Estrategias de intervención social en salud

Uno de los objetivos fundamentales de los programas e iniciativas de intervención socio-comunitaria es la mejora de los indicadores de salud de la población. La aplicación de estrategias de intervención en los factores sociales que inciden en la salud, están presentes en muchos programas e iniciativas implementados desde diferentes organizaciones y agentes sociales. En las últimas semanas hemos visto algunos ejemplos como la Campaña “Por un Millón de Pasos” en Castilblanco y Gerena para la promoción de la salud mediante el ejercicio físico, o “The California Evidence Based Clearinghouse for Child Welfare” como iniciativa de sistematización del conocimiento y los resultados de programas sociales de intervención en el bienestar infantil. También hemos hablado de los encuentros profesionales de Punta Umbría y Lérida, que giraban en torno al mismo tema.

Desde los inicios de las propuestas de la Organización Mundial de la Salud y las sucesivas reformas sanitarias (que permitieron la organización y generalización de la atención primaria de salud como base del sistema sanitario) se ha destacado la importancia de las actividades de promoción y prevención en el tratamiento de la salud y la enfermedad poblacional. En estas iniciativas, se han incluido procesos y estrategias generales de movilización y gestión comunitaria como el fomento de la participación y la cohesión social, la potenciación de los propios recursos comunitarios o la formación de coaliciones como forma de colaboración entre diferentes agentes comunitarios para hacer frente a los problemas y necesidades de salud de la población.

En este sentido se ha tratado de un proceso de integración de modelos de intervención. Se partió de los modelos de intervención biomédica propuestos por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, que proponían un proceso mecánico de intervención en salud con un mayor control profesional del proceso de implementación y cuyo objetivo es lograr una aplicación fiel del programa diseñado en el contexto comunitario. Por el contrario, los modelos de intervención centrados en la comunidad, promovieron el protagonismo de sus miembros en el diagnóstico de sus problemas de salud, en la utilización de sus propios recursos y en su participación en el diseño, implementación y evaluación de los resultados de los programas de salud aplicados.

Algunas propuestas recientes proponen modelos que integran diferentes perspectivas y que ven el proceso de intervención social en salud como una interacción permanente entre la implementación de programas y las características contexto comunitario.Uno de estos modelos es el de preparación comunitaria, que hace referencia al nivel de capacitación de una comunidad para el cambio que se le propone a través de la intervención. En este sentido, cada contexto comunitario necesitarán de determinadas estrategias que mejoren la efectividad de las iniciativas implementadas. Por ejemplo, en contextos de baja cohesión social y bajo nivel de movilización y asociacionismo, será necesario un mayor control inicial por parte de los profesionales del proceso de intervención. Estos contextos, quizá no tengan la preparación suficiente (en forma de experiencias previas de intervención, concienciación de los problemas que les afectan, etcétera) para la aplicación de programas en los que la participación y la implicación tengan un papel importante. Por el contrario, en comunidades con un alto grado de cohesión social y con una historia previa de participación en iniciativas similares puede ser más lógico plantear estrategias de intervención en salud centradas en la potenciación y la promoción comunitarias.

Uno de los campos fundamentales de los programas e iniciativas de intervención socio-comunitaria es la mejora de los indicadores de salud de la población. La aplicación de estrategias de intervención en los factores sociales que inciden en la salud, están presentes en muchos programas e iniciativas implementados desde diferentes organizaciones y agentes sociales. En las últimas semanas hemos visto algunos ejemplos como la Campaña “Por un Millón de Pasos” en Castilblanco y Genera para la promoción de la salud mediante el ejercicio físico, o “The California Evidence Based Clearinghouse for Child Welfare” como iniciativa de sistematización del conocimiento y los resultados de programas sociales de intervención en el bienestar infantil. También hemos hablado de los encuentros profesionales de Punta Umbría y Lérida, que giraban en torno al mismo tema.

Desde los inicios de las propuestas de la Organización Mundial de la Salud y las sucesivas reformas sanitarias (que permitieron la organización y generalización de la atención primaria de salud como base del sistema sanitario) se ha destacado la importancia de las actividades de promoción y prevención en el tratamiento de la salud y la enfermedad poblacional. En estas iniciativas, se han incluido procesos y estrategias generales de movilización y gestión comunitaria como el fomento de la participación y la cohesión social, la potenciación de los propios recursos comunitarios o la creación de coaliciones comunitarias como forma de colaboración entre diferentes agentes comunitarios para hacer frente a los problemas y necesidades de salud de la población.

En este sentido se ha tratado de un proceso de integración de modelos de intervención. Se partió de los modelos de intervención biomédica propuestos por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, que proponían un proceso mecánico de intervención en salud con un mayor control profesional del proceso de implementación y cuyo objetivo es lograr una aplicación fiel del programa diseñado en el contexto comunitario. Por el contrario, los modelos de intervención centrados en la comunidad, promovieron el protagonismo de sus miembros en el diagnóstico de sus problemas de salud, en la utilización de sus propios recursos y en su participación en el diseño, implementación y evaluación de los resultados de los programas de salud aplicados.

Algunas propuestas recientes proponen modelos que integran diferentes perspectivas y que ven el proceso de intervención social en salud como una interacción permanente entre la implementación de programas y las características contexto comunitario.Uno de estos modelos es el de preparación comunitaria, que hace referencia al nivel de capacitación de una comunidad para el cambio que se le propone a través de la intervención. En este sentido, cada contexto comunitario necesitarán de determinadas estrategias que mejoren la efectividad de las iniciativas implementadas. Por ejemplo, en contextos de baja cohesión social y bajo nivel de movilización y asociacionismo, será necesario un mayor control inicial por parte de los profesionales del proceso de intervención. Estos contextos, quizá no tengan la preparación suficiente (en forma de experiencias previas de intervención, concienciación de los problemas que les afectan, etcétera) para la aplicación de programas en los que la participación y la implicación tengan un papel importante. Por el contrario, en comunidades con un alto grado de cohesión social y con una historia previa de participación en iniciativas similares puede ser más lógico plantear estrategias de intervención en salud centradas en la potenciación y la promoción comunitarias.

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