afirmación no implica necesariamente una visión pesimista, sino más bien justo al contrario, acerca del futuro del movimiento asociativo en general y del voluntariado en particular.

Tomemos como referencia el periodo comprendido entre julio y agosto de este año y analicemos algunas de las citas asociadas alrededor del voluntariado, las cuales no vienen sino a consolidarlo como un fenómeno enraizado en lo más profundo de nuestra sociedad (de ahí que cuestione el tratamiento como novedoso a un fenómeno cotidiano, cada vez más vigente y con un enorme potencial de crecimiento).

Me permitiréis comenzar reconociendo la labor de cientos de personas voluntarias que han realizado (y aún realizan) en apoyo a familiares y allegados de las víctimas del trágico accidente en Barajas (Madrid). Ni siquiera en momentos tan críticos como los vividos ha pasado por alto la inestimable colaboración del voluntariado, expresado tanto por parte de medios de comunicación y propias organizaciones sociales:

Hasta entonces, las referencias al voluntariado estuvieron protagonizadas por la contribución ciudadana en la organización de macroeventos de muy diversa índole, donde resulta útil comprobar la diversidad, complejidad y heterogeneidad de la naturaleza del voluntariado. Que cada uno extraiga sus propias conclusiones de iniciativas tales como:

Mientras tanto, en un suplemento de carácter económico, se dedicaba un reportaje al Voluntariado Corporativo.

Sobre este tema quisiera comentar el proyecto Lisbon Minus 3, guía a través de la cual evaluar el partenariado entre empresas y sociedad civil. Se dio a conocer a finales del 2007, si bien para un servidor la herramienta informática que lo desarrolla es un hallagzo aún reciente.

Por su parte, estos meses también se han reivindicado prácticas de consumo responsable y sostenibilidad también aplicadas al ocio, tiempo libre y turismo. Un par de ejemplos del tratamiento de este asunto se pudieron encontrar en Canal Solidario y el periódico El País.

Al respecto, recomiendo una lectura detenida de las reflexiones del coordinador de Acción por un Turismo Responsable.

Lejos, pues, de confirmarse los tópicos tradicionalmente atribuidos al periodo vacacional, este verano hemos conocido expresiones de compromiso y acción social que permiten intuir algunas de las próximas líneas de trabajo en la agenda de la sociedad civil organizada, y que apuntan hacia:

  • La capacidad de respuesta por parte de la ciudadanía colaborando de manera organizada en situaciones de crisis, emergencias y catástrofes.
  • La colaboración en la organización de eventos de interés general y de diversa índole (deportiva, cultural, medioambiental, etc)
  • El establecimiento de relaciones de colaboración entre la acción voluntaria organizada en el ámbito de la responsabilidad social de las empresas, con el propósito de redefinir nuevos modelos de empresa conforme a valores de sostenibilidad y compromiso.
  • La incipiente expresión de compromiso, consumo responsable y sostenible también en el ámbito de ocio y el turismo.

Temas que, a buen seguro, continuarán en la agenda y que ocuparán intensos debates en el futuro, donde atrás quedan los tiempos en los que el voluntariado, el movimiento asociativo y el papel de la sociedad civil organizada (también ONGs) se configuraban como una moda (y por momentos, pasajera), para instaurarse como uno de los elementos más sólidos de nuestra cotidianeidad, cada vez más heterogénea, diversa en sus prioridades y compleja en su funcionamiento, y, por qué no, con sus luces y sus sombras.

Hablando de luces y sombras, no os perdáis el artículo de la periodista Rosa Solbes, titulado ONG

Apasionante, verdad??

El tercer sector ha evolucionado notablemente en la última década, incrementando el volumen de recursos gestionados y su presencia en la vida social, económica y política. Este crecimiento también ha aumentado la composición interna de las entidades, donde conviven diferentes roles, siendo el voluntariado uno de los más diversos en su composición.

En torno al movimiento de voluntariado se han desarrollado diferentes aproximaciones a las prácticas de gestión interna, es decir, a la sistematización de las actividades que las organizaciones desarrollan con el objetivo de incrementar la efectividad de la iniciativas solidarias. Para ello se atiende a procesos tan básicos como la sensibilización y concienciación de la población, la gestión de equipos de trabajo, la transparencia y participación en la toma de decisiones, etc…

Al respecto, quizás los primeros antecedentes que acercan los principios de calidad a la gestión asociativa los encontramos en la Norma ONG con Calidad, una más que interesante propuesta sostenida con referencias al EFQM. En una línea de trabajo orientada hacia la transparencia en la gestión y de credibilidad a los donantes, la Fundación Lealtad lleva años también editando un índice anual de transparencia y buenas prácticas.

La inquietud por la gestión de la calidad también ha llegado al ámbito específico del voluntariado. De recomendada lectura resulta la publicación elaborada por los compañeros del Observatorio del Tercer Sector, editada por la Obra Social de la Fundación La Caixa bajo el título “Buenas Prácticas en la Gestión del Voluntariado”.

Define de manera didáctica las diferentes fases en la gestión de programas de voluntariado, desde su planificación, a su implementación y la evaluación.

Recientemente, el CRAC ha elaborado la publicación “Construyendo experiencias significativas de acción y participación social: indicadores para identificar buenas prácticas”, donde desde una metodología eminentemente inductiva, muy cercana a procesos basados en la Investigación Acción Participativa, pone de relieve un conjunto de áreas relevantes que inciden en el éxito del diseño, gestión y evaluación de iniciativas protagonizadas por parte del movimiento asociativo.

Sin duda, tan importante es disponer de un conjunto de indicadores relevantes para la identificación de buenas prácticas, como desarrollar recursos para acompañar procesos de fortalecimiento organizativo.

Se puede descargar directamente en el siguiente enlace.